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Signos de los Tiempos: Poder y medios

Jorge Rocha

Los hechos de Culiacán pasaron de mostrar una crisis de seguridad a convertirse en una crisis mediática para el Gobierno de López Obrador, quizá la más importante en lo que va del sexenio. Hasta este momento el presidente había salido airoso de varios errores, malas decisiones y problemas de gestión de su gobierno, aduciendo a lo que le habían dejado los gobiernos anteriores o justificándose por nuevas formas y mecanismos para llevar la administración pública federal. En algunas ocasiones los argumentos fueron sólidos e irrebatibles, en otros no tenían tanta contundencia, pero la habilidad política del presidente bastaba para resolver. En este caso, además de los notorios errores de estrategia e implementación, se sumó una crisis mediática que sin duda ha descolocado al titular del Poder Ejecutivo Federal.

El primer grave error en términos comunicacionales fue que la primera versión de los hechos contenía información falsa, primero afirmaron que Ovidio Guzmán no había sido detenido y luego que sí había estado retenido por las fuerzas armadas y luego liberado. Después se informó y aceptó que el operativo había sido pedido por el Gobierno de Estados Unidos, con lo cual se puso en entredicho la soberanía de los cuerpos de seguridad del país al actuar a solicitud de otro gobierno. Otro de los graves errores en cuanto a la forma de informar este asunto, es que nominalmente la Secretaría de Seguridad, de la cual depende la Guardia Nacional, es la responsable de este tipo de operativos, sin embargo, fue el Ejército quien estaba dando cuentas de esta acción con lo cual no se sabe quién al final de cuentas es el responsable. A lo anterior se suma que López Obrador dio a conocer el nombre del responsable del operativo, con lo cual varias legislaciones no fueron respetadas. Esta cadena de errores terminó con un franco y crudo enfrentamiento entre López Obrador y algunos de los medios de comunicación más críticos hacia su gobierno que desde mi punto de vista debilita a ambas partes.

Esto nos llevó una vez más a debatir sobre la relación que tiene el Presidente con la prensa nacional, donde unos le dan la razón al primer mandatario y otros expresan su apoyo a los medios críticos al actual gobierno. Frente a esta discusión planteo algunas reflexiones:

  1. La clase gobernante debe acostumbrarse a la crítica, es una condición sine qua non de la democracia, incluso cuando ésta sea dura y directa. En México tenemos una mala tradición de que las y los políticos son muy intolerantes ante la crítica y desafortunadamente exigen sumisión y complacencia de parte de los medios de comunicación. No entienden que esto a la larga en muchas ocasiones se revierte.
  2. La prensa debe acostumbrarse también a la crítica y a la corrección. También hay una mala costumbre de pensar que lo escrito o dicho en medios son letras grabadas en roca y que los periodistas no se equivocan. Esto tampoco es cierto y es necesario contar con un periodismo más permeable a la crítica de la ciudadanía y de los actores políticos.
  3. También es real que por muchos años se fomentó una relación clientelar entre gobernantes y medios, donde circulaban favores y pagos disfrazados, donde tanto el político como algunos medios salían favorecidos y la ciudadanía terminaba pagando por una información de muy mala calidad. Esta sin duda es una de las prácticas más nocivas para cualquier democracia.
  4. Otro problema que complejiza la labor de los medios masivos es la crisis de modelo de negocio de muchos de ellos, donde las redacciones se ven obligadas a reducir gastos e incluso a prescindir de los servicios de algunos de sus empleados. Esto por supuesto que va en detrimento de obtener información de mayor calidad y provoca que la precariedad informativa sea el pan de cada día. En estos días nos enteramos que, desafortunadamente algunos diarios locales recortaron la nómina de sus periodistas por esta razón. Esto por supuesto que a la larga a los que afecta es a la población que cada vez tiene menos opciones informativas a la mano.
  5. Otro tema que debería ponerse sobre la mesa es dejar a un lado la pretensión de ser “objetivos” y mostrar públicamente sus posturas, como se hace en países como España o Estados Unidos, donde los grandes medios masivos plantean claramente sus planteamientos en temas políticos, eso no quitan que se haga un riguroso periodismo. Me parece que esto a la larga es más sano y más constructivo en la relación de medios y ciudadanos.

Ojalá que estos zafarranchos entre prensa y clase política nos ayuden a profundizar la libertad de expresión y el derecho a la información.

Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com

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