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Socialismo Vs. Cultura Cristiana

Nuestro país parece acercarse a este peligroso camino, los hechos lo atestiguan.

Pbro. Ernesto Hinojosa Dávalos

El 15 de mayo de 1931 el papa Pío XI dirigió al mundo la encíclica Quadragesimo anno, a los cuarenta años de que León XIII promulgara Rerum Novarum, la gran encíclica de los trabajadores y con la cual, la Iglesia comenzó a dar su parecer sobre las cuestiones sociales de cada tiempo mediante su doctrina social.

Papa Pío XI

Pío XI vivió su pontificado en una época especialmente convulsa: la crisis económica acentuada a finales de la década de 1920 y el afianzamiento de los regímenes totalitarios europeos después de la Gran Guerra, preludiando el máximo conflicto bélico de la II Guerra Mundial. Le tocó ver la consolidación y expansión del socialismo, especialmente el ruso y experimentar las atrocidades de “la rama más violenta”, como él mismo llamó al comunismo.

La violencia del socialismo

Dos elementos caracterizaban el comunismo de su tiempo: “la lucha de clases encarnizada y la desaparición completa de la propiedad privada”. Asegura el pontífice que esta rama radical del socialismo “para lograr su ideal, nada hay a lo que no se atreva, ni nada que respete; y una vez conseguido el poder, tan atroz e inhumano se manifiesta, que parece cosa increíble y monstruosa”.

Refiere que el socialismo es más moderado que el comunismo porque se aparta “algo” de la lucha de clases y de la abolición de la propiedad privada aunque no las rechaza, poniendo en riesgo la libertar del individuo y el bien común. Hace una exposición de los postulados socialistas confrontándolos con la doctrina cristiana: “El socialismo concibe la sociedad y el carácter social del hombre en la forma más contraria a la verdad cristiana”. En pleno auge de estas ideas, expresa una verdad ineludible: “nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero”.

Las ilusas y utópicas promesas

Hace casi un siglo de la Quadragesimo anno y la lucha por el poder mediante los postulados socialistas no han terminado, es más, parecen redivivos.  Cada época tiene sus propios demagogos que se aprovechan de la empobrecida condición social de la mayoría de los habitantes y de las deleznables fallas y corruptelas de los gobiernos precedentes, para seducir con ilusas promesas e irrealizables acciones.

El camino trazado por el socialismo solo lleva a la pobreza y a la destrucción de la sociedad, lo atestigua la historia y ésta no puede ser callada, aunque sea ignorada y desestimada.

Ningún gobernante que llegó al poder por esta vía ha vivido en la austeridad que pregonan, al contrario, se convierten en una nueva clase burguesa más obscena que la que sustituyen, también la historia lo atestigua (la historia reciente de nuestro Continente); tampoco las naciones que han permitido se instaure este sistema de gobierno han progresado, al contrario, en ellas se verifican las peores condiciones de vida y las más flagrantes violaciones a las garantías individuales, totalmente contrario a lo prometido (en Latinoamérica tenemos vivos ejemplos).

Nuestro país parece andar por este peligroso camino, los hechos lo evidencian. En estos tiempos, nos vendría como “anillo al dedo” desempolvar el Magisterio del papa Pío XI.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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