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¿Estoy preparado para vivir perdonando siempre?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

XXIV DOMINGO T.O.

Ciclo A, 13 de Septiembre de 2020.

EL PERDÓN NO ES UN ACTO, ES UNA ACTITUD

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Dios está siempre dispuesto a perdonar a quien valora el perdón, a quien ha aprendido a darlo… Si no podemos perdonar, no hemos aprendido a amar en profundidad y estamos todavía lejos de las enseñanzas bíblicas…

La mayoría de nosotros, en el transcurso de nuestra vida, hemos experimentado dificultades para perdonar… Si no practicamos repetidamente esta habilidad nos parecerá algo casi imposible de lograr…

Pensemos en Dios, Él no nos lleva cuentas y piensa solamente en el futuro… Jesús no condenaba sino que daba nuevas oportunidades… Pidámosle que podamos cultivar esta actitud para con nuestros hermanos (y enemigos)…

Es tan importante el perdón que siempre comenzamos las misas pidiéndolo al Señor y a los hermanos…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Que el Dios del perdón, de la misericordia y de la vida esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

Detengámonos a pensar por un momento… Recuerda alguna escena del evangelio en la que Jesús, el Señor, perdonó a algunas personas… ¿Somos capaces de perdonar de la forma como Él lo hacía y lo sigue haciendo?  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú perdonaste a Pedro después de que te negó tres veces.  TODOS:  Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, tú no condenaste a la mujer sorprendida en adulterio, sólo la animaste a que ya no pecara más. 

TODOS: Cristo, ten piedad de nosotros.

•        Señor Jesús, tú pediste a tu Padre que perdonara hasta a los que te habían crucificado.

TODOS: Señor, ten piedad.

GUIA: Perdónanos a nosotros también, Señor, y sigue haciéndolo cada vez que pequemos contra ti.  Ayúdanos a estar siempre dispuestos a perdonar a quienes nos ofenden y llévanos a la vida eterna. 

TODOS: Amén.

GUIA: Padre amoroso, Tú eres bueno y paciente, compasivo, cariñoso y misericordioso con pecadores como nosotros.

Tu perdón nos trae confianza, alegría y esperanza.

Ayúdanos a perdonar con prontitud las pequeñas ofensas de otros y a recuperarnos de las heridas que pensamos que nos han causado.

Reconocemos que, en repetidas ocasiones, Tú nos has restaurado la vida con tu perdón, haz que seamos misericordiosos para regalar amor y vida a aquellos que nos ofendieron.

Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.   

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Eclesiástico 27, 33–28,9: Una motivación para guardar los mandamientos y para perdonar es que moriremos: “Piensa en tu fin y cesa en tu enojo”.  A quien no perdona las ofensas, no se le perdonarán sus pecados…

Salmo 102: Se nos recuerdan algunos rasgos de la misericordia de Dios: Nos beneficia y perdona, nos cura y rescata, nos reparte su gracia y su ternura…

Romanos 14, 7-9: Pablo nos recuerda que sólo vivimos y morimos para Dios…

Mateo 18, 21-35: El Señor, como el rey de la parábola contada por Jesús, nos ha perdonado tanto, por eso, nosotros debemos perdonar incontables veces a nuestros prójimos… No todos actúan tan misericordiosamente como Dios, pero, a esos tales, no se les perdonarán sus faltas…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano
[El evangelio de hoy es continuación del proclamado el domingo anterior. Seguimos recibiendo instrucciones para vivir en comunidad.  No puede existir ninguna comunidad formada por personas imperfectas sin vivir el perdón mutuo.]

Desde la semana pasada, estamos reflexionando en el amor que debe reinar en nuestra vida comunitaria.  Reflexionábamos sobre la necesidad de ayudarnos mutuamente corrigiéndonos de forma fraterna, aceptándonos y orando juntos.  Hoy se nos invita a perdonarnos siempre unos a otros como Dios lo hace.  Es como si estuviésemos desglosando bellamente el verbo AMAR… Sólo podemos entender el perdón cristiano después de entender (y vivir) el amor cristiano, es que esto de exculpar a quienes nos han dañado va contra nuestros instintos y nuestra lógica…

A muchas personas, aún cristianos, la enseñanza de Jesús sobre el perdón no les parece realista o. al menos, les paree demasiado complicada para llevarla a la práctica… ¿Creo que es posible perdonar?

Cuando Pedro propone perdonar “siete veces” ya estaba siendo más generoso que los judíos en general e, incluso, que los más radicales que proponían como máximo perdonar cuatro veces… Jesús, yendo más allá de lo esperado, nos propone a sus seguidores no llevar la cuenta de las veces en que perdonamos, sino perdonar a lo largo de toda la vida, es decir, vivir perdonando… ¿Creo que es posible perdonar “siempre” y a todos?

1. Detengámonos a pensar en esta pequeña historia: Un día, dos amigos caminaban y vieron cómo un perrito era atropellado.  Uno de ellos intentó ayudarlo, pero el perrito lo mordió y él se entristeció y molestó mucho… Entonces su amigo le dice: “No te ha mordido por falta de gratitud, entiende que te mordió porque esta lastimado”… ¿Nos pasará igual a nosotros? Al parecer, si estamos heridos, iremos “agrediendo” a los demás…

2. Ahora, pensemos en nuestra propia historia:

¿A lo largo de mi vida qué concepto de perdón aprendí (en la teoría y en la práctica)? ¿Se practicaba el perdón en mi familia? ¿Cómo me enseñaron a perdonar mis papás? ¿Había o hay pleitos sin fin entre mis abuelos, tíos y demás familia extensa?

Dicen, además, que si mis papás no me perdonaban, será muy difícil percibir a Dios como alguien que me perdona, me acepta y me da nuevas oportunidades siempre… ¿Qué pienso y siento sobre esto?

También, si en mi casa no nos perdonábamos entre hermanos y primos, será muy difícil que yo disculpe a mis compañeros, amigos y a mis “hermanos” de la iglesia…

3. Piensa en cómo te encuentras actualmente en relación al perdón:

Dedica un tiempo cada día de esta semana para completar, en una hoja aparte, una lista de lo que no has perdonado (dicen los especialistas que cada columna debe tener por lo menos cuarenta situaciones dolorosas sin sanar):

A la vidaA los demásA mí mismoA Dios
    

Luego, tómate un tiempo para relajarte y repetirte las siguientes ideas:

La palabra PERDÓN está compuesta en realidad por dos palabras: PER y DON, es una donación de amor y por amor… perdonar es amar después de las heridas y a pesar de ellas…

Podemos parafrasear el mandamiento del amor: “Perdona a tu prójimo como te perdonas a ti mismo”… Algunos de nosotros no aprendimos a perdonar, a volver a donar nuestro amor  de manera desinteresada e incondicional…

A veces, nos ayuda pensar en el perdonar como una actividad de higiene mental y espiritual; es algo que nos conviene hacer… así como todos los días vamos limpiando nuestro cuerpo y nuestra casa, ¿por qué no limpiamos también diariamente nuestra mente y corazón de resentimientos y rencores? Si no sacamos diariamente la basura de nuestra casa, nos enfermaremos… si no limpiamos nuestro interior también enfermaremos espiritualmente y terminaremos por no tener libertad para amar…

El perdón es algo bueno porque nos devuelve la paz interior, nos da razones para vivir y comenzar de nuevo infinidad de veces, reconstruye la comunión con nosotros mismos, con los demás, con nuestro Padre Dios y con la Vida que Él nos dio…  Nos hace nuevas creaturas… No se trata de que debamos perdonar para que seamos superiores moralmente a los demás, no, es que lo necesitamos… Y lo necesitamos tanto el ofendido como el que ofende, pues ambos nos hemos desintegrado en nuestra persona, y sólo el amor y el perdón restablecen la integridad, sanan y abren a nuevas posibilidades…

Aplica estos conceptos a tu lista…

4. Piensa, también, en cómo puedes cuidar mejor tu salud espiritual, es decir, cómo puedes amar más incondicionalmente y cómo puedes mejorar tu relación:

Con la vidaCon los demásConmigo mismoCon Dios
    

5. Hasta aquí hemos hablado de la decisión de OFRECER PERDÓN a los demás, otra línea de reflexión, no menos importante, sería explorar nuestra capacidad de RECIBIR PERDÓN de los otros… Parece que el triste protagonista de la parábola de hoy no se dio cuenta que había sido perdonado y, tal vez por eso, no perdonó a su prójimo… Dios nos ama siempre primero… los adultos significativos de nuestra vida nos amaron primero… si no hubiéramos sido amado, cuidados y perdonados no estaríamos aquí ahora…

¿Cómo me he sentido cuando me perdonan? ¿Qué experimento ahora al reconocer que he recibido tanto perdón en mi vida?

Nota: El trabajo de esta ficha es muy intenso.  Puedes irlo comprendiendo y meditarlo en tu reflexión personal y dialogarlo con alguien.  Tal vez, también, reconozcas que, para este tema, sería importante pedir dirección espiritual, consejería o terapia formal…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

  1. Tómate un tiempo a solas cada día…

¿Qué quiero hacer con lo que he descubierto en estos días?

¿A quién(es) y qué quiero perdonar, al menos en mi interior, en esta semana?

Recuerda que la vida es breve y tal vez no tengas más tiempo…

2. El perdón sin límites viene a sanarme de mis deseos de venganza sin límites…

¿Quiero ser un cristiano que siembre la paz siempre y en todo lugar?

¿Quiero dividir con mi venganza o sanar con mi perdón a mi familia-iglesia?

3.      A lo largo de la semana, ve escribiendo una oración, hablándole al Dios bueno que nos presentó hoy la Palabra sobre:

tus pensamientos y sentimientos en relación a tus resentimientos, rencores y heridas… Y a tus experiencias de dar y recibir perdón…

tus ganas de aprender a perdonar como Él…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, de un modo especial este día, en Jesús, el Mesías, su Hijo. 

Creo en un solo Dios…

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

GUIA: Pidamos a nuestro buen Dios que nosotros, que ya hemos experimentado su perdón, llevemos al mundo la alegría de la reconciliación.  Y digámosle:

Señor, ayúdanos a perdonar de corazón.

1.      Por la Iglesia, pueblo liberado por la sangre de Cristo, para que nosotros no nos dividamos en facciones, sino que vivamos juntos como hermanos en tolerancia y paz.  Roguemos al Señor.

TODOS: Señor, ayúdanos a perdonar de corazón.

2.      Por todas las iglesias cristianas, divididas por resentimientos y orgullos, para que lleguemos a la unidad de un sólo evangelio y de un sólo amor por Cristo.  Roguemos al Señor.

TODOS: Señor, ayúdanos a perdonar de corazón.

3.      Por los comprometidos en las causas de la justicia y la promoción de las personas, para que no solamente acusen y protesten, sino que también reconozcan sus pecados y lo arranquen de sus corazones.  Roguemos al Señor.

TODOS: Señor, ayúdanos a perdonar de corazón.

4.      Por los esposos que viven el uno junto al otro sin amor ni comunicación mutua, para que logren perdonarse, entenderse y apreciarse de nuevo.  Roguemos al Señor.

TODOS: Señor, ayúdanos a perdonar de corazón.

5.      Por nosotros, seres humanos con fallas y debilidades, para que aprendamos de Dios a ser misericordiosos y a perdonarnos unos a otros de todo corazón.  Roguemos al Señor.

TODOS: Señor, ayúdanos a perdonar de corazón.

GUIA: Señor, aunque somos pequeños y frágiles, danos la gracia de demostrarnos con hechos tus palabras de perdón y de amor, por Jesucristo nuestro Señor.

TODOS: Amén

GUIA: Seamos conscientes, al hablarle a nuestro Padre, del compromiso que estamos haciendo con Él cuando le decimos: “perdónanos como nosotros perdonamos”…

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

  “Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Hoy nos ha hablado Dios con toda claridad a nosotros, a quienes nos resulta difícil pasar por alto las deficiencias, dar nuevas oportunidades y perdonar de verdad.

El Señor nos ha dicho: “Lleguen a ser como yo, perdonen de corazón, curen y cuiden a los hermanos, así, ustedes mismos recibirán sanación”.

Que Dios esté con ustedes y los bendiga.

Para ello, pedimos que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

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