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Contemplar la naturaleza, buscar y escuchar a Dios, tener fe, nos salvan de muchas cosas

Lluvia de agua y de estrellas

Pbro. Germán Orozco Mora

El lago de Chapala se secaba y su nivel bajó tanto que, para ganarle terreno, se construyó un edificio educativo de varios pisos; el Cardenal Arzobispo de Guadalajara peregrinó junto a sacerdotes y fieles con la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Zapopan. El plantel desapareció y Chapala se llenó con el agua que Dios mandó del Cielo por intercesión de la Bendita Generala.

Los milagros existen

Hace unos meses, Australia atormendata por los incendios forestales se postró en tierra; su gente suplicó pidiendo la intercesión divina y la lluvia intensa sofocó el fuego. Esto ocurrió en 2019.

Es cuestión de creerle a Dios y pedirle ayuda para lo que sea bueno para nosotros, pues Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados”, sentencia el dicho popular.

Cristo ha expresado al creyente que donde dos o más se reunen en su nombre, ahí está Él en medio de ellos. O cuando dos o más piden a Dios, lo que sea, Él se los concederá. Pero pidan con fe, no como los que piden vacilando, sin creer.

La obra de Dios derriba argumentos

Muchos no creyentes, han sido transformados en los mejores creyentes. No deja de sorprender que, por ejemplo, el doctor Alexis Carrell, fisiólogo y nobel de medicina, inicialmente no creía en los milagros de Nuestra Señora de Lourdes (Francia), pero tras un milagro atestiguado personalmente, fue echado practicamente de la Escuela de Medicina de Lyon, Francia, al sugerir que la fe puede ayudar a la recuperación de enfermos aparentemente incurables.

Se les llama milagros, porque ante la certeza científica de los hombres, Dios puede alterar la naturaleza para sanarla, por ejemplo, por eso es algo sobrenatural el milagro.

Alexis Carrell, ya en Estados Unidos como Nobel de Medicina, fue requerido por la escuela médica de la que fue corrido, con la garantía al retornar, de hablar libremente de la importancia de la fe en la curación, por eso este médico publicaría un ensayo titulado: El Poder Curativo de la Oración, vista por un Fisiólogo (Nobel), el padre de la angiología, quien ya estaba convencido del poder de la oración.

Orar es pedir, cosas espirituales, afectivas, materiales, mentales, etcétera. Y Dios no falla. Sólo que hay que pedir cosas buenas para uno o para los demás. Hay que tener en cuenta que no siempre los milagros se realizan; siempre está de por medio la voluntad de Dios o de la Virgen o del santo intercesor.

Algunos amigos personales han sanado por intercesión del Divino Niño Jesús, uno de ellos desauciado por cáncer de próstata. Muchos otros de afecciones similares.

Dios responde

En estos días de verano, huyendo unos días del calor de 47-49 centígrados (en Mexicali). Organizamos en la Sierra de Juárez-Laguna Hanson (Ensenada, Baja California), una procesión guadalupana con Misa. La invitación fue de e los moradores de esa zona quienes nos sugirieron pedir con urgencia la lluvia que trae muchas bendiciones al desarrollo de la naturaleza y de las personas.

La procesión se realizó siguiendo el mandato de que ‘donde dos o más se reunen en mi nombre, pidan lo que sea (la lluvia, la salud o el fin de la pandemia), y mi Padre se los concederá’.

La misa fue el domingo 23 de agosto y el lunes aquello estaba que se inundaba con la lluvia que cayó abundantemente del cielo.

Todo se puede pedir siempre que sea para bendición de las personas. Nosotros atribuimos y agradecemos a Dios por el don de la vida, que en sí misma es un milagro en medio de tanta crueldad, tanta violencia, tanto materialismo y maldad social.

Los amaneceres y atardeceres en la Sierra-Laguna Hanson son admirables. Y por las noches oscuras, la vía láctea se revela en millares de estrellas y planetas, el más pequeño la tierra. Desde ahí, donde se puede apreciar, según los últimos cálculos astronómicos científicos, que existen más de doscientas mil millones de galaxias en un universo que no es estático sino que se mueve, que fluye.

Por eso los astrónomos de san Pedro Mártir en Baja California, dicen que la astrología es la hija loca de una ciencia tuerta que es la astronomía.      

“El cielo es como un inmenso corazón que se abre, amargo. No llueve: es un sangrar lento y largo”.

Gabriela Mistral, La Lluvia Lenta.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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