Home / Contigo en casa / Bendición

Bendición

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

En el primer día del año, la Iglesia, como madre amorosa, desea para todos sus hijos la gracia y la bendición de parte del Señor, por la valiosa intercesión de la Virgen María, Madre de Dios. La liturgia del año nuevo, en la primera lectura del libro de los Números, nos recuerda la misión de la comunidad cristiana: bendecir. Qué hermosa esa bendición bíblica, de la que san Francisco se inspiró:

“El Señor te bendiga y te proteja, haga brillar su rostro sobre ti, te sea propicio y te conceda la paz”.

Bendecir significa decir bien, desear el bien. Pero ¿qué es el bien? No obstante la dificultad de definirlo, podemos parafrasear la cita bíblica referida: el bien es la protección, el favor y el perdón de Dios; la contemplación del rostro del Señor que lleva a la paz. El bien, pues, expresa una relación muy estrecha entre Dios y el hombre; es todo aquello que nos hace cercanos a Dios y partícipes de su gracia.

Santo Tomás de Aquino decía que Dios es el Sumo Bien, así cuando hacemos la elección de cualquier cosa buena nos encaminamos a Dios, aunque sea parcialmente.

Decir bien o bendecir significa desear que Dios esté cerca a nosotros, porque ahí donde Dios está cerca, no falta nada.

Cada inicio de año civil, la Iglesia nos recuerda que hemos sido bendecidos por el Señor porque apenas unos días hemos celebrado la Navidad, la fiesta de la cercanía más estrecha entre lo divino y lo humano. En Jesús, Dios toma nuestra naturaleza humana para elevarnos a la dignidad de la naturaleza divina. Por eso, Jesús es el beso de Dios al mundo, un beso de amor y de compromiso perenne. ¿Acaso podríamos desear otro bien más grande que el Hijo mismo de Dios, que se nos ha dado como regalo supremo de gracia?

Jesús es la bendición de Dios, él es la Palabra dicha por el Padre, una Palabra que en la Navidad ha sido dicha como salvación para todos, como la bendición suprema. En el hijo de María hemos estado bendecidos porque él nos ha revelado el rostro misericordioso de Dios, cumplíendose así lo que dice la primera lectura del día: “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti”.

Seguramente en este año nos sucedan cosas buenas y bellas, quizá también muchas difíciles, como sufrir una interminable pandemia. Pero para el cristiano, todas las vicisitudes de la vida se deben leer desde la gramática de la bendición, nada de lo que acontezca estará fuera la acción salvífica de Dios Providente que ha querido hacer historia con nosotros, se ha querido hacer muy cercano y habitar en medio de nosotros. 

Dentro de la historia, los creyentes podemos ser conscientes que somos parte del proyecto amoroso de Dios que quiere salvarnos y bendecirnos para que también, en medio del mundo y de la dificil cotidianidad, podamos ser bendición, que por nosotros pueda el mundo ver el rostro amable y amoroso de Dios.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

Revisa También

Música para la niñez

Sergio Padilla Moreno Cuando se aborda el campo de la llamada “música clásica” en relación …