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Celebración de la Palabra: ¿Cómo contrarresto mi necesidad de ser reconocido y de sentirme influyente y poderoso?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

ORDINARIO XXIX

DIOS NOS INVITA A EJERCER NUESTRA AUTORIDAD AL ESTILO DE JESÚS

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

¿Han notado ustedes cómo en su campaña para un puesto o cargo público la mayoría de los políticos emplean la palabra “servicio”?  Ponen mucho énfasis en que quieren ser los servidores del pueblo, y ser elegidos para poder servir.  Pero, una vez han sido ya elegidos, ¿a quién sirven?  La mayoría, por lo general, se sirven primeramente a sí mismos y después obligan al pueblo a servirles.  Nunca debiera ser ésta la forma de actuar de la Iglesia.  Los cristianos encargados de algún ministerio en la Iglesia y los fieles en general deberían tener la ambición de servirse los unos a los otros y, de esta manera, servir a Dios.  Así actuó Jesús.

Según los criterios de Jesús, no son “grandes” los que mandan como amos ni los que buscan puestos de honor, promoción, privilegios, diplomas y medallas sino los que saben servir.  Servir es la “carrera” del cristiano.  El servidor está a disposición de todos, comprende las debilidades de los demás y las reconoce en sí mismo…

Servir es, a veces, doloroso, pero solamente los que son capaces de sacrificarse por los demás y que no huyen de las dificultades ayudan al mundo.  Aceptan ser como semillas que mueren para dar vida.
Pidámosle a Jesús, que está aquí con nosotros, que nos ayude a servir con y como él.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Tenemos un Sumo Sacerdote que comprende nuestras debilidades y que fue tentado como nosotros, pero, nunca pecó…
La gracia y la misericordia del Señor Jesús estén siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: Con humildad profunda, en silencia, reconozcamos que muchas veces queremos que los demás nos sirvan y no servirlos…  Desde el fondo de nuestro corazón, pidamos al Señor y a los hermanos que nos perdonen…  (Pausa)


• Señor Jesús: Tú nos dices: Yo, su Señor y Maestro,  no vine para ser servido sino para servir: Señor, ten piedad.

• Cristo Jesús: Tú nos aconsejas que no imitemos a los grandes y poderosos que hacen sentir al pueblo lo poderosos que son: Cristo, ten piedad.

• Señor Jesús: Tú nos aseguras que, si queremos ser grandes, tenemos que servirnos los unos a los otros: Señor, ten piedad.

GUIA: En tu bondad, perdónanos, Señor, y danos la actitud interior y la fuerza necesaria para servir a los otros desinteresadamente y con amor y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios Todopoderoso y Eterno, haz que nuestra voluntad sea siempre dócil a la tuya y que te sirvamos con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que con él vive y reina, por los siglos de los siglos.

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Isaías 53, 10-11: El cuarto canto de Isaías sobre el Siervo Sufriente se cumple plenamente en Jesús que con sus trabajos, sufrimientos y entrega dará a conocer los designios del Señor y justificará a muchos…


Salmo 32: Nosotros confiamos y esperamos en Dios porque su Palabra es sincera, Él es leal, ama la justicia, es bueno, nos cuida y nos salva…


Hebreos 4, 14-16: Jesús es nuestro sumo sacerdote que es capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos ya que los conoce por experiencia… Confiemos en que recibiremos de él misericordia, gracia y ayuda…


Marcos 10, 35-45: La plenitud de la vida no se alcanza, como pensaban los Zebedeos, detentando el poder humano sino siguiendo el ejemplo de su Maestro, haciéndose servidor de todos y donando de la propia vida…


Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[Continuamos acompañando a Jesús en su camino hacia Jerusalén. Previo al texto que meditamos hoy, Jesús les anuncia, por tercera y última vez, el desenlace trágico de su vida terrena y vemos que los discípulos reaccionan de forma radicalmente opuesta a la situación y a sus enseñanzas: Santiago y Juan buscan privilegios ante la indignación (y envidia) de los demás.

Detengámonos en algunos detalles:

• “Uno a tu derecha y otros a tu izquierda”.  Esta petición manifiesta un afán de superioridad…
• “No saben lo que piden”.  Jesús y ellos no tienen los mismos criterios… Él los está invitando a morir a su lado.  En la cruz, el momento de la glorificación para Marcos, tenía uno a su derecha y otro a su izquierda…
• “Los otros diez se indignaron”.  Todos tenían las mismas ambiciones…
• “Los jefes de los pueblos los tiranizan”.  El poder se usa mal si se usa para oprimir a otros, pero Jesús propone a sus seguidores todo lo contrario: servir y dar la vida libremente como lo hizo él que puso toda su humanidad al servicio de los demás a lo largo de toda su vida.  El que más domina es menos cristiano y el que más sirve es más cristiano.

Según esto, podemos entender que el ser humanos sólo se realiza en la donación servicial… Si no descubrimos esta verdad y si no vivimos congruentemente con ella, nos desviviremos por conseguir privilegios como los discípulos en este evangelio, como el joven rico, como los jefes de las naciones…
Los discípulos tuvieron que hacer un largo proceso de conversión desde que acompañaron a Jesús en su ministerio hasta que, después de su resurrección, se convirtieron en sus testigos.  Nosotros también, como individuos y como comunidad, tenemos que hacerlo…

Jesús desenmascara nuestras ambiciones ocultas y nos pide que superemos nuestra mentalidad egoísta, que – descubriendo la gloria que se esconde en el servir por amor – nos convirtamos en servidores, aunque eso signifique beber su cáliz y ser bautizados en sangre. ¿Me siento llamado a convertirme cada día en un servidor desinteresado?]


En el Evangelio de hoy, Jesús da una respuesta dura a sus apóstoles Santiago y Juan que pedían puestos de importancia en su reino: “no saben lo que piden”… con esta respuesta y sus demás enseñanzas quiere cambiar nuestro entendimiento de las relaciones de poder que se dan entre las personas y los grupos sociales, nos previene de los peligros que conllevan y nos enseña la importancia de servir más que de querer dominar…


Si somos sinceros, descubriremos que también nosotros, como Santiago y Juan, buscamos sobresalir y controlar; buscamos ser exitosos y triunfadores por sobre y aún a costa de los demás… A veces, cuando llegamos a tener un cargo, nos sale el dictador que llevamos dentro… Comencemos por preguntarnos: ¿Para qué quiero el poder si ni siquiera lo sé usar?

Necesitamos hacernos conscientes de nuestros vacíos y de cómo los queremos llenar…

Jesús nos propone un estilo de grandeza que choca frontalmente con el estilo de ejercer el poder en el mundo… Según Él hay dos tipos de líder: El que se sirve de los demás y el que sirve a los demás aún a costa de sacrificios personales…

Mirando alrededor vemos una lucha de poder entre egos que buscan devorarse unos a otros para crecer… Si participamos en estas luchas perdemos la perspectiva de la utilidad de nuestra vida y la misión que tenemos en ella… El ego nos ciega; el poder seduce y prostituye… ¿Cuánta energía pierdo en las luchas de poder?  ¿Me mueve internamente una necesidad ciega de reconocimiento y aplausos?  ¿Cuántas veces he visto mi dignidad de persona por los suelos con tal de que alguien poderoso me sonriera o me mirara?  ¿Busco siempre mi “éxito” y “bienestar” o me empeño también en crecer interior e integralmente y en ayudar a los que me rodean?


Constatamos que en todo grupo humano existe la tendencia natural a establecer cierta jerarquía… a veces, incluso mediante abusos del poder, la seducción, la inteligencia, el chantaje… ¿Cuál es el estilo de liderazgo que quiero ejercer?

Aclaremos que Jesús no está en contra de que exista organización y jerarquía; Él nos previene de lo difícil que es ejercer el poder sin corrompernos y nos invita a servir al prójimo desgastándonos a nosotros mismos… Por eso necesitamos promover un uso de la autoridad más respetuoso y promotor de lo auténticamente humano y divino que existe en y entre nosotros… ¿Algunas veces quiero ser el “primero”?  ¿Para qué quiero ser el “primero”?  ¿Mi estilo es el de los jefes de este mundo o el que Jesús, lleno de amor servicial, nos enseñó con sus palabras y con su ejemplo vida?


En nuestras familias y grupos, a la luz de la Palabra de hoy, tenemos que promover una competencia al revés de la usual; debemos impulsar una competencia entre todos para crecer como personas, para servir más, para compartir y trabajar más por los otros… Y hemos de descubrir nuestras profundas carencias y sanarlas: ¿Qué necesidades tengo de ser reconocido, de sentirme poderoso, de controlar, de tener influencia?  ¿Qué puedo hacer para curar estas necesidades enfermizas?

Necesitamos descubrir y curar nuestras necesidades no resueltas y nuestros vacíos, sólo así podremos prepararnos para cumplir la “misión” que Dios nos está encomendando en nuestra vida: ser líderes al estilo de los verdaderos profetas y de Jesús, aunque duela y desgaste… Podemos encontrar el perfil del líder cristiano en la segunda lectura de hoy: Jesús puede ser solidario con sus hermanos porque ha experimentado los mismos sufrimientos que ellos… Así Jesús vence la tentación del poder al estilo de los “jefes de este mundo”… ¿Qué estilo de liderazgo quiero y debo ejercer yo?



PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:


1. Te proponemos organizar, en familia o en grupo, algunos juegos de compartir y luego de competir para aprender la diferencia entre ambos… y aplicarlo a nuestra vida diaria…


2. Descubre qué necesidades de reconocimiento tienes que quieres que los demás te resuelvan… piensa cómo puedes resolverlas tú mismo o con ayuda psicoterapéutica y/o dirección espiritual…


3. Reflexiona  y saca conclusiones sobre la poesía “EL PLACER DE SERVIR” de Gabriela Mistral:


“Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
corazones y las dificultades del problema.
Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Qué triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.
Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña.

Aquel que critica, este es el que destruye, tú sé el que sirve.
El servir no es faena de seres inferiores.
Dios, que da el fruto y la luz, sirve.
Pudiera llamarse así: «El que Sirve».
Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos
y nos pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién?
¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?”


4. Durante esta semana, cuando vayas a ejercer tu autoridad (sea poca o mucha), haz una oración: Pídele al Señor mayor humildad y capacidad de servicio, aunque te cueste y duela… Pídele que puedas cumplir tu misión de servicio… Dile: “quiero beber tu cáliz, quiero cargar mi cruz”…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: A Dios, que nos sirve de tantas maneras, pidámosle que queremos aprender a servir como su Hijo Jesucristo… Respondamos a cada petición diciendo:

 “Señor, haznos siervos de tu amor”.

  1. Por la Iglesia, para que sirva al mundo alzándose en favor de la justicia y la paz, y defendiendo la libertad y dignidad de la persona humana.  Roguemos al Señor: “Señor, haznos siervos de tu amor”.


2. Por los que tienen autoridad en la Iglesia, para que no se vuelvan simples funcionarios, sino “ministros”, es decir, humildes “servidores” de sus hermanos.  Roguemos al Señor: “Señor, haznos siervos de tu amor”.

3. Por nuestras familias cristianas, para que los padres, por su cuidado y servicio compartidos, preparen a sus hijos a prestar servicio a otros.  Roguemos al Señor: “Señor, haznos siervos de tu amor”.

4. Por quienes nos sirven de diversas maneras y nos brindan la ayuda que necesitamos – empleadas domésticas, chóferes, enfermeras, técnicos, meseros, mecánicos y tantos otros que no podemos nombrarlos a todos – para que les estemos siempre agradecidos y los bendigamos.  Roguemos al Señor: “Señor, haznos siervos de tu amor”.

5. Por nosotros y por nuestras comunidades, para que todos nosotros seamos menos exigentes y estemos muy atentos, los unos de los otros,  y sirvamos con creces a  las necesidades de los demás.  Roguemos al Señor: “Señor, haznos siervos de tu amor”.

GUIA: Señor Dios nuestro, te pedimos que nos conviertas a las exigencias del evangelio.  Ayúdanos a convertirnos en siervos, los unos de los otros, junto con el Siervo de todos, Jesucristo nuestro Señor. 

TODOS: Amén.

GUIA: Oremos con Jesús a nuestro Padre del cielo para que sepamos hacer su voluntad y sirvamos a su Reino. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: El mensaje del evangelio de hoy ha sido incómodo para algunos…
Se nos ha dicho que tenemos que servir más que ser servidos; estar dispuestos a ahorrar molestias a los otros no ahorrándonoslas a nosotros mismos por el bien de los demás y a renunciar al deseo incontenible de poder… todo esto va contra el principio de nuestra arraigada actitud humana…


Como Cristo, intentemos en nuestros hogares, en nuestras comunidades y en la Iglesia, gastarnos desinteresadamente por los demás, con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. 

Todos: Amén.

¡Vayamos a servir al Señor en nuestros hermanos! 

TODOS: Demos gracias a Dios.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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Un comentario

  1. Va implícito en nuestro ser el servicio. Desde niños contribuir en las tareas domésticas y al crecer hacer actividades de mayor significado de servicio produce una alegría interna, una satisfacción. Nos aleja del egoismo y la soledad. Nos forma a estar prontos y abiertos a las necesidades de los otros. Esos otros que son nuestros projimos, mis hermanos, mi familia, mi comunidad. Deberia llamarse Domingo de la alegría de servir.