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Celebración de la Palabra: De la confianza en Dios, viene el desprendimiento y la generosidad

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

ORDINARIO XXXII

¿En qué se nota si soy capaz de dar y de darme?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

¿Hasta qué punto nos atrevemos, como supuestos cristianos, a vivir en las manos de Dios?  ¿No debería ser esa nuestra marca registrada y “denominación de origen”, juntamente con el amor de unos para con otros?  Se supone que amamos tanto a Dios que confiamos en él completa y absolutamente, sin condiciones, sin miedo ni vacilación.  Ése fue el estilo de vida de Jesús, quien vivió totalmente en las manos de su Padre; hasta en la cruz pudo exclamar: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Es muy sorprendente y alentador ver cómo algunos pobres se ayudan unos a otros y comparten lo poco que tienen sin alardear, discreta y espontáneamente…

¿No será esto una invitación a desarrollar no sólo una mayor generosidad sino, sobre, todo, un mayor desprendimiento del egoísmo?  Así, el pobre se convierta así en benefactor, el que recibe en donante, el indigente en persona rica a los ojos de Dios…

¿Dónde nos encontramos nosotros?  ¿Sabemos dar y darnos, con confianza en Dios y en los hermanos, aunque nos cueste y duela?

Cristo se dio totalmente a nosotros porque confiaba totalmente en su Padre…

Que esta celebración nos ayude a confiar más en Dios, a renunciar a nuestro ego y a ser más desprendidos…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Alabemos al Señor que da pan a los hambrientos, sostiene a los que ya se doblan, guarda a los peregrinos y sustenta al huérfano y a la viuda.

Que este Dios de amor esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: Dios ha sido generoso con nosotros, pero nosotros con frecuencia hemos sido tacaños con otros a la hora de compartir nuestro amor y nuestras cosas.  Otras veces, hemos pretendido sacar provecho de las prácticas externas de la religiosidad… Pidamos perdón a Dios y a los hermanos por nuestro egoísmo.  (Pausa)

•        Señor Jesús: Tú llamaste dichosos y bienaventurados a los pobres de espíritu, y con tu estilo de vida nos enseñaste el camino del verdadero desprendimiento: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús: Tú te entregaste totalmente a los otros: con tu vida, con todo lo que eres, hasta la muerte: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús: Tú tomaste sobre ti nuestras faltas y pecados e intercedes por nosotros: Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, perdona y elimina todo nuestro egoísmo, haznos generosos como tú lo fuiste. Y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios Omnipotente y misericordioso, aparta de nosotros todos los males, para que, con el alma y el cuerpo bien dispuestos, podamos con libertad de espíritu cumplir lo que es de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo…

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

1 Reyes 17, 10-16: En tiempos de hambruna, un profeta y una generosa viuda extranjera que confían en Dios son alimentados por Él…

Salmo 145: Un bello retrato de Dios: Es fiel, hace justicia al oprimido, alimenta al hambriento, da libertad al cautivo, cura al ciego, alivia al agobiado, ama al justo, cuida al forastero, da sustento a la viuda y al huérfano y hace que le salgan mal sus planes al inicuo…

Hebreos 9, 24-28: Cristo se ofreció a sí mismo una sola vez por los pecados de todos, ahora está intercediendo por nosotros y vendrá, por segunda vez, para salvar a quienes lo aguardan y esperan en él…

Marcos 12, 38-44: Jesús nos enseña a cultivar nuestro interior y nuestra congruencia antes que las apariencias.  Por ejemplo, los escribas viven para impresionar hacia afuera, en cambio una viuda generosa ofrece a Dios todo lo que requiere para vivir…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano
[Antes del evangelio de hoy, Jesús acaba de desautorizar a sus enemigos poderosos.  Hoy nos encontramos al final del capítulo 12 de Marcos.  Sólo falta el discurso escatológico del capítulo 13 y la pasión-muerte-resurrección-envío… Estamos en la última semana de la vida de Jesús…

El texto de hoy parece presentar dos partes, pero no, forman un solo mensaje: Jesús prefiere el cultivo de la interioridad a la exhibición y al alarde de las actuaciones religiosas exteriores sin ningún compromiso solidario y generoso; nos propone como ideal a la pobre viuda y no a los dirigentes judíos.  Éstos devoran los bienes de la viuda mientras ella comparte todos sus recursos…

Todos los israelitas, incluso los que vivían en la diáspora, debían dar limosnas al templo para financiarlo y, sobre todo, para manifestar que reconocen que todo le pertenece a Dios…

Subrayemos dos frases de Jesús:

•        “Les aseguro que esta pobre viuda ha echado en la alcancía más que nadie”.  Tenemos que aprender de Dios a percibir más el corazón que las apariencias…

•        “Dio todo lo que tenía para vivir”.  Al entregar todo su sustento puso su vida en las manos de Dios, como la viuda de la primera lectura…

Para comprender esta enseñanza de Jesús nos podríamos imaginar una balanza: Un platillo es el del amor y otro el del egoísmo.  Si uno baja, el otro sube.  No podemos ser desprendidos y egoístas a la vez.  Dar limosna sin desprendernos del ego no tiene ningún valor espiritual… Jesús no se fija en los futuros efectos del donativo sino en la causa interna del mismo.  La donación, como la que hacen las viudas de hoy, salva a quien la da porque nos salva de poner nuestra confianza en lo material, en lo exterior, en el reconocimiento y en la fama…

Es cierto que la limosna puede solucionar las penurias de algún necesitado, pero sólo tendrá valor espiritual si implica que el donador se prive de algo y afiance su confianza en Dios… Pudiéramos decir que la limosna tendrá más valor mientras más nos duela darla… La limosna, desde el punto de vista religioso (no social), hace más humano tanto al que da como al que recibe…

Vale la pena recordar lo que decía San Ambrosio: “Dios no se fija en lo que damos sino en lo que no reservamos”.]

La viuda que aparece en la primera lectura debe pasar por el proceso de aprender a soltarse de su última seguridad – un poco de harina y de aceite – para confiar sólo en Dios; ella aprendió la dura lección del profeta; aprendió a confiar en la promesa de Dios: “la tinaja de harina no se vaciará, la vasija de aceite no se agotará” hasta que lleguen otras bendiciones… En cambio, la viuda que aparece en el Evangelio ya sabe desprenderse espontánea y generosamente; sabe soltarse y confía que Dios mismo la alimentará y cuidará, por eso Jesús la reconoce, alaba y nos la pone como ejemplo de vida…

Estas viudas reflejan nuestras pobrezas (limitaciones, inseguridades, sombras, miedos)… nos evidencian áreas en las que debemos desarrollarnos… Pero solamente podremos crecer si reconocemos nuestras necesidades y confiamos plenamente en Dios… ¿Dónde pongo yo mis seguridades?

Si miramos hacia nosotros mismo con sinceridad, descubriremos que hay una carrera interna en todos nosotros para conseguir algo que nos dé seguridad… Compramos todo lo que nos dicen que nos dará aceptación, salud, fama, etc.… Es un afán que nos lleva a llenarnos de cosas y casas, y seguros, y rangos y títulos, y aparatos, y… todo esto evidencia un miedo interno que nos hace huir de algo impreciso y nos lleva a perdernos; no tenemos claro ni de que huimos ni a dónde queremos llegar… Parecemos querer el reconocimiento de los demás, como los antiguos escribas y ricos del tiempo de Jesús… ¿En quiénes o en qué cimento mi confianza?

Pero, en el fondo, sin saber, buscamos otra cosa… buscamos la felicidad auténtica… buscamos que Dios nos colme y nos plenifique…  Pero, necesitamos hacer el siguiente proceso:

1) Desprendernos de todo lo vano de que nos hemos llenado,

2) Confiar en Dios y

3) Ser generosos como Él que siempre nos bendice y se entregó por nosotros…

Ante las situaciones concretas que nos toca vivir y delante de la Palabra que hoy nos desafía, ¿Cuáles serán concretamente nuestras tareas?  ¿Cómo encontrar el equilibrio en la aplicación de las enseñanzas del Señor?  ¿Cómo vivir desde mis “pobrezas” compartiendo y colaborando generosamente con las causas justas y empresas comunes?

¿Será que tendremos que aprender a caminar en la inseguridad… con la certeza de que no todo depende de nosotros… sólo tomados de la mano de Dios?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.      Haz una lista de las cosas que te hacen sentir seguro… y descubre concretamente qué te hacen sentir.

Por ejemplo: ¿Una casa propia?  ¿Un trabajo con seguro de gastos médicos y algunas otras prestaciones?  Etc.

¿Lo que ya posees te es suficiente o sientes que necesitas más “seguridad”?

2.      Imagina que tienes que dejar TODO lo que tienes… que te vulves pobre como las viudas de las lecturas de hoy y tienes que confiar sólo en Dios…

¿Qué descubres de ti mismo?

3.      Durante esta semana, en tu oración, ponte a disposición del Señor con todo lo que eres y posees…

Platica con Él y dile que tome lo tuyo y te tome a ti para hacer su obra en el mundo…

Pídele que te enseñe a “soltarte” de tus apegos y a confiar más en Él…

Aprende de él a no impresionarte con los alardes, los lujos y las opiniones de la gente “buena” y a conmoverte por el corazón del necesitado que sabe que reconocer su pertenencia a Dios es más importante que comer…

Y escribe cómo te ves retratado en las lecturas de hoy y a qué te sientes llamado…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Oremos a Dios, nuestro Padre generoso, que ama a los que saben compartir, y roguemos por todos los que son pobres, débiles y humildes.  Y digámosle: Escucha a tu pueblo, Señor.

1.      Señor, te pedimos por tu Iglesia.  Presérvala de la tentación del poder y de las riquezas.  Por eso te decimos: Escucha a tu pueblo, Señor.

2.      Señor, te pedimos por todos los gobernantes y oficiales públicos. Presérvalos de la tentación de la avaricia, de la corrupción y del abuso de poder.  Por eso te decimos: Escucha a tu pueblo, Señor.

3.      Señor, te pedimos por los huérfanos y las viudas. Líbralos de la desesperación; y a nosotros haznos atentos a su necesidad de amor, compasión y de ayuda generosa y eficaz.  Por eso te decimos: Escucha a tu pueblo, Señor.

4.      Señor, te pedimos por todos los pobres que se sienten inseguros por el día siguiente. Que sepamos llevarles seguridad y amor. — También por los ricos, para que sepan abrir su corazón y sus manos dadivosas para compartir generosamente.  Por eso te decimos: Escucha a tu pueblo, Señor.

5.      Señor, te pedimos por esta nuestra comunidad. Haznos lo bastante generosos para compartir no sólo desde nuestra abundancia, sino también, cuando sea necesario, desde nuestra pobreza.  Por eso te decimos: Escucha a tu pueblo, Señor.

6.      Señor, traemos ante ti también nuestras intenciones personales (Momento de silencio).  Por eso te decimos: Escucha a tu pueblo, Señor.

GUIA: Padre, sabemos que nos amas y cuidas de nosotros con la ternura de una madre.  Te confiamos todos nuestros afanes y preocupaciones.  Sé generoso con nosotros y, como tú, haznos desprendidos con los demás, por el poder de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios sabe lo que necesitamos, porque él es nuestro Padre.  Le hablamos con la confianza que nos enseñó nuestro hermano Jesús.

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Jesús entregó todo lo que era para traernos vida y felicidad.

Vayamos ahora a nuestra vida cotidiana, para ser verdaderamente cristianos, es decir, personas semejantes a Cristo: desprendidos y generosos…

El Señor esté con nosotros…

Que Dios todopoderoso nos bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

TODOS: Amén.

Vayamos a compartir gratuita y generosamente lo que somos y tenemos unos con nuestros hermanos. 

TODOS: Demos gracias a Dios.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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