Home / Contigo en casa / Celebración de la Palabra ¿Dios permite algunas crisis para que crezcamos?

Celebración de la Palabra ¿Dios permite algunas crisis para que crezcamos?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

ORDINARIO XXXIII

MI SUERTE ESTÁ EN LAS MANOS DEL SEÑOR

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

(Para dar una introducción a la celebración o para las moniciones o para inspirar las partes variables…)

Las lecturas de hoy, con un lenguaje simbólico nos hablan, aparentemente, de calamidades y del desmoronamiento de un mundo caduco que será juzgado por Dios/Jesús.

Los medios de comunicación nos acercan a los desastres, la violencia y el sufrimiento en diferentes partes del mundo y la gente se pregunta: ¿A dónde nos va a llevar todo esto?  Otros interpretan que la sociedad en la que vivimos está en decadencia, pero no deberíamos pasar por alto los signos positivos: deseos y esfuerzo por la paz y la promoción de un mundo más justo,  razonable y unificado, el trabajo por derrumbar de tiranías, el cuidado responsable de la creación, la búsqueda de mayor justicia en diferentes rubros… Éstos son como brotes de nuevas ramas en un árbol aparentemente seco, signos de esperanza en un mundo nuevo que está creciendo y de confianza en la presencia y manifestación de Dios entre nosotros, su pueblo.

De hecho, aunque las lecturas de hoy parecen describir (literalmente) el juicio de Dios y el fin del mundo – esos son asuntos sólo de Dios y que no nos competen – quieren hacernos reflexionar en que el tiempo final ha comenzado ya con Cristo, cuando se hizo uno de nosotros en su humanidad, nos dio sus enseñanzas, murió y resucitó de entre los muertos y continúa en el mundo…  Con él en medio nosotros, podemos vivir nuestra fe sin temor, incluso en los momentos de sufrimiento, con la firme esperanza de que el amor y la justicia de Dios triunfarán y de que Cristo completará en nosotros lo que intentamos construir al confiar en él.

Renovemos en esta celebración nuestra esperanza en un Dios que nos ama y nos salva para que podamos salir de nuestros miedos y conformismos y trabajar para extender su Reino a nuestro alrededor.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: El Señor nos tranquiliza hoy: “Para ustedes tengo designios de paz y no de aflicción

Me invocarán y yo los escucharé y los devolveré a su hogar.”

Que el Dios de la paz y la esperanza esté con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: Revisemos nuestra vida, si tenemos miedo, puede ser porque nuestro amor es todavía débil.  Pidamos perdón al Señor por no haber guardado vivas nuestra esperanza y vigilancia… (Silencio)

•      Señor Jesús, tú volverás con gran poder y gloria.  Guárdanos del miedo y del desasosiego inmovilizastes. Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, tú vas a reunir un día a tus elegidos desde los confines de la tierra.  Guárdanos siempre fieles, amorosos y vigilantes. Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús, tú estás cerca, esperándonos a la puerta para hacernos entrar a tu fiesta.  Guárdanos en tu amor.  Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, perdona nuestros pecados haznos comprender lo cercano e íntimo que estás a nosotros y llévanos a la vida eterna. 

TODOS: Amén.

GUIA: Dios, Padre nuestro, en tu palabra nos aconsejas aprender a descubrir tu presencia en medio de nuestras crisis y trabajos por extender tu Reino.

Abre nuestros ojos para que podamos descubrir las señales de la “manifestación” de tu presencia y que te percibamos a nuestro lado.

Guárdanos fieles, con positiva esperanza y vigilantes en nuestro amor a ti y en nuestro interés y trabajo por nuestros hermanos.

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Daniel 12, 1-3: Cuando lleguen los tiempos difíciles, se salvarán y vivirán para siempre los sabios y los que hayan practicado y enseñado la justicia…

Salmo 15: El salmista reconoce que Dios es su herencia y motivo de alegría, le da seguridad y lo defiende de la muerte y la corrupción, le enseña cómo vivir… por eso lo tiene siempre presente y se llena de gozo…

Hebreos 10, 11-14.18: Cristo se ofreció una sola vez y para siempre para perdonar nuestros pecados… Está sentado a la derecha del Padre y va perfeccionando a quienes se consagran a Él…

Marcos 13, 24-32: Jesús, en su discurso sobre los últimos tiempos y con un lenguaje apocalíptico, nos habla de que, después de la gran tribulación, entre fenómenos cósmicos, él se manifestará con gran poder y mandará a sus ángeles que reúnan a sus elegidos para salvarlos… por eso debemos estar preparados interpretando correctamente los signos de los tiempos…

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[Todo el capítulo 13 de S. Marcos está dedicado al discurso escatológico de Jesús.  Los tres sinópticos, cada uno con sus peculiaridades, presentan un discurso parecido.  Estamos en lo último de la predicación de Jesús y este discurso representa una especie de puente entre su vida pública y su pasión.  Jesús, rechazado ya definitivamente por las autoridades religiosas del pueblo, se presenta a sí mismo como el auténtico mesías, el mensajero divino, la norma y el juez definitivo a quien debemos elegir para encontrar la vida…

El estilo apocalíptico, usado tanto en el A como en el NT, ya no lo entendemos fácilmente hoy, por eso es necesario hacernos ayudar de la exégesis para desenmarañar los importantes mensajes que encierra para nosotros.

Démonos un chapuzón de historia porque si queremos comprender correctamente algunas partes de la Sagrada Escritura nos conviene entender dos conceptos: apocalíptica y escatología…

La gente de la Biblia no se conformaba con los ciclos naturales de su historia sino que siempre estaba en tensión hacia un futuro mejor que habría de venir.  Por ejemplo: esperaba la liberación de Egipto, la tierra prometida, el regreso del destierro, los tiempos mesiánicos, la instauración del reinado de Dios, la segunda venida de Cristo… Tanto fue así que el futuro se convirtió en el criterio de juicio del presente.

En el ambiente sapiencial surgió la apocalíptica como una actitud ante la vida y como un género literario.  Luego, se extendió también al profetismo.

Apocalipsis significa etimológicamente “des-velar”.  La apocalíptica aspira a averiguar el futuro partiendo de los acontecimientos presentes iluminados por la palabra de Dios.  Y, poco a poco, surgió una visión pesimista del mundo presente que se percibía como perdido y sin arreglo posible, por eso, debía ser destruido para que pudiese surgir una nueva creación sin ninguna relación con la realidad presente…

El estilo apocalíptico pretendía alentar a los fieles en tiempos de crisis y persecuciones a que soportaran la mala racha hasta que llegara Dios a destruir el mal y los hiciera reinar con él por haberse mantenido fieles.  Por cierto, de aquí procede la idea del milenarismo, que consistía en creer que Dios habría de reinar en la tierra por mil años proporcionando dicha a sus seguidores.

A partir de aquí también surgió la escatología.  “Esjaton”, en griego, significa “lo último”.  También pretende descubrir y transmitir lo que pasará al final de los tiempos partiendo del estado presente y de la palabra de Dios para generar confianza y esperanza.  Pero, a diferencia de la apocalíptica, la escatología es más optimista, asegura que tanto el presente como el futuro están en las manos de Dios y que el futuro surgirá como una progresión del presente (no como ruptura o destrucción); el mundo presente no será consumido sino consumado.  La escatología cree que la salvación ya ha comenzado.

Cuando en el evangelio se nos habla de los tiempos finales, como sucede en el texto propuesto para nuestra meditación de este domingo, a pesar de que el lenguaje use símbolos e imágenes apocalípticas, se trata de escatología.  Este es el contexto en el que acontecieron las predicaciones de Juan el Bautista, de Jesús y de los apóstoles en los primeros años de la iglesia primitiva… Pasadas algunas décadas, podemos ya notar una actitud diferente en los últimos escritos del NT: se busca que Jesús “venga”, es decir, que se “manifieste” en la permanencia presente de las comunidades.

La escatología, pues, trata de nuestro futuro, pero en esta vida y en este mundo, antes de nuestra muerte biológica no más allá de ella…

Podemos (debemos) entender y seguir usando este rico lenguaje simbólico, pero, teniendo cuidado de no confundirnos hasta el grado de pensar que describe realidades objetivas presentes o futuras… Este lenguaje apocalíptico-escatológico nos anima a descubrir la presencia y la acción de Dios en medio de las adversidades que encontramos en nuestra vida y misión… Así como surgen tímida y casi imperceptiblemente los retoños en las ramas secas de la higuera, tenemos que aprender a descubrir lo divino envuelto discretamente en lo cotidiano; a descubrir con esperanza lo positivo que se está forjando en medio del dolor y la adversidad…]

Las lecturas de hoy suenan apocalípticas… conviene que recordemos que este género literario, lejos de querer asustarnos, se usó para consolar y animar la fe del pueblo fiel en tiempos de crisis.

El Evangelio de hoy, nos invita a no ser fatalistas en relación a lo que muchos perciben como tiempos difíciles…  Jesús quiere que aprendamos a usar nuestra mirada de fe para descubrir su presencia poderosa en medio de los acontecimientos obscuros y, aparentemente, contrarios a su voluntad… Él quiere que veamos oportunidades para nuestro crecimiento personal y comunitario… ¿Soy capaz de confiar en Dios en medio de periodos obscuros?

En la historia de la Iglesia ha habido tiempos de persecución abierta… Hoy podemos darnos cuenta de que existen otras formas de persecución más sutiles contra los que queremos seguir el mensaje de la Biblia… La sociedad a la que pertenecemos y muchos de sus líderes nos mandan mensajes ambiguos: por un lado parecen darnos derechos y por otro condenan algunas de nuestras prácticas e ideales… Ciertamente, hoy existen persecuciones disfrazadas… Recordemos que las persecuciones siempre han sido oportunidades para descubrir y afianzar los verdaderos valores y los fundamentos de la fe… La persecución ideológica de nuestros días hará que muchos hermanos se vayan o caigan y todos tendremos que replantearnos nuestra fe… Para muchos será también una oportunidad de crecer en la fe y sus compromisos, para salir de la mediocridad y del letargo espiritual en el que muchos hemos caído… ¿Puedo encontrar algunos ejemplos de estas situaciones?

Parece ya no haber estructuras que nos protejan tras fuertes murallas… Ahora debemos ser responsables de nuestra propia vida cristiana, debemos defender nuestros valores y dar a los pequeños y débiles un testimonio de vida coherente según los mandamientos de Dios… Debemos aprender a descubrir la presencia y fortaleza de Dios en medio de nuestras luchas…

En este momento, a nivel mundial y local, nos damos cuenta que se sacuden y caen algunas de nuestras seguridades… Hay un cambio de paradigmas… nos sentimos desajustados… Pero Dios sigue estando presente en nuestra historia, el brilla en medio de las crisis para darnos esperanza y fuerza para pelear y no sucumbir…

No podemos evadir la crisis… Sólo podemos enfrentarla desde la fe… Y debemos enfrentarla en comunidad… Otras crisis y persecuciones que ya fueron superadas por el pueblo de Israel y por la Iglesia nos enseñan cómo enfrentar la crisis actual… Seremos confirmados o reprobados en la fe… Los que crean darán pasos de verdad… los que no crean se irán o caerán corrompidos… ¿Comprendo que son las crisis las que me purificarán y harán crecer?  ¿Entiendo y acepto que Dios me llama a mantener el ánimo y la esperanza de mis hermanos?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.     Sugerimos que te informes sobre las leyes que ya se han aprobado y/o se pretenden aprobar en nuestra patria al margen o en contra de nuestra doctrina cristiana… Fórmate también, junto con otros padres de familia, para saber acompañar a tus hijos (y otras personas) en sus procesos personales, cuidando los valores cristianos…

2.     Durante esta semana, en tu oración, con algunos miembros de tu familia si es posible, haz un rito de encender una luz para “iluminar” tus tinieblas y tus miedos… y pide al Señor que te ayude a mantenerte fuerte y justo en medio de las crisis…

Descubre también signos positivos de la presencia de Dios y de su Reino cerca de ti…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Oremos llenos de confianza al Dios que nos espera al final del camino de nuestra vida y digámosle:

“Señor, en ti confiamos”.

1. Por la Iglesia, para que proclame con confianza y alegría su fe inquebrantable en la vida eterna y en la dimensión eterna de todo lo que hacemos, roguemos al Señor: “Señor, en ti confiamos”.

•      2. Por los cristianos de todo el mundo, para que, por su compromiso audaz por la justicia y la paz, logren unir a todos juntos en una comunidad de fe y esperanza,    y para que por su entrega a los otros preparen el camino para la completa venida de Cristo, roguemos al Señor: “Señor, en ti confiamos”.

•      3. Por los que temen a la muerte, a la edad avanzada, o a los problemas y sufrimientos de la vida, por la gente desalentada o desesperada, para que aprendan a confiar en Dios y para que nosotros sepamos apoyarlos y estar a su lado, roguemos al Señor: “Señor, en ti confiamos”.

•      4. Por nuestra comunidad, aquí reunida, para que sirvamos de inspiración los unos para con los otros, por nuestra fe viva y nuestra firme esperanza, y para que por nuestro amor y servicio el Señor viva en medio de nosotros, roguemos al Señor: “Señor, en ti confiamos”.

GUIA: Señor, Dios de la vida y de la muerte, aunque no sabemos la hora de tu venida definitiva, estamos seguros de que tu amor nos acompaña e impulsa.  Guárdanos vigilantes en esperanza, y ayúdanos a acogerte en nuestros hermanos, para que tú nos acojas un día en tu casa eterna para siempre. 

TODOS: Amén.

GUIA: Dios es nuestro Padre que nos salva.  A él dirigimos confiantes nuestra oración con las mismas palabras de Jesús. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

ORACIÓN “QUÉDATE CON NOSOTROS”

(Esta oración se podría recitarse durante el silencio de la post-comunión… Es paráfrasis de un texto de la oración de la noche de la liturgia de las horas… Se podría leer despacio y de forma meditativa)

Haz que nos demos cuenta, Señor, de que tú te quedas con nosotros cuando llega la noche y el sol se acuesta.  Te quedas con nosotros y con nuestros hermanos.

Te quedas con nosotros cada noche de nuestro día, al atardecer de la vida, al anochecer del mundo.

Te quedas con nosotros con tu amor y ternura, con tu palabra y tus sacramentos,

con tu consuelo y bendición.

Te quedas con nosotros cuando llega la noche de la aflicción y del temor,

la noche de la duda y de la tentación, la noche de la muerte dolorosa.

Señor, Tú te quedas con nosotros y con todos porque somos tuyos en el tiempo y en la eternidad.

Amén.

GUIA: No tendríamos que esperar con temor y temblor la plena venida de Cristo,

sino más bien deberíamos descubrir su presencia constante a nuestro alrededor para vivir y trabajar con confianza y esperanza.

Dios no nos acecha para sorprendernos en un momento de debilidad, pues él es un Dios que nos ama y nos salva.

Obviamente, tampoco hemos de esperarlo con pasividad, ya que nos ha encomendado un mundo que tenemos que transformar, renovar, asentándolo en la justicia, la amistad y la paz.

Es ciertamente una tarea que excede nuestras fuerzas individuales, pero que podemos llevar a cabo si vivimos el evangelio en comunidad.

Para llevar a cabo esta tarea, imploramos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo para que descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

TODOS: Amén.

Vayamos en paz, como pueblo de esperanza que confía en el Señor. 

TODOS: Demos gracias a Dios

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Celebración de la Palabra: ¿Experimento la necesidad de acercarme a Dios y a su Salvación?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *