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Celebración de la Palabra ¡Dios quiere pastores que construyan comunión!

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

ORDINARIO XVI

¿Voy por la vida dividiendo o uniendo?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

A veces parece que nuestro mundo se está volviendo cada vez más duro y sin corazón, que suprime la compasión y se deshace de la misericordia…

En las lecturas de hoy escuchamos que Dios se ocupa de nosotros y nos cuida con un amor más profundo y más tierno que el de una madre por el hijo de sus entrañas.

Descubrimos a un Jesús que se percataba de las necesidades de las personas y se acercaba a ella, especialmente si estaban extenuados, sufrían o no contaban para nadie.  Y este es el tipo de amor que él enseñó a sus discípulos y que nos invita a practicar acercándonos a nuestros hermanos, derribando los muros (internos y externos) que nos separan de ellos con un amor profundo, comprometido y transformador…

Pidamos a Jesús, el descendiente de David y modelo de pastor, que está aquí con nosotros en esta celebración, que lleguemos a vivir su amor.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Jesús vino a traernos la Buena Noticia de la paz: paz para los de lejos y paz también para los que andan como ovejas sin pastor.

Esa paz esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: En un momento de silencio, tomemos conciencia de que aun cuando nos olvidamos de Dios, aun cuando pecamos, podemos estar seguros de que él tiene compasión por nosotros.  Por eso, con confianza, pidámosle al Señor que nos perdone.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú amaste a la gente en el pasado y ahora tú nos amas a todos con un amor amable y compasivo: Señor ten piedad.

•        Señor, Jesucristo, tú sabes que lo que más necesitamos como humanos es saber dar una palabra de acogida y de ánimo, un gesto de aceptación, de afecto, de perdón:  Cristo, ten piedad. 

•        Señor Jesús, tú puedes cambiarnos y hacernos semejantes a ti que fuiste compasivo y sanador, generoso y misericordioso:  Señor, ten piedad.

GUIA: Tú, Señor, nos has mostrado tu perdón y misericordia.  Haz que sepamos llevar ese mismo amor a todos los que encontremos en nuestro camino.  Y, al final de nuestra vida, llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios de bondad, tu Hijo Jesús nos ha revelado que tu amor hacia nosotros es más cálido y compasivo que el de una buena madre para con sus hijos.

Acércate a los que andan heridos por la vida, preocúpate por los débiles y pequeños, los pisoteados y oprimidos.

Danos la gracia comunicar vida y perdonar; que sepamos hacernos a nosotros mismos pan nutritivo para todos los hambrientos con hambre material o espiritual.

Que sepamos cuidarnos los unos de los otros como tú nos cuidas a todos.

Por medio de nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.  TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Jeremías 23, 1-6: Los malos reyes/pastores han dispersado el rebaño de Dios… Él les (nos) pedirá cuentas y volverá a unir a sus ovejas de todos los países de la tierra… Suscitará un descendiente de David, Jesús, que pastoreará con prudencia, justicia y derecho, seguridad…

Salmo 22: El Señor es nuestro Pastor; nos cuida, nos alimenta y nos hace caminar por el camino justo…

Efesios 2, 13-18: Jesús, con su cuerpo y su sangre, destruye el muro de desamor que dividía a la humanidad… Ahora, todos podemos ser una sola cosa, un solo hombre nuevo, un solo pueblo, un solo cuerpo para acercarnos al Padre, en paz, con un solo espíritu…

Marcos 6, 30-34: Jesús, después de oír las experiencias misioneras de sus apóstoles, los invita a ir a “descansar” un poco en un lugar despoblado y tranquilo… Pero, al darse cuenta que la multitud que los seguía tenía tantas necesidades, siente compasión y retoma sus enseñanzas con calma y variedad de temas

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[Entre la narración del evangelio del domingo pasado y la de hoy, San Marcos nos narra la muerte de Juan el Bautista.

Cuando los apóstoles regresan eufóricos de su primera misión, Jesús los invita a un lugar tranquilo y desértico para que “descansen”, algunos comentaristas sugieren que para salir del foco de atención de Herodes… Pero, es más probable que el Maestro quisiese que compartieran una profunda reflexión sobre su experiencia misionera para que no cayeran en falsos mesianismos… Ellos necesitaban encontrarle un verdadero sentido a lo que Jesús les estaba encargando y, por eso, los invita al lugar de la reflexión y la conversión, el desierto.

Pero sus planes se van a ver frustrados porque la gente, abandonada y necesitada de salvación, “se les adelantó” y “los reconocieron”.  (Notemos los plurales.  Ya los buscan como comunidad).  Jesús, como buen pastor, siente compasión al notar el abandono de aquellas personas y aprovecha la oportunidad para enseñar a sus apóstoles a manifestar verdadero amor, flexibilidad y libertad.  Ellos no deberán buscar la admiración ni la sumisión de las ovejas, beneficiarse de ellas ni imponerles sus gustos o necesidades, por el contrario, como Jesús – el descendiente de David que es su amigo y modelo – dedicarán su tiempo para servirlas, enseñarlas, escucharlas, cuidarlas, alimentarlas…

Es importante notar que no se habla de que esta gente buscara milagros.  En esta ocasión les basta con escuchar las enseñanzas de Jesús sobre temas diversos… (Hasta se les hará tarde…)

Pablo nos dice que Jesús derrumbó el muro (interno) que nos separa a unos de otros: el egoísmo en cualquier presentación…]

Hay gente que piensa que los profetas y apóstoles, de la antigüedad y de hoy, son personas amargadas y duras que se la pasan “regañando” y condenando a las personas con discursos moralizantes… (Muchos piensan que así es la Iglesia en general, es decir, que así somos todos los cristianos/católicos)… Es verdad que los apóstoles deben anunciar, con palabras y obras, el camino recto y la moral… También es verdad que deben ser exigentes consigo mismos para poder alcanzar la coherencia requerida para cumplir su misión… Pero, su misión no se reduce a esta tarea, ni es ésta la función más importante que tienen… Como Jesús hemos de enseñar muchas cosas…

1. Si algo queda claro en las lecturas de hoy es que Dios es compasivo, es misericordioso y se preocupa por cuidarnos y por promover la reconciliación y la comunión… Él se da cuenta que estamos como “ovejas sin pastor”… Y, para continuar su obra en el mundo de hoy, necesita pastores que vivan sus valores y actúen como Él… ¿Estoy dispuesto a ayudarle?

Un pastor (padre de familia, maestro, catequista, funcionario, sacerdote, etc.) ha de ser, ante todo, como Jesús de Nazaret, un promotor de la unidad, la paz y el perdón… ¿Cómo cumplo yo esta misión?  ¿Qué habilidades necesito desarrollar para cumplir esta tarea que Dios me ha dado?

2. Nos llama mucho la atención cómo Jesús, que está muy consciente de su misión universal, no descuida al pequeño grupo que lo rodea, al contrario: cuida que su programación con ellos incluya tiempos de misión y de retroalimentación, de convivencia y de descanso… Procura equilibrar la acción y la contemplación…

Además, y no menos importante, enseña a sus apóstoles a tener flexibilidad para adaptarse y seguir trabajando encontrando placer y “descanso” en ello… En el evangelio de hoy queda claro que Jesús había planeado con ellos una actividad recreativa, pero, al captar las necesidades de las ovejas, cambia espontáneamente, se adapta manteniendo la tranquilidad; comienza a enseñarles “con calma”…

¿Cómo organizo mi agenda de manera que incluya tiempos para cumplir con mis responsabilidades (mi misión), para convivir íntimamente con el Señor a través de la oración, los sacramentos y la reflexión de su Palabra, y también para formarme y crecer con otros discípulos, etc.?  ¿Programo responsablemente estos tiempos o voy improvisando siempre?  ¿Soy rígido o flexible en mis agendas?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.      La Palabra nos habló de paz y reconciliación…

Haz una lista de las personas con las que necesitas reconciliarte: familiares, compañeros de trabajo, vecinos, dirigentes sociales o de la Iglesia…

¿Qué puedo hacer para sanarme y sanarlos?

No es necesario que estas personas estén vivas o cerca de ti… puedo sanar su recuerdo y experimentar la paz para transmitirla mejor…

2.      Piensa con qué acciones concretas puedes ser un pastor de reconciliación y perdón en tus ambientes…

3.      Durante la semana, lee con atención el Salmo 22…

¿Qué experimento al recitar esta palabra de Dios con mis labios?  ¿A qué me siento llamado?

Es muy hermoso experimentar que Dios sea mi Pastor…

Pero, ¿no será que yo también debo pastorear a mis hermanos, así como lo hace Dios conmigo, buscando alimentarlos con la fraternidad, la reconciliación y la paz por las sendas de la justicia?

¿Me complazco en las enseñanzas de Jesús?

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Oremos a nuestro Dios, paciente y misericordioso, para que el amor crezca en nuestro mundo.  Digámosle:

 “Señor, ten compasión de tu pueblo”.

1.      Señor, te pedimos para que la Iglesia sea indulgente, paciente y compasiva con los que yerran; que sea una Iglesia que les dé tiempo y ayuda para arrepentirse y cambiar.  Oremos: Señor, ten compasión de tu pueblo.

2.      Señor, te pedimos que des a tu Iglesia pastores compasivos, que en el sacramento de la reconciliación nos muestren claramente tu infinita paciencia y misericordia.  Oremos: Señor, ten compasión de tu pueblo.

3.      Señor, te pedimos que nuestra sociedad sea sensible y compasiva, que cuide a los necesitados, que trate de eliminar estructuras sociales injustas y haga que sus leyes y su sistema judicial administren la justicia igualmente para todos, sin discriminación alguna.  Oremos: Señor, ten compasión de tu pueblo.

4.      Señor, te pedimos que nos hagas compasivos, que sepamos llevar tu misericordia a los enfermos y a los ancianos, a los huérfanos y a las viudas, a los desalentados y a los moribundos.  Oremos: Señor, ten compasión de tu pueblo.

5.      Señor, participa tu compasión a nuestras comunidades, que, como tú, veamos y seamos sensibles a las necesidades de los hermanos, sin que nadie nos lo pida; que de manera discreta y amable aliviemos las cargas pesadas de los que sufren.  Oremos: Señor, ten compasión de tu pueblo.

6.      Señor, ayúdanos a ser compasivos y pacientes  para derrumbar los muros de miedo y desamor que nos separan de nuestros hermanos.  Oremos: Señor, ten compasión de tu pueblo.

GUIA: Señor, tú eres un Dios atento nuestras necesidades y crecimiento integral.  Que tu Espíritu nos dé corazones llenos de compasión como el corazón de Jesús, el Buen Pastor que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios cuida de nosotros.  Con esa confianza nos dirigimos a él en oración, unidos a Jesús, nuestro Buen Pastor. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Un mundo sin compasión es un mundo con poco espacio para Dios y sus valores.

Vayamos a construir comunidades que reflejen la compasión de Jesucristo nuestro Señor.  Que seamos atentos a las necesidades de nuestros hermanos recordando que Dios nos ha encomendado cuidarnos los unos de los otros.

Para sentir fortaleza para cumplir esta encomienda, que la bendición del Dios amable y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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