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Celebración de la Palabra: El alimento y la bebida para comulgar con Dios y servir a nuestros hermanos

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

DOMINGO XXI T.O.

¿Elijo responsablemente mantenerme unido a Dios?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Después del Concilio Vaticano II, muchos católicos se sorprendieron por los nuevos enfoques y por algunas ideas más radicales respecto al evangelio, la fe y la vida de la iglesia, resultado de un estudio bíblico-teológico más profundo y de un redescubrimiento de verdades descuidadas u olvidadas.  Esta renovación fue para algunos como respirar aire fresco, pero otros se marcharon de la Iglesia pues no pudieron digerir el cambio y no descubrieron la oportunidad para crecer en su fe…

Ya sabemos que desde que recibimos el bautismo le pertenecemos a Cristo y que él es nuestro hermano… pero, ¿hemos hecho una opción consciente y personal para seguirlo y aceptar su mensaje?  ¿Reafirmamos esa opción personal en nuestra manera de relacionarnos con los que nos rodean?  ¿Renovamos conscientemente nuestra opción diciéndole cada día: “Señor, ¿a quién iremos?  Sólo tú tienes exigencias que nos harán vivir plenamente.”

Algunos continuamos en la Iglesia porque, a pesar de los defectos y las debilidades de nuestros hermanos – fieles y pastores – percibimos sus numerosas cualidades y su belleza.  En ella encontramos a Jesús y su mensaje de Vida… Reconocemos que nuestra Iglesia está en marcha, que no es perfecta, que la formamos seres humanos muy frágiles pero que nos esforzamos por descubrir y cumplir la hermosa y exigente palabra de nuestro amigo y Señor Jesucristo…

En el evangelio de hoy, después de una larga exposición que meditamos en cinco domingos, Jesús nos pregunta: ¿Puede expandirse más tu fe?  ¿Me eliges a mí y a mi Iglesia o te aferras a tus propias ideas?  ¿Aceptas ponerte de mi lado? O, ¿también tú te quieres marchar?

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Cristo amó a su Iglesia.  Se entregó a sí mismo por ella para hacerla santa y sin mancha;

Él nos alimenta, y cuida de nosotros.

Su amor y su paz estén siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: En silencio y con humildad, pidamos al Señor que nos perdone por nuestras dudas y vacilaciones y por nuestra tibieza en nuestro compromiso y seguimiento.  (Pausa)

•      Señor, ¿a quién iremos, pues sólo tú tienes el mensaje de vida eterna?:  Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, ¿a quién iremos, si sólo tú caminas con nosotros en nuestro cansado caminar a través de la vida?:  Cristo, ten piedad.

•      Señor, ¿a quién iremos, si tú estás aquí en medio de nosotros con tu amor y tu paciente perdón?:  Señor, ten piedad.

Ten misericordia de nosotros, Señor, y perdónanos todos nuestros pecados.

Danos una fe viva, movida por el amor y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios todopoderoso y eterno, que has elevado en cuerpo y alma a los cielos a la inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos, te rogamos, que sirviendo a nuestros hermanos y aspirando siempre a las realidades divinas lleguemos a participar con ella de su misma gloria en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Josué 24, 1-2a. 15-17. 18b: Josué nos invita a decidir a qué Dios queremos servir, los israelitas decidieron, reflexionando en su propia historia, decidieron unir sus destinos al del Dios que los escogió, los liberó, los salvó y los protegió con grandes prodigios a lo largo de su historia…

Salmo 33: Bendigamos al Señor… Dios vela y salva a sus siervos que esperan el Él…

Efesios 5, 21-32: Como Cristo ama a su Iglesia entregándose por ella y purificándola, así el marido debe amar a su esposa…

Juan 6, 55. 60-69: Muchos de sus oyentes y discípulos abandonan a Jesús, por eso Él cuestiona a sus apóstoles (y a nosotros) preguntando: “¿También ustedes quieren dejarme?” …Necesitamos valorar que Él tiene Palabras (exigencias) que producen Vida y seguirlo…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

(Nota: Hoy terminamos la hermosa serie de cinco domingos que abordaron, desde distintos ángulos, el tema de Jesús – Palabra y Eucaristía – como verdadera comida y bebida para nuestras vidas.  Meditamos, por dosis, el largo y profundo capítulo 6to. de San Juan, la segunda Lectura estuvo tomada de la carta de San Pablo a los Efesios, durante tres domingos el Salmo responsorial fue tomado del Salmo 33, otros domingos leímos trozos del Salmo 144 y del 77 y las primeras lecturas fueron diferentes cada semana: 2 de Reyes, Éxodo, 1Reyes, Proverbios y Josué.

En las cinco lecciones de las semanas pasadas, fuimos proponiendo algunas nociones básicas para hacerlas vida en nuestro día a día partiendo del principio de que estábamos “comiendo y digiriendo” la Palabra de Dios: La maravilla de compartir nuestros dones para que Jesús los multiplique, el placer de hacernos personas nuevas cada día, la fortaleza para superar nuestras crisis y continuar con nuestra misión, el buen juicio y la sabiduría que viene de la Palabra y la necesidad de optar libre y personalmente por seguir al Señor.

Es conveniente dedicar un tiempo para recapitular los aprendizajes que hemos tenido y los desafíos con los que nos quedamos… Y hacerlos vida en nuestro diario vivir.)

REFLEXIONEMOS:

[Llegamos al final del capítulo 6 de San Juan.  Jesús nos ha ido explicando que la única manera de trascender la vida terrena-biológica es desgastarla sirviendo al prójimo como él que se deja comer… A los oyentes de Jesús nos puede parecer escandalosa su propuesta de dejar nuestro ego y entregarnos a los demás y de dejar de refugiarnos en el servicio a Dios para desentendernos de servir a nuestros prójimos…. Ha llegado el momento de decidir entre acceder a la vida eterna o continuar enredados en la pura materialidad.

Desglosemos algunos versículos:

“El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha”.  Frase clave para entender todo el capítulo.  La carne y el espíritu son dos maneras diferentes de afrontar la existencia; vivir para responder solamente a las exigencias de la carne limita nuestras potencialidades, sólo una actitud espiritual da sentido y trascendencia a la vida… Nuestras preocupaciones y ocupaciones son casi siempre terrenales-carnales, ¿no es así?

La carne sin espíritu no vale anda. La carne con espíritu lo es todo.  Jesús ha querido que comamos su carne porque ahí está el espíritu y para que nuestra carne tenga su espíritu también.

“Las palabras (exigencias) que les he dicho son espíritu y vida”.  Como cuando Jesús habló con Nicodemo y con la samaritana, la referencia es clave para entender el mensaje.

“Nadie puede acercarse a mí si el Padre no se lo concede”.  Hay que cultivar la experiencia de Dios y actuar en consecuencia para entender a Jesús… No se trata simplemente de creer en Dios sino de vivirlo.

“Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás”.  Ya no son sólo los judíos los que lo abandonan, ahora son también sus discípulos… Nosotros hemos de tomar una decisión bien pensada…

“¿También ustedes quieren marcharse?”  Jesús no busca aprobación y no está dispuesto a ceder en la radicalidad de su mensaje.  ¡De más de 5,000 que vemos comer al inicio de este capítulo sólo restan 12!

“Señor, ¿a quién iremos?  Tus palabras, aunque desconcertantes, comunican vida plena”.  Pedro se adhiere al mensaje de Jesús.  Ya se perfila como cabeza de los 12 que son el fundamento de la nueva comunidad de creyentes.

Hoy somos millones los que nos llamamos cristianos aunque la mayoría no vivimos las radicales exigencias del mensaje de Jesús y, definitivamente, no nos dejamos comer, no nos entregamos totalmente a promover el bien integral  de las personas.

Jesús no busca la gloria ni la promete a quienes lo sigan.  De ahí que seguirlo de verdad implica renunciar a toda ambición y desgastarse beneficiando a los demás.

Al parecer, hemos despojado al evangelio de sus exigencias y buscamos a Jesús para que nos salve a nivel terrenal.  También, hemos convertido la eucaristía en un amuleto o en un objeto de adoración despojándola de todo compromiso de entregar nuestra vida…

El don que hizo de sí mismo fue absoluto, por eso me exige también entrega total.

¿Celebrar la Eucaristía, escuchar la palabra de Dios y comulgar repercute en mi entrega al bien ajeno?]

Josué nos invita a hacer un alto en el camino y repasar nuestra historia personal (y comunitaria) para descubrir los momentos en que Dios ha estado presente y actuante… Así podemos reconocer su fidelidad y, consecuentemente, querer corresponderle… ¿Descubro las diversas intervenciones de Dios a lo largo de mi vida?  ¿De qué medios se ha valido para actuar?

El Salmo nos invita a confiar en el Dios que tiene sus ojos y oídos atentos a nuestras necesidades y que interviene a nuestro favor librándonos de nuestras angustias y de nuestros enemigos… ¿Confío en Dios?

Para Pablo, la manera en que los esposos han de tratarse se inspira en la forma como Cristo y su Iglesia se relacionan: la Iglesia es el cuerpo y su cabeza es Cristo, Él la amó y se sacrificó por ella… ¿Me siento íntimamente relacionado con Jesús?  ¿Cómo correspondo a su amor?

De la común unión con Dios, viene la comunión entre nosotros… Comenzando por los esposos y las familias… ¿A qué me compromete el darme cuenta de que el amor humano es un reflejo del amor de Dios?

Los discípulos de Jesús se escandalizan y creen que es duro lo que Jesús pide en su predicación… ¿Yo quiero seguirlo aún en medio de tanta crítica y adversidad?

Las preguntas que nos plantean Josué y Jesús nos centran en nuestro proceso de caminar con y en Dios para servir a nuestros hermanos… es como si nos dijeran: “No vayan confundidos por la vida… no basta con que sean católicos por tradición o por costumbre.  Es necesario que tomen una postura personal, aquí y ahora, y no sólo se dejen llevar”… Tenemos que tomar posición frente al “misterio” del Dios personal que ha estado presente a lo largo de nuestra vida con sus acciones a nuestro favor… ¿Yo decido cada día seguir a Dios, es decir, vivir de acuerdo a lo que Él nos ha enseñado y espera de nosotros?  ¿Cómo y dónde me encuentro a diario con Jesucristo vivo que se ha entregado por mí?  ¿En qué aspectos siento que debo crecer en mi fe y mi confianza en este momento de mi vida?

Las lecturas de hoy nos hablan del amor actuante de Dios en nuestras historias… ¿Agradezco estas intervenciones de Dios?  ¿Actúo con amor en las historias de mis hermanos, amigos y enemigos?

“Nosotros, hombres modernos, estamos demasiado extrovertidos, vivimos fuera de nuestra casa e incluso hemos perdido la llave para volver a entrar en ella” (Pablo VI).  Para escuchar la Palabra de Dios, que es Palabra de Vida, necesitamos alejarnos del ruido exterior y dejar de ser ruidosos… Necesitamos cultivar la reflexión y la vida interior… Necesitamos aprender a hacer silencio y a disfrutarlo… Necesitamos comprometernos… ¿Busco espacios de relajación, de tranquilidad y meditación?  ¿A quién benefician las opciones que tomo en mi meditación y oración?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.     Busca momentos de silencio y haz una lista de los encuentros que has tenido con Dios…

¿Desde dónde partiste para cada uno de esos encuentros: desde la necesidad y el dolor o desde el sentirte pleno y agradecido?

2.     Date cuenta de cómo avanzas en tus crisis, cuando los demás se alejan y eres de los pocos que te quedas él…

3.     En tu oración de esta semana ve platicando con el Señor sobre cómo lo has ido descubriendo en su palabra – a veces exigente y dura – y lo has seguido personalmente…

Recuerda y agradece los hechos del pasado donde Él ha actuado a tu favor… Dile que lo quieres seguir voluntaria y responsablemente… Comprométete con Él que te ha ido dando Vida plena…

Finalmente, platica con él de cómo puedes mejorar tu entrega por el bien de tus hermanos…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Oremos a Dios, nuestro Padre, que da sentido a nuestras vidas, y digámosle:

“Señor, que valoremos las palabras de tu Hijo”.

1.     Para que el evangelio del Señor siga impactando e interpelando como un mensaje siempre nuevo a los obispos, sacerdotes y diáconos, y que lo proclamen con convicción y nuevo ardor.  Roguemos al Señor: “Señor, que valoremos las palabras de tu Hijo”.

2.     Para que los que han sido elegidos para servir al Señor, en el sacerdocio o en la vida consagrada, continúen entregándose con alegría y fidelidad a Dios y a su pueblo.  Roguemos al Señor: “Señor, que valoremos las palabras de tu Hijo”.

3.     Para que los que se han prometido amor y fidelidad en el matrimonio sigan un reflejo claro del amor y fidelidad de Dios por su Iglesia.  Roguemos al Señor: “Señor, que valoremos las palabras de tu Hijo”.

4.     Para que ninguno de nosotros vayamos tras falsos dioses por cobardía, indiferencia o superficialidad; y para que no seamos egoístas buscando servirnos a nosotros mismos, sino que aprendamos a vivir para los demás.  Roguemos al Señor: “Señor, que valoremos las palabras de tu Hijo”.

5.     Para que los que no encuentran sentido a su vida descubran un Dios a quien amar y servir, y den testimonio vivo de fe, esperanza y amor en las comunidades cristianas.  Roguemos al Señor: “Señor, que valoremos las palabras de tu Hijo”.

GUIA: Dios y Padre nuestro, tú que nos has escogido como pueblo tuyo, guárdanos fieles a tu amor, viviendo en libertad y confianza, para que tú seas nuestro Dios ahora y por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

GUIA: Jesús nos enseñó a comunicarnos con Dios como nuestro Padre, reconocemos su amor y acudimos a él para decirle con confianza:

Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

GUIA: A lo largo de nuestra vida tenemos que hacer muchas opciones.

Y, como seguidores de Jesús y a la luz de sus palabras de Vida, en los asuntos más importantes deberíamos siempre de detenernos a considerar: ¿Qué quiere Dios de mí, qué quieres que haga?  ¿Qué decisión debo yo adoptar?

La elección no es siempre ni fácil ni clara.

Que el Señor nos dé luz y valor para elegir siempre lo mejor según el evangelio; y que él les manifieste su amor y los bendiga abundantemente: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. AMEN.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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