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Celebración de la Palabra. El proceso de morir para dar fruto

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

CUARESMA 5

¿En qué se nota que obedezco a Dios aunque me cuesta hacerlo?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Los agricultores y los citadinos que cuidan sus jardines y macetas, saben que las semillas tienen que “morir” en la tierra para que broten nuevas plantas y den flores coloridas y frutos nutritivos.   La semilla tiene que “morir” para dar vida.  De la misma manera, Jesús fue dando su vida para darnos Vida.  Y nosotros, sus discípulos hoy, tenemos que hacer lo mismo.  Tenemos que entregarnos todos los días para que otros sean felices y vivan más plenamente…

No se trata de buscar el dolor y el sufrimiento, sin embargo, sabemos que hay tareas difíciles que tenemos que aceptar para cumplir nuestra misión en la vida.  Por ejemplo, una mujer tiene que pasar por los dolores de parto para traer un niño al mundo, los padres tienen que sacrificarse por sus hijos, las enfermeras tienen que dedicarse a aliviar las penas de los enfermos, todos tenemos que ejercitarnos en ser más pacientes y tolerantes unos con otros…  Sí, la semilla tiene que morir para dar vida.

Hoy Jesús nos invita a seguirlo aceptando el dolor y los esfuerzos necesarios para llevar a cabo nuestra misión en la vida.  ¿Acepto su invitación?

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Cristo, el Hijo de Dios, sufriendo aprendió a obedecer.  Así, llegó a ser fuente de salvación eterna para todos.

El Señor Jesús, obediente hasta la muerte, esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: En silencio, pidamos perdón al Señor por haber vivido demasiado centrados en nosotros mismos y olvidarnos de las necesidades de nuestros hermanos.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú nos recuerdas: “Quien ama su vida la perderá, pero quien entrega su vida conseguirá vida eterna”.

TODOS: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, tú nos invitas: “Los que quieran servirme tienen que seguir mis huellas”. 

TODOS: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tú nos das a la vez el ejemplo y la fuerza para vivir no sólo para nosotros, sino para los demás. 

TODOS: Señor, ten piedad.

GUIA: Restaura nuestra vida con tu perdón, Señor, y que sea una vida al servicio de Dios y de los hermanos que nos rodean, de modo que tú puedas regalarnos la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios y Padre nuestro, tú plantaste a tu propio Hijo, Jesús, como un grano de trigo en los surcos de nuestra historia.  De su muerte brotó y creció la abundante cosecha de una nueva humanidad.

Danos valor para seguirlo, es decir, para desgastar nuestra vida de tal modo que nuestra entrega amorosa traiga vida y alegría a muchos.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor, que contigo vive y reino en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Jeremías 31, 31-34: En tiempo de infidelidad, Dios les dice que hará con ellos una alianza nueva, grabada en sus corazones.  Todos reconocerán que le pertenecen y que él es su Dios…

Salmo 50: Digamos con el rey David: “Crea en mí, oh Dios, un corazón puro… Renuévame… Devuélveme tu salvación… Enseñaré a los malvados tus caminos…”

Hebreos 5, 7-9: Jesús, presentó oraciones y súplicas a quien podría librarlo de la muerte… Sufriendo, aprendió a obedecer… y se ha convertido para todos los que le obedecen en el autor de la Salvación Eterna…

Juan 12, 20-33: Jesús, anunciando su muerte, dice que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da una rica cosecha y añade que, si queremos servirlo, lo sigamos, es decir, que hagamos lo mismo que él…

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[La escena del evangelio de hoy está colocada por San Juan después de la unción en Betania y la entrada triunfal en Jerusalén.  Jesús habla de una Vida que sólo puede ser alcanzada después de aceptar la muerte.

Juan subraya que los “judíos” se oponen a Jesús y los paganos lo buscan.

Algunas palabras claves en este texto (y en el cuarto evangelio) son:

•        La “hora” y “ahora”.  Indican que ha llegado el momento/“kairós”  en el que Jesús, en la cruz, manifestará la entrega total de Dios.  Es un llamado para todos: alcanzar la plenitud humana mediante el amor/entrega total, como el grano de trigo que, rompiendo la cáscara del egoísmo, se deshace para producir más Vida… En el grano,  más allá de la apariencia, hay una vida latente que se multiplica cuando nutre o genera otra vida.  Lo biológico alcanza su plenitud sólo cuando “muere” al servicio de lo espiritual y el amor es verdadero y útil sólo cuando se entrega más allá de lo biológico, cuando supera el afán de la auto-conservación y del propio interés y cuando pone la vida, día tras día, al servicio de los demás…

•        Vida y muerte, cada una de ellas tiene al menos dos significados distintos, según el contexto: vida biológica y Vida espiritual; muerte biológica y muerte del falso ego.

•        Servidor.  El servicio es voluntario y por amor, no por obligación como el de los esclavos.

•        Cruz y glorificación.  Dos momentos identificados.

•        Luz y tinieblas.  Jesús es la Luz y, también, representan dos realidades del alma humana ante Dios.]

Hacer un proceso de crecimiento personal desde la fe, pasar de satisfacer los instintos a la donación por amor, no es fácil para nadie.  No lo fue ni para Jesús.  Dice hoy la Palabra que él pasó por lágrimas y llanto… Es doloroso para el grano morir; es aterrador para una mujer dar a luz, pero nace algo nuevo… Existen tareas dificultosas en nuestra vida que debemos integrar en un proyecto personal de maduración personal y de salvación para otros… Jesús es nuestro modelo en eso de morir para sí mismo, como el grano de trigo…

Hay actitudes que capacitan para convertirse en grano dispuesto a ofrecer su vida para que otros vivan.  Actitudes que sin duda Jesús vivió:

•        La escucha, reflexión y aceptación de la Palabra de Dios,

•        la adhesión a su proyecto,

•        la renuncia a los propios intereses,

•        la aceptación del dolor como elemento transformador y salvífico de sí mismo,

•        la confianza de que Dios sacará algo mejor a partir de lo que le donemos,

•        Etc.

¿Cómo vivo cada una de estas actitudes en mi vida?

Parece que a nadie le gusta sufrir y, sin embargo, siempre sufrimos… entonces, ¿cómo darle sentido a nuestro dolor? ¿Cómo seguir a Jesús para servirlo en nuestros hermanos? ¿Cómo y a qué morir como el grano y para dar qué tipo de frutos? ¿Soy capaz de negarme a satisfacer mis instintos?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.      Te recomendamos que observes algún árbol o planta (sobre todo si la has sembrado tú), imagina (o recuerda) cuando era sólo una semilla y, luego, una plantita… ¿Cuánto ha tardado en crecer? ¿En que se parece a tu proceso de crecimiento? ¿Cómo has buscado tu propio crecimiento con abonos espirituales hasta llegar a dar fruto? ¿Qué frutos has dado? ¿Necesitarás más cuidados, o remedios o ser podado, etc.?

2.      Piensa: Además de los frutos que diste en el pasado, ¿qué estás produciendo ahora mismo y qué producirás en el futuro próximo?

Haz un servicio social que beneficie a tus vecinos… No importa si es doloroso o, al menos, incómodo…

¿Qué puedes hacer que ayude a promover la unidad y el crecimiento comunitario?

Conviértete en un grano que muere para dar fruto al menos con una acción…

3.      Habla con Jesús de cómo, a veces, te duele servir y amar…

Cuéntale de los egoísmos que quieres superar para tener una Vida más plena y espiritual…

Pídele lo que te falta para ser capaz, como él, de morir para dar fruto…

Platícale de que quieres actuar siempre inspirado por su modo de ser y por sus enseñanzas…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Con sus brazos extendidos en la cruz Jesús quiso atraer a todas las personas hacia sí mismo.  Acerquémonos a él con las necesidades y esperanzas de nuestros hermanos y digámosle: “Salva a tu pueblo, Señor”.

1.      Por los que están buscando una fe en que creer, para que la encuentren en la Iglesia y descubran presente a Jesús en su amor y preocupación por los pobres y los que sufren, roguemos al Señor.

TODOS: “Salva a tu pueblo, Señor”.

2.      Por los que se preparan para el bautismo para que logren ver a Jesús en la comunidad que los va apoyando en su fe, roguemos al Señor.

TODOS: “Salva a tu pueblo, Señor”.

3.      Por las personas que se comprometen a llevar alegría, felicidad y esperanza a otros, para que sigan viendo a Jesús en aquellos a quienes sirven, roguemos al Señor.

TODOS: “Salva a tu pueblo, Señor”.

4.      Por las víctimas de las guerras y de la violencia, para que no caigan en la desesperación, sino que logren ver a Jesús sufriente y encuentren en él fuerza y esperanza, roguemos al Señor.

TODOS: “Salva a tu pueblo, Señor”.

5.      Por nosotros, para que en los días difíciles descubramos en Jesús la inspiración, la confianza y el valor para cuidar, con madurez y caridad, de los más desfavorecidos, roguemos al Señor.

GUIA: Señor Jesús, queremos seguir aprendiendo de ti.  Te pedimos que nos fortalezcas en la hora del desaliento y que nos conserves íntimamente unidos a ti, ahora y por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

GUIA: Jesús podía llamar “Padre” a Dios porque cumplía siempre su voluntad, sin importar el costo, hasta el fin.  Unidos a Jesús, pidámosle a nuestro Padre la misma disposición para hacer su voluntad. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Cristo no impuso ni exigió forzosamente nada a nadie.  Él entregó su vida y así nos dio un ejemplo que luego nos invita a imitar.

Que aprendamos también nosotros, sus discípulos, a darnos a los demás, aun a costa de desgaste y sufrimiento, para que crezcamos integralmente y crezca su reino.

Para ello, pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Todos: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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