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Celebración de la Palabra: ¿En qué acciones a favor de mi prójimo se nota que me siento amado por Dios?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

SANTISIMA TRINIDAD

¡EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPIRITU, ME QUIEREN INCLUIR EN SU VIDA Y EN SUS PLANES!

¿En qué acciones a favor de mi prójimo se nota que me siento amado por Dios?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Para la mayoría de nosotros la fiesta de hoy, la Santísima Trinidad, quizás no sea tan apasionante y conmovedora como las de Navidad, Pascua de Resurrección o Pentecostés; sin embargo compendia y sintetiza a todas ellas.  Es sencillamente la fiesta de un Dios que nos muestra tres rostros bien queridos.  Podemos llamarle Padre, incluso Papito (Abba), como le llamó Jesús.  Podemos llamarle hermano nuestro en la persona de Jesús.  Podemos llamarle nuestro aliento en la persona del Espíritu, que es nuestra fuerza, vida y amor que nos mantiene vivos, dinámicos, comprometidos en la construcción de la Iglesia y del mundo.  Y, si queremos compendiar a Dios en una sola palabra, decimos con San Juan: “Dios es amor”.  Si Dios nos ama tanto, no podemos menos que amarnos unos a otros.

Consideremos, además, que Dios está cerca, muy cercano e íntimo a nosotros. Ya en el Antiguo Testamento él mismo nos reveló su nombre como “Yo soy es que está aquí (para ustedes) – Yahwé”, el Dios que siente nuestras miserias y nuestras alegrías.  En Jesús él se hizo uno de nosotros, hermano, compañero en el camino de la vida.  Por el Espíritu de amor vive en nosotros y nos capacita para la comunidad de amor y nos sostiene en nuestra misión de darlo a conocer al mundo…

Alabemos con nuestra vida y demos gracias al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, al Dios Trino y Uno.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: El perdón y la vida del Hijo, el amor del Padre y la fuerza del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.

Todos: Y con tu Espíritu.

ASPERSIÓN

Nota: hoy sería una buena oportunidad para realizar el rito de aspersión con agua bendita, ya que nos recuerda que en el bautismo nos sumergimos en el amor de la Santísima Trinidad.  Si no se hace el rito de aspersión, usa el Acto penitencial que viene a continuación.

GUIA: En silencio y con confianza, pidamos perdón al Señor nuestro Dios porque no siempre hemos correspondido a su amor.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú nos has revelado al Dios Padre que se ocupa siempre de nosotros.  Señor, ten piedad: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, Tú nos amaste totalmente entregando tu vida por nosotros.  Cristo, ten piedad: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tú derramas sobre nosotros el Espíritu de unidad y de amor.  Señor, ten piedad: Señor, ten piedad.

GUIA: Oh Dios amable y misericordioso perdónanos todos nuestros pecados y ayúdanos a corresponder a tu infinito amor y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Oh Dios, fuente de vida y amor, te cantamos hoy la alegría de nuestra fe y de nuestro amor.

Tú nos has amado primero, incluso antes de que pudiéramos conocerte.

Padre de bondad, que nos regalas un amor más tierno y profundo que el de una madre.

Nuestros corazones reconocen tu grandeza y tu compasión.

Le encomendaste a Cristo manifestarnos tu rostro, él se hizo nuestro hermano cercano y afable, nos salvó entregando su vida día a día y nos envió tu Espíritu que nos anima con tu amor y tu fuerza.

Mantén vivo en nosotros el amor y la alegría para que nuestra gratitud resuene por toda la tierra.

Te lo pedimos por tú mismo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Deuteronomio 4, 32-34. 39-40: Moisés nos recuerda que, desde el principio de los tiempos, no ha habido un pueblo tan privilegiado como nosotros pues el Dios vivo y poderoso, lleno de amor nos eligió y nos formó… Por eso, debemos obedecer sus preceptos, así seremos felices y bendecidos nosotros y nuestros descendientes también…

Salmo 32: Dios, creador poderoso, nos dirige sus palabras sinceras, nos protege con sus acciones leales y posa sus ojos sobre nosotros… por eso confiamos y esperamos en su misericordia y ayuda…

Romanos 8, 14-17: Dejémonos guiar por el Espíritu Santo porque Él nos hace hijos de Dios y nos ayuda a gritarle: “Papá”… Este Espíritu se une a nuestro espíritu y nos hace coherederos con Cristo, con quien ya sufrimos y con quien seremos glorificados…

Mateo 28, 16-20: Jesús, lleno de poder, nos manda a hacer discípulos, a bautizarlos (en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo), a enseñarle a cumplir sus mandamientos y nos asegura su presencia constante en nuestras vidas hasta el fin…

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[Las fiestas de estos últimos domingos – Ascensión, Pentecostés y Santísima Trinidad – y las lecturas bíblicas que las iluminan y explican provienen de un contexto histórico muy  diferente al nuestro.  Antiguamente, las personas tenían una visión más mítica que explicaba coherentemente su realidad: para ellas, era indiscutible que Dios habitaba en lo alto, el ser humano en medio y el mal en el inframundo.  Por eso es que se dice de Jesús, por ejemplo, que bajó de los cielos, que descendió a los infiernos, que ascendió a lo más alto… Hoy difícilmente podríamos ya hablar de lugares para situar estas realidades.

Lo que ahora sí que podemos constatar y medir es la repercusión que la realidad intangible y atemporal que es Dios ha tenido (y sigue teniendo) en la vida de multitud de cristianos a lo largo de la historia y en muchos lugares de la tierra…

Y con estas fiestas litúrgicas no se trata de recordar sólo acontecimientos pasados en términos anticuados, sino de revivirlos aquí y ahora y de experimentarlos con la intensidad que lo hicieron los apóstoles y los primeros creyentes pero contextualizado en nuestro aquí y ahora.  Ese es el objetivo de la teología y la evangelización o… ¿no?

El Padre, Jesucristo y el Espíritu están haciendo su labor en este instante y debemos ser capaces de experimentarlo y colaborar con ellos donando todo lo que somos a favor de nuestros hermanos…

Subrayemos tres ideas sobre la festividad de hoy y la Palabra que la ilumina:

1.      Jesús, como ya habíamos dicho en la fiesta de la Ascensión, ha alcanzado la plenitud por haberse donado completamente.  Para alcanzar su plenitud hemos de seguir su camino.

2.      La primera obligación de los cristianos es transmitir el mensaje de su Maestro y  contagiar al mundo de su experiencia de inmersión en la esencia amorosa de Dios (Padre-Hijo-Espíritu) a través de su caridad en acción.

3.      Dios (Padre-Hijo-Espíritu “vendrá” a nosotros cuando nos demos cuenta de que ya está aquí, pues para Él no hay lugar ni tiempo, o sea, está siempre aquí sosteniéndonos, animándonos, defendiéndonos, fortaleciéndonos, ayudándonos a cumplir la tarea que nos encomendó…

Meditar en el misterio de la Santísima Trinidad no es darle a nuestra mente “información” que debe transformar en una “creencia” religiosa o que nos lleve a “desmenuzar” a Dios en tres objetos separados.  A contrario, es una invitación a amar, a construir la común-unidad, a donarnos, a movernos en dirección a los otros, a cultivar y a contagiar la bondad…]

Hoy celebramos el domingo de la Santísima Trinidad… ¿Qué te viene a la mente al leer/escuchar esto?

Dios – Padre, Hijo y Espíritu Santo – nos dice hoy en su Palabra que:

•        fuimos elegidos por Él,

•        somos amados, instruidos y protegidos por Él,

•        debemos estar íntimamente unidos a Él y dejarnos guiar por Él y

•        nos confía la misión de transmitir su doctrina y mandamientos a todos y en toda la tierra para hacer discípulos y bautizarlos (sumergirlos) en su amor y comunión…

Esta es nuestra identidad y misión… ¿Soy consciente de lo que Dios ha hecho y hace por mí? ¿Acepto la misión que me da?

De estas ideas, podemos desprender algunas tareas para nuestra vida cotidiana:

•        Aprender a descubrir nuestra identidad/misión más íntima: somos hijos y enviados de Dios… ¿Me siento amado y valorado por Dios? ¿Puedo superar las pruebas de la vida sabiendo que Dios me considera capaz y confiable? ¿Soy consciente cada día de que soy hijo de Dios? ¿Los demás podrán notar mi alegría y gratitud todos los días? ¿En qué se nota que confío en Dios?

•        Cumplir nuestra misión con alegría y paz: transmitir su voluntad y su amor… de acuerdo a esta misión evangelizadora, ¿qué tipo de relaciones establezco con mis familiares, amigos y colegas? ¿Cómo entiendo y vivo la política y la vida pública? ¿Soy testigo del amor, la paz, la felicidad y el servicio generoso para con todos?

¿Qué significa para mí, en concreto, vivir en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.      Si te descubres como verdadero hijo de Dios y esto te llena de gratitud, esfuérzate por transmitir amor y por servir, empezando con tu familia y tu comunidad más cercana… Realiza por lo menos tres favores durante esta semana…

2.      Nuestra identidad como hijos y discípulos misioneros exige que promovamos y cuidemos que en nuestra sociedad se viva de acuerdo a la voluntad de Dios… Por ejemplo, todo el tiempo tenemos que “vigilar” que nuestros gobernantes cumplan las promesas que hicieron en campaña y actúen justamente, también, cuando haya un proceso electoral, infórmate sobre la vida, trayectoria y propuestas de los candidatos y discierne si son conformes al plan de Dios… También, haz oración por nuestros gobernantes en turno, para que ejerzan su misión conforme a los mandamientos del Señor…

3.      En tu oración de esta semana ve repasando los mandamientos y reconociendo cuáles te son más difíciles de cumplir. Pide a Dios – Padre, Hijo y Espíritu – que te ayude a no quebrantarlos y, si caes, a reparar el daño que te causas a ti mismo y a los demás… Así serás más feliz y podrás cumplir más fácilmente tu misión…

También puedes reafirmar tu fe en la Santa Trinidad y Unidad de Dios adaptando este texto de José Enrique Galarreta:

“Yo creo sólo en un Dios: en Abbá, como creía Jesús.

Yo creo que el Todopoderoso creador del cielo y de la tierra me ama con amor materno y puedo fiarme de él.  Lo creo porque así lo he visto en Jesús, mi amigo y hermano, que se sentía y era su Hijo.

Yo creo que Abbá no está lejos sino cerca, al lado, dentro de mí, creo sentir su Aliento Divino como una brisa suave que me anima y me hace más fácil caminar y amar.

Creo que Jesús, más que un verdadero hombre es Enviado, Mensajero y verdadero Dios.

Creo que sus palabras son Palabras de Abbá, creo que sus acciones son mensajes de Abbá.

Creo que puedo llamar a Jesús la Palabra eterna presente entre nosotros.

Yo sólo creo en un Dios, que es Padre, Palabra y Aliento porque le creo a Jesús, el Hijo lleno del Espíritu de Abbá.”

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Movidos por el Espíritu de Jesús vivo en nosotros, oremos a nuestro Dios amoroso y digámosle: Que te bendigamos por siempre, Señor.

1.      Por habernos llamado por nuestro nombre te damos gracias Padre del cielo y te pedimos que sepamos darle siempre una respuesta fiel a tu amor. TODOS: Que te bendigamos por siempre, Señor.

2.      Por habernos salvado llegando a ser uno de nosotros, compartiendo nuestra vida humana y entregándola por nosotros, te damos gracias Señor Jesús y te pedimos que tengamos la fuerza para cumplir la misión que nos diste antes de partir.  TODOS: Que te bendigamos por siempre, Señor.

3.      Por guiarnos en nuestras horas oscuras y por fortalecernos con tu alegría y amor, te damos gracias Espíritu Santo y te imploramos que nos des sabiduría y ánimo. TODOS: Que te bendigamos por siempre, Señor.

4.      Por los que predican el evangelio en cualquier parte del mundo, para que la gente reciba la Buena Noticia de Jesús con entusiasmo y alegría.  TODOS: Que te bendigamos por siempre, Señor.

5.      Por los padres y madres, para que a través de ellos sus hijos descubran la paternidad/maternidad de Dios y aprendan a amarlo sin reservas. TODOS: Que te bendigamos por siempre, Señor.

6.      Por los desalentados y cansados, para que experimenten la fuerza alentadora del Espíritu Santo. TODOS: Que te bendigamos por siempre, Señor.

GUIA: Oh Dios, dador de vida, gozosos te reconocemos y te amamos como Padre, Hijo y Espíritu.  A nosotros, a nuestras comunidades y a muchos otros hermanos, haznos crecer en este conocimiento y amor, ahora y por los siglos de los siglos.  de los siglos. 

TODOS: Amén.

GUIA: Movidos por Dios Espíritu Santo hablémosle a nuestro Dios Padre con las palabras de Dios Jesús: Padre nuestro que estás en el cielo…

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Por nuestra inmersión en el amor del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Dios ha llegado a ser nuestro Dios y Él ha hecho suyos nuestro destino y nuestra vida.

Que experimentemos siempre cercanía y que la bendición de Dios Padre, de quien somos sus hijos amados, del Hijo que es nuestro amigo, hermano y Salvador, y del Espíritu Santo que vive en nosotros dándonos vida y alentando nuestro amor, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.  Todos: Amén.

Podemos ir a ser cercanos a todos los que los rodean así como Dios es cercano a nosotros y seamos testigos de su paz.  TODOS: Demos gracias a Dios.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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