Home / Contigo en casa / Celebración de la Palabra: ¡Jesús, alimento del Cielo que nos hace nuevos!

Celebración de la Palabra: ¡Jesús, alimento del Cielo que nos hace nuevos!

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

ORDINARIO XVIII

¡JESÚS, ALIMENTO DEL CIELO QUE NOS HACE NUEVOS!

(¿Cómo alimento y renuevo mi espíritu?)

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Jesús nos confronta hoy con esta pregunta: “¿Por qué me están buscando?”  ¿Por qué buscamos nosotros a Dios, a Jesús?  ¿Es únicamente por las cosas que él nos da y nos hace sentir?  Ciertamente recibimos mucho de él, pero, ¿lo buscamos principalmente por lo que significa e implica para nuestras vidas?  Él nos pide que nos nutramos de él y que aprendamos de él a darnos a los demás, para llegar a ser, por nuestra entrega, como comida y bebida Viva para los otros…

Hoy en día hay millones de personas que padecen de hambre no solo de alimento para su cuerpo.  Ciertamente, como cristianos tenemos que contribuir a la solución del hambre material en el mundo, pero, saciando también la tremenda hambre espiritual que es más profunda y que está más extendida.  La gente necesita conocer a Jesús que se hizo pan para dar Vida al mundo.  Y ese Jesús sigue haciéndose presente en los sacramentos y en su palabra y en nuestra manera de vivir y de entregarnos como pan…

Que él nos ayude a llevarlo a un mundo hambriento en su corazón y, sobre todo en su espíritu.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Jesús, el Pan de Vida, esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: En un momento de silencio y con sincera humildad pidamos al Señor que perdone nuestros pecados, especialmente el de querer ponerlo a nuestro servicio…  (Pausa)

•        Señor Jesús, pan de vida, tú nos alimentas con tus palabras: Señor, ten piedad. 

•        Señor Jesús, pan de vida, tú te das a ti mismo como comida y bebida:  Cristo, ten piedad. 

•        Señor Jesús, pan de vida, tú nos pides que por nuestra entrega nos convirtamos, los unos para los otros, en alimento verdadero:  Señor, ten piedad.

GUIA: Señor, perdona nuestros pecados y aliméntanos con el Pan que eres tú, suscita en nosotros tus mismos sentimientos y tu manera de pensar para repartir tu Vida a nuestro alrededor hasta que lleguemos a la Vida eterna. 

TODOS: Amén.

GUIA: Dios de Vida, tú sacias nuestra hambre de plenitud a través de la vida y las enseñanzas de nuestro amigo Jesús, el verdadero Pan del cielo.

De él aprendemos a donarnos también para ser comidos por nuestros hermanos.

Ayúdanos a ser generosos en la entrega de nuestra vida.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Éxodo 16, 2-4. 12-15: En la marcha hacia la Tierra Prometida, Dios alimenta al pueblo cada día con codornices y maná (pan del cielo)… Sólo deben confiar, y no acumular…

Salmo 77: Dios nos sacia con dones celestiales… Eso es lo que aprendimos y lo que anunciaremos a la próxima generación…

Efesios 4, 17. 20-24: Dios, a través de San Pablo, nos exhorta a dejar nuestra “antigua naturaleza” que se basaba en criterios que buscan sólo el placer… y a vivir un “nuevo yo”, basándonos en la verdadera doctrina de Cristo y dejándonos mover por el Espíritu, en justicia, santidad y verdad…

Juan 6, 24-35: Jesús nos invita a que trabajemos por el alimento que permanece y que da la Vida eterna, es decir, a que lo busquemos y le creamos pues esa es la comida y la bebida que sacian de verdad y nos hacen como él…

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[Entre el evangelio del domingo pasado y el de hoy se narra la travesía del mar de Galilea – el Tiberíades – hacia Cafarnaúm.  Los discípulos van en barca y Jesús caminando sobre las aguas, cual nuevo Moisés que cruza un nuevo mar Rojo hacia una nueva libertad… (Infelizmente, no escuchamos este texto en esta lectura que estamos haciendo del capítulo 6 de S. Juan.  Nos ayudaría mucho para entender las referencias al maná en el desierto y a la ley que vienen luego).

Hoy se nos narra el inicio de una larga y dura discusión entre Jesús y los judíos.  En ella se profundiza en las exigencias del auténtico seguimiento de Jesús.  A lo largo de esta discusión y el discurso subsiguiente las reacciones de los oyentes irán cambiando: entusiasmo → duda → desencanto →desilusión → oposición →rechazo → abandono…

Jesús les hace ver que no lo buscan a él sino a la satisfacción de sus necesidades, que lo que realmente quieren es ponerlo a su servicio y no aceptan su invitación a trabajar en su capacidad de compartir, a no quedarse encerrados en lo material y a conseguir el verdadero pan de la Vida… “Trabajar” implica lucha, superación, purificación, muerte y renacimiento… Paree que a aquellas personas no les interesa “trabajar”.  ¡La verdad es que a ellos y a nosotros nos interesa más lo que queremos de Dios que lo que él pueda querer de nosotros!

Jesús quiere que “trabajemos” en nuestra fe-confianza en él.  Ellos no creían que él (su estilo de vida y su doctrina) fuera el verdadero pan/alimento y, por eso, le pedían señales… Y nosotros, ¿sí lo creemos?

Para los rabinos la Torah era el pan que Dios les había dado… Por eso, cuando Jesús dice que él es el verdadero Pan del cielo, se debe entender que él (su vida y sus enseñanzas) es la verdadera ley-doctrina de Dios… Y por eso dice que quien se aproxima a él ya no pasará hambre ni sed, porque descubrirá (por experiencia propia) el camino que lo llevó a tener la Vida de Dios él, se nutrirá de ese “Pan”, lo asimilará y se convertirá a su vez en comida Viva para que otros puedan comerlo y saciarse, y así se podrán donar también…

Jesús no nos está invitando (sólo) a perfeccionarnos sino a desarrollar nuestra capacidad de donación porque quien se da supera el individualismo que mata y alcanza la unidad que Vivifica.]

El pueblo de Israel camina por el desierto… han salido de Egipto y van camino a la tierra prometida; un punto de partida y un punto de llegada. En el inter, hay pruebas y dificultades; tienen hambre y sufren, olvidan a donde van y quieren regresarse…

Nosotros, como nos enseña Pablo, también vamos del hombre antiguo al hombre nuevo… tenemos una ruta que va marcada por nuestro proceso de vida. Nuestra meta: desarrollar las cualidades y las actitudes de Jesús… aunque, en este camino tenemos dificultades y resistencias.

Conforme vamos viviendo descubrimos que crecer causa dolor, pues para hacerlo debemos salir de lo ya conocido que nos da seguridad; debemos salir de nuestra zona de confort y no siempre estamos dispuestos a pagar ese precio (como si dijésemos: “más vale malo por conocido, que bueno por conocer”)…

Para crecer, para avanzar en la vida, debemos perder nuestra vieja identidad y construir una nueva… pero, en ocasiones, nos sentimos angustiados durante el proceso… nos cuesta mucho trabajo cambiar y liberarnos… Recuerda por un momento las veces que has querido cambiar y que te has regresado a medio camino… Sabemos que hay cambios muy difíciles porque representan una amenaza para mi viejo yo… No sabemos lo que nos vamos a encontrar del otro lado, si nos va a gustar o si por el contrario, nos va a provocar arrepentimiento.

Pero vamos un poco más al fondo: ¿Reconozco que tengo ideas, pensamientos y actitudes que en su momento me sirvieron de defensa pero que ya no las necesito más y, al contrario, ahora me estorban?  ¿Cómo puedo enfrentar el miedo a soltar lo viejo y cómo puedo prepararme para lo nuevo?  ¿Cómo puedo “fluir” entre estos dos puntos de apoyo?  Abrir las manos para soltar, implica también que las manos queden abiertas para recibir.

Vemos en el Evangelio de hoy que la gente le pedía signos a Jesús… no se atrevían a confiar en él, no querían caminar a ciegas… ¿Estaré yo igual que ellos, necesitando seguridades humanas, o puedo dar saltos de fe? ¿Es Jesús mi modelo de desarrollo personal?

Jesús nos invita a confiar aunque no haya señales, aunque tengamos miedo… Sólo contamos con la promesa de su presencia y de que su persona (su mensaje y compañía), es el pan que nos alimenta para seguir sorteando los peligros del camino que nos lleva a nuestro destino final… ¿Encuentro que su palabra es nutritiva para mi mente y corazón?

El Señor nos invita a ser diferentes, a no tomar decisiones sólo basándonos en lo que nos es agradable, sino que abandonemos nuestro antiguo modo de vivir… quiere que fortalezcamos nuestro espíritu y nuestra mente para que surja una nueva persona, un nuevo yo, capaz de guiarse por los criterios de la verdad, capaz de obrar justamente y capaz de ser santo, de donarse y de dejarse consumir por el bien de los hermanos… ¿Soy un “hombre viejo” o un “hombre nuevo”?

Después de todo lo reflexionado… ¿Somos capaces de interpretar los signos de la presencia de Dios, especialmente en tiempos y situaciones difíciles? También en los signos adversos Dios está presente y quiere fortalecer nuestro espíritu y hacernos crecer…

Las pruebas, como el hambre de Israel en el desierto, son oportunidades para transformarnos… Para poder llegar a la tierra prometida, para poder crecer y para llegar al cielo, es necesario superar las pruebas, confiar en Dios y nutrirnos de Él… ¿Qué dificultades mías o ajenas me acicatean para seguir adelante?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.      Haz un recuento de las veces en que has dejado a medias algunos proyectos de crecimiento personal… (la dieta, el gimnasio, los estudios, algún negocio que emprendiste… tu propia conversión)…

2.      En una hoja en blanco, dibuja tu camino por tu propio desierto (una línea de tiempo entre tu nacimiento y tu muerte), señala en dónde vas actualmente y las tentaciones en las que has claudicado…

3.      El Salmo 77 nos invita a contar a otros lo que Dios va haciendo en nuestras vidas… Haz una lista escrita de las características con las que describes a Dios cuando hablas de Él a la nueva generación…

Cuando ores durante esta semana, pide a Dios el alimento, el maná, la Eucaristía, la Palabra y la comunión que te fortalezca para seguir convirtiéndote en Pan de Vida…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

(Inspirado en el Congreso Eucarístico de Lourdes, 1981)

GUIA: Pidamos al Padre que por su Hijo, que repartió el pan de su amor y derramó su sangre de vida, envíe su aliento sobre nosotros, mientras decimos: “Padre, que vivamos como Jesús”.

1.      Que venga el mundo nuevo; que llegue el día en que los pobres ya no se vean en necesidad ni se sientan rechazados por la sociedad y que todos tengan suficiente alimento para nutrirse.  Que lleguen los días en que todos tengamos un corazón de pobre según el evangelio.  Roguemos al Señor: “Padre, que vivamos como Jesús”.

2.      Que venga el mundo nuevo cuando la gente no viva sólo de pan material sino de la palabra de su Dios.  Que lleguen los días en que no enmudezcamos con temor sino que abramos nuestros labios para proclamar las enseñanzas de Jesús.  Roguemos al Señor: “Padre, que vivamos como Jesús”.

3.      Que venga el mundo nuevo cuando todos sean llamados y acogidos como hijos de Dios.  Que lleguen los días en que mostremos misericordia a todos, para que haya justicia, prosperidad y paz.   Roguemos al Señor: “Padre, que vivamos como Jesús”.

4.      Que venga el mundo nuevo en el que ya no haya ni odio ni rencor ni guerras.  Que lleguen los días en que no despreciemos a los pequeños y los débiles sino que los tratemos como verdaderos hermanos, viviendo en paz y trabajando por el bienestar común.  Roguemos al Señor: “Padre, que vivamos como Jesús”.

GUIA: Padre de bondad, danos la gracia de vivir al estilo de Jesús, para que tu voluntad vaya haciéndose vida y creciendo en nosotros.  Esta es hoy nuestra súplica por medio de Jesucristo nuestro Señor.

TODOS: Amén.

GUIA: Con las palabras de Jesús pidamos a nuestro Padre del cielo que nos dé siempre su pan en la Palabra y la Eucaristía:

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

GUIA: El Señor mismo nos ha dicho hoy: “No trabajen por el alimento que perece, sino por el alimento que da Vida”.  Trabajemos, pues, en por encontrar al Señor. valorar sus propuestas y ponerlas en práctica.

Que nuestro camino esté orientado hacia Dios y nuestros hermanos, con la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.  TODOS: Amén.

Podemos ir, como pueblo alimentado por Cristo, a saciar el hambre espiritual de nuestro entorno.  

TODOS:  Demos gracias a Dios.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Celebración de la Palabra ¿Cuál es mi misión en la vida?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, …