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Celebración de la Palabra: La religión verdadera

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

DOMINGO XXII T.O.

¿En qué consiste para mí el seguimiento de Jesús?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

¿Cómo experimentamos las leyes y los mandamientos de Dios?  Para muchos son algo que viene de fuera de sí mismos, como cargas impuestas sobre ellos.

Si los mandamientos están fuera de ti, no los puedes amar sino que los rechazas y, consecuentemente, cumples sólo lo mínimo requerido.  Pero, si entendemos que su inspiración es el amor de Dios y el amor y respeto para con los hermanos, entonces pueden convertirse en parte de nosotros mismos y vivir en nuestros corazones.

Nuestra obediencia a Dios no debe de ser una conformidad mecánica.  Dios nos ama y quiere estar cerca de nosotros.  Nuestra respuesta a él, a su palabra y a sus mandamientos, debe ser dada de corazón, libre y responsablemente.

Pidámosle al Señor que con generosidad y amor vayamos mucho más allá de la letra de la ley.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: El Señor Jesús nos ha reunido y nos dice: “Escúchenme todos y entiendan”.

Ojalá que sepamos escuchar, entender y practicar su palabra en nuestra vida.

El Señor esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: En silencio, reconozcamos que no siempre hemos vivido según el espíritu de los mandamientos y pidámosle al Señor que nos perdone.  (Pausa)

•      Señor Jesús, tú dijiste: Este es mi mandamiento, ámense unos a otros como yo les he amado: Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, tú  nos enseñaste: “Hagan los unos por los otros lo que yo he hecho por ustedes”:  Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús, tú nos dijiste: “Lo que hicieron con uno de esos más pequeños, que son míos, conmigo lo hicieron”:  Señor, ten piedad.

GUIA: Perdona, Señor,  nuestros pecados y ayúdanos a servirte y a servir a nuestros hermanos con un amor generoso y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Padre, Dios de la Alianza, tú nos has vinculado a ti mismo con fuertes lazos de amor eterno.

Las palabras que nos hablas son espíritu y vida.

Abre nuestros corazones para que nos toquen en lo más profundo de nuestro ser.

Que nos muevan a servirte en nuestros hermanos como hijos que te aman y  a quienes has liberado de toda esclavitud.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Deuteronomio 4, 1-2. 6-8: Dios nos ha dado mandamientos y preceptos justos como prueba su cercanía y para nuestra protección… Además, si los cumplimos, seremos sabios y prudentes…

Salmo 14: ¿Quién es agradable al Señor? El que procede con honradez y justicia, es sincero y habla justamente de los demás, no abusa de los demás ni se deja corromper, es amigo de los amigos de Dios y no aprecia a los malvados…

Santiago 1, 17-18. 21b-22. 27: La Palabra de Dios es para aceptarla con docilidad y practicarla pues la auténtica religión consiste en ayudar a los huérfanos y las viudas y en no dejarse corromper por el mundo…

Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23: Jesús desenmascara a los Fariseos y a los escribas que siguen tradiciones externas desconectadas de una sana espiritualidad que brote de la adhesión interior y el cumplimiento de los mandamientos de Dios… Y advierte a todos que si descuidamos nuestro interior, de ahí brotarán todo tipo de maldades…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano
[Dejamos de leer a Marcos justamente antes de que nos presentara a Jesús multiplicando los panes, orando en solitario, caminando sobre las aguas y realizando múltiples curaciones… En el evangelio de hoy Jesús se encuentra en los alrededores del lago de Genesaret, es un territorio muy alejado de Jerusalén, por lo tanto, un lugar en el que las personas se sentían más libre en relación a las exigencia de la ley.

El problema que se nos narra  hoy lo generan los escribas y fariseos venido desde Jerusalén justamente para inspeccionar… Y Jesús pasa de defender a sus discípulos a una interpretación más profunda y espiritual de la ley y de la religión…

(Recordemos que, según el evangelio de Marcos, Jesús fue siempre polémico y los fariseos y escribas se opusieron a él desde el principio.  Luego, esta situación derivó en desprestigio de su persona y en franca persecución… Al final, los escribas y fariseos se unieron a los saduceos y sacerdotes, a los políticos romanos y, todos, aprovecharon la superficialidad y el miedo del pueblo para dar muerte a Jesús sin que se produjera una revuelta.)

No es que Jesús estuviera en contra de la ley sino de la interpretación que sus opositores hacían de ella.  La ley había sido dada para ayudar a las personas en el cuidado de su salud, en su convivencia y en su desarrollo personal y social.  Por lo tanto, no debía ser usada para etiquetar, oprimir o amenazar a nadie con declaraciones de impureza.  Pues la verdadera impureza surge cuando alguien busca proclamarse justo y superior sobre los demás, basándose en el escrupuloso cumplimiento externo y mecánico de normas meramente humanas que no ayudan a crecer integralmente ni, mucho menos, a servir a nadie.

Las tradiciones son buenas en cuanto cuidan a los individuos y los ayudan a madurar de forma segura dentro de una comunidad respetuosa.  Pero si una tradición impide que las personas avancen hacia una humanización más plena, entonces debe ser abandonada… Consecuentemente, nuestra práctica religiosa será buena si nos ayudan a descubrir a Dios en nuestro interior y a manifestarlo en nuestras relaciones con los demás… Así lo entendió Santiago que nos dice que la verdadera religión consiste en ayudar a los huérfanos y a las viudas.]

Al leer la Palabra de este día notamos una serie de polaridades: la prudencia del pueblo de Israel vs. la imprudencia de los pueblos paganos; el que es agradable a Dios vs. el que no lo es; quien pone en práctica la Palabra vs. quien se engaña a sí mismo; la interioridad vs. las prácticas externas; etc.…

En la primera lectura se nos proponen tres pasos: 1. “Escucha Israel los mandatos y decretos que yo te mando cumplir”.  2. “Así vivirás” y 3. “Entrarás a tomar posesión de la tierra que te voy a dar”…

Paso 1: Escuchar (comprender con el corazón) lo que se nos manda.

Paso 2: Realizar prácticas de vida.

Paso 3: Recibir los bienes prometidos por Dios…

Resaltemos la importancia del segundo paso: vivir como Dios manda… podemos constatar que hay prácticas que son sólo tradiciones sin vida (como las que practicaban y enseñaban lo fariseos y los letrados) y que, por el contrario, hay otras prácticas religiosas que son verdaderos ejercicios para nuestro crecimiento humano y espiritual, estas prácticas nos fortalecen para las luchas de la vida… ¿Cuáles son los actos con los que creo practicar mi religión?  ¿Estas prácticas me atan o me liberan?  ¿Qué frutos concretos dan para mí y mis próximos?

En el evangelio de hoy, en un primer momento, aparece Jesús contestando a los letrados que criticaban a sus discípulos; les echa en cara que su culto está vacío, que sólo practican tradiciones externas, que dan prioridad a algo secundario… como si les pidiera que se dieran cuenta de que intentan manipular los mandamientos de Dios… Luego, se dirige a la gente en general para explicarles qué es lo que realmente puede hacer pura o impura a una persona: una interioridad limpia y que cumple la Palabra de Dios…

A la luz de las lecturas de hoy podemos hacer una revisión profunda de la manera como entendemos y practicamos nuestra religión… Para mí, ¿qué es lo esencial de ser católico?   ¿Lo importante es participar en una serie de actividades como rituales, cantos, oraciones, etc.?  ¿Tengo presente las palabras de Dios en todos los momentos del día, en todos los lugares a los que voy y con todas las personas de las que me rodeo?  ¿Cumplo los mandamientos de Dios con amor y como caminos de perfeccionamiento personal y comunitario?

No se trata, de ninguna manera, de juzgar si nuestra religión católica es verdadera o “superior” a otras, no… Se trata de evaluar nuestra manera de practicar la fe y de hacer vida la Palabra de Dios en actitudes y comportamientos concretos… Existen personas que se sienten “superiores” y “salvados” porque se confiesan como católicas, pero que son malintencionadas, fornican, roban, matan, cometen adulterio, son codiciosas, injustas, hacen fraudes, son desenfrenadas, envidiosas, difaman y calumnian, caen en el orgullo y la frivolidad, son superficiales… Obviamente, son grandemente incongruentes… ¿Cómo soy yo?  ¿Acepto los mandamientos como algo que me protege y me guía?  ¿Seré hoy, por mi comportamiento, una persona agradable para Dios?

Dios no nos condena en vida sino que nos invita a mejorar constantemente mientras vivamos… Somos los seres humanos los que a veces creemos que ya somos perfectos y hasta rechazamos a otros que no son tan “puros” como nosotros… El fariseísmo es un estado en el que fácilmente podemos caer… ¿A qué me está invitando hoy el Señor mi Dios?  ¿Qué proceso de purificación interior debo continuar o iniciar?

Mientras vivamos hay oportunidad de interiorizar, valorar y cumplir la palabra del Señor… hasta descubrir lo que es la verdadera religión… ¿Sigo caminando guiado por la Palabra o ya me detuve?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.     Ten a la mano tu cuaderno de Desarrollo Espiritual… Durante esta semana escribe en dos columnas: ¿En qué se nota que mis pasos están siendo guiados por la Palabra?  Y ¿En qué acciones concretas se nota mi incongruencia entre lo que digo creer y lo que practico?

Compara y toma decisiones… Formula un propósito… ¡Manos a la obra!

2.     Durante esta semana, al ir descubriendo tus inconsistencias, pide al Señor su fuerza renovadora para irte convirtiendo en alguien más sabio, prudente, caritativo y, por lo tanto,  agradable a sus ojos…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Roguemos a Dios, dador de todo buen don, para que sepamos obedecer siempre sus leyes con la actitud libre de Cristo y digámosle:

 “Padre, hágase tu voluntad”.

1.     Por la Iglesia, para que no sustituya el amor al prójimo por los ritos, las leyes o las tradiciones de invención humana, sino que ayude a todos a experimentar la amabilidad y la luz de Cristo.  Roguemos al Señor: “Padre, hágase tu voluntad”.

2.     Por los líderes de los pueblos, dondequiera que se encuentren, para que el Espíritu de Dios les inspire a  elaborar leyes sabias que promuevan la libertad, el bienestar, la justicia y el progreso de todos.  Roguemos al Señor: “Padre, hágase tu voluntad”.

3.     Por los que no conocen a Cristo, para que puedan descubrir la ley de Dios inscrita en sus corazones y encuentren salvación integral para sus vidas y motivación para amar a sus prójimos.  Roguemos al Señor: “Padre, hágase tu voluntad”.

4.     Por los disgustados y molestos a causa de los cambios en la iglesia, para que aprendan a apreciar los esfuerzos del pueblo de Dios para entender y vivir la fe de un modo contemporáneo y, al mismo tiempo,  permanecer fiel al evangelio.  Roguemos al Señor: “Padre, hágase tu voluntad”.

5.     Por todos nosotros que participamos en la mesa del Señor, para que aprendamos de Jesús que el verdadero amor servicial es el corazón de la ley.  Roguemos al Señor: “Padre, hágase tu voluntad”.

GUIA: Señor Dios nuestro, te pedimos que nosotros no solamente oigamos tu palabra sino que vivamos según ella, día a día, por la fuerza de Jesucristo, Señor y Salvador nuestro, que vive y reina por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

GUIA: Nuestros labios van a pronunciar la oración que Jesús nos enseñó. Que su Espíritu hable desde nuestros corazones para que experimentemos de verdad las palabras que decimos y el compromiso que conllevan. 

Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

GUIA: Agradecidos por lo que hemos recibido de Dios, vayamos a buscar en los mandamientos no nuestra voluntad sino la voluntad de  Dios.

Las palabras y la actitud de Jesús nos enseñan el significado de la “voluntad de Dios”.

Que Dios todopoderoso nos dé fuerza para cumplir su voluntad salvadora y nos bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. 

Todos: AMEN.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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