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Celebración de la Palabra: ¿Nutro mi vida en Dios?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

ORDINARIO XIX

¡JESÚS, ALIMENTO Y BEBIDA PARA EL CAMINO DE LA VIDA!

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

¿Qué es lo que mantiene a la gente viva, sana y en crecimiento?  Por lo que respecta al cuerpo, el alimento.  Pero, somos más que cuerpo – también somos afectos, ideas y espíritu – y por eso necesitamos también, según nuestra edad y desarrollo, protección, convivencia, meditación, capacidad de amor y de donación…

Y, ¿qué necesitamos para mantenernos “caminando” como cristianos?  Nuestra fe y confianza en Dios.  Sabemos que la fe se mantiene viva y crece por nuestra íntima relación con Cristo, escuchando, reflexionando y aplicando su palabra y nutriéndonos de la eucaristía.

Con este “viático” caminaremos por la vida al encuentro de Dios y al servicio integral de nuestros hermanos…

Que el Señor Jesús nos dé en esta celebración el alimento nutritivo para nuestra vida y misión.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: El Señor Jesús, que nos amó y se entregó a Dios como ofrenda viva, esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: En silencio, con sinceridad, reconozcamos que frecuentemente no hemos valorado ni meditado la palabra de Cristo, y no nos hemos alimentado del ejemplo de vida ni de su eucaristía.  Por eso, y mucho más, pidamos al Señor que nos perdone.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú nos das el alimento de tu palabra y nos mandas levantarnos de nuestros cansancios y pecados para caminar hacia ti:  Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, tú nos das el alimento de tu cuerpo en la comunión y nos mandas caminar firmes y seguros, movidos por tu fuerza:  Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tú nos das el alimento de tu amor y nos mandas salir a encontrar y amar a nuestro hermano:  Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, y elimina todos nuestros pecados.  Haz que te valoremos más como alimento para el camino de nuestra vida y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Dios, Padre de vida, creemos que tu Hijo es el alimento vivo y verdadero bajado de los cielos para darnos vida plena a nosotros y al mundo entero.

Haz que comprendamos que él restaura nuestra fuerza en momentos de crisis y nos da valor mientras atravesamos desiertos en la vida.

También danos amor para compartir nuestro pan con los que lo necesitan.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

1 Reyes 19, 4-8: El profeta, deprimido, ya no le encontraba sentido a su vida y misión, pero Dios le envía comida y bebida y le ordena: “Levántate, recupera fuerzas y camina a mi encuentro”… Con ese alimento camina cuarenta días y cuarenta noches, es decir, toda su vida…

Salmo 33: Saboreen y vean que bueno es el Señor que escucha y salva de las angustias… Su Palabra es sabia y tranquilizadora… Alegrémonos y alabémoslo…

Efesios 4, 30-5, 2: Dios se pone triste cuando tenemos amargura o ira, cuando estamos enfadados y nos insultamos o caemos en algún tipo de maldad… Quiere alegrarse viendo que somos buenos, comprensivos, amorosos y capaces de perdonarnos unos a otros, que lo imitamos a Él en su amor y entrega a Dios…

Juan 6, 41-51: El pan que nos da Jesús es su persona… quiere que aprendamos de Él y nos hagamos sus discípulos; desea que creamos en Él… Esa Palabra nos hará vivir para siempre y con ella podremos darle vida al mundo…

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[Subrayemos algunas frases del evangelio de hoy para asimilar más fácil su mensaje:

“Lo criticaban”, “no murmuren”.  En la primera lectura del domingo pasado (Ex 16, 2-4. 12-15) se dice que los israelitas “murmuraban” contra Moisés porque lo que comían en su peregrinar hacia la tierra prometida era peor que lo recibían como esclavos en Egipto.  En el Éxodo y en Juan se usa el mismo verbo; la actitud desconfiada de los antiguos israelitas y la de los judíos contemporáneos de Jesús es la misma, así que no pueden estos hacer referencia a aquellos en su discusión.

“¿No es este el hijo de José?”  Uno de los mayores impedimentos para aceptar a Jesús y su doctrina es creer que ya lo conocemos suficientemente.  En los sinópticos, este comentario lo hacen sus paisanos.

“Nadie viene a mí si el Padre no lo trae”.  A Jesús no lo podemos conocer como a cualquier otra persona, cosa o idea.  Debemos hacernos ayudar por Dios, dejarnos inspirar por el universo de las “cosas” espirituales…

“Yo lo resucitaré en el último día”.  No se refiere sólo a la vida después de la muerte sino a que quienes se alimenten de él tendrán siempre una Vida que no será afectada ni siquiera por la muerte.  Juan nos dice en su primera carta: “Hemos pasado de la muerte a la vida, lo sabemos porque amamos a nuestros hermanos” (3, 4).

“Serán todos discípulos de Dios”.  A Dios no podemos conocerlo sólo aprendiendo y aceptando una serie de verdades teóricas sino experimentando su amor (Cfr. Jn 17, 3).

“Sus padres comieron el maná, pero murieron”.  Se insiste nuevamente en que el maná sólo alimentaba el cuerpo, en cambio, Jesús alimenta lo que no muere porque nos nutre con la vida de Dios (Cfr Jn 6, 57).

Los oyentes de Jesús van comprendiendo lo que dice y sus implicaciones, pero no aceptan… ¿Cuál es nuestra posición en relación a estas enseñanzas de nuestro Maestro?]

El profeta Elías va huyendo por un largo camino, ya no tiene fuerzas y pierde el entusiasmo por la vida… ¿Recuerdo alguna vez que me he sentido sin ánimos para continuar mi caminar?  Las crisis de este tipo son parte de nuestra vida.  Cuando somos capaces de enfrentarlas, crecemos y se engrandece nuestro espíritu… No todo lo que tenemos que resolver en la vida tiene el mismo grado de dificultad; hay situaciones más fáciles que otras…

Piensa en un día normal de tu vida: ¿Cuántas cualidades/virtudes/actitudes humanas y espirituales necesitas para resolver cada compromiso de tu agenda?

•        Algunas cualidades humanas podrían ser: Desarrollar buena educación, responsabilidad, ecuanimidad, sinceridad, honradez, valentía, ponderación, fidelidad a la palabra empeñada, capacidad de establecer y mantener relaciones humanas profundas, etc.

•        Algunas cualidades espirituales – que brotan del mensaje evangélico y que las aprendemos de Jesús – podrían ser: las actitudes de fe, esperanza y caridad, la práctica de los consejos evangélicos, actuar conforme al espíritu de las bienaventuranzas,  capacidad de oración, el seguimiento diario de Jesús, capacidad de amar y perdonar incondicionalmente, tener siempre presente que se actúa como cristiano y miembro de la Iglesia, la donación gratuita sin esperar recompensas, humildad en la participación, formarse integral y permanentemente, etc.)

¿Cuáles de estas capacidades y herramientas ya poseo y cuáles quiero desarrollar?

Algunas veces nos sentiremos quebrados y sin pertrechos…

Cuando el camino se hizo más difícil para Elías, Dios lo alimentó, lo levantó y lo hizo continuar… Igual con nosotros, ¿no crees?  ¿Lo haz experimentado así en tu día a día?

Todos los días somos puestos a prueba.  Algunas veces tenemos todo bajo control… otras veces no aguantamos la presión… ¿Cómo puedo desarrollar la capacidad de manejar con mayor aceptación y tolerancia mis compromisos diarios?

Esto nos sucede en la vida normal y ordinaria…

Es más complejo cuando queremos ser buenos, comprensivos y capaces de perdonar a otros, cuando queremos ser discípulos de Dios y nos esforzamos por amar y ser pan que se entrega a los demás… Esto que el Señor nos pide parece no brotar en nosotros de forma espontánea y natural… Ahí es donde podemos cansarnos de andar por este camino del bien; podemos perder la esperanza en nosotros mismos y en los demás… Ahí es donde, como Elías, podemos perder las fuerzas y hasta querer morirnos… Ahí es donde debemos dejar que Dios nos alimente con su Palabra, para levantarnos de estar caídos, para caminar hasta el monte de Dios… y, una vez fortalecidos, poder fortaleces a otros…

Si el alimento que me ayuda a levantarme y caminar es el estilo de vida de Jesús y su Palabra… Entonces, debo “comerla”, digerirla, comprender a qué realidades se refiere y cómo se aplica, etc… ¿Qué procesos necesito realizar en mi vida a la luz de la Palabra?  ¿Qué habilidades necesito desarrollar modelando a Jesús?

Todo lo que tenemos que enfrentar en la vida: los días normales, los divorcios y separaciones, la enfermedad y la muerte, las pérdidas inevitables (los hijos que crecen y se van, la edad que llega con sus achaques, etc.), las murmuraciones y el rechazo, etc… Todo esto nos pone en situaciones críticas que pueden hacernos amargados y deprimirnos, o pueden, a la luz de las enseñanzas de Dios, fortalecernos y crecer integralmente…

Los contemporáneos de Jesús no lo entendían y lo criticaban (murmuraban)… Jesús los invita en cambio a creer en su Palabra, a “comer” y digerir sus ideas, a ser sinceros y verdaderos discípulos de Dios, a fortalecer a otros… etc. ¿Cuál es mi actitud?  No se trata sólo de que yo sea más fuerte o desarrollado sino de capacitarme para ser alimento para los otros, para compartirles mi experiencia y trabajar con ellos en la construcción de un mundo mejor…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.      Ante tus compromisos diarios… Haz una lista de las habilidades (las humanas que tú has cultivado y las espirituales que has aprendido de Jesús) que necesitas para sacar adelante, según el plan de Dios, cada uno de ellos.

2.      Reflexiona sobre cuáles crees que son las crisis que se te están presentando en esta etapa de tu vida para seguir cumpliendo tu misión…

Enuméralas por escrito…

Piensa qué frases de la Biblia o qué actitudes/enseñanzas de Jesús te ayudarán a trabajar y resolver cada una de ellas…

3.      En tu oración personal de esta semana (sobre todo si vas a encontrarte con Jesús y sus discípulos en la misa), agradece la “nutrición” que has encontrado en Dios para resolver cada una de las crisis que se te han presentado a lo largo y ancho de tu vida…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

(Inspirado en el Congreso Eucarístico de Lourdes, 1981)

GUIA: Roguemos a Jesucristo, quien dijo: “Los que vengan a mí no padecerán más hambre y los que crean en mí no tendrán más sed”.   Y, porque sabemos que es alimento para el camino, digámosle después de cada petición:

 “Quédate con nosotros, Señor”.

1.      Por los que dejan la Iglesia debido a que no les gusta el proceso de renovación de la misma, y también,  por los que se alejan de ella porque los cambios tardan en llegar, para que tanto los unos como los otros aprendan a aceptar la dimensión humana del cuerpo de Cristo.  Roguemos al Señor: “Quédate con nosotros, Señor”.

2.      Por los que se sienten desalentados, por los heridos por la dureza de la vida y por los que buscan a Dios pero no han podido encontrarlo, para que podamos ser para ellos como humildes señales en el camino que los lleve a su encuentro.  Roguemos al Señor: “Quédate con nosotros, Señor”.

3.      Por los que se sienten abandonados por aquellos en quienes confiaban y por los que luchan sinceramente para permanecer fieles a su compromiso matrimonial o en su consagración a una misión, para que encuentren en Cristo, siempre fiel, el pan de la fortaleza de la fidelidad.  Roguemos al Señor: “Quédate con nosotros, Señor”.

4.      Por los pobres, los que sufren alguna discapacidad, los que viven solos, los inadaptados, los enfermos, para que encuentren verdaderos hermanos que los acompañen, inspiren y animen a creer y a experimentar el amor de Dios.   Roguemos al Señor: “Quédate con nosotros, Señor”.

GUIA: Señor Jesucristo, cuando reconocemos nuestras miserias y las de nuestros hermanos nos sentimos pequeños e impotentes.  Sé tú para nosotros alimento que nos inyecte fortaleza para que nuestro amor sea cálido, profundo, compasivo, servicial y humilde como el tuyo. Te lo pedimos a ti que eres nuestro modelo y Señor por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

GUIA: Con las palabras de Jesús, Hijo fiel de Dios, pidamos al Padre de todos el Alimento que nos da fuerza para vivir y servir en plenitud. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

GUIA: hemos “comido” el Pan de Vida.  Nos hemos hecho uno con él y, en él con todos nuestros hermanos porque son su Cuerpo.

Por eso, como él tenemos que entregarnos viviendo los unos para los otros y procurando que entre nosotros nadie sea marginado ni pisoteado.

Podemos llevar a cabo esta misión en la vida con la bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo.

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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