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Celebración de la Palabra: ¿Qué entiende Dios por exclusión, inclusión, integración y comunión?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

XX DOMINGO T.O.

Ciclo A, 16 de Agosto de 2020.

“TODOS SOMOS DE DIOS Y ÉL ES PARA TODOS”

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

¿Qué anchura tienen las puertas de nuestra Iglesia? ¿Hay en nuestra Iglesia lugar para todos?

Sabemos y profesamos que Dios es el Padre de todos y creemos y proclamamos que Jesús murió por todos y cada uno de nosotros… Sin embargo, ¿es ésa la realidad?

A veces, despreciamos a otros cristianos e, incluso, también a otros católicos, porque no honran al Señor de la mismísima forma que nosotros lo hacemos…

Pidamos al Señor que nos ayude a extirpar toda discriminación y que con y como Él aceptemos y ayudemos a todos…

¿Qué pensamos de los extranjeros, de los forasteros y desconocidos? ¿Cómo los tratamos? ¿Cuál es nuestra actitud hacia gente que es diferente de nosotros? ¿Cómo tratamos a las personas que tienes diferentes opciones políticas o preferencias de cualquier tipo? La actitud cristiana debería ser de aceptación y acogida, pues ésa es la actitud de Dios.  Todos somos hijos de Dios y Él nos llama a todos a su casa…  Con Cristo, seamos acogedores y hagamos sentir a todos en casa…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos, dice el Señor.

El Señor, Salvador de todos, esté con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.GUIA: Pidamos perdón a Dios y a nuestros hermanos porque nuestros corazones están frecuentemente cerrados y no son tan grandes y abiertos como el corazón de Dios.  (Pausa)

•       Señor Jesús, Hijo de David, Tú nos revelaste a tu Padre como el Dios de todos los pueblos. 

TODOS: Señor, ten piedad.

•       Cristo Jesús, Tú viniste a salvar a todos, te entregaste a la muerte y resucitaste por todos.

TODOS: Cristo, ten piedad.

•       Señor Jesús, Tú escuchas la oración de los paganos y te das a conocer a todos los que te buscan.

TODOS:  Señor, ten piedad.

Guía: Ten misericordia de nosotros, Señor y perdona nuestra estrechez de miras y nuestro egoísmo.  Danos corazones grandes y abiertos de par en par, para acoger con bondad a todos tus hijos y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Oh Dios y Padre de todos,

Tú elegiste al pueblo de Israel para darte a conocer progresivamente,

Y les fuiste enseñando que amabas a todos los pueblos por igual

y que tu salvación llegaría a todos.

Tu Hijo Jesucristo destruyó el muro que nos separaba.

Por eso, haz que tu Iglesia sea un lugar de encuentro

para todos los que te buscan.

Que todos los obstáculos y barreras se eliminen,

y que las riquezas de todas las naciones y culturas

revelen los mil rostros del amor que nos muestras

en tu hijo Jesucristo que contigo vive y reina, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Isaías 1, 6-7: A los extranjeros que se convierten al Señor, Él los atraerá a la Ciudad Santa, los alegrará en su casa de oración y aceptará sus holocaustos y sacrificios… Porque su casa es casa de oración para todos los pueblos…

Salmo 66: Que todos los pueblos conozcan la salvación de Dios, que lo alaben y que se alegren por la rectitud y la justicia con que gobierna el mundo…

Romanos 11, 13-15. 29-32: Los dones y la llamada de Dios fueron originalmente para los judíos… Pero, por su rebeldía y por la misericordia de Dios, se extendieron a todos los pueblos…

Mateo 15, 21-28: Se nos presenta a una excepcional mujer cananea interactuando con Jesús, pide compasión, suplica a gritos, acepta humildemente su condición de extranjera, pero se atreve a insistir flexibilizando los límites establecidos… Jesús termina por reconocer su gran fe y, al concederle lo que pide para su hija, nos da una lección de universalismo…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Hoy queremos ofrecer dos líneas de reflexión de la rica palabra proclamada: La primera hace referencia a cómo nos resistimos a aceptar a quienes no son de los nuestros y los discriminamos, atacamos, perseguimos, en fin, excluimos.  En la segunda nos enfocaremos en una mujer excluida que posee una fuerza interior y una confianza que el mismo Jesús reconoció y procuraremos sacar algunas enseñanzas para nuestra vida en general y para los padres de familia en particular…

1. PARA DIOS NO HAY EXTRANJEROS

(¿Cómo me doy cuenta si soy capaz de incluir a los excluidos?)

Las lecturas de hoy, y el salmo, nos hablan de que la salvación de Dios es para todos… Esta idea no fue fácil de entender y aceptar para el antiguo pueblo de Israel, ni para las primeras comunidades cristianas, ni lo es para nosotros hoy en día…

Las lecturas también parecen hablar de dos acciones complementarias: Por un lado, Dios quiere que nosotros tengamos un corazón abierto a todos y que rompamos nuestros estereotipos de “pagano”, “ateo”, “diferente por edad, sexo, cultura, religión, etc.”… Por otro lado, se pide de los excluidos que se acerquen con sinceridad, buena disposición, humildad y fe…

¿Seré capaz de ir más allá de mis prejuicios? ¿Seré capaz de acercarme sin juzgar y ayudar a los más débiles? Cuando me siento vulnerable, ¿soy capaz de confiar y pedir ayuda?

Aunque parece evidente, conviene recordar que la biblia nos narra acontecimientos que algunas veces son difíciles de comprender ya que pertenecen a una época muy distinta a la nuestra.  Por eso, es necesario comprender aquellos contextos… Por ejemplo, en el tiempo en que el evangelio fue escrito, muchos cristianos creían que si alguien proveniente del mundo pagano quería integrarse a su comunidad primero debería convertirse al judaísmo… Para nosotros actualmente, esto ya no es un problema, pues casi todos nosotros provenimos de pueblos “no judíos”.  Las circunstancias y las personas han cambiado, pero el mensaje de que tenemos que ser abiertos e incluyentes sigue siendo importante… Los diferentes que deben ser acogidos hoy ya no son los sirofenicios o los grecorromanos…

¿A quién discrimino hoy? ¿A qué personas me cuesta ver como hermanos necesitados de mi Dios y de mi iglesia? ¿Quiénes necesitan que yo me abra a ellos, los acepte y me convierta en una bendición para sus vidas sin pedirles nada a cambio? ¿Qué racismos debo superar? ¿Cuáles son los débiles a los que debo incluir y no excluir?

La semana pasada escuchamos a Jesús diciéndole a Pedro: Hombre de poca fe, y hoy le dice a la cananea: mujer, qué grande es tu fe.  Y no es la única vez que Jesús alaba la fe de un extranjero… La mujer sirofenicia nos muestra cómo cualquier persona, sin importar su origen o condición, pude acercarse a Jesús, hablar con Él y pedirle con confianza, pues Él es amigo de todos… Recordemos que Jesús nos ama no por lo que somos, sino por lo que Él es; por eso ama a todos por igual… No podemos ni debemos considerarnos privilegiados, ni dueños de la verdad o de Dios…

¿Cuándo me he descubierto a mí mismo sintiéndome superior a otros perritos? ¿De qué manera me siento desafiado por estos textos bíblicos que medito hoy?

2. QUIEN AMA “LUCHA” POR LA SALVACIÓN DEL AMADO

(¿Qué aprendo de la excluida mujer cananea?)

La mujer sirofenicia, pagana, a la que Jesús, inicial y aparentemente no quiere ayudar, resiste la prueba y consigue un cambio en el corazón en el Maestro y el milagro que desea en favor de su hija…

¿¡Cuánta humildad, fuerza y flexibilidad crees que necesitó esta mujer para poder “enfrentar” a Jesús y lograr de Él lo que pedía!?

A la luz de esta historia podemos reflexionar en la fe y la fortaleza interior que requerimos para lograr nuestros objetivos, especialmente cuando debemos superar dificultades en el cumplimiento de nuestra misión personal en la vida…

¿En qué puedo notar que la exclusión sufrida por esta mujer la hizo más fuerte en lugar de debilitarla? ¿Cómo le hizo esta mujer para pasar de sentirse excluida a sentirse en comunión?

Además, la mujer cananea no quería algo para ella misma, sino para su hija.  Por la forma en que ella actúa podemos suponer que, en esa búsqueda de ayuda para su hija a la sin duda amaba, tuvo que enfrentar situaciones adversas y aprender mucho para conseguirle ayuda…  Esto nos remite a la situación de muchos padres de familia que hoy no saben cómo ayudar a sus hijos o que se desaniman rápidamente al no conseguir lo que desean para ellos… Veamos un ejemplo: cuando los mismos hijos se resisten a ser ayudados, educados o corregidos por suponer que tienen mucho acceso a información y respuestas de las redes sociales y los padres se sienten perdidos y desarmados sin saber cómo orientar a quienes tienen datos pero no criterios…

¿Cómo ayudar a un padre de familia en ese proceso de acompañar a sus hijos? ¿Cómo hacer que aprendan y se hagan flexibles?

Esta mujer nos demuestra que quien ama deja de preocuparse por su propia situación personal y “lucha” por la salud integral del amado. Lucha contra sí mismo y su pasado, contra las discriminaciones del mundo y sus ideas contrarias a la fe, contra las falsas imágenes de un Dios solucionador de problemas… Lucha contra todo y todos por la “salud/salvación” de quien ama…

¿Estoy capacitado y dispuesto a esforzarme por los que amo, especialmente por mi familia? ¿Soy capaz de superar el silencio y la aparente indiferencia de Dios? ¿Soy capaz de dejar de lado mis propias necesidades para ayudar a las personas amadas?

Jesús cura a esta mujer y, a través de ella, cura a su hija, pues sabe que la sanación viene más de la aceptación y el abrazo que de la queja y la recriminación…

¿Me parezco a Jesús que dialoga, acepta, alaba y reconforta? ¿A qué me siento enviado hoy? ¿Qué conversión se mi pide hoy? ¿Estoy dispuesto a curarme para poder ayudar mejor?

PARA COMENZAR, EXPLORA CÓMO MANEJAS HOY LA CONTRARIEDAD

Responde por escrito:

– ¿Cuáles son las dificultades contra las que lucho habitualmente?

– ¿Descubro algún beneficio en el hecho de que las cosas no resulten siempre como a mí me gustaría? ¿Cómo esto me fortalece internamente? ¿Creo que los desafíos y conflictos me hacen crecer en aceptación y me ayudan a ser más flexibles y tolerante o me tornan agrio y amargado?

– ¿Tolero la frustración? ¿Tengo capacidad de aceptar la realidad tal como es?

– ¿Cómo reacciono cuando no puedo resolver un problema a la primera? ¿Me doy por vencido fácilmente?

– ¿Cómo puedo aumentar mi fortaleza para vencer los desafíos que se presentan en mi vida personal y en mis responsabilidades de estado y de mi fe?

– ¿De qué manera pretendo solucionar mis problemas? ¿Qué hago ante cada tipo diferente de dificultad? Tal vez no sólo necesito fuerza, sino también conocimientos y “darme cuenta” de mis ideas, sentimientos y comportamientos… ¿No será que espero resolver todos los problemas de la misma manera, como “quien tiene cerebro de martillo y a todo lo ve cabeza de clavo”?

– ¿Cómo me preparo para las batallas que no son fáciles?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

1. ECHA UNA MIRADA A TU INFANCIA

Cuando tú eras niño, ¿cómo resolvían los problemas los adultos a tu alrededor? ¿Qué ejemplos, ideas o frases recibiste en la infancia que te volvieron de esta manera? Puedes escribir… respira… piensa: ¿cómo puedes “actualizar” tu vida y re-tirar cosas de tu infancia?

– Escribe las frases limitantes que te dijeron a cerca de ti mismo.

– Reflexiona por un momento cómo esas cosas han limitado tu vida.

– Di, mentalmente, a las personas que te dieron esas ideas que ya no las necesitas… que hoy se las regresas… e imagínate regresando todas esas creencias limitantes lleno de emoción…

– ¿Qué nuevas ideas quieres crear para llenar ese lugar vacío?

– Imagínate actuando con esas nuevas creencias en diferentes lugares y con diferentes personas…

Imagina que Dios te mira con cariño mientras cumples tu misión sin desfallecer…

2. UNA TAREA ESPECIAL PARA PADRES DE FAMILIA

Con el ejemplo de la mujer cananea en mente…

Detente un momento y piensa: ¿Cómo es el acompañamiento que le doy a mi hijo? Es necesario que el acompañamiento sea desde el darme cuenta cómo estoy yo.

Escribe en una hoja de papel qué sucede cuando quieres enseñar algo a tu hijo y responde negativamente:

– ¿Cómo reacciono ante las respuestas de tu hijo?

– ¿Cómo reaccionan mis emociones?

– ¿Qué me pasa internamente cuando le doy una indicación y mi hijo me contesta con majaderías? ¿Qué me pasa cuando reacciona con silencio o violencia?

– Date cuenta lo que haces: ¿Me bloqueo y me callo? ¿Me enojo y grito? ¿Corto el diálogo e impongo mi autoridad?

– ¿Qué puedo hacer (diferente) para transmitir realmente los valores que quiere enseñar?

– ¿Tengo ideas claras sobre lo que quieres enseñar y cómo hacerlo?

– ¿Hay algo que pueda hacer diferentes para que mi enseñanza sea recibida con agrado?

Muchos padres de familia han renunciado al proceso de educación de sus hijos. Y se convierten sólo en proveedores… Es como si les dijeran: “Te doy todo el dinero que necesites y tú haces lo que tú quieras porque yo no sé acompañarte”… Y así, pasan a ser cajeros automáticos y no papás…

Lee detalladamente lo que escribiste… Ahora, en vistas al futuro, responde:

– ¿Cómo quiero ayudar inteligentemente a mis hijos a lo largo de su vida? ¿Estoy convencido de esto?

– ¿Qué valores quiero inculcarles y para qué?

– ¿Cómo me gustaría enseñar a mis hijos?

– ¿Cuáles son los momentos oportunos para compartirles enseñanzas?

– ¿Qué tipo de argumentos utilizaré con mis hijos? Estúdialos.

– ¿Qué respuestas tengo ante sus argumentos? Date tiempo y analiza… ponte un momento en el lugar de tu hijo… piensa cómo te hubiera gustado ser orientado por tu propio padre/madre… ¿Qué necesito aprender? ¿En qué necesito prepararme más para acompañar mejor el proceso de mis hijos?

– ¿Cómo les ayudo a forjar sus objetivos de vida, no sólo desde la inteligencia sino también desde la fe?

– ¿Oro, ayuno y me sacrifico por ellos? ¿Estoy dispuesto a sufrir incomprensión por ellos? ¿Soy capaz de vencer obstáculos por su bien a largo (y eterno) plazo?

3. Finalmente, escribe una Oración que te ayude a seguir adelante, aun cuando el mismo Jesús parezca no escucharte o te diga que no…

Pídele que te ayude a ser paciente y a entender las veces en tú quieras que Él cambie tu situación, pero no hace nada al respecto… Tal vez, Él te puso en esa situación para que tú cambies… Para tú ayudes a otros…

Pídele también que te enseñe a pensar, a mar y a actuar como Él…

GUIA: Unidos como hermanos, profesamos nuestra fe… Creo en un solo Dios…

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

GUIA: Oremos a Dios nuestro Padre, que abre su casa a todos los que lo buscan, y digámosle:

Escucha a tu pueblo, Señor.

1.     Para que la Iglesia esté atenta a la vida y a las necesidades del mundo de hoy y descubra en sus aspiraciones puentes hacia la esperanza cristiana.  Roguemos al Señor.

TODOS: Escucha a tu pueblo, Señor.

2.     Para que en la Iglesia universal haya espacio para las riquezas culturales de los diversos pueblos y para manifestar una única y misma fe en una variedad de lenguas y formas de expresión.  Roguemos al Señor.

TODOS: Escucha a tu pueblo, Señor.

3.     Para que los judíos, primeros elegidos de Dios, vean sus esperanzas colmadas, y un día descubran a Cristo como su Salvador.  Roguemos al Señor.

TODOS: Escucha a tu pueblo, Señor.

4.     Para que encontremos maneras de abrir nuestros corazones y hacer posible la integración dentro de la comunidad humana y cristiana a los necesitados: los migrantes y refugiados, los que están sin trabajo y los pobres, las víctimas de la discriminación y de la opresión.  Roguemos al Señor.

TODOS: Escucha a tu pueblo, Señor.

5.     Para que los aquí reunidos nos sintamos preocupados por los que no están aquí, porque se han alejado de la Iglesia, para que nuestras vidas y nuestra conducta puedan revelarles a Cristo.  Roguemos al Señor.

TODOS: Escucha a tu pueblo, Señor.

GUIA: Oh Dios y Padre nuestro, no permitas que lleguemos a ser un grupo cerrado en sí mismo y autosatisfecho, conviértenos en una auténtica comunidad abierta a toda clase de personas y a todas las necesidades de los hermanos, te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.  TODOS: Amén.

GUIA: Con las palabras de nuestro Señor Jesucristo oremos al Padre de todos para que su reino venga a cada persona de la tierra.

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

  “Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Escuchamos al Señor que, con gran apertura, nos dijo:

“Mi casa será casa de oración para todos los pueblos”.

La “casa” del Señor no es sólo este edificio material en el que nos reunimos para orar, sino que su “casa” es el pueblo de Dios, el cuerpo vivo de Cristo, o sea, nosotros…

Dios quiere que haya espacio en nuestras mentes, corazones y comunidades para todo ser humano, sea cual sea su raza o su clase social, su cultura o educación, sus opciones o preferencias…

Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. 

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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