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Celebración de la Palabra: ¿Soy consciente que Dios quiere salvarme ya, cada día?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

CUARESMA 4

LA VIDA ES UN PROCESO DE APRENDIZAJE

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

En nuestras Iglesias y hogares damos al crucifijo un lugar privilegiado.  No porque amemos las cruces, sino porque creemos en el amor y compromiso de Jesús para nuestra salvación.  Su amor no tuvo límites…

Es a él a quien alzamos nuestra mirada buscando fuerza para llevar las cruces que vienen a nosotros en las dificultades de la vida…

También lo miramos para encontrar ese faro de luz que nos guía hacia la vida que trasciende lo humano y lo temporal…

Él es el que nos hace nacer de nuevo y compartir la salvación con otros por nuestras buenas obras…

Si fuéramos conscientes de cuánto nos ama Dios, ¿cómo podríamos permanecer indiferentes?  Si creyéramos firmemente que él nos encuentra dignos de amor, ¿cómo podríamos no poner nuestra confianza en él?  Él no nos obliga, simplemente nos invita: “Éste es mi amor hacia ti, ¿te gustaría aceptarme a mí y a mi amor? ¿Te gustaría compartir mi amor con otros amándolos a ellos también?” ¿Qué respuesta le damos a Dios?

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Hemos sido salvados por la gracia y don de Dios.

Que la gracia y la luz de Jesús, el Señor, esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: En silencio y con profunda humildad, pidamos perdón al Señor por las veces que hemos rechazado su amor o hemos permanecido indiferentes a él.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tu Padre nos ama con tanto amor que te envió a nosotros. 

TODOS: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, tu Padre te envió al mundo no para condenarnos sino para salvarnos a todos. 

TODOS:  Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tú quieres que compartamos con otros el gran amor con que tú nos amas. 

TODOS: Señor, ten piedad.

GUIA: Oh Dios misericordioso, confiamos en tu amor que perdona todos nuestros pecados.  Renuévanos en tu amor y llévanos a la vida eterna. 

TODOS: Amén.

GUIA: Oh Padre, lleno de gracia y de amor, tú amas tanto al mundo que sigues entregándole a Jesús, tu Hijo.

Que su cruz sea para nosotros la señal de que estás con nosotros en los días de miseria y aflicción.

Que podamos mirarlo como modelo y aprender de él a abrir nuestras manos y corazones, unos a otros y a entregarnos nosotros mismos a la cruz.

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

2 Crónicas 36, 14-16. 19-23: Dios, valiéndose de acontecimientos históricos, castiga las infidelidades de su pueblo para educarlo… Luego, para perdonarlo y comprometerlo a la reconstrucción…

Salmo 136: Alejado de Dios el pueblo siente nostalgia y recuerda que él es la única fuente de su alegría…

Efesios 2, 4-10: La misericordia y el amor de Dios son muy grandes, por medio de Jesús nos ha salvado para que hagamos el bien…

Juan 3, 14-21: Jesús explica a Nicodemo que el Padre lo envió para salvar al mundo y no para condenarlo… Él es la luz y tenemos que decidir si nos mantenemos alejados o nos acercamos a él, así se manifestará si nuestras obras son malas o están hechas según Dios…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[El evangelio de hoy nos narra la parte final del diálogo entre Jesús y el fariseo Nicodemo.  Jesús, según su estilo, no le propone sólo una nueva interpretación de la ley sino algo más radical: nacer de nuevo.

Jesús ofrece a todos la posibilidad de vivir una Vida que viene de Dios, fruto de su amor; una salvación que no es sólo no condenarse sino vivir ya en plenitud, y que exige la adhesión al mensaje y la persona de Jesús y se manifiesta en las obras.  Cada uno hemos de hacer la opción de aceptarla o no todos los días.  Y lo más paradójico es que esta salvación se realiza mientras seguimos siendo criaturas limitadas, sufrientes y sumidas en el dolor la enfermedad y la muerte…]

“Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”… A veces, parecería que vamos por la vida sin valorar lo que somos y tenemos.  No alcanzamos a percibir la realidad como es y no nos damos cuenta del mal que se va anidando en nuestros corazones… De repente nos caen los problemas como a los israelitas el destierro.  Luego, estando sumidos en el dolor, nos volvemos más pensantes y reflexivos… Hasta somos capaces de sacar una lección de vida…

Israel tuvo que estar lejos para valorar más su ciudad, su santuario, el culto litúrgico, su relación con Dios y con los demás… Sólo entonces pudo corresponderle a Dios como Él quería…

El pueblo de Dios vivió este proceso: olvido del Señor  destierro  reconocimiento de su mal comportamiento y nostalgia por el bien perdido  vuelta al Señor y a su tierra  reconstrucción… ¿Cuántas veces necesito pasar por este proceso? ¿Hay otra manera de aprender?

“Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto… así tiene que ser levantado el Hijo del hombre”… “Tiene que ser”… podemos pensar que a Jesús le costó aceptar ese “tiene”… y, a veces, queremos que no nos cueste nada… ¿Qué implicaciones tiene el que no queramos que nada nos cuestione o nos moleste? El antiguo pueblo de Israel pagó cara su falta de reflexión y de docilidad al mensaje de Dios a través de sus profetas… Parece ser que tarde o temprano debemos aprender a reconocer lo que Dios no da por gracia; o lo aprendemos por la buena o por la mala… Tenemos que aprender a tomar a Dios en cuenta, a reconocerlo y amarlo, a cumplir su voluntad, etc…

No significa que quien reconozca y ame a Dios no tendrá problemas en su vida o no le sucederán desgracias… Si llegan momentos duros le ayudarán a seguir creciendo y a unirse más a su Señor.  Las pruebas sirven para renacer y encontrar la salvación…

“No hay mal que por bien no venga”… Tenemos que aprender a hacer una serie de elecciones en nuestra vida según la “luz” de Dios… estas elecciones de acuerdo a la voluntad de Dios se deben transformar en actitudes y comportamientos.  Por ejemplo, cultivar más amor y respeto hacia Jesús y lo que a él le importa, mayor apertura hacia nuestros prójimos, más sentido comunitario y responsabilidad social, más reflexión sobre lo que las experiencias de la vida – especialmente las más dolorosas – nos van enseñando…

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.      Recuerda algunos momentos de profundo dolor que hayas pasado…

¿Cuáles son las lecciones de vida que recibí en esos momentos? ¿Qué aprendí? ¿Qué frutos produciré en mi vida presente y futura a partir de mi reflexión sobre esos momentos difíciles?

2.      Una persona que sigue la luz de Jesús se vuelve luminosa… en cambio, alguien que vive escondido en las tinieblas se vuelve tenebroso…

¿Cómo soy yo? ¿Cómo me perciben los demás? ¿Qué luz proyecto? ¿Qué sombras extiendo?

3.      Durante esta semana, pide al Señor su gracia y su Luz para convertirte, progresivamente, en una persona capaz de confiar en su Amor – ese Amor que “triunfó”, que fue levantado, en la cruz – y ser más misericordiosa…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Oremos con gran confianza a Dios, nuestro Padre misericordioso, que nos amó tanto que nos entregó a su Hijo Jesucristo, y digamos:

“Señor, ten misericordia de tu pueblo”.

1.      Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y las personas consagradas, para que sepan predicar congruentemente el valor redentor de la cruz, roguemos al Señor.

TODOS: “Señor, ten misericordia de tu pueblo”.

2.      Por la Iglesia, para que llegue a ser signo del amor, la esperanza y el perdón de Dios para todos los hombres, roguemos al Señor.

TODOS: “Señor, ten misericordia de tu pueblo”.

3.      Por los gobernantes de las naciones y por los líderes políticos, sociales y comerciales, para que, por su preocupación por la justicia y la paz, sirvan al bien común, roguemos al Señor.

TODOS: “Señor, ten misericordia de tu pueblo”.

4.      Por los que se encuentran desarraigados: las víctimas de la guerra y la opresión, los refugiados, los presos, los emigrantes, los sin techo, para que encuentren esperanza en nuestra preocupación por la justicia, y que sientan el calor de nuestro amor, plasmado en nuestro compromiso por mejorar su dolorosa situación, roguemos al Señor.

TODOS: “Señor, ten misericordia de tu pueblo”.

5.      Por nosotros y por todas las comunidades cristianas, para que la bondad y el amor de Jesús esté vivo y se haga visible en nosotros, ya que Dios ha sido bueno con todos, roguemos al Señor.

TODOS: “Señor, ten misericordia de tu pueblo”.

GUIA: Señor Dios nuestro, día tras día experimentamos tu increíble amor.  Escucha nuestras súplicas y haznos dignos de tu amor, por medio de Jesucristo Nuestro Señor. 

TODOS: Amén.

GUIA: Agradecidos por el amor que el Padre nos ha mostrado, nos dirigimos a él con toda confianza, recitando las palabras que Jesús nos enseñó. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

GUIA: Dios ha sido bueno con nosotros al darnos todo gratuitamente…

Hemos experimentado de nuevo su gran amor que orienta, cura y reconstruye en esta celebración.

Con Jesús podemos trabajar para que su amor sea visible y tangible, especialmente a favor de los más necesitados y afligidos…

Que la bondad de Dios brille en cada uno de nosotros.

Y así, pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo

descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Todos: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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