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Celebración de la Palabra: Transfiguración en la vida cotidiana

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

CUARESMA 2

¿Encuentro algo divino en mis crisis?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Cuando estamos sufriendo, nos produce felicidad escuchar una palabra de aliento.  Es una experiencia feliz cuando, en medio de nuestros problemas, nos llega un rayo de luz que levanta nuestro ánimo y nos asegura que Jesús viene con nosotros en nuestro fatigoso caminar.

En el tiempo de Cuaresma, nos resulta reconfortante, meditar en la Transfiguración, pues nos da una visión fugaz de quién es Cristo resucitado.  Tal vez, como Pedro, tengamos la tentación de evadirnos de nuestra realidad, pero, con Jesús tenemos que volver a la vida diaria más comprometidos.  Hoy se nos asegura que Jesús está y estará siempre con nosotros aun cuando no estemos conscientes de su amor y su poder…

Jesús fue capaz de entregar toda su vida, hasta la muerte de cruz.  Pero sabemos que la meta no era la muerte, sino la vida, no el sufrimiento, sino la resurrección.  A veces, este consuelo nos parece insignificante, pero, para un cristiano de verdad, debe ser muy real…

No tenemos que pedir sufrimiento; pero, cuando venga, lo tomamos, como Jesús, por amor a Dios y a los hermanos.  Por eso, vimos en la montaña una visión que nos anima y orienta.

Dios está con nosotros; él nos salvó, nos ama y nos fortalece.  Nosotros confiamos en él.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: “Dios entregó a su Hijo para beneficiarnos a todos”.

Jesús, el testigo del amor del Padre, esté siempre con ustedes.                        Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: Nuestros caminos no son siempre los caminos del Señor.  Pidámosle que nos perdone y que transforme nuestras vidas.  (Pausa)

•        Señor Jesús, en nuestras preocupaciones y pruebas seguimos confiando en ti. 

TODOS: Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, tú nos has liberado de las amarras del pecado. 

TODOS: Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, queremos escucharte, acogerte y seguirte. 

TODOS: Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, y perdona nuestros pecados, muéstranos la luz de tu rostro y llévanos a la vida eterna.

TODOS: Amén.

GUIA: Oh Padre amoroso, transfiguraste a Jesús en el monte Tabor para que sus discípulos comprendiesen que él era tu Hijo y cuál era su misión.

Que su presencia entre nosotros nos transforme y nos de luces para tomar con responsabilidad nuestra misión en la vida y para aliviar las cargas de nuestros hermanos, hasta que nos transformes a imagen y semejanza suya en la luz eterna de tu gloria.

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Génesis 22, 1-2.9-13.15-18: Dios desafía la fe de Abraham pidiéndole que le sacrifique a su hijo… superada la prueba viene la bendición/recompensa… y su descendencia se convierte en una bendición para todos los pueblos…

Salmo 115: Aún abrumados por las desgracias y las pruebas hemos de mantener nuestra fe y confianza en el Dios de la vida…

Romanos 8, 31b-34: Dios está de nuestro lado, ¡hasta fue capaz de entregar a su Hijo por nosotros! ¿Quién estará contra nosotros?

Marcos 9, 2-10: Jesús, llevando tres de sus discípulos, sube a la montaña y se transfigura en su presencia… La voz de Dios lo presenta como su Hijo amado… Regresan a su vida normal guardando el secreto, pero reflexionando…

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[Todos los años, en el II domingo de cuaresma, meditamos un relato de la transfiguración del Señor.  Hoy nos toca el de Marcos.  Él coloca esta historia entre dos anuncios de su pasión.

La trasfiguración del Señor es el relato de una epifanía y se narra con los elementos clásicos, símbolos y lenguaje, de las teofanías del Antiguo Testamento.  Éstas no necesariamente son crónicas de hechos históricos sino tentativas de explicar fuertes experiencias subjetivas que “manifiestan” la presencia de lo divino en una persona o acontecimiento en particular.  Es verdad que Dios siempre está presente a nuestro alrededor, pero, sólo en ciertos momentos captamos esa presencia de forma intensa en nuestra mente, corazón y espíritu; son instantes en que descubrimos que hay algo más allá de lo natural y humano.  Estas experiencias sólo se pueden expresar con metáforas.

Así parece haber pasado con los discípulos de Jesús, convivieron mucho tiempo con él y no descubrían lo divino que habitaba y era.  Los relatos de la resurrección insisten en que Jesús Resucitado es el mismo que caminaba con ellos por Galilea; el relato de la transfiguración parece decir que este Jesús compañero, amigo y predicador es el mismo Resucitado y que lo que descubrieron en él después de su resurrección ya estaba presente en él antes de su muerte, aunque no lo habían descubierto a tiempo…

Lo que nos pide este relato es “escuchar”/obedecer a Jesús por encima de la Ley y los profetas; sólo quien conoce a Jesús y su mensaje puede comprender a Moisés y a los profetas; sólo quien reconoce la divinidad de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús puede entender que encontrará vida en la muerte y gloria en la aceptación de la derrota por amor y en la muerte de ego; sólo quien reconoce a Jesús como Dios sabe que él no reparte castigos y premios sino que es amor y misericordia sin fin…]

La Palabra de hoy nos invita a pensar en nuestra vida como un proceso hecho de momentos de prueba (muerte) y bendición (resurrección)…

La vida de Abraham, la de Jesús, la de los discípulos, la de Pablo y la nuestra se parecen… Pasamos por momentos de incertidumbre, problemas, sufrimiento y pruebas… pero, si confiamos en Dios, Él dará sentido y confianza a cada momento hilándolo a otros momentos de salvación… Nos ayudará a captar que lo importante es que al final, unidos a Él, “resucitaremos de entre los muertos”… ¿Descubro la presencia de Dios en medio de mis crisis y dudas?

Cada etapa de nuestra vida (las que ya vivimos y las que nos faltan) nos plantea diversos retos y también oportunidades de alcanzar ciertas bendiciones… Algunas de estas crisis pueden venir por: la pérdida de la juventud y la belleza, las separaciones y el divorcio, la pérdida de algunas facultades o de la salud en general, la pérdida del trabajo, las devaluaciones económicas, los accidentes inesperados, la enfermedad y la muerte de nuestros seres queridos… ¿Qué retos se me están presentando ahora mismo?

La vida está llena de crisis, desde el niño que debe aprender a valerse por sí mismo hasta el adulto mayor que debe vivir con sabiduría su etapa final… La vida tiene pérdidas que son necesarias… (Si quieres profundizar este tema, te sugerimos leer el libro “las pérdidas necesarias”, de Judith Viorst)… Estas crisis y pérdidas pueden ser un camino de crecimiento y bendición para nosotros mismos y para los demás… ¿Qué luces aporta mi fe sobre las obscuridades que atravieso?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.      Imagina tu vida como una línea que va desde el día de tu nacimiento hasta el momento de tu encuentro definitivo con Dios… En esta “línea del tiempo” puedes marcar algunos momentos de especial tensión, prueba o crisis…

Nota cómo Dios ha intervenido o puede intervenir para bendecir, sanar o re-significar cada uno de esos puntos críticos…

Date cuenta de cómo Dios, tu amigo, está siempre ahí…

2.      Plantéate seriamente algunas preguntas inspiradas en el pensamiento del psicólogo Erik Erikson: ¿Tiendo a confiar en los demás o desconfío de todos? ¿Soy una persona autónoma o la vergüenza no me deja actuar? ¿Tengo iniciativa o más bien siento una culpa crónica que no me deja actuar? ¿Soy diligente o me siento inferior a los demás? ¿Estoy seguro de mi identidad y misión o estoy confundido y, por lo tanto, inseguro? ¿Soy capaz de crear intimidad o me mantengo aislado de todos? ¿Estoy generando nuevos proyectos o ya estoy estancado? ¿me siento integrado y en paz conmigo mismo o tengo episodios de desesperación?

Estas no son preguntas teóricas, sino crisis que se nos presentan en cada etapa de nuestra vida… Si resolvemos positivamente cada una de ellas tendremos los siguientes resultados: Esperanza, fuerza de voluntad, finalidad y propósito en la vida, competencia, fidelidad, amor, cuidado y sabiduría…

¿Qué descubres de ti mismo? ¿Estás capacitado para ser una bendición para todos? ¿Qué “transfiguración/es” necesitas?

3.      Te sugerimos que, delante de Dios, repases las etapas más críticas de tu vida, según lo que has ido reflexionando en este tema, y que vayas haciendo una oración escrita…

Finalmente, recuerda que las crisis, los problemas y las pérdidas no son sólo inevitables sino preciosas oportunidades de crecimiento y salvación…

Pide a Dios los recursos que necesitas para enfrentarlos desde su perspectiva…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Dios envió a su propio Hijo para salvarnos, por eso, podemos estar seguros de que no nos negará nada de lo que pueda ayudarnos. Con fe y confianza digámosle: ¡Escucha a tu pueblo, Señor!

1.      Para pedir la confianza de que Dios está cerca de nosotros en nuestra soledad y en nuestras pruebas, digámosle.

TODOS: ¡Escucha a tu pueblo, Señor!

2.      Para pedir valor y constancia de seguir obrando rectamente, aun cuando las situaciones exijas dolor y esfuerzo, digámosle.

TODOS: ¡Escucha a tu pueblo, Señor!

3.      Para pedir manos y corazones abiertos, dispuestos a ayudar a todos los que sufren, digámosle.

TODOS: ¡Escucha a tu pueblo, Señor!

4.      Para pedir la paz que sólo Dios puede dar y que aleja todos los miedos y vacilaciones, digámosle.

TODOS: ¡Escucha a tu pueblo, Señor!

5.      Para pedir la solidaridad y cooperación en nuestras comunidades cristianas y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, digámosle.

TODOS: ¡Escucha a tu pueblo, Señor!

6.      Para pedir fe confiada en que no estamos perdidos en la muerte, sino salvados con Cristo en las manos de Dios, digámosle.

TODOS: ¡Escucha a tu pueblo, Señor!

GUIA: Señor, si tú estás a nuestro lado, ¿quién puede estar contra nosotros? Tu Hijo Jesús intercede por nosotros. Escúchanos y escúchalo a él, ahora y por los siglos de los siglos. 

TODOS: Amén.

GUIA: Jesús intercede por nosotros ante su Padre.  Recitemos, junto con él, su oración. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Sabemos que la transfiguración, es decir, de la transformación – de nosotros mismos, de la Iglesia y del mundo  – cuesta pero no estamos solos, pues Jesús dio su vida por nosotros…

Sabemos también que Dios está de nuestro lado y que Jesús nos orientará siempre con su palabra luminosa que debemos escuchar…

Tenemos una misión como la de Abraham… Pidámosle a Dios que nos bendiga para que logremos ser bendición para todos…

Pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre. 

Todos: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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