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Celebración de la Palabra: ¡Velen y vigilen!

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…
ADVIENTO I

¿Voy sonámbulo por las sendas de mi vida?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Durante este tiempo de Adviento nos confrontamos con una  pregunta vital: ¿Qué espacio estoy dejando a Cristo en mi vida? ¿Estoy de acuerdo con su mensaje?

Es verdad que Él ya está entre y en nosotros, pero, ¿hago lo posible por reconocerlo en las muchas formas en que se hace presente: en nuestro prójimo, en la naturaleza, en los acontecimientos de la vida, incluso en nuestros problemas, en la vivencia de los sacramentos y hasta en sus silencios?

Tenemos que volvernos vigilantes para captar su presencia, no sólo en nuestro pequeño mundo, sino también en la Iglesia y en el ancho mundo…

A veces, soñamos con en un mundo futuro bello, hermoso, sin problemas, preocupaciones o sufrimiento… Y, aunque sabemos que nuestro mundo nunca llegará a ser tal paraíso, el Adviento nos recuerda que debemos vigilar y trabajar con Jesús para que su estilo de vida llegue a todos los rincones de nuestro mundo y nuestras vidas, así, lucharemos contra el mal a nuestro alrededor, descubriremos el valor redentor del dolor y todo será mejor para todos…

Dejemos que Cristo nos colme con su amor transformador, fuerza y su esperanza…

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: La gracia y la paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo el Señor estén con todos ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

En un momento de silencio, reflexionemos: ¿Esperamos vigilantes la llegada del Señor? ¿Lo buscamos?  Y, cuando lo encontramos, ¿lo mostramos a otros?  (Pausa)

•      Señor Jesús, despierta tu poder y ven en nuestra ayuda.  R/. Señor, ten piedad.   

•      Cristo Jesús, recupéranos para ti, que tu rostro brille sobre nosotros y así seremos salvos.  R/. Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús, nunca te abandonaremos de nuevo.  Danos vida, para que invoquemos tu nombre.  R/. Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, y borra todos nuestros pecados.  Muéstranos tu rostro y llévanos a la vida eterna. 

TODOS: Amén.

GUIA: Oh Dios, Salvador nuestro, tú enviaste a tu Hijo Jesús a vivir entre nosotros; pero nosotros hemos sido poco conscientes de su presencia e, incluso, lo ocultamos a los otros.

Te pedimos que nos ayudes a reconocerlo y que nos comprometamos a construir un mundo y un reino de paz y amor, una sociedad más humana, pacífica, justa y fraterna.

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Isaías 63, 16b-17. 19c; 64, 2b-7: En nombre de su pueblo sufriente, fracasado y que merece su suerte, el profeta invoca a Dios para que salga a su encuentro y los redima… También nosotros digamos: somos de arcilla y Tú el alfarero… ¡Ven a purificarnos Señor!

Salmo 79: Con el salmista pidamos a Dios: Escucha, resplandece, sálvanos, vuélvete, mira, fíjate, visítanos, protégenos, danos vida… y le prometemos: No nos alejaremos de ti…

1 Corintios 1, 3-9: Pablo ve a los cristianos unidos ya con Cristo y enriquecidos de sus dones, sin embargo, anhelan su retorno final… Por eso debemos mantenernos firmes…

Marcos 13, 33-37: Los cristianos hemos de vivir plenamente, velando y vigilando, pues no sabemos cuándo “volverá el Señor”… Y debemos descubrirlo en la gente, en los acontecimientos de la vida y hasta en la muerte…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio, Pbro J. Jesús Suárez Arellano
[Hoy comenzamos el Ciclo B y el Tiempo de Adviento.

Conviene que te tomes un tiempo para que escribas tus objetivos para este año litúrgico: ¿En qué aspectos de mi vida trabajaré para mejorar durante este año? (En mi familia, en mi trabajo, con mis amigos, en mi relación con Dios, etc.)

También escribe una meta para este Tiempo de Adviento: En estas cuatro semanas que faltan para la Navidad, ¿qué cambios positivos notarán las personas con las que vivo, trabajo y convivo?

El evangelio de hoy está, curiosamente, en continuidad temática con el del domingo pasado, ambos tratan sobre la segunda venida de Cristo.  Recordemos que los primeros cristianos creían que el fin del mundo era inminente y, para ellos, estas narraciones les recordaban que debían aprovechar la vida para vivir con mayor coherencia las enseñanzas de Jesús.

El adviento es el tiempo de la espera.

Todo el Antiguo Testamento está marcado por la espera.  Dios promete lo que las personas esperan: descendencia, libertad, abundancia de comida y bebida, ser fuertes y poderosos, volver a su tierra, fortalecer sus instituciones… Dios nunca le prometió más de lo que ellos podían desear… Jesús promete realidades más altas: La vida, pero la vida en abundancia… ¿Cuál es la salvación que yo espero? ¿Sólo una material como los judíos del A. T.? ¿Una salvación integral como la que Jesús me ofrece?].

Dios ha trazado planes para nosotros, ¿lo sabías?… y hay rutas para alcanzar esas metas… El camino es una forma de llegar… pero nos desviamos, no estamos atentos a las indicaciones… nos distraemos y nos alejamos del Señor… Por eso hay que estar muy conscientes y vigilantes para no perdernos por otros caminos… ¿Por cuáles caminos transito en estos días?

•      Por unos momentos detente a pensar en las carreteras y caminos que conoces: Fíjate cómo se interconectan… Hay diferentes rutas y destinos… A los lados del camino hay señales e información que te previenen y orientan para llegar seguro y a tiempo… ¿En qué se parece esto a mi vida? ¿Cuál es el destino final que Dios y yo queremos para mi vida? ¿Voy seguro hacia mi meta o tomo atajos peligrosos y, a veces, me pierdo?

Algunos caminos y metas que Dios quiere que alcancemos son: la felicidad en el servicio, la santidad de una vida equilibrada, la pureza de intenciones, el actuar con justicia, la solidaridad misericordiosa, la construcción de un mundo mejor para todos, la justa administración y el cuidado responsable de su creación, el compartir en comunidad nuestra experiencia de Dios con sabiduría… y, al final, el Cielo prometido.

Por eso, las lecturas de hoy me invitan a ir por la vida “vigilante”, a oír a ver, a estar atentos, a no dormirnos y estar inconsciente… a no perdernos…

Por ejemplo, en estos tiempos, hay que estar atentos para poder descubrir lo que es un “valor” y lo que no lo es… ¿Los “valores” que la sociedad me propone hoy tienen un trasfondo económico? ¿Me liberan? ¿Me oprimen? Por ejemplo: El nuevo “valor” de la ecología, el “valor” de la moda…

¿Me doy cuenta de a qué le doy “valor” en mi vida?

•      Algunas veces en nuestra vida andamos metidos en situaciones que nosotros no decidimos del todo (podría ser la carrera que estudiamos o el trabajo que tenemos)… estamos condicionados… y, a veces, sí soy consciente, pero, por algunos intereses, sigo ahí… transitando por caminos que no son los de Dios…

¿Cuáles serán los caminos por los que Dios quiere que yo ande hoy? ¿Qué otras áreas de mi vida debo vigilar? ¿Siento que las decisiones que estoy tomando me llevarán por caminos de auténtica felicidad y hacia Dios?

Por otro lado, estamos iniciando el camino del Adviento.  ¿Qué puedo hacer para que el Emanuel sea “perceptible” y “cercano” en nosotros mismos, en nuestras familias, en nuestra comunidad hoy?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

Teniendo en cuenta los caminos que Dios y tú quieren recorrer…

1.     Cada noche dedica unos minutos a observarte (vigilarte) a ti mismo: ¿Qué hice durante en este día? ¿Cómo lo hice? ¿Qué descubro de mí mismo? ¿Cuántos estímulos recibí durante este día? ¿Cuántos entraron en mi interior sin que yo me diera cuenta?

¿Por qué seré tan fácil de influenciar? ¿Qué hay dentro de mí que me vuelve tan manipulable?

¿Me estoy alejando o acercando a mis mejores metas? ¿Qué aprendo de mis aciertos y errores? ¿Qué me conviene rectificar en mi camino?

2.     Cultiva tu amistad con Dios y pídele constantemente: “Condúceme Señor por tus caminos…”

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

GUIA: Pidamos a nuestro Señor Jesucristo que nos dé la gracia de estar atentos a su presencia y que contribuyamos para que su salvación llegue a todo el mundo.  Y digámosle después de cada petición:

¡Ven a salvarnos, Señor!

1.     Enriquece a tu Iglesia con mucha ternura, Señor, para que muestre tu camino a todos los que te buscan, acoja con compasión a los pecadores y sea refugio y defensora de los pobres.  Oremos.

TODOS: ¡Ven a salvarnos, Señor!

2.     Enriquece con tu sabiduría a los líderes de nuestro mundo, Señor, para que trabajen eficazmente por la paz y la justicia en sus respectivas naciones y a nivel internacional.  Oremos.

TODOS: ¡Ven a salvarnos, Señor!

3.     Enriquece a los que aún en el sufrimiento esperan en ti, Señor, para que perciban cuánto los amas y para que puedan encontrar hermanos compasivos y comprensivos.  Oremos.

TODOS: ¡Ven a salvarnos, Señor!

4.     Enriquece con tu espíritu de fidelidad, Señor, a esposos y esposas que se estén distanciando, a sacerdotes y religiosos que hayan perdido el sentido de dirección en su vida, a amigos frustrados en su confianza y mutuo apoyo.  Oremos.

TODOS: ¡Ven a salvarnos, Señor!

5.     Enriquece nuestras comunidades con tu amor, Señor, para que nos respetemos y apreciemos unos a otros, estemos unidos en toda nuestra diversidad, y estemos atentos a las necesidades y expectativas de  los demás.  Oremos.

TODOS: ¡Ven a salvarnos, Señor!

GUIA: Señor Jesucristo, tú has venido y a renovarnos a nosotros y a nuestro  mundo.  Sé nuestra alegría, nuestra paz, toda nuestra esperanza, ahora y por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

GUIA: Oremos a Dios, nuestro Padre y Pastor, unidos con las palabras y los sentimientos que su Hijo Jesucristo nos compartió. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos

  “Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.
 

GUIA: Adviento es el tiempo en que, entre otras cosas, recordamos que el Señor Jesús ya vino… Y, por eso, hay que renovar su venida en cada uno de nosotros y en el mundo…

¿Dónde está su reino entre nosotros? ¿Cómo puede la gente percibir, a través de nosotros, si él está aquí? ¿Pueden nuestros hermanos verlo en nosotros y en nuestras comunidades?

Esto es lo que el Señor está esperando de nosotros…

El Señor está esperando que activemos su amor y su justicia entre nosotros… Él no lo hará solo, lo hará con nosotros…

Que Dios venga y nos active con su bendición.

Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. 

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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