Home / Contigo en casa / Construir o destruir el cuerpo de Cristo

Construir o destruir el cuerpo de Cristo

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

CUARESMA 3

¿Soy capaz de encontrar a Dios fuera del templo?

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Si un cristiano sólo asiste los domingos al templo, pero el resto de la semana no recuerda al Señor, engaña en sus negocios, miente, no muestra amor, entonces, su religión no es genuina.  Es bueno revisar cómo estamos viviendo los mandamientos y enseñanzas del Señor en todos los ámbitos de nuestra vida.

En nuestro camino cuaresmal hacia la Pascua, se nos recuerda que Jesús arrojó a los mercaderes y cambistas del templo buscando mejorar la relación del ser humano con Dios…

¿Qué querrá el Señor que “expulsemos” de nosotros para llegar a ser mejores cristianos? ¿Qué obstaculiza nuestro camino para ser más íntimos y cercanos a Jesús en nuestra vida diaria?

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: El Señor Jesús, poder y la sabiduría de Dios, esté siempre con ustedes.

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: Con humildad reconozcamos que algunas veces hemos sido egoístas y nos olvidamos de cumplir los mandamientos de Dios.  En silencio, pidamos perdón y conversión.  (Pausa)

•        Señor Jesús, tú nos invitas a encontrarnos contigo en cualquier momento, en cualquier lugar, en cualquier hermano.  Señor, ten piedad.

•        Cristo Jesús, a veces venimos a la iglesia con el corazón tan atiborrado de preocupaciones y ruidos que no hacemos espacio para ti y tus palabras de vida.  Cristo, ten piedad.

•        Señor Jesús, tú quieres que descubramos la bondad y perfección de tus mandamientos y enseñanzas.  Señor, ten piedad.

GUIA: Ten misericordia de nosotros, Señor, no te canses de venir a nuestro encuentro con tu amor que perdona y llévanos a la vida eterna. 

TODOS: Amén.

GUIA: Señor, Dios nuestro, a veces hacemos de nuestros corazones casas de soberbia y avaricia

en lugar de hogares de amor y bondad donde se haga vida tu palabra.

Destruye el templo del pecado en nosotros y haznos piedras vivas de una comunidad en la que se construya el cuerpo de tu Hijo.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Señor nuestro, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Éxodo 20, 1-17: Los mandamientos, dados por el Dios que por amor nos ha liberado, son guías para no perdernos en relación a las cosas importantes de la vida, para vivir la alianza con Él y en paz con todos…

Salmo 18: Los mandamientos del Señor son perfectos y nos reconfortan, firmes y nos hacen sabios, son rectos y nos alegran, son nítidos y nos dan luz, son verdaderos y justos, son más valiosos que el oro fino y más dulces que la miel de panal…

1 Corintios 1, 22-25: Los judíos piensan que Cristo crucificado es piedra de tropiezo y los griegos que es locura… Pero, para nosotros, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios…

Juan 2, 13-25: Jesús, con autoridad y firmeza, expulsa a los vendedores y cambistas el templo; la religiosidad se había corrompido… Jesús declara: “destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”.  Él viene a substituir el templo y a reconstruir, con su mensaje y su muerte y resurrección, la relación con Dios que estaba desviada…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

[En los primeros tres domingos de la cuaresma escuchamos, en las primeras lecturas, tres alianzas de Dios con Noé, con Abraham y con Moisés; la alianza cósmica del miedo, la familiar de la promesa y la nacional de la ley, respectivamente.  En estas historias podemos ver cómo eran percibidos Dios y la religión en diferentes épocas de la revelación.

Jesús, en la Nueva (y definitiva) Alianza, ha venido a enseñarnos lo que Dios es y lo que espera siempre de nosotros.  Dios es amor/entrega total e incondicional y espera que descubramos y aceptemos su amor y que con él tratemos a todas las personas; quiere que establezcamos relaciones de amor gratuito y no comercial con él y con los demás.

La expulsión de los vendedores y cambistas del templo es narrada por los cuatro evangelistas.  Hoy, en el contexto cuaresmal, meditamos la versión de Juan por la referencia que hace a la “destrucción-reconstrucción” del cuerpo de Jesús, es decir, a su muerte y resurrección.  Cuando este evangelio se escribió ya no existía el templo y la casta sacerdotal ya no tenía influencia sobre el pueblo.  Este episodio se incluyó para advertir a la iglesia naciente que no debía repetir esquemas caducos…]

El evangelio de hoy nos invita a reconocer que hemos dejado de ver nuestro “templo” – cuerpo, iglesia, humanidad – como el lugar de Dios y se ha convertido en lugar de “comercio”, en el que no se viven y trabajan las cosas sagradas, sino que hemos dejado de crecer y convertirnos constantemente, y lo que debería ayudarnos a cultivar nuestra espiritualidad se ha estancado y se ha convertido en compraventa…

Tardaron cuarenta y seis años en construir el templo material, pero deformaron el verdadero sentido del templo y lo cambiaron por algo contrario a lo que Dios quería…  Jesús, con su ira santa, viene a purificarnos de nuestros vicios, de nuestra manera equivocada de percibir a Dios, de nuestra pobre manera de comunicarnos con Él, de querer comerciar con Él y de buscar chantajearlo…

En la primera lectura y el salmo recibimos una invitación para ir al fondo de nuestro corazón y revisar nuestra vida, para descubrir cómo actuar, para discernir lo que nos conduce a Dios y lo que nos aleja de Él, para revisar nuestras actitudes y acciones e ir purificándonos de lo que no nos ayuda a (man)tener una espiritualidad sana (esas ideas que ocupan nuestra mente y que no nos llevan a ningún lado o nos desvían del camino del Señor)…   Pensemos: ¿Cuál es el objetivo de cada uno de los mandamientos?  ¿Cómo puedo descubrir la bondad de un mandamiento?  ¿Cuándo un mandamiento deja de ser algo impuesto y se convierte para mí en una verdad de vida y libertad?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.      Revisa el decálogo y date cuenta de si percibes la intención positiva de cada uno de los mandamientos.

¿Valoro las reglas para honrar a Dios, al mundo, a la vida, a mis semejantes y a mí mismo?

¿Cuáles mandamientos ya están dentro de mi corazón y cuáles me siguen pesando?

2.      Revisa tu manera de vivir y encuentra el “decálogo” que te guía…

Sé sincero. Descubre que no todos los “mandamientos” que obedeces son los que Dios nos da en la Biblia, algunos provienen de otros dioses o tradiciones o, simplemente, tú los has inventado… ¿Qué preceptos te guían, por ejemplo, para vivir lo que tú llamas “amor”? ¿Cuáles son tus mandamientos en relación a la ecología, a la política, a tus padres y familia, a tu cuerpo, a cómo ganar y gastar dinero, a las personas de otra religión, partido político, clase social o preferencia sexual?

Cercanos al día internacional de la mujer, conviene que revises tus “mandamientos” en relación a este tema: ¿”Valorarás al hombre por encima de la mujer”? ¿”El varón merece más remuneración por su trabajo que la mujer”? ¿”Los comportamientos que son defectos en una dama serán considerados virtudes en el hombre”? ¿Qué otros comandos existen en tus contextos contra la dignidad de la mujer y que tú los has adoptado “sin darte cuenta”?

Compara tus “mandamientos” particulares con los mandamientos del éxodo…

¿Estoy dispuesto a desechar los mandamientos que vienen del mundo y a vivir los que Dios me ha dado para mi protección y crecimiento?

3.      Anota en tu cuaderno de desarrollo espiritual las respuestas a las siguientes preguntas: ¿Qué es para mí tener vida espiritual? ¿Cómo desarrollo y alimento mi vida espiritual? ¿Qué dificultades encuentro para crecer en mi espiritualidad y qué puedo hacer al respecto? ¿Cómo puedo irme purificando de los vicios de mi vida espiritual (antes de que Jesús venga con su “látigo”)? ¿Qué implica para mí que el verdadero templo de Dios sea el cuerpo de Cristo, es decir, su iglesia, su pueblo?

4.      En el evangelio de hoy vemos a un Jesús iracundo… Descubre qué te hace enojar: ¿Lo que va contra los mandamientos de Dios o lo que va contra tus intereses mezquinos?…

¿Cómo puedes utilizar tu ira para fines positivos, por ejemplo, purificarte, arrancarte vicios o cambiar situaciones sociales injustas?

¿Me doy cuenta que, aunque muchas personas piensan que enojarse es pecado, Jesús nos demuestra que la ira puede ser una herramienta positiva para promover la justicia y el bien?

¿Cómo me gustaría manejar de manera más positiva mi ira?

5.      Pide al Señor que te dé el valor suficiente para siempre revisarte, purificar y mejorar todos los aspectos de tu vida y no sólo la forma de darle culto… Aun haciéndote “violencia” si es preciso…

Pídele también que puedas compartir tu experiencia de Dios para construir una comunidad que sea verdadero cuerpo místico de Cristo…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Oremos en espíritu y en verdad al Señor Jesús, que sabe lo que hay en nuestros corazones, y supliquémosle: “Señor, escucha nuestra oración”.

1.      Para que, cuando alguien busque un Dios a quien orar, encuentre al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, para adorarlo, amarlo y servirlo, roguemos al Señor.

TODOS: “Señor, escucha nuestra oración”.

2.      Para que, cuando alguien busque una fe para creer y vivir, encuentre a Jesús, el Señor, escuche lo que él le dice, lo sigan y adopte sus valores y forma de vida, roguemos al Señor.

TODOS: “Señor, escucha nuestra oración”.

3.      Para que, cuando alguien busque una esperanza para confiar, descubra la palabra de Jesús que lo inspire y lo guíe, roguemos al Señor.

TODOS: “Señor, escucha nuestra oración”.

4.      Para que cuando alguien busque un amor fiel, descubra a Jesús, el Señor fuerte y sabio, que vive en las palabras y las obras de la gente justa, roguemos al Señor.

TODOS: “Señor, escucha nuestra oración”.

5.      Para que cuando alguien busque una comunidad, descubra a la Iglesia, como el hogar del Padre donde encuentre a Jesús y a sus hermanos, roguemos al Señor.

TODOS: “Señor, escucha nuestra oración”.

GUIA: Señor Jesús, danos la gracia de ser íntimos amigos tuyos, de encontrarte y amarte en todos los lugares y de manifestarte en todo lo que hagamos y digamos, pues tú eres nuestro Señor y Salvador por los siglos de los siglos. 

TODOS: Amén.

GUIA: Con las palabras y actitudes que Jesús nos enseñó, pidamos al Padre para que todos busquemos y hagamos su voluntad. 

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

GUIA: Hoy la palabra nos ha invitado a purificarnos constantemente para buscar su voluntad y servirlo en nuestros hermanos…

Nuestra vida diaria tiene que corresponderse con lo que creemos…

Que el Señor nos bendiga y nos guíe con su fuerza y sabiduría…

Y pedimos la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre. 

Todos: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Celebración de la Palabra: Se acerca nuestra liberación

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, …