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En el Seminario, un momento esperado por muchos es sin duda el deporte. Después de la hora de la comida, las canchas del Seminario se llenan de jugadores de varias disciplinas, donde se fomenta la comunidad, pero también se forja el carácter.

El deporte también fortalece la vocación

Luis Ángel Ramírez Ramírez

1° de Filosofía

Por la tarde, los seminaristas dedicamos un buen tiempo al deporte, momento que nos ayuda a hacer comunidad, a convivir y a pasar momentos agradables con nuestros compañeros. Entre las disciplinas que se juegan encontramos el futbol, basquetbol, voleibol, y también hay muchos que dedican tiempo a correr y otros tantos hacen ejercicio en el gimnasio. Estos momentos facilitan y fomentan la convivencia especialmente en deportes de comunidad, propiciando la unión entre los mismos seminaristas quienes dedican fuerzas y energías para el deporte.

Terreno de juego, terreno para la amistad

La formación en el Seminario propicia el deporte de manera muy amplia, por lo que a lo largo de cada año se organizan torneos de varias disciplinas en los que participan todas las casas del Seminario. Por ejemplo, cada año se llevan a cabo torneos patrios y navideños, con ocasión de dichas fiestas, llegando los seminaristas en grupo con ansias de participar y ganar el primer lugar en cada disciplina.

También tenemos el torneo de San José, el cual se lleva a cabo en la casa del Seminario Mayor, en donde se incluyen pequeños torneos de juegos de mesa como el ajedrez.

Y de manera sobresaliente tenemos el tan esperado Torneo de Santo Tomás, en donde el futbol convoca a todas las casas del Seminario, desde el Seminario Mayor hasta las casas auxiliares.

Llevado a cabo en los campos del Deportivo Morelos, se ve antecedido por la celebración de la Santa Misa presidida por el mismo Arzobispo de Guadalajara, rector y pastor de nuestro Seminario, prosiguiendo después a desayunar, para dar paso a la justa deportiva tan amada y preparada por los seminaristas. A lo largo del día se lleva a cabo el torneo dividido en diferentes niveles que abarcan todos los años de formación. Todo esto, fomentando el deporte, como un elemento fundamental para la unidad de los compañeros.

Mente sana en cuerpo sano

No podemos dejar a un lado la no menos importante dimensión formativa que dicha actividad tiene. No solo se limita a la convivencia sino que, en un trasfondo bastante benéfico nos ayuda a forjar el carácter y a ser personas esforzadas.

El deporte también nos ayuda a dominar el cuerpo siendo un apoyo necesario y evidente para la vida en castidad a la que estamos llamados.

El esfuerzo diario en el deporte nos permite trazar un camino de pequeños pero importantes avances en nuestra salud corporal la cual participa de la salud integral necesaria para ser buenos pastores, entregados en el ministerio y que saben esforzarse en diferentes aspectos para llevar las almas a Dios. Por esto el deporte tiene un lugar en nuestra jornada diaria pues prescindir de él nos podría llevar también a que una salud decadente sea un obstáculo para la vocación.

Si bien, el alma se ve fortalecida en la oración y la mente en el estudio, el cuerpo se ve fortalecido en la vida deportiva.

Vemos pues, como la formación del Seminario nos permite vislumbrar una integralidad necesaria e indispensable para poder avanzar en esta vocación donde el deporte esta a la orden del día, siendo una oportunidad de mejorar, crecer, y fortalecer el cuerpo, el cual hemos de cuidar como templo de Dios, templo del Espíritu y nos permite también recordar que cada esfuerzo es necesario para avanzar en esta vida aspirando las recompensas eternas, como ya lo diría el Apóstol San Pablo: ¿No sabéis que en las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio? ¡Corred de manera que lo consigáis! (1 Cor 9, 24).

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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