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Somos un equipo, unos animan el cuerpo y otros el alma, así nos enfrentamos a esta enfermedad / Fotografía: Víctor Esparza

En el Hospital Civil Nuevo bombea sangre de esperanza

Monserrat M. Cuevas

Fotografía: Víctor Esparza 

Ya son más de tres meses de la llegada del COVID-19 a Jalisco. La incertidumbre y el miedo se mantienen en gran parte de los jaliscienses, pero al mismo tiempo la incredulidad hace acto de presencia en algunos otros ciudadanos.

El sábado 11 de julio, el estado superaba las mil muertes por esta enfermedad y registraba más de 18 mil contagios. El personal médico de los diferentes  hospitales de la entidad comienza a resentir la carga de trabajo.

Doctores del alma 

En el Hospital Civil de Guadalajara, Juan I. Menchaca, se acondicionó un área Covid, ahí doctores y enfermeros brindan los cuidados necesarios a pacientes con esta enfermedad.

La labor del personal médico es fundamental para hacerle frente a este nuevo virus, pero a esta labor se unieron dos sacerdotes, el padre Moisés Alonso Mercado y el presbítero Joel de Anda García, ambos tienen como objetivo llevar amor, misericordia y esperanza a quienes desafortunadamente contrajeron la enfermedad.

En entrevista para ArquiMedios, el padre Joel señaló: “A veces no valoramos la salud, habló antes de esta enfermedad. No tenemos el cuidado, pasamos desapercibidas las enfermedades y no tenemos el hábito de acudir al doctor cuando nos sentimos mal, nos automedicamos sin pensar en las consecuencias que esa simple, por poner un ejemplo, gripita nos puede causar”.

Sacerdotes hacen frente a la pandemia

A su vez, reconoció el trabajo que el personal médico y de intendencia hace para combatir la enfermedad.

“Han sido meses muy duros, el sector salud está cansado pero con el ánimo de seguir salvando vidas. Parte importante en esta lucha y a quienes admiro por su labor son los trabajadores de limpieza. Su trabajo es fundamental y nos olvidamos de ellos que son pieza clave para que el virus no siga cobrando vidas”, recalcó.

A pesar de no contar con la tecnología adecuada para que el paciente tenga contacto con su familiar, el presbítero Joel de Anda dijo que la mayoría de los pacientes saben que sus familias están al pendiente de su salud.

Entre batas y sotanas

Estos héroes que portan una bata blanca, encontraron en estos dos sacerdotes a buenos amigos, a cómplices de vida, pero sobre todo a Jesús, así lo señaló la psicóloga de la Unidad de Cuidados Paliativos, Hortensia Gutiérrez Álvarez.

“La llegada de los sacerdotes fue una gran bendición, no sólo para los enfermos sino para el personal médico que ha sido un apoyo espiritual. Han sido meses de mucho trabajo y la llegada de este grupo de valientes, ha hecho la labor más llevadera”, indicó. 

Hortensia Gutiérrez refirió para Semanario que la lucha no es sólo de los doctores, enfermeros y personal de intendencia, sino de todos.

“Los sacerdotes que han venido a luchar contra esta enfermedad se unieron a nuestro equipo, es tarea de todos cuidarnos, es tarea de todos cuidar a los demás, pero dentro de las instalaciones, somos un equipo, el equipo de las batas blancas y el equipo de las sotanas negras”. 

“Somos un equipo, unos animan el cuerpo y otros el alma, así nos enfrentamos a esta enfermedad”, Psicóloga Hortensia Gutiérrez.  

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