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Entrevista: Así viven los Obispos Auxiliares este tiempo de resguardo sanitario

Obedientes a las indicaciones de las autoridades civiles y sanitarias, los tres Obispos Auxiliares de Guadalajara se quedan en casa. Aunque continúan atendiendo cosas de trabajo, se dan tiempo para la oración, la reflexión personal e incluso para socializar a distancia.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Los Obispos Auxiliares de Guadalajara también se apegan a las recomendaciones del gobierno estatal y de algunas otras instituciones como la Universidad de Guadalajara para mantenernos en casa y poder, de esta manera, contener un poco la pandemia que desde hace semanas afecta al mundo por el coronavirus.

En entrevista telefónica para Arquimedios, Mons. Héctor López Alvarado explicó que desde el martes pasado, en la junta de gobierno que ordinariamente sostienen con el señor Cardenal D. José Francisco Robles, sacerdotes que habían sostenido una reunión con las autoridades sanitarias de nuestra ciudad y los actualizaron sobre la situación seria que se vive por la epidemia.

“El jueves tuvimos una reunión los Obispos de la Provincia Eclesiástica, con las autoridades civiles y sanitarias del estado, y tomamos la decisión de que las Misas no se celebraran públicamente, por lo que básicamente desde la semana pasada, nosotros comenzamos a cancelar celebraciones que ya teníamos en agenda, sobre todo de confirmaciones, porque las confirmaciones siempre son muy concurridas; siempre son muy numerosas aquí en Guadalajara, bendito Dios, pero ahorita no es muy conveniente, como todos lo sabemos, hacer grupos numerosos de personas”.

Trabajando desde el resguardo

“Nosotros seguimos celebrando, pero de manera privada”.

Los tres Obispos Auxiliares coincidieron en que no tienen tiempo para el aburrimiento, pues tienen muchas tareas qué realizar.

Monseñor Héctor López y Mons. Juan Manuel pasan los días en la casa común que el arzobispado proveyó para los Obispos Auxiliares, mientras que Mons. Engelberto Polino los pasa en casa de sus familiares.

“Ahora nuestro ritmo es distinto al que ordinariamente llevamos”, señala Mons. Héctor. “Ordinariamente tenemos que combinar nuestras actividades propias de la curia y del gobierno de la diócesis con las actividades pastorales cuando vamos a las parroquias, pero también ahora tenemos un momento privilegiado para tener más tiempo de oración, de lectura y para meditar.

Mons. Héctor López Alvarado

“Nosotros, en la casa episcopal, tenemos en común el rezo de la liturgia de las horas, así como la Misa que también estamos concelebrando.

“Además, cada quien organizamos nuestro tiempo para escribir reflexiones, para leer, organizar nuestros libros”.

Sin descuidar a las ovejas

Por su parte Mons. Juan Manuel Muñoz Curiel, dijo que desde su casa, donde pasa este tiempo de resguardo sanitario, continua atendiendo asuntos de la Vida Consagrada, que es uno de los sectores que le toca a él. “Además, no dejan de llamarme para que atienda alguna situación urgente o delicada – asegura-. Sigo acompañando desde este lugar tanto a la Vida Consagrada, como a los hermanos sacerdotes y algunos seminaristas de la diócesis. Estamos atentos a escucharlos y tratar de acompañarlos”.

Mons. Héctor invitó a la feligresía “a seguir confiando plenamente en Dios. Creo que esta circunstancia que estamos viviendo, al coincidir con la Cuaresma y con nuestra preparación hacia la Pascua, es también una oportunidad que Dios nos da para recogernos, para interiorizar, para seguir llevando acabo las prácticas que ordinariamente en la Cuaresma se nos invita a realizar pero con esta perspectiva todavía mayor, sobre todo de reflexión en la propia conversión. A mí en lo personal me ha ayudado mucho este tiempo para eso.

“Yo quisiera motivarles para eso y para que asumamos con responsabilidad las disposiciones que se nos van dando para el bien de todos”.

Dejar que Dios nos hable

Mons. Juan Manuel apuntó que este tiempo “es una oportunidad para encontrarnos con Dios nuestro Señor, encontrarnos con nosotros mismos, hacer un poquito de silencio para dejar que Dios nos hable y también hablarle a Dios nuestro Señor.

Mons. Juan Manuel Muñoz Curiel

“Yo creo que es un tiempo que nos ayuda a poner orden, y retomar nuestra vida ordinaria de una manera diferente; de una manera más sencilla como nos pide el Papa Francisco; de una manera más atenta a las necesidades de los demás, siendo más hermanos, cuidando que nadie pase más angustia o necesidad, poniendo algo de nuestra parte para remediar las necesidades de los demás.

“Yo creo que es un tiempo muy hermoso para silenciarnos, aquietarnos y bueno, podernos encontrar con Cristo Nuestro Señor”.

En la reunión que los Obispos sostuvieron con las autoridades, acordaron que las Misas comunitarias se suspenderían hasta el 3 de abril, posteriormente sostendrían una nueva reunión para ver los pasos a seguir. “Hasta ahorita estos seis días que han pasado, estamos en espera a ver qué nos dicen las autoridades sobre cómo ha ido evolucionando la situación”, señala Mons. Héctor.

Tiempo de quietud

Por su parte Mons. Engelberto Polino Sánchez está viviendo esta etapa de resguardo con su familia: su hermana, su cuñado y tres sobrinos. Desde casa está celebrando la Misa y también la transmite en su página Facebook (Mons. Engelberto Polino Sánchez), ordinariamente a las 9 de la noche.

“He estado trabajando, ocupándome, ordenando libros; haciendo limpieza. Yo siempre hago el aseo en mi cuarto. Como sacerdote y como Obispo siempre me he ocupado de limpiar mi espacio, recámara y baño.

En redes sociales, Mons. Polino comparte la imagen de su sobrina elaborando pan ácimo para la celebración Eucarística.

“En casa tenemos un pequeño jardín y me gusta atenderlo. Siembro jitomate, frijol y plantitas; me gusta arreglar las plantas.

“Paso tiempo también estudiando.

“Recibo llamadas de sacerdotes que tienen pendientes en estos días, así que estoy trabajando por teléfono.

“Dedico también tiempo a orar por las necesidades de nuestra diócesis y del mundo.

“Busco estar en contacto con las noticias, estarme informando de lo que sucede.

“Estoy poniendo al día mi teléfono pues hace poco fue mi cumpleaños (14 de marzo) y no había tenido tiempo de agradecer o responder los mensajes de tantas personas.

“Aprovecho también para saludar vía telefónica a personas con las que hace tiempo no me comunicaba.

“Tengo también una rutina de ejercicio”.

Ver este momento como un regalo

Mons. Polino dijo que este periodo de contingencia, aunque es un tiempo que no buscamos, “es un tiempo que nos ha llegado y es un tiempo de gracia, a través del cual Dios nos habla y nos llama; es un tiempo muy propio para reflexionar en nuestra vida. Es un tiempo para ver también el futuro y hacer un plan de vida que nos ayude a ir viviendo cada momento no como va llegando sino siendo también nosotros constructores de nuevas situaciones, de crear un mundo mejor.

“Es una gran oportunidad para orar, para leer la Palabra de Dios, para comunicarnos con las personas que amamos a través de tantos medios que tenemos al alcance. Es un tiempo para silenciarnos también”.

Mons. Engelberto en su natal Teuchitlán

Compartió que para él este momento ha sido como el tiempo del Seminario y lo ha disfrutado mucho pues ha podido descansar y disfrutar el silencio e incluso los sonidos de la naturaleza. “Tienes tiempo para orar, para meditar, hacer una pausa en tu vida, para proyectarla. Para mí ha sido un tiempo de gracia donde Dios me habla; nos muestra que Él es el Todopoderoso y nosotros somos pequeños frente a la grandeza de Dios.

“Yo invitaría a las personas a que aprovechen para proyectar su vida y disfrutar este momento. Cuestionarnos qué es lo que Dios espera de nosotros. Cómo estamos llamados a realizar una misión en este mundo y concretamente hoy, en esta situación, yo que puedo aportar, qué puedo hacer para que el mundo esté mejor”, concluyó.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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