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Le pido diariamente al Altísimo y a María, nuestra Madre del Cielo que los libre de todo mal, que los fortalezca en la fe y la esperanza / Fotografía: Archivo

Gracias a ustedes incansables colaboradores

Redacción ArquiMedios

Aunque formalmente la Pastoral de la Comunicación fue establecida en nuestra diócesis hace apenas unos 25 años, nuestras publicaciones son mucho más añejas y llegan hasta la puerta de muchos hogares gracias a la amorosa labor de voluntarios cuyo único interés es evangelizar mediante nuestras páginas, tal es el caso de Don Manuel, quien por más de seis décadas ha repartido la Hoja Parroquial y el Amiguito. Su hija Rosa María Lara Murillo, nos cuenta su testimonio.

Mi padre y apostolado de 62 años

Una gran convicción, un inmenso amor a Dios y una fe que se fortalece cada día con la esperanza de llegar ante la presencia de nuestro Padre Celestial, son virtudes que describen a mi padre: Manuel Lara Trejo que, durante 62 años consecutivos, semana tras semana ha llevado la buena nueva a un número considerable de hogares en Atotonilco, el Alto, Jal.

Mi padre siempre me ha dicho que lo que hacemos en el nombre de Jesús no es para hacer alarde de ello, al contrario, que debemos servir con humildad y discreción. Pero yo quiero reconocerle su admirable labor.

Este apostolado lo inició en 1958, mismo año en el que contrajo matrimonio con Esther Murillo Ortega, mi madre. Todo comienza cuando él asistía al grupo de Acción Católica Juventud Mexicana (ACJM), donde sólo había hombres jóvenes de 15 a 35 años. En 1959, pasó al grupo de la Unión Católica Mexicana (UCM) donde asistían hombres casados a partir de los 36 años de edad y que, a petición del Señor Cura José Guadalupe de la Torre, quien los guiaba espiritualmente en ese tiempo y los orientaba para comprender la Sagrada Escritura,  empiezan a trabajar en el nombre de Jesús repartiendo la “Hojita Parroquial” y “El Amiguito”.

Por gente como él, estamos en tu casa

Un dato sin duda digno de mencionarse es que, actualmente mi padre junto con otros 19 repartidores: 8 mujeres y 11 hombres reparten a 980 familias la Hojita Parroquial y El Amiguito; al igual que una revista con temas apropiados para las familias que en ese tiempo se llamaba “Vidas Ejemplares” pero que hoy en día la conocemos como “La Familia Cristiana”, con entrega mensual en 195 hogares.

Sesenta y dos años se dicen fácil. Orgullosamente puedo compartirles que mi padre es un guerrero, un verdadero ejemplo de constancia y de lucha por servir en el nombre de Jesús, pues ha tenido que superar innumerables obstáculos, ya sea económicos, la falta de apoyo de algunos párrocos, las inclemencias del tiempo, enfermedades, que le cerraran la puerta en algunos hogares, entre otros; pero él nunca ha pensado en abandonar su apostolado y cada viernes por las mañanas, se dispone gozoso a llevar la buena prensa.

Marcaron época

Han sido ya bastantes generaciones las que hemos tenido la fortuna de crecer con El Amiguito, contando chistes, llenando crucigramas, adivinando el camino en el laberinto, comentando la minihistoria, gracias a mi padre que tomó las riendas de esta ardua tarea, así como al grupo de mensajeros que lo acompañan.

Agradezco a Dios por el ejemplo de vida cristiana que mis padres me han brindado, pues de igual manera han dado testimonio de vida matrimonial también durante 62 años.

Comparto esta plegaria que mi padre ofrece para los mensajeros de la palabra: Le pido diariamente al Altísimo y a María, nuestra Madre del Cielo que los libre de todo mal, que los fortalezca en la fe y la esperanza; que llegado el último día de sus vidas, tenga a bien acordarse de este grupo de personas y sus familias que durante estos años  han trabajado en su nombre”. Amén.

Gracias papá por tu ejemplo de vida cristiana. Dios te bendiga siempre.

Con gran amor, respeto y admiración: Tu hija Rosa María

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