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Por cierto, se aprobó una oración especial para pedir a Dios, por medio de la Virgen / Fotografía: El Economista

Los tapatíos y las diversas pandemias

Pbro. Armando González Escoto

Se le llama “percepción social” al conjunto de opiniones y posturas dominantes en la comunidad, y que se formalizan habitualmente a través de los medios de comunicación, por voz de periodistas, conductores, entrevistados, etcétera.

Desde esta percepción social tapatía, ha quedado evidenciado que la expectativa común de la gente ante la pandemia es que se produzca pronto una vacuna, que mejoren los tratamientos, que haya capacidad física en los hospitales, es decir, la esperanza está puesta en la ciencia y en las capacidades humanas, de manera no excluyente, pero si predominante. Sin duda mucha gente rezará y le pedirá a Dios su auxilio, pero estas acciones no forman parte de la percepción social mediática, quedan más bien relegadas a lo privado.

En 1956, Guadalajara y su región enfrentaron una gravísima crisis, el lago de Chapala se secó; ante esta emergencia las alternativas provenientes de la ciencia y de las capacidades humanas ocuparon un sitio importante pero subordinado, la percepción social había sido captada, conducida y sostenida hacia una esperanza sobrenatural bajo el liderazgo de la Iglesia que estableció una serie de recursos religiosos frente a la emergencia, así como un protocolo que debía seguirse en todas las iglesias de la diócesis para alcanzar el favor de Dios.

Esta actuación, contó con las condiciones que suelen traer el éxito a cualquier iniciativa: involucró a todos, concentró la atención en un solo objetivo y en un solo medio, se mantuvo de manera sostenida en todas las parroquias, y por lo mismo se creó una sinergia eclesial de fe y de esperanza; se puede entender también como unidad de propósito, unidad de creencia, unidad de medios, unidad de acciones, y unidad en la disciplina. Conocemos muy bien los resultados de aquel movimiento pues hasta la fecha se le sigue recordando y celebrando.

Frente a la actual epidemia, hemos actuado más o menos como quienes sentados a la mesa conversan sobre un grave problema y cada cual aporta sus opiniones, se acuerda seguir este o aquel recurso, pero nadie se pone de acuerdo en nada, o si algún medio se propone y acepta, nadie cuida que en efecto sea puesto en práctica; es como una reunión de la que nadie tomó nota, donde se tomaron acuerdos, pero no se pusieron responsables, o hubo responsables, pero nadie les dio seguimiento.

Por cierto, se aprobó una oración especial para pedir a Dios, por medio de la Virgen, el cese de la pandemia ¿Qué divulgación tuvo? ¿A qué hora o en qué lugar y momento debía rezarse? ¿Qué tanto se trabajó para crear la unidad diocesana en torno a esta oración? ¿O será que ya no creemos en oraciones, sino en vacunas? En última instancia ¿que cada quien le rece a quien guste, del modo que le apetezca y a la hora y lugar que quiera, que al cabo pronto tendremos la respuesta de la ciencia para acabar con este virus?.

Acerca de Monserrat Cuevas

Lic. Ciencias de la Comunicación | Reportera en Acción | Temas sociales, busco historias de vida que contar.

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2 Comentarios

  1. Ramiro Figueroa Loza

    Desde hace muchos años se había hecho hincapié, de que la liturgia ha venido empobreciendo el verdadero sentido de la fe, a partir de qué se ha vuelto más retórica e intelectual y ha dejado de lado el sentido de misterio a través del canto (verdaderamente litúrgico y no popurrí de moda) el silencio contemplativo y la reflexión homilética bien preparada, corta y alejada de la apologética y más cercana al sentido pastoral y a la intención de Jesús al dar a conocer el enunció de la Buena Nueva.
    Quizá, si recuperáramos estos elementos, nuestro espíritu estaría más cercano a la confianza en la ternura y misericordia de un Padre, que por encima de todo “no puede sino darnos su amor” como dice un canto de Taizé.
    Saludos Padre.

  2. Estoy de acuerdo con Ramiro Figueroa Loza, sobre su comentario con respecto a la liturgia, en donde con esa nueva misa protestantizada elimina el verdadero sentido sacrosanto del Santo Sacrificio de la Misa que alimenta el alma y fortaleza la fe verdadera