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"En María cuando Jesús la palabra eterna del padre, la palabra hecha carne le dice al discípulo ahí tienes a tu madre" / Fotografía; Archivo

¡María es nuestra madre y nuestra intercesora!

Monserrat M. Cuevas

Durante la Hora Santa Penitencial celebrada al mediodía de este viernes por el Arzobispo, Cardenal José Francisco Robles Ortega en el Seminario Mayor de Guadalajara, el purpurado exhortó a la comunidad católica de la diócesis a llevar con paciencia y mucha fe estos momentos críticos donde el futuro es incierto.

“A los apóstoles les cuesta, es difícil para ellos entender que Jesús tenga que padecer tanto. Se ve claramente que no captan el camino que Jesús elige para nuestra salvación, mientras que él trata de transmitir lo que tiene en su mente y su corazón, dos de sus apóstoles buscan, por así decir, acomodarse entorno a Jesús. “Cuando hayas establecido tu Reino, concédenos que uno se siente a la derecha y otro a la izquierda”. Es difícil para nosotros humanos, sin la gracia de Dios, entender que el camino del sufrimiento es camino de purificación y redención; más bien tratamos nosotros de acomodarnos, de tener posiciones en las que no suframos, en las que podamos influir para no sufrir, posiciones en las que podamos contar con una garantía para que se nos faciliten todas las cosas, esto no es el camino de Jesús

Señaló que todas las situaciones que pasamos en nuestras vidas tienen un objetivo, el ejemplo de Jesús fue salvarnos.

“Es precisamente lo que les quiere transmitir a sus apóstoles cuando va camino de Jerusalén, les dice que él va a Jerusalén, no les oculta nada, donde será tomado por las autoridades religiosas de su tiempo, lo van a condenar, lo van a despreciar, lo van a humillar y por último lo van a sentenciar injustamente a la muerte más indogminiosa  que es la muerte de cruz. Jesús es consiente y Jesús quiere hacer consientes a sus apóstoles del camino que ha elegido para salvarlos.”

Robles Ortega, reitero que durante la tormenta, Jesús está ahí para calmarnos e incluso nos muestra que para alcanzar el gozo eterno se debe sufrir.

“El camino de Jesús es del sufrimiento, de la muerte, pero como el paso obligado para llegar al triunfo de la vida en la Resurrección. La cruz no es meta en sí, la cruz no es el fin, es el camino para alcanzar la gloria y la resurrección. Cristo eligió ese camino y Cristo quiere que todos nosotros, sus discípulos y discípulas, sigamos el camino del sufrimiento. Esto es lo que nos dice en la segunda lectura, si Cristo ha sufrido nosotros sus discípulos, unidos a él, tenemos que sufrir para poder ser purificados de nuestros pecados”

A su vez insistió que es necesario tener la fe puesta en la misericordia de Dios, pues dijo que en estos tiempos de dolor es cuando más presente se encuentra Cristo entre nosotros.

“La circunstancia que estamos viviendo imprime en nuestra vida, en nuestro ánimo, en nuestro espíritu un sufrimiento que no nos esperábamos, que no pensábamos que nos podía suceder. La situación que estamos viviendo infunde en muchos de nosotros un sufrimiento de incertidumbre, de temor, de qué va pasar con nuestra vida, qué va pasar con la vida de nuestros seres queridos, qué va pasar con nuestra humanidad”

María nuestra madre, nuestra intercesora.

El Cardenal Francisco Robles Ortega mencionó el papel fundamental de María en la vida de Jesús y de nosotros sus hijos, señaló que en estos tiempos Nuestra Madre intercede por cada uno de nosotros.

“Nuestra fe cristiana  en nuestra convicción de fe hay una persona que nos puede enseñar y ayudar, esta persona es María, en la anunciación ella se puso a las órdenes de Dios como la humilde sierva como la humilde esclava al servicio de la obra salvadora de su hijo hecho carne en su seno, María asumió en su vida lo que le dijo el anciano Simeón cuando llevaron ella y José a presentar al niño al templo.

A ti mujer una espada de dolor traspasará tu alma, María era consciente de que la misión de ser madre del Mesías, de ser madre del que eligió el camino del sufrimiento y de la muerte era también elección para ella”

Agregó que María no sólo es madre del mesías, sino que también nuestra, pues ella vela por cada uno de sus hijos y es intermediaría para la salvación de cada uno de ellos.

En la anunciación María nos concibió y en la cruz en el dolor de la cruz María nos dio la luz, los dolores de parto nuestra afiliación fueron los dolores de ver a su hijo, de ver a Jesucristo expirar en la cruz, por eso hermanos y hermanas ante esta situación ante esta incierta situación que estamos viviendo y que nos hace sufrir miremos también a María y no olvidemos que es nuestra madre y no olvidemos que vela por nosotros sus hijos y no dudemos que está participando como madre de lo que nos aflige y nos hace sufrir confiémosle a ella  nuestros temores para que su hijo haga, haga que nosotros experimentemos no sólo el dolor sino también sobre todo, el gozo el triunfo de la resurrección

Al término de la Hora Penitencial el Arzobispo de Guadalajara dio la bendición con el santísimo pidiéndole a Dios que pronto cese la pandemia que azota a gran parte del mundo.

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