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¿Piensas que serás y estarás feliz en esta Navidad?

III DOMINGO, “GAUDETE” o de ser ALEGRES

¡Alégrate!

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO DE LA ALEGRÍA?

Isaías 61, 1-2. 10-11: El profeta esclarece su misión: anunciar buenas noticias a los pobres, fortalecer los corazones, perdonar a los cautivos, liberar a los prisioneros y proclamar el año de gracia.   Por eso se alegra y se llena de júbilo… y Dios hará brotar la justicia en todas las naciones…

Lucas 1, 46-48. 49-50. 53-54: Unámonos al júbilo de nuestra madre y modelo por las obras que el Señor ha hecho para salvarnos integralmente…

1 Tesalonicenses 5, 16-24: Pablo nos dice: vivan siempre alegres, oren sin cesar, den gracias siempre… Promuevan la acción del Espíritu, amen la profecía, disciernan para quedarse con lo bueno y abstenerse del mal, santifíquense, consérvense irreprochables hasta que venga el Señor que cumplirá su promesa…

Juan 1, 6-8. 19-28: Juan el Bautista nos invita a prepararnos para la alegría que viene… es más, ya está entre nosotros y debemos descubrirla…

REFLEXIONEMOS:

[Todas las lecturas de hoy nos invitan a ser y estar alegres genuinamente.  La fuente de esta alegría es darnos cuenta de todo lo que Dios “hace” por nosotros y, sobre todo, de lo que “es” para nosotros y de que podemos identificarnos con Él, superando nuestro (ego)ísmo y compartiendo lo que somos y tenemos con quienes más nos necesitan…

Durante los domingos del Ciclo B, aunque leemos principalmente a Marcos, algunas veces echaremos mano de Juan y de Lucas para completar algunos temas.

Hoy, el evangelio es de Juan.  Recordemos que este escrito está estructurado  alrededor de una lucha entre la luz y las tinieblas.  Por eso se presenta a Juan el Bautista como “testigo de la luz”, como la “voz” que señala a la luz que no (re)conocemos.]

A nuestro alrededor hay muchas personas que se deprimen en este tiempo por el clima frío y sombreado… afloran conflictos no resueltos, duelos por los que ya no estarán con nosotros en las fiestas de fin de año… se acentúan los conflictos con las personas de las que estamos distanciados y/o buscamos “reconciliaciones” falsas (que obligan a simulacros de unión familiar que terminan con más heridas)… y hablando de relaciones interpersonales, éste puede ser un tiempo para esconder lo que no hemos trabajado durante todo el año… Esta, pues, es una época que genera más sufrimientos, pone al descubierto nuestra incapacidad de manejo de duelos y emociones, de pérdidas, etc…

Este tiempo también genera mucho estrés por las compras exageradas (y muchas veces de pánico), donde gastamos literalmente lo que no tenemos (¿¡a meses sin intereses!?), y sin prever lo que viene en enero… queremos llenar vacíos interiores con cosas exteriores…

Esta época también puede ser un tiempo de mostrarnos llenos de regalos costosos y aparentar para que los demás vean nuestra “felicidad”tiempo de simular… aunque al final estamos huecos como las esferas…

Según la Palabra de Dios de este domingo, la Navidad, para la cual nos estamos preparando, es un tiempo para encontrar y compartir la auténtica alegría… la que viene de reconocer y modelar al Dios Niño que nace en medio de nosotros… esta alegría no puede nacer sino de un trabajo interior, de un proceso continuo de búsqueda de sanación de duelos y pérdidas, de manejar adecuadamente nuestra relaciones humanas con buena comunicación, de encontrar la verdadera realización y la madurez humana y espiritual al estilo del Emmanuel y los que lo han seguido como María, San Juan Bautista, San Pablo y tantos otros a lo largo y ancho de la historia…

Para profundizar esta reflexión, te invitamos a ser consciente de cómo te estás preparando para la Navidad… por ejemplo con de tus gastos… y, pensando en las personas a las que le quieres regalar algo, pregúntate: Si no tuvieses dinero, ¿qué les regalarías?

Dedica un tiempo para responder seriamente:

•      ¿Cuáles serán los vacíos que traigo y quiero llenar comprando, regalando, presumiendo? ¿Si no pudiera llenarlos así, cómo los llenaría?

•      ¿En años pasados he encontrado la alegría perenne en los regalos y las fiestas?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Cada día del novenario de posadas, del 16 al 24, realiza una acción concreta. Por ejemplo:

–       1er día: busca un indigente y ofrécele un cambio de ropa nuevo.

–       2do día: visita a un enfermo y ayúdale con algo.

–       3er día: ofrece a algún vecino, con el que no te lleves muy bien, algún detalle.

–       4to día: ve a un orfanatorio… entra en contacto con esa realidad y ayuda.

–       5to día: quédate en silencio media hora y medita lo que la Navidad significa realmente para ti y para el mundo.

–       6to día: haz un ayuno de algo.

–       7mo día: prepara una buena confesión.

–       8vo día: ora por las personas a las que les has hecho daño durante este año.

–       9no día: recibe a Jesús eucaristía y alégrate en tu corazón.

Te sugerimos también algunas otras actividades para esta temporada que puedes realizar solo o con personas cercanas: Dar paseos tranquilos por la naturaleza, escuchar buena música navideña (no comercial), hacer una buena lectura, visitar museos, orar y meditar con más tiempo que en otras épocas del año, etc.

2.     Estudia qué es un duelo y cómo se superan cada una de sus etapas para trabajarlo durante el próximo año con un acompañamiento adecuado.

3.     Antes de hacer las compras que te faltan responde las siguientes preguntas: ¿Lo que piensas regalar es útil o no? ¿Lo necesitas o sólo lo quieres? ¿Está dentro de tu presupuesto (teniendo en cuenta los gastos del próximo año)? ¿Planificas tus gastos? ¿Es saludable? ¿Ayuda a crecer? Etc.

4.     Platica con Dios repetidas veces sobre lo que vas descubriendo…

Y, ve rezando también, todos los días de esta semana, con las ideas de Pablo en la segunda lectura:

“Señor, sé que Tú quieres que me mantenga siempre alegre y orante…

Dándote gracias por tanto bien recibido…

Encendiendo mi espíritu y amando el don de profecía que me has dado, hablando en tu nombre y examinándolo todo en la vida para poder quedarme con lo bueno y alejarme de toda forma de maldad…

Me consagro totalmente a ti, Dios de la paz, con todo mi espíritu, alma y cuerpo…

Sé que Tú me has llamado, que eres fiel y que cumplirás tus promesas…”

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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