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Preparando mi liturgia: Domingo de la Divina Misericordia

II DOMINGO DE PASCUA O DE LA DIVINA MISERICORDIA

LA FE EN LA RESURRECCIÓN TIENE IMPLÍCITA LA TAREA DE CONSTRUIR COMUNIDAD

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE. ¿Qué significa para nosotros creer que Cristo ha resucitado y vive para siempre? ¿Está Jesús tan vivo para nosotros de forma que podemos encontrarle personalmente en la oración, escuchándolo y hablándole como de amigo a amigo y de corazón a corazón? ¿Tocamos sus heridas en los hermanos heridos por la vida, en sus cuerpos o en sus corazones? ¿Lo encontramos en nuestras propias tristezas y en nuestras alegrías y en las alegrías de nuestros amigos? ¿Está Jesús vivo en nuestra comunidad cristiana, y lo encontramos ahí?

Los apóstoles y discípulos del Señor estaban desalentados y deprimidos después que Jesús murió…  luego, cuando supieron que había resucitado y que vivía entre ellos y a través de ellos, recordaron haber sido enviados con su misma misión y su fe los unió a todos como “un solo corazón y una sola alma” y les movió a pre-ocuparse los unos por los otros.

Y nosotros que nos hemos reunido en la presencia del Señor Resucitado, ¿Lo encontramos vivo y real en nuestra comunidad? ¿Nos hacemos uno en él y con los demás? ¿Nos ocupamos de curarnos y socorrernos los unos a los otros?

¡Pidamos a Jesucristo que entendamos que su resurrección se completa y concreta en la comunidad!

SALUDO (Ver el Evangelio)

A los discípulos reunidos como comunidad se les apareció Jesús y les deseó la paz.

A todos ustedes, reunidos aquí como la comunidad del Señor, les saludo con el mismo deseo y con las mismas palabras de Jesús: “¡La paz esté con ustedes!”

ACTO PENITENCIAL

En unos momentos de silencio, examinémonos ante el Señor y ante los hermanos: ¿Contribuyo a formar una comunidad en la que viva Jesús? ¿Mi fe se traduce en obras caritativas y solidarias a favor de los más necesitados?  (Pausa)

•      Señor Jesús Resucitado, tú estás presente en donde las personas se sienten unidas en alma y corazón, en una fe y un amor.  R/ Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús Resucitado, tú estás presente en donde las personas son sensibles a las necesidades de los demás y se preocupan unos de otros.  R/ Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús Resucitado, tú estás presente en donde los miembros de las comunidades comparten con los necesitados y se sirven los unos a los otros.  R/ Señor, ten piedad.

Ten misericordia de nosotros, Señor, y perdona todos nuestros pecados.  Que nos conozcan por nuestro amor como comunidades en las que tú vives.  Y llévanos a la vida eterna.  R/ Amén.

LECTURAS

Hechos de los Apóstoles 4, 32-35: Los que habían creído tenían un solo corazón y una sola alma… Y se notaba en que compartían todo según las necesidades de cada uno…

Salmo 117: La misericordia de Dios es Eterna… Continuemos pidiéndole su salvación y bendigamos a todos…

1 Juan 5, 1-6: El que cree que Jesús es el mesías ha nacido de Dios… El amor a Dios se traduce en cumplir sus mandamientos y amar al prójimo…

Juan 20, 19-31: Creer en la resurrección de Jesús, aún sin haberlo visto, es tener su paz, su alegría, su Vida y ser testigos, enviados por él, de su perdón…

ORACIÓN DE LOS FIELES

Confiemos al Padre la Iglesia del Resucitado y el mundo entero con todos sus habitantes y necesidades. Y digamos: R/ Señor, que tu paz esté con nosotros.

1.     Para que Cristo sea realmente para todos los cristianos su Señor y su Dios en quien confíen, a quien sigan y a quien amen, roguemos al Señor.

2.     Para que el Señor reúna en torno suyo a todos los cristianos divididos, para que aprendamos de él a compartir unos con otros lo que tenemos, roguemos al Señor.

3.     Para que el Señor nos otorgue a nosotros y a todos los pecadores la paz de su perdón y de su nueva vida, roguemos al Señor.

4.     Para que el Señor ayude a quienes trabajan construyendo la paz y la reconciliación dándoles tacto, comprensión y paciencia, roguemos al Señor.

5.     Para que Cristo se encuentre en nuestras comunidades – pequeñas y grandes – y que las haga tener “un solo corazón y una sola alma”, roguemos al Señor.

Padre, danos ojos para descubrir a Jesucristo, oídos para escucharlo, corazones que lo comprendan y lo amen, pues él es nuestro Señor por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

INVITACIÓN A ORAR CON EL PADRENUESTRO

Como comunidad de fe y amor hecha “un solo corazón y una sola alma” por el Espíritu

podemos orar al Padre de todos con la oración de Jesús nuestro Señor.  R/ Padre nuestro…

INVITACIÓN AL SIGNO DE PAZ

Nosotros intentamos ser una comunidad que tiene “un solo corazón y una sola alma”.

Expresemos esto con nuestro saludo de paz.

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

San Pablo apóstol dice: “El hecho de que hay un solo pan significa que, aunque seamos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos compartimos de este único pan”.

Éste es el cuerpo de Cristo que viene a formarnos como su cuerpo, su comunidad viva.

R/. Señor, no soy digno…

DESPEDIDA Y BENDICIÓN

Hermanos: Nuestra tarea es desafiante.  Escuchamos a Jesucristo diciéndonos: “Como el Padre me envió, así los envío yo”.

Somos personas que sueñan con formar una auténtica comunidad y con construir un mundo nuevo y mejor según las enseñanzas y el modo de vivir de Cristo…

Y, aunque sabemos que estos sueños nunca se verán realizados a la perfección porque somos y débiles, también somos conscientes de que podemos seguir creciendo gracias a este reto que nos ha propuesto hoy Jesucristo…

Que Dios nos bendiga para esta tarea y misión.

Y así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.  R/ Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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