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Preparando mi liturgia: ¿Hasta dónde soy capaz de seguir a Jesús?

DOMINGO DE PASIÓN O DE RAMOS, 5 de abril de 2020.

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Ideas para el celebrante:
¿Hasta dónde soy capaz de seguir a Jesús?

(Hoy, Domingo de Ramos, el Señor es aclamado por el pueblo como mensajero de Dios: “Bendito el que viene en nombre del Señor”.  Dentro de pocos días, como escucharemos en la lectura de la Pasión, el pueblo gritará: “¡Crucifícalo!” Entendemos esto mejor cuando reflexionamos sobre nuestras propias vidas.  Todos tenemos días de felicidad gloriosa, de éxito, de alegría, y también días tristes de contradicción y de fracaso.  Hoy miramos esos días a la luz de la vida de Jesús…  Con él vivimos días felices; con él experimentamos también días llenos de tristeza; en todos ellos seguimos al Señor…

La celebración de hoy es la obertura del drama de la Semana Santa.  Nos hace enfocarnos en los actos centrales que nos trajeron perdón y nueva vida: La muerte y la resurrección de Cristo.

Hoy aclamamos a Jesús como nuestro rey victorioso, porque en Pascua vencerá al pecado y a la muerte.  Pero, recordemos que, para conquistar esa victoria, optó voluntariamente, despojándose de su condición divina, por someterse al sufrimiento y a la muerte de cruz…  Seamos uno con Jesús en su sufrimiento, para compartir también su victoria.

Proclamemos ahora a Cristo como nuestro Rey glorioso, pero recordemos que su auténtico reinado es el del Servidor de Dios y de su pueblo y que se entregó a la muerte para traernos vida.  Y preguntémonos: ¿Estamos dispuestos a ser como Él?)

Lecturas:

Isaías 50, 4-7: El profeta, Siervo sufriente de Dios, permanece fiel a su misión de escuchar y hablar lo que debe, incluso cuando es perseguido, pues confía plenamente en Dios…

Salmo 21: El salmista, como Jesús, se siente abandonado por Dios y que los malvados lo desprecian y maltratan… Pide ayuda al Señor y le promete dar testimonio de sus obras y alabarlo…

Filipenses 2, 6-11: Cristo se despojó de su rango divino para tomar la condición de esclavo, rebajándose hasta someterse a la muerte de cruz… Por eso Dios lo elevó y todos debemos adorarlo y proclamar su mensaje…

Mateo 26, 14-27, 66 o su forma breve: 27, 11-54: Judas pacta con los sumos sacerdotes entregarles a Jesús a cambio de treinta monedas… Jesús manda preparar la cena de Pascua y, durante la misma, les da su cuerpo y sangre… Luego van al Huerto de los Olivos, Jesús les advierte que caerán y a Pedro que lo negará… Jesús, entristecido pide a sus discípulos que velen con Él, pero se duermen, y al Padre le suplica tres veces poder cumplir su voluntad… Llega Judas para entregarlo con un beso… Un apóstol corta la oreja a un criado y Jesús lo reprende por usar la violencia… Llevan a Jesús a casa de Caifás, luego los sumos sacerdotes y el sanedrín buscaban condenarlo… Lo declaran reo de muerte, le escupen la cara, lo golpean y se burlan de Él… Pedro niega a Jesús… Jesús es enviado a Poncio Pilatos… Judas se arrepiente, devuelve las monedas y se ahorca… Pilato se extraña de que Jesús no se defienda e intenta soltarlo por miedo, pero la gente prefiere a Barrabás y a Jesús lo manda azotar y lo entrega para que lo crucifiquen… Los soldados lo coronaron de espinas y se burlaron de Él… Por el camino al Calvario el Simón el cireneo ayuda a cargar la cruz… Crucifican a Jesús y los escribas, los ancianos, los ladrones crucificados a su lado y hasta los que pasaban por ahí se burlaban de Él… Jesús Invoca a su Padre: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”… Jesús muere… El velo del templo se rasgó, hubo un terremoto y el centurión reconoce que Jesús era el Hijo de Dios… Las mujeres piadosas, compañeras de Jesús, observaban desde lejos… José de Arimatea solicita a Pilato el cuerpo de Jesús y le concede darle sepultura… Los sumos sacerdotes y los fariseos solicitan a Pilato guardias para sellar y vigilar el sepulcro…

Jesús, el Siervo Sufriente de Dios. En su pasión y muerte Jesús es el Salvador anunciado por las Escrituras. Su muerte vencerá a la muerte y traerá vida a todos.

Oración de los Fieles:

Fortalecidos por la palabra y por el ejemplo de Jesús, pidamos a nuestro Padre del cielo que el sufrimiento y la muerte de su Hijo dé fruto en nosotros y en todos los hombres. Y digámosle: R/ Ten piedad de tu pueblo, Señor.

1.     Para que la Iglesia sea servicial y no tenga miedo de predicar a todos la Buena Nueva de la cruz y resurrección de Jesús.  Roguemos al Señor.  R/ Ten piedad de tu pueblo, Señor.

2.     Para que todos los cristianos aprendamos a imitar a Jesús en su forma de servicio y en su negación de sí mismo para llevar alegría y esperanza a los que nos rodean.  Roguemos al Señor.  R/ Ten piedad de tu pueblo, Señor.

3.     Para que nuestra sociedad sea cada vez mejor y más honesta, de manera que nadie sea oprimido y que todos nos preocupemos y ocupemos de los otros.  Roguemos al Señor.  R/ Ten piedad de tu pueblo, Señor.

4.     Para que los destrozados y desalentados encuentren consuelo en Jesús que continuó, solo y con dolor, en su camino de sufrimiento, y experimentó la alegría de la resurrección.  Roguemos al Señor.  R/ Ten piedad de tu pueblo, Señor.

5.     Para que los que se encuentran cara a cara con la muerte se sientan fortalecidos por la presencia del Señor Jesús y por el apoyo de sus seres queridos.  Roguemos al Señor.  R/ Ten piedad de tu pueblo, Señor.

6.     Para que nosotros vivamos los próximos días de Semana Santa como un tiempo de gracia y nos acerquemos más y más a Cristo Jesús.  Roguemos al Señor.  R/ Ten piedad de tu pueblo, Señor.

Oh Dios y Padre nuestro, escucha nuestras súplicas y ayúdanos a comprender el lenguaje de confianza y de misericordia, de reconciliación y de perdón, de libertad y de comprensión, por Jesucristo nuestro Señor.  R/ Amén.

Introducción al Padrenuestro:

Jesús pidió al Padre fortaleza para cumplir su voluntad.

Nos unimos a Él en su oración confiada.  R/ Padre nuestro…

Invitación a la Comunión:

Éste es Jesucristo, el Cordero de Dios, que dijo:

”Quien quiera ser grande entre ustedes, que se haga servidor de todos, como yo, que no vine a ser servido sino a servir y a dar mi vida en rescate por muchos”.

Dichosos nosotros los que nos alimentamos del Señor.  R/ Señor, no soy digno

Bendición:

Jesús vivió y murió por nosotros.

Acompañémosle durante esta Semana Santa en su camino hacia la cruz, para que Él nos acompañe siempre en nuestro camino de servicio y entrega a Dios y a los hermanos.

Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.  R/ Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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