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Preparando mi liturgia: La acción sanadora de Jesús nos hace servidores

V DOMINGO

ANTE EL DOLOR, LA ACCIÓN SANADORA DE JESÚS NOS HACE SERVIDORES

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE

Hoy se nos recuerda una que hay mucho dolor en el mundo, pero que no debemos desesperarnos pues Dios ayuda a remediarlo o a asumirlo. Jesús curó a muchos enfermos y oprimidos por el mal. Y, a partir del ejemplo de Cristo, sus seguidores hemos de hacernos débiles con los débiles…
Ciertamente, cargamos cruces por la vida, pero Dios nos creó para ser felices. No siempre vemos la razón de nuestra miseria y sufrimiento y no siempre se puede resolver todo, pero, si confiamos en Dios, descubriremos el sentido y la finalidad de estas situaciones…
Vemos cómo Jesús curaba a algunos, pero no a todos y cómo la gente lo buscaba interesada en soluciones rápidas, pero él sabía que había venido para una misión más universal y completa…
Pidamos a nuestro Salvador que nos ayude a superar nuestras angustia y que vivamos su “nueva” doctrina para que seamos serviciales con todos, especialmente con quienes sufren desgracias insolubles…

SALUDO (Ver Salmo Responsorial)

En esta celebración alabemos al Señor, porque es bueno; él cura a los desolados y venda todas sus heridas.
Jesús, el maestro y sanador, esté con todos ustedes. R/ Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

En silencio, reconozcamos que muchas veces no hemos sido capaces de soportar el dolor y la miseria propios y ajenos, ni mucho menos de encontrarle algún beneficio al sufrir. Pidamos perdón a Dios y unos a otros. (Pausa)
• Señor, Jesús, tú supiste comprender y ser solidario con los sufrientes y trabajar sin descanso para sanarlos y liberarlos del mal mientras predicabas tu evangelio. R/ Señor, ten piedad.
• Cristo Jesús, tú nos enseñaste a hacernos débiles con los débiles para acercarlos a ti. R/ Cristo, ten piedad.
• Señor Jesús, tú nos sanas integralmente para que podamos dedicarnos, como tú, a servir a los demás. R/ Señor, ten piedad.
Ten misericordia de nosotros, Señor, y fortalécenos para que no sólo no nos desesperemos ante el dolor y el mal sino que podamos ser solidarios y amorosos con los más débiles de nuestros hermanos haciendo vida tu doctrina y, cuando llegue nuestro momento, llévanos a la vida eterna. R/ Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Job 7,1-4. 6-7: Job, probado duramente, reconoce su profundo dolor y fragilidad de la vida… Como un hombre de fe, busca un sentido a tanto sufrimiento…
Salmo 146: El Señor sana los corazones quebrantados y venda las heridas, sostiene a los débiles…
1 Corintios 9, 6-19. 22-23: Pablo confiesa que la misión que ha recibido es predicar el evangelio. Por eso, se ha hecho débil con los débiles y se ha hecho cercano a todos, para ganarlos… Y su paga es dar a conocer el evangelio y participar de sus bienes…
Marcos 1, 29-39: Jesús enseñaba, predicaba, curaba enfermos de diversos males y expulsaba demonios… La suegra de Pedro nos enseña que la verdadera sanación se mide por el servicio… Jesús encuentra en la oración solitaria la orientación y la fuerza para realizar su verdadera misión sin caer en las tentaciones del éxito fácil o el conformarse con dar gusto a las personas que lo intentan retener por sus intereses egoístas…

ORACIÓN DE LOS FIELES

Como pueblo que hemos experimentado el sufrimiento, presentemos las necesidades y sufrimientos de todo el género humano a nuestro buen Dios, cuyo Hijo sufrió y desgastó su vida por muchos, y digámosle: Escúchanos, Señor, y ten piedad.

  1. Por todos los que predican el evangelio, para que lleven la Buena Nueva de Cristo a las personas e iluminen todas sus realidades y necesidades, roguemos al Señor. Escúchanos, Señor, y ten piedad.
  2. Por los líderes y gobernantes de las naciones, para que hagan de la justicia y del servicio el fundamento del orden social y, de esa forma, lleven a todos un sentido de dignidad y de plena realización humana, roguemos al Señor. Escúchanos, Señor, y ten piedad.
  3. Por las víctimas de discriminación, por los que buscan seguridad y amor, por los que viven solos y desesperados de la vida, por los enfermos y discapacitados, para que puedan encontrar al Señor en hermanos que les den amor y esperanza haciéndose débiles y vulnerables con ellos, roguemos al Señor. Escúchanos, Señor, y ten piedad.
  4. Por todos los que cuidan a los enfermos, para que, a pesar de sus propios cansancios y problemas, no se cansen de tratarlos con atención personalizada e infinito respeto, como lo harían con el Señor mismo, roguemos al Señor. Escúchanos, Señor, y ten piedad.
  5. Por todas las comunidades cristianas, especialmente la nuestra, para que los desalientos y los fracasos no nos amarguen la vida, sino que nos acerquen al Señor y para que todos seamos un solo corazón y una sola alma de manera que no permitamos que nadie entre nosotros enfrente solo sus tribulaciones, roguemos al Señor. Escúchanos, Señor, y ten piedad.
  6. Para que aprendamos a manifestar nuestras necesidades, pedir ayuda y dejarnos ayudar y, también, para que seamos agradecidos con quienes nos muestran la misericordia, la corrección y el amor de Dios, roguemos al Señor. Escúchanos, Señor, y ten piedad.
    Dios vivo y amoroso, tú sabes muy bien lo que necesitamos y nos preocupa y pues nos conoces por nuestro nombre, haz que confiemos siempre en ti, que nos dejemos ayudar y que cultivemos el servicio de unos para con otros como nos enseñó tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. R/ Amén.

INVITACIÓN A ORAR CON EL PADRENUESTRO

Nuestro Padre del cielo nos ama en su Hijo Jesucristo. Con esta convicción y confianza digámosle. R/ Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

Éste es Jesús, el Cordero de Dios, que recorrió pueblos y ciudades predicando en las sinagogas y expulsando el mal, librándonos de nuestros temores.
Dichosos nosotros por ser invitados a nutrirnos de él para que podamos servir a quienes sufren. R/. Señor, yo no soy digno…

ORACIÓN DE ABANDONO EN DIOS de Charles de Foucauld.

(Se podría recitar despacio después de la comunión).
Padre: Me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea, por ello te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo. Lo acepto todo con tal de que se cumpla tu voluntad en mí y en todas las criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te encomiendo mi alma, te la entrego con todo el amor de que soy capaz, porque te amo y necesito darme, ponerme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque tú eres mi Padre. R/ Amén.

DESPEDIDA / BENDICIÓN

Hermanos: El sufrimiento siempre permanecerá como un misterio y también como un escándalo y un desafío a nuestra fe…
Podemos intentar actuar como si no nos afectara, negar que exista o alejarnos de él,
pero para un cristiano no hay escape verdadero…
Nunca lo comprenderemos del todo, pero sabemos que tiene sentido y es salvador.
Nuestro amigo Jesús nos ha enseñado a sobrellevar las propias penas con paciencia y a entregarnos al servicio incansable y libre a los más necesitados…

Para poder hacer vida esta enseñanza, que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. R/ Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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