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Preparando mi liturgia: Levántate, come y avanza para encontrarme

XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE

¿Qué es lo que mantiene  a la gente viva, sana y en crecimiento?  Por lo que respecta al cuerpo, el alimento.  Pero, somos más que cuerpo – también somos afectos, ideas y espíritu – y por eso necesitamos también, según nuestra edad y desarrollo, protección, convivencia, meditación, capacidad de amor y de donación…

Y, ¿qué necesitamos para mantenernos “caminando” como cristianos?  Nuestra fe y confianza en Dios.  Sabemos que la fe se mantiene viva y crece por nuestra íntima relación con Cristo, escuchando, reflexionando y aplicando su palabra y nutriéndonos de la eucaristía.

Con este “viático” caminaremos por la vida al encuentro de Dios y al servicio integral de nuestros hermanos…

Que el Señor Jesús nos dé en esta celebración el alimento nutritivo para nuestra vida y misión.

SALUDO

El Señor Jesús, que nos amó y se entregó a Dios como ofrenda viva, esté siempre con ustedes.  R/ Amén.

ACTO PENITENCIAL

En silencio, con sinceridad, reconozcamos que frecuentemente no hemos valorado ni meditado la palabra de Cristo, y no nos hemos alimentado del ejemplo de vida ni de su eucaristía.  Por eso, y mucho más, pidamos al Señor que nos perdone.  (Pausa)

•      Señor Jesús, tú nos das el alimento de tu palabra y nos mandas levantarnos de nuestros cansancios y pecados para caminar hacia ti.  Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, tú nos das el alimento de tu cuerpo en la comunión y nos mandas caminar firmes y seguros, movidos por tu fuerza.  Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús,  tú nos das el alimento de tu amor y nos mandas salir a encontrar y amar a nuestro hermano.  Señor, ten piedad.

Ten misericordia de nosotros, Señor, y elimina todos nuestros pecados.  Haz que te valoremos más como alimento para el camino de nuestra vida y llévanos a la vida eterna. R/ Amén.

LECTURAS

1 Reyes 19, 4-8: El profeta, deprimido, ya no le encontraba sentido a su vida y misión, pero Dios le envía comida y bebida y le ordena: “Levántate, recupera fuerzas y camina a mi encuentro”… Con ese alimento camina cuarenta días y cuarenta noches, es decir, toda su vida…

Salmo 33: Saboreen y vean que bueno es el Señor que escucha y salva de las angustias… Su Palabra es sabia y tranquilizadora… Alegrémonos y alabémoslo…

Efesios 4, 30-5, 2: Dios se pone triste cuando tenemos amargura o ira, cuando estamos enfadados y nos insultamos o caemos en algún tipo de maldad… Quiere alegrarse viendo que somos buenos, comprensivos, amorosos y capaces de perdonarnos unos a otros, que lo imitamos a Él en su amor y entrega a Dios…

Juan 6, 41-51: El pan que nos da Jesús es su persona… quiere que aprendamos de Él y nos hagamos sus discípulos; desea que creamos en Él… Esa Palabra nos hará vivir para siempre y con ella podremos darle vida al mundo…

ORACIÓN DE LOS FIELES

Roguemos a Jesucristo, quien dijo: “Los que vengan a mí no padecerán más hambre y los que crean en mí no tendrán más sed”.   Y, porque sabemos que es alimento para el camino, digámosle después de cada petición: “Quédate con nosotros, Señor”.

1.     Por los que dejan la Iglesia debido a que no les gusta el proceso de  renovación de la misma, y, también,  por los que se alejan de ella porque los cambios tardan en llegar, para que tanto los unos como los otros aprendan a aceptar la dimensión humana del cuerpo de Cristo.  Roguemos al Señor.

2.     Por los que se sienten desalentados, por los heridos por la dureza de la vida y por los que buscan a Dios pero no han podido encontrarlo, para que podamos ser para ellos como humildes señales en el camino que los lleve a su encuentro.  Roguemos al Señor.

3.     Por los que se sienten abandonados por aquellos en quienes confiaban y por los que luchan sinceramente para permanecer fieles a su compromiso matrimonial o en su consagración a una misión, para que encuentren en Cristo, siempre fiel, el pan de la fortaleza de la fidelidad.  Roguemos al Señor.

4.     Por los pobres, los que sufren alguna discapacidad, los que viven solos, los inadaptados, los enfermos, para que encuentren verdaderos hermanos que los acompañen, inspiren y animen a creer y a experimentar el amor de Dios.   Roguemos al Señor.

Señor Jesucristo, cuando reconocemos nuestras miserias y las de nuestros hermanos nos sentimos pequeños e impotentes.  Sé tú para nosotros alimento que nos inyecte fortaleza para que nuestro amor sea cálido, profundo, compasivo, servicial y humilde como el tuyo. Te lo pedimos a ti que eres nuestro modelo y Señor por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

INVIATACIÓN A RECIRTAR EL PADRENUESTRO

Con las palabras de Jesús, Hijo fiel de Dios, pidamos al Padre de todos el Alimento que nos da fuerza para vivir y servir en plenitud.  R/ Padre Nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

Este es Jesús, el Pan Vivo bajado del cielo para dar Vida al mundo.  Quienes comen de este Pan vivirán plenamente.  Dichosos nosotros, invitados ahora a comer de este Pan de Vida.  R/ Señor yo no soy digno…

DESPEDIDA Y BENDICIÓN    

Hermanos: hemos “comido” el Pan de Vida.  Nos hemos hecho uno con él y, en él con todos nuestros hermanos porque son su Cuerpo.

Por eso, como él tenemos que entregarnos viviendo los unos para los  otros y procurando que entre nosotros nadie sea marginado ni pisoteado.

Podemos llevar a cabo esta misión  en la vida con la bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hijo y Espíritu Santo. R/ Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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