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Preparando mi liturgia: ¡Salud! ¡Que la vida sea fiesta!

¡Salud! ¡Que la vida sea fiesta!

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE / GUÍA

El Señor nos dice que la vida es una fiesta aún con todos sus problemas y miserias…  Sí, una fiesta, si aprendemos a mirarla con ojos de fe descubriremos que la vida es bella.  Ciertamente tenemos afanes y preocupaciones diarios, días de luto y problemas, pero la realidad más profunda es que no estamos solos, que tenemos a Dios que nos invita a beber el vino de su amor y de su proximidad…

Cuando dos jóvenes comienzan juntos la vida matrimonial, están afirmando que creen el uno en el otro; que creen en el amor que se cultiva todos los días, en la donación completa, en la vida compartida, en el futuro…  Éste es el mensaje que nos da Dios hoy: Él se ha entregado a través de su Hijo a nosotros en una alianza de amor, más hermosa y duradera que la del matrimonio.  En él se nos ha dado para siempre y para que tengamos Vida.  Él sigue transformando para nosotros el agua de nuestra rutina y de los fracasos de nuestra existencia en vino de abundante alegría.  Y el mejor vino se reservará para el fin, para la felicidad eterna…

¡Bebamos y brindemos con el vino de la alegría y del servicio en esta celebración!  ¡Compartamos el Pan y el Vino que nos alimentan para transformarnos en otros cristos!

SALUDO

Un mismo Espíritu, el Espíritu Santo, distribuye dones diversos a diferentes personas tal como a él mismo le place.  Que por medio del mismo Espíritu, Jesús, el Señor, nos dé los dones que necesitamos para edificar su Iglesia.

Y Él esté siempre con ustedes.  R/ Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

En silencio, entremos en nosotros mismos y con sinceridad reconozcamos que muchas veces buscamos la felicidad fuera de lo que Jesús nos ha recomendado… Preguntémonos ante el Señor: ¿Dónde radica nuestra alegría como cristianos? Y pidamos perdón…  (Pausa)

•      Señor Jesús, por medio de tu perdón transforma la tristeza de nuestro pecado en alegría de reconciliación y amistad: R/ Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, Señor de vida, álzanos desde nuestra angustia y desolación y haznos alegres y felices: R/ Cristo, ten piedad

•      Señor Jesús, alegría de nuestra vida, enséñanos a encontrar felicidad en compartir y en hacer felices a los demás: R/ Señor, ten piedad.

Con tu bondad, Señor, perdona nuestros pecados, haz que irradiemos tu amor a los demás y llévanos a la vida eterna.  R/ Amén.

ORACIÓN COLECTA

Dios, siempre fiel y lleno de amor, gracias porque tu Hijo compartió la alegría de una boda, en Caná.

Él calienta nuestros corazones con su amor, prepara una mesa para nosotros y nos sirve el vino de la alianza, nos atrae más cerca de ti y nos acerca más a los hermanos. 

Haz que nuestras vidas se conviertan en fiesta, canto alegre de alabanza dirigido a ti y servicio a nuestros hermanos.

Te lo pedimos por medio nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

LECTURAS

Isaías 62, 1-5: Dios es como un joven enamorado de su pueblo, se casa con él, por eso está siempre dispuesto a perdonarlo y a ayudarle a ser justo… Dios es el esposo de nuestras almas…

Salmo 95: Cantemos al Señor… proclamemos su amor día tras día… gobierna con justicia…

1 Corintios 12, 4-11: Dios suscita en la Iglesia diferentes dones, servicios y actividades para el bien común…

Juan 2, 1-11: La mirada atenta y servicial de la Virgen María descubre que falta el vino de la alegría en una boda… Jesús, el novio, realiza su primer “signo”: convertir el agua en vino, así trae plenitud de vida y felicidad…

ORACIÓN DE LOS FIELES

Jesús nos ha invitado ahora a la fiesta del banquete de su Palabra y su Eucaristía; él se nos da a sí mismo como pan de fuerza y como el más sabroso vino.  Roguémosle por aquellos cuya vida ha sido mezclada con del dolor, la tristeza y el sufrimiento, y digamos: “Señor, escucha a tu pueblo”.

1.     Señor, sirve a tu Iglesia el buen vino de tu perdón, porque nuestro amor sigue estando tibio, y no tenemos suficiente fe en ti ni confianza en los hermanos; que sepamos también perdonarnos unos a otros, de todo corazón.  Oremos.  R/ Señor, escucha a tu pueblo.

2.     Señor, sirve a nuestras familias el vino del amor, para que el padre y la madre en el hogar sean fieles y entregados el uno al otro, y para que los hijos aprendan de sus padres a preocuparse por los demás y a servirte a ti fielmente.  Oremos.  R/ Señor, escucha a tu pueblo.

3.     Señor, vierte el vino de tu fortaleza y tu esperanza en todos los que sufren. Y en todos los que pueden ayudarles derrama el vino de su compasión y solidaridad.  Oremos.  R/ Señor, escucha a tu pueblo.

4.     Señor, sirve a nuestras comunidades cristianas el vino de la unidad y la amistad, para que todos seamos uno en ti, y todos juntos lleguemos a ser tu propio cuerpo para servirnos unos  a otros  y también al mundo entero,  por medio de nuestro espíritu de participación y de atención  de los unos a los otros.  Oremos.  R/ Señor, escucha a tu pueblo.

5.     Señor, vierte el vino de tu alegría y de tu vida a todos nosotros que participamos en esta eucaristía, y danos el pan de ti mismo para que vivamos siempre en ti.  Oremos: R/ Señor, escucha a tu pueblo.

Señor Jesús, no permitas que nuestra vida se convierta en banal y superficial, como un vino aguado. Permanece cercano a nosotros y cólmanos con tu alegría, ahora y por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

INVITACIÓN AL PADRE NUESTRO

Invitados a la mesa del Señor y unidos por su Espíritu, hablémosle a nuestro Padre bondadoso: R/ Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

Éste es Jesucristo, el Señor, que nos invita a la fiesta de su cuerpo y de su sangre, como promesa y anticipo del banquete de boda eterno.

Dichosos nosotros que hemos aceptado esta invitación a este banquete de vida y salvación.  R/ Señor, no soy digno…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te damos gracias, Dios Padre nuestro, porque tu Hijo Jesucristo nos ha dirigido en esta celebración palabras de ánimo y alegría; y porque ha escanciado para nosotros el vino de su nueva y eterna alianza.

Queremos que nuestra vida se convierta en una fiesta de perdón, de mutuo servicio y de entrega a ti.

Que esta celebración sea para nosotros un degustar anticipado de la felicidad que nos preparas en tu casa del cielo.

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.  R/ Amén.

DESPEDIDA Y BENDICIÓN

Hermanos: Una boda, una fiesta matrimonial, es siempre importante, como fiesta de servicio, amor y de amistad.

Ahora, en esta eucaristía, acabamos de celebrar el amor de Dios para su pueblo: Dios se “casa” con nosotros, Jesús se “casa” con su Iglesia.

Dios es siempre fiel en su amor. Que todos nosotros sepamos también responderle fielmente con amor.

Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.  R/ Amén.

Vayamos a vivir la fiesta del servicio a nuestros hermanos.  R/ Demos gracias a Dios.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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