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¿Se han multiplicado las apariciones ante la pandemia del coronavirus?

En este artículo te decimos qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la revelación pública y privada. Mucho ojo ante los falsos “mensajes divinos”.

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

En estos días del coronavirus, como en todo tiempo de crisis, se ha desatado una fiebre de “apariciones”, “visones” y “mensajes”: Desde luces entre las nubes que son interpretadas como cristos, vírgenes o ángeles que buscan prevenirnos de ciertos peligros, hasta los que nos amenazan con castigos eternos por obedecer indicaciones de los pastores de la Iglesia, como comulgar en la mano…

Para ayudarte a discernir la veracidad o falsedad de estas supuestas apariciones y sus mensajes te compartimos lo siguiente:

DIFERENCIAS ENTRE REVELACIÓN PÚBLICA Y REVELACIÓN PRIVADA

La Revelación Pública es:

  • Realizada progresivamente por Dios a partir de Abraham y, mediante los profetas, hasta Jesucristo.
  • Testimoniada en las dos partes de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento.
  • Destinada a todos los seres humanos y a todo el ser humano, de cualquier tiempo y lugar.
  • Distinta radicalmente, por esencia y no sólo de grado, de las llamadas revelaciones privadas.
  • Concluida con Cristo en el Nuevo Testamento, al cual la Iglesia se siente vinculada.

Se llama “revelación”, porque en ella Dios se ha dado a conocer progresivamente a los hombres, hasta el punto de hacerse Él mismo hombre, para atraer a Sí y para reunir en Sí, a todo el mundo por medio del Hijo encarnado, Jesucristo.

La Revelación Pública es también un proceso en el que se manifiestan contenidos que tienen que ver con la inteligencia y con la comprensión del misterio de Dios. Quien guía esta obra de crecimiento de la comprensión es el Espíritu Santo.

La Revelación alcanza su culminación en Cristo, mismo que mandó a los apóstoles predicar a todos los hombres el Evangelio como fuente de toda la verdad salvadora y de toda norma de conducta, comunicándoles así los bienes divinos.

La trasmisión del Evangelio, según el mandato del Señor, se hizo de dos maneras de parte de los apóstoles: oralmente y por escrito. Estos confiaron a sus sucesores la tarea de transmitir hasta el fin de los tiempos.

Esta transmisión viva, llevada a cabo en el Espíritu Santo, es llamada Tradición en cuanto distinta de la Escritura pero ligada estrechamente a ella.

Revelación privada

  • Es toda aquella revelación (aparición, visión, milagro…) que se verifica después de la conclusión del Nuevo Testamento.
  • Son las apariciones de Jesús, de María, de los ángeles o de los santos, así como los mensajes por ellos entregados o los milagros por ellos realizados o en su nombre ocurridos en los siglos sucesivos.
  • Si estuviéramos ante un caso de «visiones» o «aparición» se trataría de percepción interior o visión imaginativa, donde coincide un elemento externo, suprasensible, con el elemento subjetivo que traduce la experiencia.
  • Esto exige que la Iglesia estudie con mucho detenimiento el fenómeno y recurra al auxilio de las ciencias (entre las que no se ha de excluir la psicología) para conseguir un acercamiento lo más objetivo a la realidad.

¿Qué elementos contiene la aprobación eclesiástica de una revelación privada?

a) Que el mensaje en cuestión no contiene nada que vaya contra la fe y las buenas costumbres.

b) Que es lícito hacerlo público.

c) Que los fieles están autorizados a darle su adhesión en forma prudente.

¿Cuál es la relación entre Revelación Pública y privada?

La Iglesia acepta la existencia de las revelaciones privadas. Reconoce su existencia, el Catecismo de la Iglesia Católica (No. 67) nos enseña que algunas de ellas han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia.  Su función es la de ayudar a vivir la Revelación de Cristo en una determinada época de la historia. 

La práctica o la aceptación de lo manifestado por medio de una revelación privada, no es necesaria para la salvación de los fieles, aunque puede ser considera una herramienta de la que se sirve el Espíritu Santo para orientarnos mejor y establecer el camino a seguir en algún determinado momento.

En conclusión:

Seamos cuidadosos con tanta “revelación privada” que pulula en cientos ambientes y en las redes sociales… Es mejor dedicarnos a profundizar en el estudio y meditación de la “Revelación Pública” y de la sólida y sana doctrina de la Iglesia que ha emanado de ella…

Hay personas a las que les encantan las supuestas apariciones y sus presuntos mensajes que condenan ciertas ideologías políticas, o que exigen ciertas conductas de “perfeccionamiento individual” basado en el masoquismo, o que hacen sentir privilegiado a un grupo sobre otros… La pregunta siempre será: ¿Es esto lo que nos enseña la Biblia y los dogmas de la Iglesia sobre estos temas?

No es uno a nivel individual el que puede decidir si un mensaje o una aparición son auténticas, la Iglesia debe decidirlo y a veces tarda mucho tiempo para eso y a nosotros nos toca obedecer sus criterios…

Cuidado… ¡El Espíritu de la Verdad nos ayude a discernir y a obedecer!

(Recomendamos profundizar este tema, leyendo y comprendiendo de forma íntegra el Catecismo de la Iglesia Católica en sus números del 50-73).

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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