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Aprender y enseñar el Discernimiento

José Andrés Guzmán Soto

Una de las cualidades que sólo  tienen los seres humanos es la capacidad de reflexionar sobre un hecho, un acontecimiento, una actitud o un comportamiento y hacer un discernimiento y tomar una decisión; es decir, hacer un juicio justo sobre alguna acción y opinar o decidir sobre el hecho.

En el momento actual, existen múltiples factores tanto personales como sociales que influyen de manera determinante en el buen juicio de quien toma una decisión o da una opinión, como la educación, la cultura, los valores familiares y de manera muy determinante los medios de comunicación y el sistema sociocultural que impone sus valores.

Ejemplos los tenemos a diario: hay personas de doble cara, cuyo discernimiento o juicio se guía por una doble moral, manga ancha para ellos y manga corta para los demás; otros basan sus juicios sobre el famoso “qué dirán los demás”, o qué van a pensar los que nos conocen; existen, además los que hacen juicios para quedar bien con “los de arriba”, o por temor a perder el empleo o para no ser excluidos del grupo social en que se mueven.

Existen también muchas personas, que dejándose manipular por los medios de comunicación o la publicidad, basan sus juicios en lo que opina la radio, la televisión o las famosas redes sociales y se convierten en “jueces” de las acciones o decisiones de otras personas.

Por otro lado están las personas, cuyos juicios están fundamentados en dogmatismos y fundamentalismos sean ideológicos, políticos, religiosos, científicos y hasta filosóficos, de tal manera que se sienten dueños  y poseedores de la verdad absoluta, tachando los juicios de los demás como erróneos o falsos.

Pero, lo más grave está en aquellas personas que hacen su discernimiento o juicio con base en el odio, la venganza, la corrupción, la mentira para destruir a los demás en su honor y dignidad, causando la muerte moral y a veces física de las personas.

Ante esta realidad, es necesario revertirla y buscar la manera de aprender y enseñar el buen discernimiento, el buen juicio que ayude a construir una sociedad más justa, una sociedad más responsable, más incluyente y más tolerante.

Un buen discernimiento debe tener como base la honestidad y la sinceridad de quien emite un juicio, reconociendo que es humano, puede estar en el error y está dispuesto a reconocerlo con razones suficientes.

Un buen juicio tiene como base el bien y el respeto a la dignidad de las personas con tolerancia y amor. Recordemos siempre que un buen discernimiento  es un don, es un regalo para hacernos más humanos, para una mejor convivencia humana, para construir un mundo mejor. Está en nuestras manos hacerlo.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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