Home / Cultura y Formación / Aprendiendo de… San Pedro Canisio

Aprendiendo de… San Pedro Canisio

Pbro. Adrián Ramos Ruelas

El país de Alemania ha dado muchos frutos de vida cristiana y de santidad. Gran parte de esos frutos se deben al trabajo misionero realizado por dos de sus más grandes evangelizadores: San Pedro Canisio y, siglos antes, San Bonifacio.

Nuestro santo, cuya memoria se puede celebrar el 21 de diciembre, en los días previos a la solemnidad del Nacimiento de nuestro Señor, nació en Nimega, Holanda, en 1521. A los diecinueve años obtuvo la licenciatura en teología. El momento fuerte de su conversión ocurrió tras realizar Ejercicios Espirituales con el padre Pedro Fabro, santo también, de la Compañía de Jesús.

Entusiasmado por la vida religiosa, hizo el voto de castidad y se hizo jesuita. Admitido en la Comunidad, se dedicó a la oración, al estudio, a la mediación y la ayuda a los pobres en Colonia. Fue muy amable con las personas que le discutían, pero tremendo contra los errores de los protestantes que entonces se expandían. Fue llamado por esa razón: “Martillo de los herejes”.

Entre sus principales obras, logró redactar dos Catecismos, uno resumido y otro explicado, los cuales fueron traducidos a muchos idiomas y se propagaron por millares.

En su incansable labor como misionero, recorrió a pie y a caballo Alemania, Austria, Holanda e Italia. Fundó colegios y seminarios para la formación de los futuros sacerdotes. Fue precursor de la prensa católica.

Después de rezar el Rosario, el 21 de diciembre de 1597, exclamó, lleno de alegría: “¡Mírenla, ahí está!. ¡Ahí está”!… y murió. La Virgen Santísima había venido para llevárselo al cielo, cuenta su biografía.

El Papa Pío XI lo canonizó y lo declaró Doctor de la Iglesia en 1925.

¿Qué podemos aprender de este santo?

  1. A defender amablemente nuestra fe católica. En ocasiones nos comportamos de manera agresiva y ofensiva con los hermanos cristianos que nos invitan a su secta u ofenden el mensaje católico. Él nos enseña a defender la pureza de la fe sin necesidad de discusiones.
  2. Nos enseña a divulgar el mensaje cristiano a través de la prensa. Ahora que nos vemos invadidos por los medios de comunicación social, este santo nos inspira a comunicar el mensaje del amor de Dios por medio de las redes sociales y los medios de comunicación puestos a nuestro alcance.

Su profunda espiritualidad. A pesar de sus múltiples tareas como misionero, alimentaba su fe con la oración, la meditación y la caridad con los pobres.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Preparando mi liturgia: Quienes acojan el mensaje de Jesús, tendrán paz

DOMINGO XIV IDEAS PARA EL CELEBRANTE¿Cuántas personas pertenecen a nuestra Iglesia? Los católicos no alcanzan …