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Celebración de la Palabra: ¿Mi familia me entrena para vivir la espiritualidad de comunión con todos?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

DOMINGO XXVII T.O.

EL SEÑOR NOS ENSEÑA A AMAR

Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Las primeras páginas de la Biblia nos dicen que Dios creó al ser humano, hombre y mujer, a su imagen y semejanza.  Él, que es amor, quiso que se unieran con un vínculo de amor fiel e indisoluble… Así era al principio y así debería haber sido siempre.  Pero, por la dureza de nuestro corazón hemos inventado diversas normas, entre ellas algunas contrarias al plan original de Dios… Jesús nos recuerda cuál era la idea de Dios “en el principio”… La iglesia nos enseña que el matrimonio es un “sacramento” porque hace presente el amor de Dios entre nosotros: fiel, fuerte y perenne: una verdadera alianza de amor que crece y se fortalece día con día… El amor de los esposos debe ser escuela para los hijos y éstos deben contagiarlo a sus vecinos y amigos…

Con los matrimonios, con aquellos con quienes estamos vinculados por el amor de amistad, con nuestras comunidades cristianas oremos para que nuestro amor se mantenga en crecimiento y sea cada vez más fuerte, fiable y fiel.

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA: Alabemos y glorifiquemos a nuestro Padre Dios por crear al ser humano a su imagen y semejanza: capaz de amar fiel y generosamente.

El Señor, con su amor, esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: En silencio, humildemente, pidamos al Señor perdón porque nuestro amor no siempre ha sido fiel, fuerte y duradero.  (Pausa)

•        Ten misericordia, Señor, de los hogares donde el amor se está marchitando porque los esposos se van distanciando y separando el uno del otro: Señor, ten piedad de nosotros.

•        Ten misericordia, Señor, de las familias rotas por la infidelidad y que ya no pueden perdonarse mutuamente: Cristo, ten piedad de nosotros.

•        Ten misericordia, Señor, de los hogares donde se ha extinguido el amor entre padre e hijos y entre hermanos: Señor, ten piedad de nosotros.

GUIA: Ten misericordia de todos nosotros, Señor, y perdona nuestros pecados contra el amor. Haz que nuestros hogares y comunidades reflejen tu amor siempre fiel y llévanos a la vida eterna. 

TODOS: Amén.

GUIA: Oh Dios, fuente y origen de todo amor, bendito seas por tu ternura inscrita en nuestros corazones.

Bendito seas por darnos a tu Hijo como señal de tu amor fiel.

No permitas que separemos lo que tú has unido: esposos y esposas, padres e hijos, tu Hijo y la Iglesia, amigos en sus penas y alegrías.

Que todos vivamos tu amor creativo y eterno y que lo testifiquemos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Génesis 2, 18-24: Dios crea al ser humano: varón y mujer… Él no quiere que estén solos, sino que se complementen uno al otro por amor…

Salmo 127: A quien sigue los caminos del Señor, Él lo bendice con una buena familia…

Hebreos 2, 8-11: Jesús es la fuente y modelo de todo amor, se hizo humano para hermanarse con nosotros y fue capaz de padecer por obediencia y para nuestra salvación…

Marcos 10, 2-16: Jesús nos recuerda el plan original de indisolubilidad que Dios diseñó para el matrimonio y ordenó a sus discípulos que permitieran a los niños acercarse a él, los presentó como modelos para recibir el Reino y los abrazaba y bendecía imponiéndoles las manos…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano
[En el evangelio, continuamos en el contexto de la subida a Jerusalén y la instrucción especial a los discípulos.  Hoy se nos narra una polémica con los fariseos seguida de puntualizaciones para los discípulos en particular.

En los tiempos de Jesús, los varones podían repudiar a sus mujeres, aunque se discutían las razones válidas para justificar esa costumbre (humana), incluso se sacaban de contexto algunos textos del AT para ello.  Los fariseos querían involucrar a Jesús en una discusión teórica al respecto y, de paso, poner en evidencia sus opiniones contrarias a (su interpretación de) la ley…  Sabemos que para Jesús lo que importa es la persona y su desarrollo integral y que él está en contra de todo lo que la oprima.  Esta no fue la excepción, Jesús salió en defensa de la mujer.  Él maneja las escrituras mejor que ellos; ellos argumentan con el Deuteronomio, él con el Génesis…

Marcos escribe para una sociedad romanizada y por eso también abre la posibilidad de que una mujer también pueda divorciarse de su marido, acción que era imposible entre los judíos.

Para comprender este texto y sus paralelos hemos de tener en cuenta que, para un judío varón, repudio, divorcio y adulterio representaban realidades iguales y con las mismas consecuencias para la mujer, nunca para él… Jesús va más allá de toda ley y tradición cultural y se remonta a la naturaleza misma del ser humano tal y como fue creado por Dios y ratifica que el hombre y la mujer sólo pueden perfeccionarse en una auténtica, profunda y estable relación de amor…

Para profundizar en el mensaje que hoy nos transmiten las lecturas bíblicas, sería bueno reflexionar (ayudados por las ciencias humanas) sobre cuatro aspectos fundamentales del ser humano: … De no hacerlo, caeremos en el fariseísmo y no podremos pensar, sentir, opinar y comportarnos lúcidamente.  Así que reflexionemos: ¿Estas realidades (sexualidad, amor, matrimonio y familia) están humanizándome o deshumanizándome?  ¿Estaré cumpliendo en mí y en los que me rodean el plan que Dios imprimió en mi naturaleza desde que me creó?  ¿En mis relaciones amorosas busco siempre el bien de los otros involucrados o sólo satisfaces a mi hedonismo?  ¿Estoy convencido de que lo único verdaderamente humano y humanizador es el amor que consiste en donarse para el bien del otro?

Algunas consideraciones:

•        Nunca debemos dar por sentado el amor, siempre debe cultivarse…

•        El amor sólo surge en los individuos que han desarrollado su humanidad y que sólo se mantendrá si las partes involucradas se acompañan y ayudan en sus procesos de humanización permanentemente…

•        Tampoco hay que esperar a que el amor sea perfecto, sino que hay que procurar que sea auténtico, es decir, que nos empeñemos en crecer en él a lo largo de toda la vida…

•        La unión del matrimonio se funda en el amor, no en la conveniencia, en el interés o en la atracción…

•        El matrimonio es un sacramento porque Dios, con su amor, está presente y activo en los esposos y porque ellos lo manifiestan como signo vivo y eficaz de su amor en el mundo…]

Hoy las lecturas, en general, nos presentan un proyecto de comunión más concreto que el de la semana pasada: la comunión comienza consigo mismos, con la pareja y con los hijos y hermanos… y alcanza a la comunidad…

Sabemos que nuestro Dios es un Dios de comunión y de fidelidad y que nos invita a vivir igual que él, es decir, a asumir, por amor, un compromiso libre de buscar el bien de las otras personas y a buscar caminos para crecer juntos… Desde la semana pasada hablábamos de la Espiritualidad de Comunión que debemos cultivar en la sociedad, ahora lo concretamos en la familia… y a partir de ahí al mundo entero

Antes de continuar, conviene aclarar que la palabra del Señor pide desarrollar ciertos valores a los esposos, a los hijos y a los hermanos, y que estos valores también deben ser cultivados por quienes viven en solitario… Por ejemplo, aunque tú vivas solo/a, también debes vivir el amor y la fidelidad contigo mismo, y también debes aprender a dialogar constructivamente con tus prójimos, etc… Además, para aplicar lo propuesto en esta reflexión, podrás hacer un acuerdo explícito con un grupo de amigos cercanos o con tu grupo de apostolado o tu Pequeña Comunidad de Fe… Siempre encontrarás a alguien para platicar sobre estos temas y/o para realizar los ejercicios propuestos… (Dicho esto, donde en este texto aparezca la palabra familia o relativa a, tú coloca la palabra que mejor se acomode a tu situación…).

Ahora sí, ¿qué cosa es la espiritualidad de comunión? San Juan Pablo II la definió así:

•        Una mirada del corazón hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado.

•        (la) capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como «uno que me pertenece», para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad.

•        (la) capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un “don para mí”, además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente.

•        es saber “dar espacio” al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (Cf. Ga 6,2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias. (Cf. NMI 43).

Todo esto debe comenzar a vivirse en el ambiente familiar, ya que en él aprendemos lo que luego enfrentaremos en la sociedad… ¿Cuáles de las ideas anteriores que nos enseñó S. Juan Pablo II ya las vivo en mi familia y con otras personas?  ¿Cuáles me faltan?

Entendemos que, para aprender a vivir la Espiritualidad de Comunión, las familias son (o deberían ser) escuelas que promueven de diálogo, la tolerancia, el respeto, la aceptación y, en definitiva, el amor… especialmente con los más pequeños y frágiles… Profundicemos…

•        Diálogo: En mi familia, ¿se sabe crecer a través del diálogo?  ¿Los hijos ven a los padres dialogando?  ¿Encontramos soluciones y crecimiento a través del diálogo?  ¿Cuántos de nuestros diálogos nos llevan a buenos resultados?

•        Tolerancia: ¿Tengo la capacidad de llevar con paciencia los diferencias de los otros?  ¿Puedo respetar el ritmo de los procesos ajenos?

•        Respeto: ¿Entiendo que el respeto me lleva a descubrir en el otro la presencia de Dios y de sus dones?  ¿Me siento respetado por todos los miembros de mi familia?  ¿Me doy cuenta que el respeto se aprende viviéndolo?  ¿Respeto la individualidad de los demás miembros de mi familia?

•        Aceptación: ¿De qué manera se vive la aceptación en mi familia?  ¿Me siento integrado y acogido con mis diferencias?

•        Amor: ¿Nos amamos siempre o sólo en público o cuando tenemos visitas en casa?  ¿Intercambiamos expresiones de amor genuinas en casa y fuera de ella?  ¿Nos expresamos el amor directamente, en persona, o solamente por medio de Facebook o de WhatsApp?  ¿Sabemos corregirnos y retroalimentarnos mutuamente con amor?

Esta tarea no es sencilla… el mismo Jesús sufrió mucho por amor… Pero el resultado es espléndido…

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.      Examina tu familia durante esta semana, escribe cosas muy concretas:

–        ¿Cuántos momentos de diálogo hubo en esta semana?  ¿Entre quiénes?

–        ¿En qué específicamente se notó la tolerancia entre los miembros de mi familia?

–        ¿Cómo concretamente nos respetamos durante esta semana?

–        ¿En qué he notado la aceptación entre todos los miembros de mi familia?

–        ¿Qué acciones concretas de amor pude notar entre los miembros de mi familia?

Al releer tus constataciones, ¿qué nuevas tareas descubres?

2.      En tu oración de esta semana preséntale a Dios la realidad de tu familia tal cual es… Y ponte a su disposición para que te vaya moldeando con su Palabra…

GUIA: Expresamos nuestra fe en el Dios vivo y, una Dios de unidad familiar, un Dios Rey que reina nuestras vidas.

Creo en un solo Dios…

GUIA: Pidamos a Dios, nuestro Padre amoroso, que complete en nosotros su trabajo de amor y digámosle:

“Señor, guárdanos en tu amor”.

1.      Por la iglesia, esposa de Cristo, para que sea siempre fiel al mensaje del evangelio y del amor liberador del mismo Cristo. Roguemos al Señor: “Señor, guárdanos en tu amor”.

2.      Por los hogares construidos sobre un amor desinteresado, para que a través de ellos podamos entender mejor toda la profundidad del amor de Dios.  Roguemos al Señor: “Señor, guárdanos en tu amor”.

3.      Por las familias rotas, para que la gente sea comprensiva con ellas y Dios les conceda su misericordia.  Roguemos al Señor: “Señor, guárdanos en tu amor”.

4.      Por los jóvenes que se preparan para el matrimonio, para que aprendan que la profundidad, permanencia y belleza del proceso del amor dependen de la mutua generosidad, la capacidad de perdonarse y el sincero compartir.  Roguemos al Señor: “Señor, guárdanos en tu amor”.

5.      Por los que han renunciado al matrimonio por el Reino de Dios, para que nunca sean vencidos por la nostalgia o la soledad, sino que sus corazones sean espaciosos y cálidos, acogedores y abiertos para todos atestiguando el amor universal de nuestro Dios.  Roguemos al Señor: “Señor, guárdanos en tu amor”.

GUIA: Dios y Padre nuestro, hazte presente con tu fidelidad dondequiera que la gente se reúna para construir comunidades de amor y amistad.  Y edifica nuestro amor sobre el fundamento del tuyo, para que perdure, fuerte y fiel, por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

GUIA: Tenemos un Padre amoroso en el cielo.  A él nos dirigimos en oración con las palabras del mismo Jesús. 

Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.” Amén.

ACCIÓN DE GRACIAS DE LOS ESPOSOS

(Esta oración podría rezarse durante el silencio después de comulgar)

“Padre nuestro, te agradecemos y alabamos porque creaste al ser humano, hombre y mujer, a tu imagen y semejanza y has puesto en su corazón un amor capaz de vincularlo contigo y con sus semejantes para construir la unidad.

Hoy te pedimos especialmente por los esposos, para que siempre sean conscientes de tu cercanía, tanto en sus penas como en sus alegrías, en días de cansancio y en los de satisfacción, en los días de siembra y en los de cosecha…

Por medio de la comunión de su amor y destino haz que tu vida de amor crezca en ellos.  Así, podrán contribuir a que tu amor sea conocido en el mundo, hasta el día en que colmes todas sus esperanzas en el amor de tu Hijo Jesucristo.   R/ Amén.”

GUIA: Oh Dios y Padre nuestro, nos has confiado tu amor no como un producto acabado, sino como una tarea de por vida.

Que el amor de tu Hijo enriquezca nuestro amor con inquebrantable fidelidad y generosidad, para que pueda resistir las tormentas y seguir creciendo en profundidad, hasta que lo corones con tu alegría que perdura para siempre, por los siglos de los siglos. 

TODOS: AMEN.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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