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¿Cómo cultivo la fortaleza y la sabiduría necesarias para cumplir mi misión profética?

XIV DOMINGO del TIEMPO ORDINARIO

¡Somos profetas vulnerables!

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Ezequiel 2, 2-5: Dios envía al sacerdote Ezequiel (y a nosotros) a predicar a un pueblo ofensivo, testarudo, obstinado y rebelde… Y, a pesar del rechazo, el profeta debe continuar su tarea…

Salmo 122: Levantemos nuestros ojos al Señor cuando nos sintamos despreciados (por cumplir nuestra misión) y necesitados de su misericordia…

2 Corintios 12, 7b-10: El Señor nos invita a reconocer nuestras debilidades y su fuerza, como S. Pablo, porque es a través de hombres flaquezas que Dios manifiesta su poder…

Marcos 6, 1-6: Jesús va a su pueblo natal, ahí enfrenta la indiferencia y la crítica, la falta de fe y el desprecio de sus paisanos que, por creer conocerlo bien, se resistieron a reconocer en él al enviado de Dios… También él es un profeta rechazado…

REFLEXIONEMOS:

[Las lecturas de hoy nos hacen sentir la vulnerabilidad de los creyentes que quieren vivir la voluntad de Dios y anunciar su palabra.  Esto, incluso, lo experimentó Jesús.

El evangelio de hoy es interesantísimo.  Conviene leer Marcos 1, 21-24 y compararlo con el relato de hoy.  Ambos escenas comienzan de forma muy parecida pero tienen desenlaces totalmente diferentes.  ¿Por qué Jesús triunfa en Cafarnaúm pero fracasa en Nazaret?

Es difícil entender lo que pasó por la mente y en el corazón de los nazarenos que convirtieron el conocimiento del origen y la familia de Jesús en un impedimento para aceptar su persona mensaje de salvación.  La incredulidad es un misterio.  ¿No se supondría que el conocimiento ayuda a la fe?

Ya habíamos oído que los familiares de Jesús pensaban que no estaba cuerdo y hoy lo venos escandalizando a sus paisanos y siendo rechazado por aquellos a quienes quería ayudar…

La semana pasada meditábamos en la necesidad de tener fe para que los milagros acontezcan.  Hoy nos topamos con gente que, por no tener fe, se niegan a descubrir en Jesús al profeta enviado por Dios para anunciarles sus novedades; la interioridad de Jesús – su imprevisibilidad y su inconformidad con las situaciones personales y colectivas contrarias a la voluntad de Dios – escapa a su comprensión meramente “externa”.

Si queremos seguir a Jesús debemos hacerlo por voluntad y convencimiento propios.  También debemos evitar creer que lo sabemos todo sobre él y debemos permitir que nos sorprenda, pues Jesús no es algo que se conoce sino alguien que se experimenta.

Otra línea de meditación y aplicación de estos textos sería iluminar con ellos nuestra tarea como enviados de Dios y la forma en que nos sentimos cuando nos desanimamos en esta misión...  ¡Ezequiel, Pablo y Jesús, aunque fracasan en algunos momentos, siguen profetizando y evangelizando!]

Por nuestro bautismo somos profetas… y a los profetas nunca les ha ido bien; siempre han sido incomprendidos y se les ha intentado anular porque su modo de actuar y de hablar cuestiona… Aún sus parientes y paisanos los han rechazado… ¿Cómo espero que a mí me salga todo bien cuando intento ser un profeta del Señor?

Jesús manifiesta una manera de actuar y una sabiduría que sus coterráneos, que creían conocerlo muy bien, no sólo no esperaban, sino que criticaban… ¿Tengo la fuerza de Cristo para soportar y enfrentar la crítica?  ¿Tengo sabiduría para vivir y cumplir mi misión?  ¿De dónde me viene esta sabiduría?  ¿Cómo proceso mi vida y los acontecimientos que voy viviendo?

No siempre obtenemos los resultados que buscamos en nuestra misión profética… Es conveniente que constantemente vayamos revisando nuestra vida, nuestros ires y venires, a la luz de lo que Dios espera de cada uno de nosotros… así podremos descubrir toda su ayuda y cosechar perlas de sabiduría…

La sabiduría del profeta está más allá de las respuestas positivas de sus oyentes, no se da por consenso… viene de estar atento a Dios y de reflexionar su palabra y cultivar un pensamiento crítico (hacia uno mismo y hacia la realidad circundante)… “Donde unos ven basura, otros ven dinero”; siempre hay que estar abiertos a nuevos aprendizajes… Siempre podemos vivir y trabajar alegres aún en medio de nuestras debilidades y fracasos… Porque ahí se manifiesta la gracia y la fuerza de Dios que trabaja a través de mi debilidad, de mis fracasos, de mis privaciones…

La sabiduría de Dios nos ayuda a cumplir nuestra misión… San Pablo nos da ejemplo de una sabiduría que evita la soberbia y promueve el reconocimiento humilde de nuestras propias debilidades… Esta es una sabiduría para todos los días… ¿Al reconocer humildemente mis limitaciones y debilidades acudo a la fuerza de Dios?  ¿Qué sabiduría necesito para cumplir mi tarea en mi familia?  ¿Cuál es la sabiduría que necesito ante los cambios políticos y sus repercusiones?

En la actualidad vivimos muchas dificultades porque no nos damos tiempo para reflexionar e interiorizar por causa de las prisas o del exceso de información… ¿Me doy tiempos y espacios para pensar, meditar, reflexionar, revisar, hacer opciones y tomar decisiones?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.     Escribe una lista de las veces que te has enfrentado con indiferencia y crítica en el cumplimiento de tu misión… ¿Aprendiste algo de estas experiencias?  ¿Estuviste en contacto con Dios, fuente de la sabiduría y la fortaleza?  Y, si lo solucionaste, ¿de dónde te vino la sabiduría para solucionarlo?  Y, si no lo resolviste, ¿qué te falta?

2.     Revisa cómo has evolucionado como profeta en tu ser social, político, religioso, familiar… ¿Qué descubro de mí mismo?  ¿Qué me han enseñado los errores cometidos?

3.     En tu oración de esta semana pídele al Señor: “Dame hoy la sabiduría para que pueda seguir cumpliendo con mi misión”… “Ayúdame a confiar que a través de mi debilidad manifiestas tu fuerza”

A la luz de todo lo que has meditado y compartido, puedes escribir tu propia versión del Salmo 122…

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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