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¿Cómo es la ceguera que tengo? ¿Ayudo a otros ciegos a mi alrededor?

Desarrollo Espiritual,

IV DOMINGO DE CUARESMA, Ciclo A, 22 de Marzo de 2020.

Jesús, luz que nos hace ver como él ve

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano / Pbro. Sergio Arturo Gómez M.

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

1 Samuel 16, 1b. 6-7. 10-13a: Dios no ve a las personas como nosotros que vemos sólo su apariencia, sino que es capaz de ver el corazón… Descubre cosas valiosas en el joven David, por eso lo elige, lo unge como rey y lo invade con su Espíritu…

Salmo 22: Confiemos en el Señor porque es nuestro buen pastor, satisface nuestra hambre y sed, nos defiende, nos unge con perfume y siempre nos da su bondad y misericordia…

Efesios 5, 8-14: Pablo nos recuerda que somos luz y por eso debemos caminar como hijos de la luz, dando frutos de bondad, justicia y verdad… Y, porque Cristo es nuestra luz, debemos despertar y levantarnos de entre los muertos…

Juan 9, 1-41: Jesús “vio” a un hombre ciego… Luego, se sigue un largo proceso para sanarlo y suscitarle la fe: Jesús hace barro y lo unge, lo manda la lavarse a una piscina llamada “el Enviado”… Después de recuperar la vista, tiene que enfrentarse a sus vecinos y a los fariseos a quienes les dice: “Yo soy el que era ciego y ahora puedo ver” y declara que Jesús es “un profeta”… Las opiniones sobre quién es Jesús se dividen… Finalmente, Jesús le abre los ojos de la fe y, por eso, le confiesa: “Creo Señor”… Había y hay otros ciegos y otras cegueras…

REFLEXIONEMOS:

La Palabra de hoy nos presenta a Dios como el que ve y ayuda a que todos veamos de verdad y más allá de las apariencias y a Jesús como quien nos trae la verdadera luz que pone todo en la perspectiva correcta…

El Evangelio de hoy fue escrito por San Juan, recordemos que él no sólo narra hechos históricos, sino que usa un lenguaje simbólico y nos transmite un mensaje profundamente teológico; recordemos también que Juan no habla de milagros sino de señales  que nos van revelando cualidades de Jesús…  Hoy, por ejemplo, nos describe un proceso catecumenal; la palabra bautismo en griego significa “iluminación” y Jesús había declarado “yo soy la luz del mundo” (8, 12). El ciego de nacimiento representa a quien va aceptando la iluminación de Jesús en su vida y dócilmente va obedeciendo, como el ir a lavarse, y va defendiendo su experiencia y creciendo en su fe… A su alrededor hay otros “ciegos” – sus papás, sus vecinos, los fariseos, los apóstoles – que representan a quienes tenemos dificultad para aceptar la luz que ilumina realidades que no queremos ver… “Quienes creen ver, se quedan ciegos”, dice el Señor…

Debemos asumir que no vemos todo, y que estamos en el proceso de comprender de una forma cada vez más plena la verdad. Para esto necesitamos, estar abiertos a la gracia para permitir que Dios vaya “agrandando” nuestro corazón.  ¿Puedo reconocer mi condición de “no tener la verdad absoluta”?

Jesús comienza untando/ungiendo el barro que hizo con tierra y saliva en los ojos del ciego.  Esto quiere decir que Jesús va a hacer de él un hombre nuevo; hará una nueva creación, este elemento se subraya por el hecho de ser sábado, es decir, se prolonga y se completa el tiempo de la creación… Por eso lo unge y el Espíritu lo transforma, por eso sus paisanos no lo reconocían; él ya se ha identificado con Jesús… A Juan parece no le satisface contarnos la curación física del ciego, sino todo el proceso siguiente de llegar a ser un hombre nuevo, libre y de fe…

Ir contra la corriente requiere valor y originalidad.  Pensar con libertad me pide renunciar a ganancias que obtengo estando con los demás. La influencia social es tan fuerte que acaba aplastando mi individualidad. ¿Soy consciente de la manera en que me dejo influenciar por ideas que acepto sólo porque están de moda?

Es importante subrayar la situación original en la que se encontraba el ciego, pedía limosna, dependía de otros, no era un hombre completo…  Jesús lo transforma por completo: este hombre va transformando su vida, consigue independencia y movilidad; se levanta de “entre los muertos”…

Los fariseos están ciegos y así quieren seguir en su formalismo legal, expulsan al recién sanado.  Jesús lo busca y le confirma la validez de su experiencia y de su fe, por eso el hombre termina postrado en adoración ante Jesús a quien reconoce como el Enviado y la Luz, como Dios Hombre al que puede adorar humildemente en espíritu y en verdad…

Mientras, tristemente, los fariseos continúan ciegos… Y yo, ¿hago un proceso de desarrollo en la fe o permanezco condenando desde mi rígida postura y el miedo al compromiso?

¿Cómo lograr un espíritu libre y audaz, capaz de soltar conceptos viejos y entender lo que Dios quiere de mí?

Jesús es la persona que mejor ve, que descubre las necesidades del otro, que interviene para mejorar la vista de sus interlocutores… yo, ¿veo como Él? ¿Me dejo sanar los ojos de mi corazón para ayudar a mis hermanos en sus momentos de debilidad? ¿Vivo mi ser bautizado como una iluminación especial en mi día a día?

Dios, por nuestro bautismo, quiere que veamos como Jesús… Algunos aprendieron a ver como Él:

•      El Apóstol Pablo se quedó ciego para poder ver de nuevo la luz del Jesús que perseguía,

•      San Francisco de Asís pudo ver y escuchar a Dios en medio de la crisis que vivía la Iglesia de su tiempo,

•      Teresa de Calcuta pudo ver lo que Dios le pedía a través de los más pobres,

Dios quiere que veamos la realidad que nos rodea y nos grita a través de ella… Ahí debemos encontrarlo y adorarlo…

Necesitamos “ver” que estamos involucrados en la realidad que nos rodea: La situación de muchos migrantes y desplazados, la violencia que se vive en nuestra patria, maltrato y discriminación, contaminación, tejido social roto, crisis familiares, jóvenes sin futuro y sin presente… Tenemos que ser conscientes de que, si no somos parte de la solución, entonces somos causa del problema… ¿Quiero que Jesús me cure para colaborar con Él en la sanación de otros? ¿Cómo estoy respondiéndole a este Dios convirtiéndome en la nueva creatura que Él quiere que sea?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Haz una lista que incluya momentos obscuros de tu vida que se transformaron en momentos luminosos… Tal vez momentos iniciales de lejanía y luego de cercanía con Dios o con personas que lo traslucían…

¿Quién te ayudó a salir de las tinieblas? ¿Cómo le hizo para ayudarte?

Descubre a tu alrededor a otras personas que necesiten la luz del amor de Cristo para pasar de las tinieblas a la luz…

¿Qué harás para ayudarles?

2.     En tu oración da gracias al Señor

•      porque te ha regalado la iluminación especial del bautismo…

•      porque te ha visto con amor y te ha elegido…

•      porque ha hecho de ti una nueva creación…

también pídele que te ayude a hacer ver a tus hermanos, a través de tus gestos y palabras, la luz que es Cristo…

(Si esta ficha te ayuda, compártela)

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimediosgdl.org.mx, pestaña de “formación” y “desarrollo espiritual”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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