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¿Cuál es el proyecto de familia en el que estoy trabajando?

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

Quiero que mi casa sea de Dios y dedicarme a sus cosas

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO DE LA AGRADA FAMILIA?

Samuel 1, 20-22. 24-28: Ana y su marido Elcaná se muestran agradecidos por haber recibido el regalo de un hijo de parte de Dios… Luego, Ana le consagra a Dios su pequeño hijo Samuel…

Salmo 83: Anhelo estar cerca de Dios y encontrar en él fuerza y alegría…

1 Juan 3, 1-2. 21-24: Somos hijos de Dios… Si cumplimos sus mandamientos él nos concederá lo que pidamos… Debemos creer en Jesús y amarnos unos a otros… Así él permanecerá en nosotros…

Lucas 2, 41-52: En este pasaje, cuando Jesús se queda en Jerusalén y sus padres piensan que estaba perdido, podemos descubrir algunas de las cualidades domésticas de la Sagrada Familia: el equilibrio entre la libertad y la sana preocupación de unos por otros, la confianza en Dios, el diálogo abierto, la obediencia, el crecimiento, etc…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

[Los evangelios nos cuentan pocas cosas sobre la infancia de Jesús – que huyó con su familia a Egipto para su protección, que se “perdió” en el templo, que crecía en su pueblo bajo la autoridad de sus padres – y, más que los datos cronológicos, lo que interesa es el mansaje teológico que transmiten.  Nada sabemos de su juventud.  Pasó aproximadamente treinta años de “vida oculta”.

Teniendo mucho cuidado de no basar nuestras reflexiones en proyecciones o fantasías sino en el dato revelado, podemos suponer que la experiencia amorosamente humana de Jesús con su clan familiar le sirvió para comprender lo que luego nos compartiría en su predicación: que todos somos hijos de Abbá y hermanos entre nosotros.  El amor familiar le pudo dar una perspectiva original de la ley y la religión para invitarnos a superar el cumplimiento externo de los mandamientos y la subsiguiente superioridad moral…  Jesús comprendió lo maternal que es su Padre divino y nos enseñó – mejor que cualquier otra religión, ideología o filosofía – a vivir eso divino que él nos aproximó…

Esto le fue posible a Jesús porque, además de ser Dios, es verdadero hombre… Por eso y mucho más, nos conviene renovar nuestra fe en la humanidad de Jesús y reflexionar sobre si en nuestras familias vivimos valores humanos y divinos y nos ayudamos a experimentar el amor de Dios-Abbá…]

1.     En la primera lectura escuchamos a Ana decir: “Yo le pedí un hijo al Señor, ahora se lo ofrezco y se lo consagro”… Esta es la actitud de una persona piadosa y con temor de Dios en su vida, está consciente de que la familia es un don de Dios y por eso se la pide con fe, y una vez que la recibe es cuidadosa en extremo por hacerlo crecer: Consagra el don que es su familia al Señor que se la ha dado. ¿Has orado al Señor como Ana, la madre del profeta Samuel, para pedir por la familia que tienes? ¿Eres consciente de la necesidad de consagrar tu familia al Señor? ¿Qué cosas concretas haces para lograr que tu familia esté consagrada al Bien?

2.     En la segunda lectura, san Juan nos dice que vamos a ser semejantes a Dios y lo veremos tal cual es; que cumplamos los mandamientos de Jesús y nos amemos unos a otros; que el Espíritu Santo nos asegura que así permaneceremos en Dios y Dios en nosotros… Así como la Santísima Trinidad vive la plena comunión en el amor, la Sagrada Familia vive también la comunión en Dios y en su amor… Nuestras familias también deben nacer, consagrarse, fortalecerse y nutrirse en esta comunión de con Dios… ¿Soy creador de la comunión en mi familia? ¿Estoy consciente de cuáles de mis acciones concretas promueven la comunión y cuáles no?

La Palabra de hoy nos invita a entender que somos seres de comunión y para la comunión… También que, basándonos en la comunión de y con Dios, podemos desarrollar la capacidad de entablar buen trato y buenas relaciones interpersonales con mi familia en particular y con la familia humana en general…

A pesar de este mensaje tan positivo, también podemos constatar en nuestros ambientes que existen personas dañadas en su capacidad de contacto… Tal vez nosotros seamos así y nos comportemos de manera tóxica, hagamos sentir mal a los que están con nosotros… Es importante que hagamos un alto en el camino y nos hagamos conscientes de nuestras heridas en esta área y que nos responsabilicemos de lo que necesitamos sanar en nosotros, para no continuar con actitudes tóxicas y destructivas que dañan, hacen sentir mal y, frecuentemente, son un obstáculo para el sano crecimiento de las personas que amamos y nos aman… ¿Qué sabor de boca dejo en las personas que me tratan? ¿Qué pensamientos, sentimientos, actitudes y comportamientos tóxicos tengo? ¿En qué necesito sanarme?

La familia también tiene (o debe tener) un proyecto de crecimiento, es un ser vivo al que se le va dando forma, calidad de vida, dirección, sentido: un proyecto donde los valores de Dios (fe, esperanza y caridad) son el eje conductor de esta construcción y donde también la calidez, la comunicación, la tolerancia y el respeto son parte importante para lograr concretar lo que Dios y nosotros queremos… Los frutos que se producen son variados y deliciosos… La familia es el lugar donde se forjan las grandes personas, hombres y mujeres de bien, creyentes capaces de transformar y construir un mundo mejor que el que encontramos… ¿Cómo voy logrando este crecimiento de mi familia? ¿Me gusta cómo va creciendo mi familia? ¿Qué más puedo y debo hacer?

3.     El evangelio de ese día presenta a la Sagrada Familia yendo al templo de Jerusalén a ofrecer sacrificios, ellos peregrinan, al terminar sus compromisos José y María emprenden el regreso con el resto de sus familiares, pero Jesús, sin que sus padres lo sepan, permanece en la ciudad… Podemos decir que la vida de la Sagrada familia giraba en torno a las “cosas de Dios”. Eso le daba solidez a su vida familiar, ya que al verse acompañada por Dios y moldeada en torno a sus intereses, va encontrando la contención necesaria en los valores espirituales y esto le da solidez en su crecimiento y se va fortaleciéndola como imagen viva de Dios…

Toda familia debe “peregrinar” hacia Dios: nuestra vida es como un peregrinar, en el que vamos acompañados de nuestros familiares (y amigos más cercanos), nos queda claro que la meta es llegar a la “casa de Dios” y que en este caminar, si nos acogemos a él, iremos seguros, confiados y a la sombra de sus alas…

Entendemos que este peregrinar tiene sus riesgos y peligros, y que necesitamos ser cuidadosos de nuestra persona y de nuestra familia, para elegir siempre alegremente lo mejor, avanzando siempre con la confianza puesta en El Señor e implorando la bendición de su protección y su fuerza cada día…

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Describe (por escrito) cómo es el proyecto de familia en el que tú estás trabajando…. o… si aún no tienes proyecto familiar, ¿no crees que sea tiempo de especificar uno?

2.     Te recomendamos leer:

•      Un libro sobre familia: Familiaris consortio o Amoris laetitia.

•              Un libro que te ayude a sanar tus heridas: Cómo sanar las ocho etapas de la vida, Dennis Linn, Matthew Linn y Sheila Fabricant.

3.     Hoy ofrecemos un anexo especial para examinar algunos valores que existen en tu familia o que deben ser cultivados por ti para que tu familia sea mejor.

4.     Durante esta semana, pide al Señor la gracia de contribuir con tus comportamientos a que tu familia se vaya haciendo cada día más “sagrada”…

EXAMEN (DE CONCIENCIA) PARA DESCUBRIR ALGUNOS VALORES QUE YA EXISTEN O QUE DEBO CULTIVAR EN MI FAMILIA

1.     El valor del agradecimiento: ¿Les gradezco a mis familiares todo lo que recibo de ellos: el compartir de cosas materiales, el apoyo moral, el consuelo en el dolor, la presencia en tiempo de prueba, etc.? Cuando no se me da lo que pido, ¿entiendo y acepto o me pongo intransigente? ¿Soy exigente con los miembros de mi familia hasta el grado de volverme un tirano? ¿Tengo la capacidad de decir gracias a mis familiares por las cosas buenas que hacen por mí?

2.     Valor de la colaboración. ¿Soy capaz de ayudar en las labores de la casa? ¿Soy consciente de las necesidades imprevistas que hay en mi familia y colaboro? Si me piden ayuda, ¿soy capaz de hacerlo? ¿Estoy dispuesto a apoyar a los demás en sus tareas? ¿Es mi familia un lugar donde todos nos ayudamos? ¿Existen entre los miembros de mi familia alianzas de unos contra otros? ¿Quiénes se buscan y se ayudan más, quienes se alejan más? ¿Quién es más participativo y quién se aísla? ¿Puedo reconocer no sólo los resultados, sino también los esfuerzos que hacen los demás?

3.     Valor de la unidad: ¿Hay en mi familia un ambiente de unidad? ¿Soy capaz de formar equipo con mi familia? ¿Cómo contribuyo a la unión o desunión de mi familia?

4.     Valor del crecimiento: ¿Es mi familia un lugar donde todos podemos crecer y desarrollar los talentos que tenemos? ¿Cómo concretamente se promueve el crecimiento de cada uno de los miembros? ¿Se tiene en la familia una convivencia que aumenta los lazos fraternos y paterno- filiales? ¿Tengo empatía por los miembros de mi familia? ¿Soy capaz de ponerme en los zapatos de cada uno?

5.     Valor del respeto: ¿Tengo respeto por las diferencias de los miembros de mi familia? ¿Son los papás y los hermanos mayores pacientes y respetuosos con los hermanos menores? ¿Son los hijos pequeños (los hermanos menores) abusivos con los mayores? ¿Doy ejemplo de respeto a todos?

6.     Valor de la aceptación: ¿Es mi casa un lugar donde se acepta a todos como son? ¿Existe alguien que es tratado como chivo expiatorio? ¿Acepto a las personas y a las situaciones como vengan?

7.     Valor del reconocimiento del otro: ¿En mi familia se reconocen las cualidades de cada integrante? ¿Les digo a cada uno lo valioso de sus cualidades y sus personas? ¿Celebro sus triunfos y logros? En la medida de nuestras posibilidades, ¿hacemos fiestas para celebrar a todos?

8.     Valor del Perdón: ¿En mi familia sabemos pedirnos disculpas y perdón siempre que es necesario? ¿Sé disculpar y perdonar aun cuando no me lo piden? ¿Existe odio, resentimiento o rencores entre algunos miembros de mi familia?

9.     Valor de la comunicación: En general, ¿la comunicación en familia es cálida y respetuosa? Cuando es necesario, ¿se realizar correcciones adecuadas y a tiempo?

10.    Valor de los límites: Hay cosas de mi familia que no me pertenecen, ¿tengo la capacidad de respetarlas? ¿Acepto y asumo que hay decisiones que deben ser tomadas por los padres y no de los hijos? ¿Manifiesto respeto por la privacidad de cada uno?

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11.    Valor de la equidad: ¿Hay algún miembro de mi familia que recibe más atenciones que otros?

¿Yo trato a todos, según sus necesidades y roles, pero con el mismo amor?

FINALMENTE:

•      ¿Reconozco que algunos de los problemas de mi familia son por mi causa? ¿Cuáles? ¿Me comprometo a enmendarme?

•      No basta con reconocer mis errores sino que he de arrepentirme y proponerme cambiar… Me conviene hacer una buena confesión y resarcir el daño hecho previamente con un nuevo comportamiento…

•      ¿En qué estoy dispuesto a colaborar con los demás para que mi familia mejore?

•      ¿Qué haré concretamente para que mi familia sea cada vez más un espacio sagrado?

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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