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¡Dios-Espíritu re-crea, re-une y re-concilia a través de nosotros!

PENTECOSTÉS

¿Unifico y ayudo a todos con mi forma de hablar?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO DE PENTECOSTÉS?

Hechos de los Apóstoles 2, 1-11: El Espíritu irrumpe y los discípulos, después de recibir su fuego, hablan de las maravillas de Dios a todos los pueblos que hay bajo el cielo… y todos los escuchan en sus propias lenguas…

Salmo 103: Dios, enviando su Espíritu, re-crea y re-puebla la faz de la tierra…

1 Corintios 12, 3-7. 12-13: Por la acción de Espíritu Santo podemos formar el único Cuerpo de Cristo con nuestros múltiples dones y ricas diferencias para el bien común…

Juan 20, 19-23: Jesús resucitado nos desea la paz y nos envía, como el Padre lo ha enviado a Él y nos insufla el Espíritu Santo para continuar su obra reconciliadora… Jesús-Dios-Espíritu hace una nueva creación con nosotros…

REFLEXIONEMOS:

[La Palabra de hoy nos habla de Dios-Espíritu de forma rica y variada.  Conviene recordar que la Biblia no suele presentarnos crónicas periodísticas sino “teología”, así que, al leerla y meditarla, hemos de superar la literalidad y profundizar en su mensaje espiritual y en los compromisos que nos deja.

Pablo nos recuerda que Dios-Espíritu hace que todos formemos una unidad “orgánica” más fuerte que cualquier forma de vida biológica.  Y Juan nos narra una “venida” del Espíritu diferente a la que nos presenta Lucas en el libro de los Hechos, una que es tan sencilla que tendemos a olvidarla, es el mismo Jesús resucitado quien “insufla” el Espíritu a sus apóstoles re-creándolos…

Pudiéramos decir que las “venidas” de Dios-Espíritu-Jesús son muchas, variadas y cotidianas ayer como hoy.  Hoy no celebramos sólo la conmemoración de un acontecimiento del pasado o una fiesta en honor al Espíritu Santo separado del Padre y del Hijo.  Hoy intentamos revivir lo que las lecturas nos han recordado: que todos, sin importar la diversidad de nuestros orígenes y circunstancias, formamos un cuerpo animado por el Espíritu con la misma misión que el Padre le encomendó a Jesús…

Conviene también que hagamos algunas breves aclaraciones:

•      El Espíritu no es algo o alguien separado de Dios, recordemos que Dios es trino y es uno; es un solo Dios y tres personas distintas pero nunca aisladas.

•      Cuando hablamos de que el Espíritu nos da dones lo decimos en sentido metafórico pues es Dios mismo el que se dona a sí mismo por completo para que podamos ser y vivir en el amor.

•      El Espíritu Santo no se da a algunos cuantos privilegiados sino a todos.  Él habla el lenguaje universal del amor y por eso nos une en una experiencia contraria a Babel.

•      La relación que hemos de tener con Dios-Espíritu es la misma que vivió Jesús, no se trata de una “devoción” sino de una íntima relación personal.

•      Dios-Espíritu actúa no desde fuera sino desde la profundidad de nuestro ser haciéndonos cada vez más libres y plenos.

•      No deberíamos pretender descubrir a Dios-Espíritu de forma intelectual sino espiritual…

Nuestro objetivo no debería ser intentar poseer al Espíritu Santo sino dejarnos poseer por él y, conscientes de nuestros límites individuales, procurar estar atentos a su presencia en los hermanos que nos rodean y que son “dones” para nosotros y nuestro caminar hacia Dios…]

La Palabra de hoy describe lo que el Espíritu Santo, que hemos recibido ya, puede seguir haciendo en nuestro mundo… ¿Cuál es el Espíritu que anima y mueve mis pensamientos y acciones?

Podemos decir que el Espíritu que irrumpe en Pentecostés viene a sanar la división que sufre la humanidad provocada por la soberbia y la falta de buena comunicación (recordemos el episodio de la torre de Babel)… Pero esa tarea la realizará a través de nosotros si somos buenos comunicadores…

El día de Pentecostés, el lenguaje de los discípulos era entendible para todos, sin importar su procedencia ni cultura…  Generalmente, aunque no siempre, el que todos escuchen lo que estoy diciendo es señal de que uso bien el arte de la comunicación y cuando no me escuchan es que no me estoy comunicando bien… El arte de la comunicación nos lleva a bien construir nuestro interior, nuestra familia, la unidad en nuestra sociedad e Iglesia… nos lleva a construir el cuerpo de Cristo… Por eso me pregunto: ¿Cuántas “lenguas” hablo? ¿Hablo un lenguaje que transmite paz y esperanza? ¿Doy testimonios maravillosos que promueven el entendimiento y la reconciliación? ¿Mis palabras describen y construyen un mundo re-creado por Dios? ¿Mis opiniones van tejiendo la unidad de un solo cuerpo? ¿Mis silencios, gestos y opiniones promueven el amor y el buen entendimiento?

La mala comunicación hace surgir muchos problemas: en la pareja y la familia, en la sociedad, en el trabajo o escuela, en las comunidades y en la parroquia… ¿Tienes algún ejemplo concreto en tu vida de complicaciones causadas por mala comunicación y común-unión?

Por el contrario, el arte de la buena comunicación nos ayuda a resolver los problemas que nos envuelven…  Una buena comunicación nos lleva a descubrir y re-crear el corazón del otro y fortalece la unidad.  En este punto, ¿cómo crees que la buena comunicación y el diálogo pueden resolver desde problemas de pareja hasta asuntos de inseguridad en nuestra colonia y en nuestro país?

Te invitamos a evaluar el contenido y el estilo de tu comunicación… ¿Sé expresar completa y adecuadamente mis sentimientos y deseos? ¿Consigo siempre hablar o, a veces, grito (o golpeo)? Cuando discuto algún tema delicado, ¿asumo mis responsabilidades o sólo acuso? ¿Supongo demasiadas cosas o pregunto y acepto?… Recuerda que la respuesta que recibes de los que interactúan contigo demuestra la calidad de lo que tú estás comunicando…

Dios, a través de su Espíritu, quiere hacer una nueva creación en nosotros a todos los niveles… ¿Quiero dejar que Dios abra y llene mi mente y corazón? ¿Acepto que siempre debo acercarme a mis prójimos con empatía y amor? ¿Estoy abierto a la revisión y retroalimentación constantemente?

Si queremos ser personas que comuniquen el bien y lo comuniquen bien debemos comprometernos en un diálogo constante de actualización, pues las personas cambiamos constantemente… A veces, si pensamos que no hay mudanzas en nuestras vidas, dejamos de compartir las nuevas huellas que las circunstancias y Dios van dejando en nosotros… cada día es nuevo y cada día soy y eres una persona nueva…

(Notas:

•      Si crees que tienes problemas constantes de comunicación, quizá sea tiempo de buscar atención.  Haz varias veces este ejercicio simple: Comunica algo a un familiar o amigo cercano y pídeles que te digan lo que entendieron… ¿Es lo que tú querías decir? Tal vez necesites resolver algunos problemas o aprender algunas herramientas para mejorar tu capacidad de comunicarte.

•      Si bien es verdad que la comunicación interpersonal es una vía de, por lo menos, dos sentidos, bien hablar y bien escuchar, en la reflexión de hoy hemos querido poner más atención al cómo organizamos y emitimos nuestros mensajes… Sin embargo, para no quedarnos con una trunca percepción del proceso comunicativo, tengamos en cuenta que un buen comunicador también debe dominar el arte de la escucha.  Reflexión que tú puedes iniciar y que, si Dios nos permite, podremos profundizar juntos algún otro día).

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Revisa tu estilo de comunicación y responde: ¿Estoy siendo agente de paz, de unidad y de perdón a través de mi buena comunicación? ¿En qué lo noto?

2.     Escribe una lista de las palabras y frases que usas más frecuentemente y descubre lo que transmiten… ¿Su mensaje es positivo o negativo?

Esfuérzate esta semana en decir frases nutricias y evitar frases tóxicas…

3.     En tu oración de esta semana pide: “Señor, que yo sea un agente de unidad, de reconciliación y de paz.  Que sepa usar un lenguaje que construya el corazón de mis hermanos.  Que sepa compartir con mis hermanos la misión que Dios me ha dado”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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