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¡Dios nos creó para la armonía!

X DOMINGO del TIEMPO ORDINARIO

Luchar contra el mal y encontrar el equilibrio… un trabajo de cada día

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Génesis 3, 9-15: Después de que Adán y Eva comieron del árbol prohibido se alejaron y se escondieron de Dios, tenían vergüenza y miedo, notaron su desnudez pero no asumieron su propia responsabilidad sino que comenzaron a culparse el uno al otro…

Salmo 129: El Señor nos escucha cuando acudimos a él con arrepentimiento sincero, olvida nuestras culpas y nos perdona.  Por eso confiamos en que nos redimirá de todas nuestras iniquidades…

2 Corintios 4, 13-5, 1: Pablo nos propone, desde la fe y confiando en quien resucitó a Jesús, un camino de crecimiento espiritual a pesar de las situaciones adversas en la vida, del desgaste natural por la edad y de los sufrimientos… A este camino de superación se agregan cada vez más y más personas…

Marcos 3, 20-35: Jesús va desarrollando su ministerio y a su alrededor se generan críticas,  desconfianza y oposición: sus parientes dicen que está loco y los escribas que está endemoniado… Y él nos invita a ser dóciles al Espíritu Santo y a que seamos miembros cercanos de su nuevo círculo familiar a través de la aceptación y la práctica de su palabra…

REFLEXIONEMOS:

[La primera lectura y el salmo plantean un tema interesante: el pecado, sus consecuencias y su posible solución…

Jesús aparece hoy totalmente libre de los condicionamientos y expectativas que su familia y las élites religiosas depositaban en él.  Es comprensible que sus familiares se preocuparan por su bienestar personal y por el de ellos mismos pues su comportamiento ponía en riesgo su buena fama y su integridad… Pero él va más allá de lo que le han enseñado sobre su relación con Dios y con las personas, se deja guiar por el Espíritu y amplia los límites que su cultura pretendía imponerle… Por eso decían que estaba loco o poseído… Así, él se libera del mal que quería inmovilizarlo y crea una nueva familia de seguidores…

Evitemos pues dos actitudes que nos impiden superar el mal: no hacer nada por el miedo a equivocarnos y creer que ya tenemos todas las experiencias y respuestas y, por lo tanto, cerrarnos a cualquier novedad (incluso del evangelio), esta cerrazón e inmovilidad es el pecado contra el Espíritu Santo del que habla Jesús en el evangelio de hoy.

Por eso, superemos el mal unidos y al estilo de Jesús: haciéndonos sus familiares; escuchando y cumpliendo su palabra.]

Hoy escuchamos hablar del Pecado y de cómo éste introduce una perturbación profunda en el ser humano… Dios nos hizo para el encuentro, para la armonía, para la buena relación de la persona consigo misma, con los otros, con la creación y con Él…

Fijémonos cómo Adán, después de pecar, escucha los pasos de Dios en el jardín y no corre a su encuentro sino a esconderse; se ha roto la comunicación abierta y sincera con Él…

Esta perturbación es contagiosa… la serpiente contagia a la mujer y ésta a su marido; los rumores a la familia de Jesús y los escribas a las multitudes… quien tiene desequilibrio desequilibra a los que lo rodean… por el pecado, viene la enemistad entre todos…

En medio de este panorama sombrío surge la esperanza de que Jesús le aplastará la cabeza a la serpiente… El maestro viene a formar una comunidad de seguidores de su estilo de vida y su mensaje… Esta comunidad es una nueva familia, tan íntima – o más – que la formada por su madre y sus parientes de sangre… Pero, la sangre que corre por las venas de esta nueva familia son las ideas de Jesús, sus convicciones, sus opciones y sus proyectos… La armonía original del paraíso, la familiaridad con Dios, sólo se restablece a través de la escucha y del cumplimiento de su Palabra… Si no amamos y comulgamos con la Palabra de Dios, atribuiremos al mal lo que viene del Bien y nos resistiremos a creer y crecer; pecaremos contra el Espíritu Santo y el mal reinará…

San Pablo nos invita a trabajar por mantener la armonía con Dios y con los demás a pesar de las dificultades… sólo así podremos trascender las limitaciones de la vida presente y llegaremos a la salvación eterna…

Recapitulemos.  Dios nos creó para crecer en relación armónica con:

1.     La creación; a través de nuestros sentidos… ¿Cuido y respeto la creación?  ¿Soy consciente de que promover la sana ecología es una obligación cristiana?  (Recuerda la relación de S. Francisco con la hermana naturaleza; el documento del Papa Francisco “Laudato si” nos da una perspectiva muy actual y profunda sobre este amplio e importante tema…)

2.     Los otros; a través del lenguaje… En este mundo desarmonizado, ¿cómo concretamente promuevo la paz, el equilibrio y la armonía entre las personas?  (Si es que la promuevo…)  Si no soy parte de la solución, soy parte del problema… ¿Trabajo en buscar soluciones o causo los problemas?

3.     Nosotros mismos; a través de la introspección… ¿Soy capaz de construir mi armonía interior a través de la resolución de mis conflictos internos?  ¿Soy consciente de cuando dos (o más) partes mías están en lucha?

4.     Dios; a través de la oración… ¿Me doy cuenta cómo es mi armonía o mi desarmonía con Dios?  ¿En qué no estoy de acuerdo con Él?  ¿Tengo conflictos con Él o sus planes?  ¿Hay situaciones que no le he perdonado?  ¿Existen partes de su Palabra que no acepto ni quiero cumplir?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

1.     Escribe una lista de las características y rasgos que no te gustan de ti mismo… Reflexiona, ¿cuáles desarmonizan tu vida personal y cómo afectan tu relación con los demás y con Dios? (Te sugerimos leer un libro de John Powell SJ, ¿Por qué tengo miedo decirte quién soy? y/o Que mi verdadero yo se ponga de pie).

2.     Descubre y escribe algunas de tus ideas erróneas, limitadas y limitantes de lo que Dios es para ti… Compáralas con lo que Jesús manifiesta y dice de su Padre y del Espíritu… Esto de purificar nuestra imagen de Dios es una tarea para toda la vida, ¿no crees?

Escribe una oración sobre la armonía que debe existir en tu relación con Él, con su creación, con sus hijos y contigo mismo… Rézala y adáptala progresivamente durante toda la semana…

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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