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Dios nos invita a ejercer nuestra autoridad al estilo de Jesús

XXIX DOMINGO del TIEMPO ORDINARIO

¿Cómo contrarresto mi necesidad de ser reconocido y de sentirme influyente y poderoso?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS ESTE DOMINGO?

Isaías 53, 10-11: El cuarto canto de Isaías sobre el Siervo Sufriente se cumple plenamente en Jesús que con sus trabajos, sufrimientos y entrega dará a conocer los designios del Señor y justificará a muchos…

Salmo 32: Nosotros confiamos y esperamos en Dios porque su Palabra es sincera, Él es leal, ama la justicia, es bueno, nos cuida y nos salva…

Hebreos 4, 14-16: Jesús es nuestro sumo sacerdote que es capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos ya que los conoce por experiencia… Confiemos en que recibiremos de él misericordia, gracia y ayuda…

Marcos 10, 35-45: La plenitud de la vida no se alcanza, como pensaban los Zebedeos, detentando el poder humano sino siguiendo el ejemplo de su Maestro, haciéndose servidor de todos y donando de la propia vida…

REFLEXIONEMOS:

[Continuamos acompañando a Jesús en su camino hacia Jerusalén. Previo al texto que meditamos hoy, Jesús les anuncia, por tercera y última vez, el desenlace trágico de su vida terrena y vemos que los discípulos reaccionan de forma radicalmente opuesta a la situación y a sus enseñanzas: Santiago y Juan buscan privilegios ante la indignación (y envidia) de los demás.

Detengámonos en algunos detalles:

•      “Uno a tu derecha y otros a tu izquierda”.  Esta petición manifiesta un afán de superioridad…

•      “No saben lo que piden”.  Jesús y ellos no tienen los mismos criterios… Él los está invitando a morir a su lado.  En la cruz, el momento de la glorificación para Marcos, tenía uno a su derecha y otro a su izquierda…

•      “Los otros diez se indignaron”.  Todos tenían las mismas ambiciones…

•      “Los jefes de los pueblos los tiranizan”.  El poder se usa mal si se usa para oprimir a otros, pero Jesús propone a sus seguidores todo lo contrario: servir y dar la vida libremente como lo hizo él que puso toda su humanidad al servicio de los demás a lo largo de toda su vida.  El que más domina es menos cristiano y el que más sirve es más cristiano.

Según esto, podemos entender que el ser humano sólo se realiza en la donación servicial… Si no descubrimos esta verdad y si no vivimos congruentemente con ella, nos desviviremos por conseguir privilegios como los discípulos en este evangelio, como el joven rico, como los jefes de las naciones…

Los discípulos tuvieron que hacer un largo proceso de conversión desde que acompañaron a Jesús en su ministerio hasta que, después de su resurrección, se convirtieron en sus testigos.  Nosotros también, como individuos y como comunidad, tenemos que hacerlo…

Jesús desenmascara nuestras ambiciones ocultas y nos pide que superemos nuestra mentalidad egoísta, que – descubriendo la gloria que se esconde en el servir por amor – nos  convirtamos en servidores, aunque eso signifique beber su cáliz y ser bautizados en sangre.

¿Me siento llamado a convertirme cada día en un servidor desinteresado?]

En el Evangelio de hoy, Jesús da una respuesta dura a sus apóstoles Santiago y Juan que pedían puestos de importancia en su reino: “no saben lo que piden”… con esta respuesta y sus demás enseñanzas quiere cambiar nuestro entendimiento de las relaciones de poder que se dan entre las personas y los grupos sociales, nos previene de los peligros que conllevan y nos enseña la importancia de servir más que de querer dominar

Si somos sinceros, descubriremos que también nosotros, como Santiago y Juan, buscamos sobresalir y controlar; buscamos ser exitosos y triunfadores por sobre y aún a costa de los demás… A veces, cuando llegamos a tener un cargo, nos sale el dictador que llevamos dentro… Comencemos por preguntarnos: ¿Para qué quiero el poder si ni siquiera lo sé usar?

Necesitamos hacernos conscientes de nuestros vacíos y de cómo los queremos llenar…

Jesús nos propone un estilo de grandeza que choca frontalmente con el estilo de ejercer el poder en el mundo… Según Él hay dos tipos de líder: El que se sirve de los demás y el que sirve a los demás aún a costa de sacrificios personales…

Mirando alrededor vemos una lucha de poder entre egos que buscan devorarse unos a otros para crecer… Si participamos en estas luchas perdemos la perspectiva de la utilidad de nuestra vida y la misión que tenemos en ella… El ego nos ciega; el poder seduce y prostituye… ¿Cuánta energía pierdo en las luchas de poder?  ¿Me mueve internamente una necesidad ciega de reconocimiento y aplausos?  ¿Cuántas veces he visto mi dignidad de persona por los suelos con tal de que alguien poderoso me sonriera o me mirara?  ¿Busco siempre mi “éxito” y “bienestar” o me empeño también en crecer interior e integralmente y en ayudar a los que me rodean?

Constatamos que en todo grupo humano existe la tendencia natural a establecer cierta jerarquía… a veces, incluso mediante abusos del poder, la seducción, la inteligencia, el chantaje… ¿Cuál es el estilo de liderazgo que quiero ejercer?

Aclaremos que Jesús no está en contra de que exista organización y jerarquía; Él nos previene de lo difícil que es ejercer el poder sin corrompernos y nos invita a servir al prójimo desgastándonos a nosotros mismos… Por eso necesitamos promover un uso de la autoridad más respetuoso y promotor de lo auténticamente humano y divino que existe en y entre nosotros… ¿Algunas veces quiero ser el “primero”?  ¿Para qué quiero ser el “primero”?  ¿Mi estilo es el de los jefes de este mundo o el que Jesús, lleno de amor servicial, nos enseñó con sus palabras y con su ejemplo vida?

En nuestras familias y grupos, a la luz de la Palabra de hoy, tenemos que promover una competencia al revés de la usual; debemos impulsar una competencia entre todos para crecer como personas, para servir más, para compartir y trabajar más por los otros… Y hemos de descubrir nuestras profundas carencias y sanarlas: ¿Qué necesidades tengo de ser reconocido, de sentirme poderoso, de controlar, de tener influencia?  ¿Qué puedo hacer para curar estas necesidades enfermizas?

Necesitamos descubrir y curar nuestras necesidades no resueltas y nuestros vacíos, sólo así podremos prepararnos para cumplir la “misión” que Dios nos está encomendando en nuestra vida: ser líderes al estilo de los verdaderos profetas y de Jesús, aunque duela y desgaste… Podemos encontrar el perfil del líder cristiano en la segunda lectura de hoy: Jesús puede ser solidario con sus hermanos porque ha experimentado los mismos sufrimientos que ellos… Así Jesús vence la tentación del poder al estilo de los “jefes de este mundo”… ¿Qué estilo de liderazgo quiero y debo ejercer yo?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.     Te proponemos organizar, en familia o en grupo, algunos juegos de compartir y luego de competir para aprender la diferencia entre ambos… y aplicarlo a nuestra vida diaria…

2.     Descubre qué necesidades de reconocimiento tienes que quieres que los demás te resuelvan… piensa cómo puedes resolverlas tú mismo o con ayuda psicoterapéutica y/o dirección espiritual…

3.     Reflexiona  y saca conclusiones sobre la poesía “EL PLACER DE SERVIR” de Gabriela Mistral:

4.     Durante esta semana, cuando vayas a ejercer tu autoridad (sea poca o mucha), haz una oración: Pídele al Señor mayor humildad y capacidad de servicio, aunque te cueste y duela… Pídele que puedas cumplir tu misión de servicio… Dile: “quiero beber tu cáliz, quiero cargar mi cruz”…

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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