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¿Elijo responsablemente mantenerme unido a Dios?

XXI DOMINGO del TIEMPO ORDINARIO

El alimento y la bebida para comulgar con Dios y servir a nuestros hermanos

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Josué 24, 1-2a. 15-17. 18b: Josué nos invita a decidir a qué Dios queremos servir, los israelitas decidieron, reflexionando en su propia historia, unir sus destino al del Dios que los escogió, los liberó, los salvó y los protegió con grandes prodigios a lo largo de su historia…

Salmo 33: Bendigamos al Señor… Dios vela y salva a sus siervos que esperan el Él…

Efesios 5, 21-32: Como Cristo ama a su Iglesia entregándose por ella y purificándola, así el marido debe amar a su esposa…

Juan 6, 55. 60-69: Muchos de sus oyentes y discípulos abandonan a Jesús, por eso Él cuestiona a sus apóstoles (y a nosotros) preguntando: “¿También ustedes quieren dejarme?”

Necesitamos valorar debidamente que Él tiene Palabras (exigencias) que producen Vida y seguirlo…

(Nota: Hoy terminamos la hermosa serie de cinco domingos que abordaron, desde distintos ángulos, el tema de Jesús – Palabra y Eucaristía – como verdadera comida y bebida para nuestras vidas.  Meditamos, por dosis, el largo y profundo capítulo 6to. de San Juan, la segunda Lectura estuvo tomada de la carta de San Pablo a los Efesios, durante tres domingos el Salmo responsorial fue tomado del Salmo 33, otros domingos leímos trozos del Salmo 144 y del 77 y las primeras lecturas fueron diferentes cada semana: 2 de Reyes, Éxodo, 1Reyes, Proverbios y Josué.

En las cinco lecciones de las semanas pasadas, fuimos proponiendo algunas nociones básicas para hacerlas vida en nuestro día a día partiendo del principio de que estábamos “comiendo y digiriendo” la Palabra de Dios: La maravilla de compartir nuestros dones para que Jesús los multiplique, el placer de hacernos personas nuevas cada día, la fortaleza para superar nuestras crisis y continuar con nuestra misión, el buen juicio y la sabiduría que viene de la Palabra y la necesidad de optar libre y personalmente por seguir al Señor.

Es conveniente dedicar un tiempo para recapitular los aprendizajes que hemos tenido y los desafíos con los que nos quedamos… Y hacerlos vida en nuestro diario vivir.)

REFLEXIONEMOS:

[Llegamos al final del capítulo 6 de San Juan.  Jesús nos ha ido explicando que la única manera de trascender la vida terrena-biológica es desgastarla sirviendo al prójimo como él que se deja comer… A los oyentes de Jesús nos puede parecer escandalosa su propuesta de dejar nuestro ego y entregarnos a los demás y de dejar de refugiarnos en el servicio a Dios para desentendernos de servir a nuestros prójimos…. Ha llegado el momento de decidir entre acceder a la vida eterna o continuar enredados en la pura materialidad.

Desglosemos algunos versículos:

“El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha”.  Frase clave para entender todo el capítulo.  La carne y el espíritu son dos maneras diferentes de afrontar la existencia; vivir para responder solamente a las exigencias de la carne limita nuestras potencialidades, sólo una actitud espiritual da sentido y trascendencia a la vida… Nuestras preocupaciones y ocupaciones son casi siempre terrenales-carnales, ¿no es así?

La carne sin espíritu no vale nada. La carne con espíritu lo es todo.  Jesús ha querido que comamos su carne porque ahí está el espíritu y para que nuestra carne tenga su espíritu también.

“Las palabras (exigencias) que les he dicho son espíritu y vida”.  Como cuando Jesús habló con Nicodemo y con la samaritana, la referencia es clave para entender el mensaje.

“Nadie puede acercarse a mí si el Padre no se lo concede”.  Hay que cultivar la experiencia de Dios y actuar en consecuencia para entender a Jesús… No se trata simplemente de creer en Dios sino de vivirlo.

“Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás”.  Ya no son sólo los judíos los que lo abandonan, ahora son también sus discípulos… Nosotros hemos de tomar una decisión bien pensada…

“¿También ustedes quieren marcharse?”  Jesús no busca aprobación y no está dispuesto a ceder en la radicalidad de su mensaje.  ¡De más de 5,000 que vemos comer al inicio de este capítulo sólo restan 12!

“Señor, ¿a quién iremos?  Tus palabras, aunque desconcertantes, comunican vida plena”.  Pedro se adhiere al mensaje de Jesús.  Ya se perfila como cabeza de los 12 que son el fundamento de la nueva comunidad de creyentes.

Hoy somos millones los que nos llamamos cristianos aunque la mayoría no vivimos las radicales exigencias del mensaje de Jesús y, definitivamente, no nos dejamos comer, no nos entregamos totalmente a promover el bien integral  de las personas.

Jesús no busca la gloria ni la promete a quienes lo sigan.  De ahí que seguirlo de verdad implica renunciar a toda ambición y desgastarse beneficiando a los demás.

Al parecer, hemos despojado al evangelio de sus exigencias y buscamos a Jesús para que nos salve a nivel terrenal.  También, hemos convertido la eucaristía en un amuleto o en un objeto de adoración despojándola de todo compromiso de entregar nuestra vida…

El don que hizo de sí mismo fue absoluto, por eso me exige también entrega total.

¿Celebrar la Eucaristía, escuchar la palabra de Dios y comulgar repercute en mi entrega al bien ajeno?]

Josué nos invita a hacer un alto en el camino y repasar nuestra historia personal (y comunitaria) para descubrir los momentos en que Dios ha estado presente y actuante… Así podemos reconocer su fidelidad y, consecuentemente, querer corresponderle… ¿Descubro las diversas intervenciones de Dios a lo largo de mi vida?  ¿De qué medios se ha valido para actuar?

El Salmo nos invita a confiar en el Dios que tiene sus ojos y oídos atentos a nuestras necesidades y que interviene a nuestro favor librándonos de nuestras angustias y de nuestros enemigos… ¿Confío en Dios?

Para Pablo, la manera en que los esposos han de tratarse se inspira en la forma como Cristo y su Iglesia se relacionan: la Iglesia es el cuerpo y su cabeza es Cristo, Él la amó y se sacrificó por ella… ¿Me siento íntimamente relacionado con Jesús?  ¿Cómo correspondo a su amor?

De la común unión con Dios, viene la comunión entre nosotros… Comenzando por los esposos y las familias… ¿A qué me compromete el darme cuenta de que el amor humano es un reflejo del amor de Dios?

Los discípulos de Jesús se escandalizan y creen que es duro lo que Jesús pide en su predicación… ¿Yo quiero seguirlo aún en medio de tanta crítica y adversidad?

Las preguntas que nos plantean Josué y Jesús nos centran en nuestro proceso de caminar con y en Dios para servir a nuestros hermanos… es como si nos dijeran: “No vayan confundidos por la vida… no basta con que sean católicos por tradición o por costumbre.  Es necesario que tomen una postura personal, aquí y ahora, y no sólo se dejen llevar”… Tenemos que tomar posición frente al “misterio” del Dios personal que ha estado presente a lo largo de nuestra vida con sus acciones a nuestro favor… ¿Yo decido cada día seguir a Dios, es decir, vivir de acuerdo a lo que Él nos ha enseñado y espera de nosotros?  ¿Cómo y dónde me encuentro a diario con Jesucristo vivo que se ha entregado por mí?  ¿En qué aspectos siento que debo crecer en mi fe y mi confianza en este momento de mi vida?

Las lecturas de hoy nos hablan del amor actuante de Dios en nuestras historias… ¿Agradezco estas intervenciones de Dios?  ¿Actúo con amor en las historias de mis hermanos, amigos y enemigos?

“Nosotros, hombres modernos, estamos demasiado extrovertidos, vivimos fuera de nuestra casa e incluso hemos perdido la llave para volver a entrar en ella” (Pablo VI).  Para escuchar la Palabra de Dios, que es Palabra de Vida, necesitamos alejarnos del ruido exterior y dejar de ser ruidosos… Necesitamos cultivar la reflexión y la vida interior… Necesitamos aprender a hacer silencio y a disfrutarlo… Necesitamos comprometernos… ¿Busco espacios de relajación, de tranquilidad y meditación?  ¿A quién benefician las opciones que tomo en mi meditación y oración?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.     Busca momentos de silencio y haz una lista de los encuentros que has tenido con Dios…

¿Desde dónde partiste para cada uno de esos encuentros: desde la necesidad y el dolor o desde el sentirte pleno y agradecido?

2.     Date cuenta de cómo avanzas en tus crisis, cuando los demás se alejan y eres de los pocos que te quedas él…

3.     En tu oración de esta semana ve platicando con el Señor sobre cómo lo has ido descubriendo en su palabra – a veces exigente y dura – y lo has seguido personalmente…

Recuerda y agradece los hechos del pasado donde Él ha actuado a tu favor… Dile que lo quieres seguir voluntaria y responsablemente… Comprométete con Él que te ha ido dando Vida plena…

Finalmente, platica con él de cómo puedes mejorar tu entrega por el bien de tus hermanos…

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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