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¿En qué se nota si soy capaz de dar y de darme?

XXXII DOMINGO del TIEMPO ORDINARIO

De la confianza en Dios viene el desprendimiento y la generosidad

Pbro. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS ESTE DOMINGO?

1 Reyes 17, 10-16: En tiempos de hambruna ocasionada por una sequía, Elías le pide a una pobre y generosa viuda extranjera que confíe en la promesa de Dios y que lo obedezca… Lo hace y todos son alimentados por el Señor…

Salmo 145: Un bello retrato de Dios: Es fiel, hace justicia al oprimido, alimenta al hambriento, da libertad al cautivo, cura al ciego, alivia al agobiado, ama al justo, cuida al forastero, da sustento a la viuda y al huérfano y hace que le salgan mal sus planes al inicuo…

Hebreos 9, 24-28: Cristo se ofreció a sí mismo una sola vez por los pecados de todos, ahora está intercediendo por nosotros y vendrá, por segunda vez, para salvar a quienes lo aguardan y esperan en él…

Marcos 12, 38-44: Jesús nos enseña a cultivar nuestro interior y nuestra congruencia antes que las apariencias.  Por ejemplo, los escribas viven para impresionar hacia afuera, en cambio una viuda generosa ofrece a Dios todo lo que requiere para vivir…

REFLEXIONEMOS:

[Antes del evangelio de hoy, Jesús acaba de desautorizar a sus enemigos poderosos.  Hoy nos encontramos al final del capítulo 12 de Marcos.  Sólo falta el discurso escatológico del capítulo 13 y la pasión-muerte-resurrección-envío… Estamos en la última semana de la vida de Jesús…

El texto de hoy parece presentar dos partes, pero no, forman un solo mensaje: Jesús prefiere el cultivo de la interioridad a la exhibición y al alarde de las actuaciones religiosas exteriores sin ningún compromiso solidario y generoso; nos propone como ideal a la pobre viuda y no a los dirigentes judíos.  Éstos devoran los bienes de la viuda mientras ella comparte todos sus recursos…

Todos los israelitas, incluso los que vivían en la diáspora, debían dar limosnas al templo para financiarlo y, sobre todo, para manifestar que reconocen que todo le pertenece a Dios…

Subrayemos dos frases de Jesús:

•      “Les aseguro que esta pobre viuda ha echado en la alcancía más que nadie”.  Tenemos que aprender de Dios a percibir más el corazón que las apariencias…

•      “Dio todo lo que tenía para vivir”.  Al entregar todo su sustento puso su vida en las manos de Dios, como la viuda de la primera lectura…

Para comprender esta enseñanza de Jesús nos podríamos imaginar una balanza: Un platillo es el del amor y otro el del egoísmo.  Si uno baja, el otro sube.  No podemos ser desprendidos y egoístas a la vez.  Dar limosna sin desprendernos del ego no tiene ningún valor espiritual… Jesús no se fija en los futuros efectos del donativo sino en la causa interna del mismo.  La donación, como la que hacen las viudas de hoy, salva a quien la da porque nos salva de poner nuestra confianza en lo material, en lo exterior, en el reconocimiento y en la fama…

Es cierto que la limosna puede solucionar las penurias de algún necesitado, pero sólo tendrá valor espiritual si implica que el donador se prive de algo y afiance su confianza en Dios… Pudiéramos decir que la limosna tendrá más valor mientras más nos duela darla… La limosna, desde el punto de vista religioso (no social), hace más humano tanto al que da como al que recibe…

Vale la pena recordar lo que decía San Ambrosio: “Dios no se fija en lo que damos sino en lo que no reservamos”.]

La viuda que aparece en la primera lectura debe pasar por el proceso de aprender a soltarse de su última seguridad – un poco de harina y de aceite – para confiar sólo en Dios; ella aprendió la dura lección del profeta; aprendió a confiar en la promesa de Dios: “la tinaja de harina no se vaciará, la vasija de aceite no se agotará” hasta que lleguen otras bendiciones… En cambio, la viuda que aparece en el Evangelio ya sabe desprenderse espontánea y generosamente; sabe soltarse y confía que Dios mismo la alimentará y cuidará, por eso Jesús la reconoce, alaba y nos la pone como ejemplo de vida…

Estas viudas reflejan nuestras pobrezas (limitaciones, inseguridades, sombras, miedos)… nos evidencian áreas en las que debemos desarrollarnos… Pero solamente podremos crecer si reconocemos nuestras necesidades y confiamos plenamente en Dios… ¿Dónde pongo yo mis seguridades?

Si miramos hacia nosotros mismo con sinceridad, descubriremos que hay una carrera interna en todos nosotros para conseguir algo que nos dé seguridad… Compramos todo lo que nos dicen que nos dará aceptación, salud, fama, etc.… Es un afán que nos lleva a llenarnos de cosas y casas, y seguros, y rangos y títulos, y aparatos, y… todo esto evidencia un miedo interno que nos hace huir de algo impreciso y nos lleva a perdernos; no tenemos claro ni de que huimos ni a dónde queremos llegar… Parecemos querer el reconocimiento de los demás, como los antiguos escribas y ricos del tiempo de Jesús… ¿En quiénes o en qué cimento mi confianza?

Pero, en el fondo, sin saber, buscamos otra cosa… buscamos la felicidad auténtica… buscamos que Dios nos colme y nos plenifique…  Pero, necesitamos hacer el siguiente proceso:

1) Desprendernos de todo lo vano de que nos hemos llenado,

2) Confiar en Dios y

3) Ser generosos como Él que siempre nos bendice y se entregó por nosotros…

Ante las situaciones concretas que nos toca vivir y delante de la Palabra que hoy nos desafía, ¿Cuáles serán concretamente nuestras tareas?  ¿Cómo encontrar el equilibrio en la aplicación de las enseñanzas del Señor?  ¿Cómo vivir desde mis “pobrezas” compartiendo y colaborando generosamente con las causas justas y empresas comunes?

¿Será que tendremos que aprender a caminar en la inseguridad… con la certeza de que no todo depende de nosotros… sólo tomados de la mano de Dios?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

1.     Haz una lista de las cosas que te hacen sentir seguro… y descubre concretamente qué te hacen sentir.

Por ejemplo: ¿Una casa propia?  ¿Un trabajo con seguro de gastos médicos y algunas otras prestaciones?  Etc.

¿Lo que ya posees te es suficiente o sientes que necesitas más “seguridad”?

2.     Imagina que tienes que dejar TODO lo que tienes… que te vuelves pobre como las viudas de las lecturas de hoy y tienes que confiar sólo en Dios…

¿Qué descubres de ti mismo?

3.     Durante esta semana, en tu oración, ponte a disposición del Señor con todo lo que eres y posees…

Platica con Él y dile que tome lo tuyo y te tome a ti para hacer su obra en el mundo…

Pídele que te enseñe a “soltarte” de tus apegos y a confiar más en Él

Aprende de él a no impresionarte con los alardes, los lujos y las opiniones de la gente “buena” y a conmoverte por el corazón del necesitado que sabe que reconocer su pertenencia a Dios es más importante que comer…

Y escribe cómo te ves retratado en las lecturas de hoy y a qué te sientes llamado…

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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