Home / Contigo en casa / Jesús es nuestro mayor regalo… Y es para compartirlo

Jesús es nuestro mayor regalo… Y es para compartirlo

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

¿Busco estar del lado de Jesús en mi vida diaria?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR?

Isaías 60, 1-6: Isaías describe a Jerusalén en el momento en que Dios se manifieste desde ahí: Habitantes de todos los pueblos vienen alegremente hacia ella cargados de ofrendas valiosas y alabando al Señor…

Salmo 71: Si aprendemos a juzgar como Dios, defenderemos a los pobres, ayudaremos a los desamparados, florecerá la justicia y reinará la paz… Así Dios atraerá a todos…

Efesios 3, 2-3a. 5-6: San Pablo anuncia a los gentiles que comparten con Israel la herencia y el cumplimiento de las promesas y que forman el mismo cuerpo…

Mateo 2, 1-12: Unos Magos de Oriente, buscando al Rey de los judíos que acaba de nacer, van a preguntar a Herodes… Luego siguen la estrella que los lleva hasta el Niño con su madre y, después de ofrecerle regalos, vuelven a su tierra por otro camino…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

[Celebramos la Epifanía (manifestación) del Señor.  Así que celebramos que Jesús se revela para beneficio de todos los pueblos de la tierra.  No celebramos el aniversario de un acontecimiento concreto sino que reflexionamos en las implicaciones de que Jesús se muestre a toda la humanidad como luz que guía.  En la antigüedad cristiana se celebraba la Navidad el día 6 de enero en toda la iglesia (aún hoy se sigue celebrando así en las iglesias orientales), pero en occidente se trasladó esta conmemoración al 25 de diciembre para sustituir la fiesta pagana del Sol y el 6 de enero se dejó para celebrar las epifanías del Señor: La adoración de los magos, el bautismo del Señor y las bodas de Caná.

En el evangelio, notamos cómo Mateo aprovecha la encantadora narración de los magos venidos de Oriente para transmitirnos, con un lenguaje simbólico, algunas ideas que son fundamentales en todo su evangelio:

•      Los judíos, especialmente las autoridades civiles y religiosas, rechazan a Jesús mientras que los de lejos lo buscan y lo reconocen.

•      Es voluntad de Dios que todos se beneficien creyendo en la persona y el mensaje de su Hijo, pero cada persona deberá responder a este llamado buscándolo sin desfallecer y superando retos.

•      Hay dos bandos muy bien definidos: Jesús y los marginados por un lado y, por el otro, Herodes y los letrados.

Conviene recordar que Mateo escribe para cristianos procedentes de los sectores más conservadores del judaísmo, cumplidores de la ley.  Por eso presenta a Jesús como el mesías que había sido anunciado por las profecías, como luz de las naciones a quien acuden todos los pueblos…

Aventuremos algunas conclusiones:

Esta historia nos brinda la oportunidad de examinarnos pues el miedo de Herodes y las autoridades religiosas judías puede ser el nuestro también… El Rey que ha nacido – el Reino – amenaza nuestros intereses egoístas, nuestras seguridades y pretensiones de poderSi no salimos de nuestras falsas seguridades, igual que los magos de Oriente salieron de sus tierras, por más que veamos las señales de la presencia de Dios no lo encontraremos de verdad.

También debemos tener cuidado de no ser como aquellos especialistas en biblia consultados por Herodes que sabían todo sobre el Mesías pero no renunciaron a sus privilegios (religiosos y sociales) y no salieron a su encuentro, no le creyeron ni lo siguieron…

La palabra de Dios puede darnos respuestas en tiempo de crisis pero debemos acercarnos a ella con apertura y docilidad para aceptar lo que tenga que enseñarnos, aunque no diga lo que esperábamos.  Tengamos en cuenta, entre otras cosas, que la biblia no es un manual o catálogo de respuestas predeterminadas.

Es nuestra vida debemos descubrir las “señales” que nos conducen hacia Jesús y no confundirnos con las incontables “estrellas” contrarias o insustanciales que nos rodean… También debemos ser “estrellas” para otros, es decir, manifestar con nuestra vida lo bueno que es Dios y lo cercano que desea estar de cada uno… Y también debemos ser buscadores incansables de la Verdad junto con personas de distintas procedencias e ideas pues siempre podemos aprender de los demás y Dios puede iluminarnos en lugares insospechados…

Resumiendo, esta fiesta nos invita a salir de nosotros mismos e ir al encuentro de nuestros prójimos para compartirles amorosamente la buena nueva de lo que somos y tenemos, para aprender de ellos y para descubrir al Rey Niño en quien, sin saber que lo tiene, actúa como él…]

La oración colecta de la misa de hoy dice: “Señor… concede a los que ya te conocemos por la fe, que lleguemos a contemplar la hermosura de tu excelsa gloria”… Esto describe un proceso de crecimiento espiritual en el cual no basta con tener fe… La epifanía de Dios hacia nosotros debe convertirnos en epifanía para los demás…

Los Magos de Oriente aparecen dispuestos a moverse y en movimiento… a salir de sus seguridades y lanzarse a buscar a Dios… a seguir sus señales: La estrella, Herodes, las Escritura y, finalmente, el mismo Niño Jesús con su madre… A nosotros también se nos invita a movernos hacia Dios y los bienes espirituales guiados por “sus estrellas”…

La primera lectura nos invita a “acercarnos” a Dios: De todos los pueblos irán hacia Jerusalén llevando ofrendas, tesoros, riquezas, incienso… Todos son atraídos, los propios y los extraños… Para ir hacia Dios hay que estar dispuestos a donarle alegre y generosamente lo que somos y tenemos… La Segunda lectura nos dice lo que Dios nos dará a cambio: nos hará coherederos, miembros del único cuerpo de Cristo y participantes de las mismas promesas que hizo desde antiguo…

Muchas veces vamos por la vida afanándonos demasiado por los bienes materiales, pero Dios nos invita a aprender a darles su justo valor, a que seamos capaces de desprendernos de ellos para buscar un bien mayor… En el evangelio, vemos a los Magos desprendiéndose de “cosas” valiosas y depositándolos a los pies de Jesús… ¿Qué soy capaz de darle a Dios?

Hagamos un alto en el camino antes de seguir con la inercia cotidiana… ¿Hacia dónde quiero moverme realmente? ¿Qué “estrellas” sigo y quiero seguir en mi camino?… Parece que de esta reflexión se desprende una urgente necesidad de reajustar o hacer un plan de vida orientado a conseguir los más altos objetivos humanos y espirituales… ¿Dónde me encuentro y a dónde quiero llegar?  ¿Qué estoy dispuesto a invertir para conseguir mis objetivos y los objetivos de Dios para mí?  ¿En qué áreas de mi vida necesito crecer?  ¿De qué me debo desprender?

Obviamente, no todo mundo tiene un plan de vida… dicen los expertos en esta materia que la mayoría andamos perdidos en las mareas del acontecer diario y que invertimos más tiempo en planear nuestras fiestas y listas de compras que en detallar los objetivos que queremos alcanzar en esta vida…

Hacer un plan de vida es un trabajo largo y detallado que requiere, además de la decisión de darle sentido a nuestra existencia, mucha dedicación y, también, acompañamiento… En esta línea, el día de hoy sólo formularemos unas preguntas en los ejercicios para esta semana, pero anexaremos un cuestionario más amplio para qué puedas iniciar la hermosa aventura de especificar los objetivos de tu vida… Recuerda que sólo quien tiene un plan puede seguir las señales de que va por buen camino y llegar hasta el fin del mismo… ¡La perfección no se improvisa! ¡La santidad también se programa!

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Escribe lo más detalladamente posible tus respuestas a las siguientes preguntas:

•      En el área del Desarrollo Humano: ¿Qué acciones necesito implementar ya para tener en el futuro una salud adecuada?  ¿Cómo concretamente puedo desarrollar un mayor equilibrio emocional?  ¿Qué formación requiero para tener un mejor manejo del Estrés en mi vida?

•      En el área relacional: ¿Qué habilidades debo desarrollar para establecer y mantener buenas y profundas relaciones humanas?  En mi proyecto de familia, ¿qué actitudes debo corregir, pulir y cultivar?

•      En el área del desarrollo espiritual: ¿Cómo organizaré mi agenda y calendario para tener momentos y días de mayor silencio y reflexión?  ¿Qué libros leeré para nutrir mi espíritu?

•      En el área de la práctica cristiana: ¿Cómo puedo participar más en la vida sacramental de la iglesia?  ¿Con que actos de piedad pienso fortalecer mi vida y compromisos cristianos?  ¿En qué se notará que me voy volviendo epifanía del amor incondicional de Dios?  ¿Cuáles de mis recursos personales y materiales invertiré en un servicio social y/o apostolado?

Ya que tengas estas respuestas: organízalas por prioridades y ponles fechas para trabajar y alcanzar esos resultados que quieres…

Te sugerimos trabajar en tu plan de vida periódicamente: monitorear los resultados, redireccionar algunos objetivos o formas de buscarlos y formular nuevos, hacerte acompañar por alguien más experimentado en este proceso, etc…

(En las siguientes páginas encontrarás una guía para hacer o enriquecer tu proyecto de vida. Cuando vayas trabajando en esta tarea ve compartiendo con tus familiares y amigos cercanos y, sobre todo, con tus hermanos de PCF y tu director espiritual.)

2.     Durante esta semana, en tu oración, ve descubriendo las señales, “estrellas luminosas”, que Dios te da para ir construyendo tu vida según su plan para la construcción de un mundo  mejor… Pídele que te conviertas en su Epifanía para los que te rodean…

ESPECIFICANDO MI MISIÓN PERSONAL

“Desgraciado de aquel que no encuentre ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad en vivirla; ése está perdido”

(Víctor E. Frankl)

El estilo y la calidad de nuestra vida dependen de las creencias que dominan nuestro pensamiento. A veces nos resulta difícil distinguir, de entre todo lo que se nos ofrece, aquello que realmente puede ayudarnos a nuestro desarrollo integral. Hemos de tener cuidado, pues existen muchas actitudes aceptadas casi universalmente por nuestros amigos, familiares y paisanos que no facilitan nuestro crecimiento como seres que, además de impulsos y sentimientos, podemos desarrollar nuestro pensamiento y nuestra espiritualidad. Por eso, para comenzar, permitámonos dudar de la veracidad de creencias, actitudes y comportamientos que son compartidos por la mayoría de la gente de nuestro entorno y que no nos están ayudando a ser santos.

Vivimos en una sociedad que busca los placeres inmediatos; de manera que, la mayoría, vamos buscando los satisfactores instantáneos y no nos detenemos a pensar en el mañana y, por lo tanto, no estamos dispuestos a pagar el “precio” de un futuro gratificante, próspero y estable. Estamos más dispuestos a buscar pasatiempos de “escape” y “distracciones” que a formular y perseguir metas. Es un hecho que la mayoría de la gente invierte más tiempo y más energía en planear sus cumpleaños y vacaciones que su vida, pensamos más en cómo celebrar el año que ya pasó que en planear el que viene.

Tal vez por eso muchos individuos creen que su destino depende de los astros, de los amuletos o de las energías cósmicas, de la suerte o de estar en el lugar adecuado y cerca de las personas influyentes, etcétera. Así, mucha gente va dejando la responsabilidad de su vida en algo o en alguien fuera de sí misma.

Sin duda tú, como yo, conoces personas fracasadas, resentidas con la vida, derrotadas; y también conoces personas felices, realizadas y que han logrado sus metas en la vida. Pensando en éstas puedes preguntarte: ¿Cuál es el estilo de vida que las llevó a esta situación? ¿Qué han pensado de sí mismas y sus capacidades? ¿Cuál ha sido su sentido de pertenencia y conexión?

Quizá tú y yo seamos de los adultos que, a diferencia de los niños, nos hemos formado la creencia de que no podemos soñar con un futuro controlable, o de que nuestros objetivos no se pueden hacer realidad, o que su realización depende de otros como el jefe o las “palancas”. Pero ésta es una creencia que podemos cambiar por otra más constructiva. Repite en tu interior varias veces: “Yo soy capaz de soñar sobre mi futuro, yo puedo hablar de mis metas en términos muy concretos y yo puedo lograr mis objetivos”. Ahora dilo en voz alta, escríbelo y díselo a algunas personas…

Al responder el siguiente cuestionario, aprenderemos que cuando a la mente se le instala adecuadamente un objetivo, se convierte en su cohete con piloto automático: Tiene un destino determinado, y usa, además, la retroalimentación para reajustar su ruta de navegación y así acertar en el blanco. Si el alma no está suficientemente programada, el cohete andará errante hasta que se agote su sistema de propulsión o se autodestruya; una vida sin metas vagará al garete, hasta la frustración, el agotamiento y la autodestrucción…

Aprenderemos también que la actitud que tomamos ante la vida es lo que nos programa hacia el éxito en cualquier campo o hacia los fracasos; hacia los problemas o hacia las soluciones; hacia la santidad o hacia el sufrimiento eterno.

Comienza por preguntarte: ¿Cuál es el sentido y la dirección que está teniendo mi vida? ¿Hacia dónde voy?

1.     Ahora escribe libremente los propósitos que Dios te va inspirando en tus reflexiones, imagina como si todo fuese posible:

1.1    ¿En qué lugares y con quiénes quiero convivir y trabajar?

1.2    Lo que deseas hacer.

1.3    Las habilidades y capacidades que quieres desarrollar.

1.4    Lo que deseas pensar positivamente: – de ti,

–       de los demás,

–       del mundo,

–       de Dios.

Los valores que quieres desarrollar

1.5    Lo que deseas ser (tu misión en la vida expresada en una metáfora).

1.6    Lo que deseas compartir.  La calidad del contacto que quieres tener y con quiénes.  Lo que quieres dejar en este mundo cuando te vayas de él.

2.     Repasa la lista que acabas de escribir, y anota al margen el tiempo que tú calculas necesario para alcanzar cada uno de esos desenlaces.

Una vez que tengas las fechas anotadas, transcribe tus objetivos acomodándolos por orden cronológico y cuidando usar, en lo posible, pronombres como: yo, me, mi, mío.

Date cuenta de cómo algunos objetivos son necesarios para alcanzar otros; están concatenados…

3.     Toma dos hojas en blanco… De tu lista anterior:

3.1    Selecciona y escribe los dos objetivos que tú consideras más importantes para el año siguiente (Escribe uno en cada hoja).

3.2    Escribe por qué estás dispuesto a conseguirlos. Escribe razones claras, firmes y concisas, verdaderas y positivas (Recuerda que uno puede hacer cualquier cosa si tiene motivos suficientes).

3.3    Escribe también para qué quieres lograr cada uno de ellos.

3.4    Explícate a ti mismo por qué estás seguro de poder conseguirlos y qué Importancia tiene el conseguirlos.

4.     Ahora que tienes una relación de tus metas principales (para este año), somételas a la siguiente prueba:

4.1    El desenlace ha de estar formulado en estilo afirmativo.

4.2    Ha de ser muy específico (concreto), conteniendo respuestas detalladas a la        preguntas de: ¿Quién, dónde, cuándo, qué y cómo específicamente?

4.3    Debe tener un procedimiento de verificación, una evidencia de logro:

¿Qué veré, oiré (tanto fuera como dentro de mí) y/o sentiré de modo que pueda saber que lo he logrado? Recuerda que mientras más sensorialmente rica sea tu descripción será más fácil conseguirlo.

4.4    Asegúrate que tu objetivo sea elegido, iniciado, desarrollado y llevado hasta la meta final por ti.

Puedes preguntarte: ¿Qué voy a hacer para alcanzar mi objetivo?

¿Cómo puedo comenzar y como me mantendré en el camino?

4.5    Revisa que tenga el tamaño adecuado (Ni tan grande que ofrezca objeciones, ni tan pequeño que no te motive).

4.6    También ha de ser ecológicamente sensato y conveniente, así que pregúntate: ¿Cómo el logro de este objetivo impactará mi vida y mis relaciones? ¿Sí pudiera tenerlo ya, lo tomaría?

5.     Haz un inventario de los recursos principales de que dispones para el logro de cada una de tus metas:

5.1    Rasgos de carácter.

5.2    Amigos que son tus “modelos” cercanos que han alcanzado estos objetivos y que te apoyan incondicionalmente.

5.3    Formación.

5.4    Energía.

5.5    Grupos de apoyo.

6.     Recuerda las épocas en que tú tuviste acceso más hábilmente a estos recursos y descríbelas. Tómate un tiempo para revivir la vivencia de aquellos momentos y descubre ¿qué es lo que tú estabas haciendo para acceder a esos valiosos recursos internos?

7.     Imagina qué clase de persona has de ser tú para conseguir las metas que te has propuesto, física, mental, emocional, actitudinal y/o espiritualmente. Enlista esas cualidades que te conviene desarrollar.

8.     Escribe con detalle qué te impide, ahora mismo, alcanzar lo que deseas:

8.1    ¿Es algo que está fuera o dentro de ti?

8.2    ¿Tienes alguna(s) creencia(s) que te limita(n)?

Date cuenta que los obstáculos también son objetivos, pero mal planteados, así que percíbelos como retos y conviértelos en escalones.

9.     Tómate un tiempo para examinar cada uno de tus objetivos y crea el primer borrador de un plan paso a paso para conseguir cada uno de ellos.  Asegúrate que tu plan incluya específicamente algo que puedas hacer hoy   mismo.  Se trata de especificar los pequeños pasos existentes entre la situación presente y lo que tú realmente deseas.

10.    El camino más seguro para obtener la excelencia en algo es tomar como modelo a alguien que ya haya logrado lo que tú te propones.

10.1  Para cada uno de tus objetivos escoge varios modelos y escribe sus nombres.

10.2  Define, en pocas palabras, las cualidades y los comportamientos que, a cada uno de ellos, los hicieron tener éxito.

10.3  Cierra tus ojos. Imagina que estas personas están frente a ti y te aconsejan sobre cómo conseguir tus objetivos.

10.4  Escribe bajo el nombre de cada uno de ellos lo que te ha dicho.

Recuerda que nuestra mente inconsciente se deja influir por sensaciones intensas y profundas, así que experimenta cada uno de estos pasos vivamente.

11.    Ahora crea tu día ideal: Lo mejor será imaginar-oír-sentir cómo será el día en que hayas logrado estas                                                                                                                                                metas. Escribe en presente qué pasa desde el momento de levantarte hasta el de acostarte (Describe todo en detalle con frases cortas y concisas):

11.1  ¿Cómo comienza?

11.2  ¿Qué haces?

11.3  ¿Quiénes intervienen en él?

11.4  ¿A dónde vas?

11.5  ¿Cómo te sientes al final de tu día ideal?

11.6  ¿En qué nuevas metas estás pensando?

12.    Ahora diseña tu ambiente perfecto. Para lograr nuestros objetivos hemos de rodearnos de una atmósfera que nos permita realizar nuestro ser y sacar lo mejor de nosotros mismos. Recuerda que es muy importante tener en la mira el blanco para poder dar en él, así que piensa y escribe:

12.1  ¿En qué lugar te situarás?

12.2  ¿De qué medios te servirás?

12.3  ¿De qué personas (distintas o además de las de hoy) te rodearás?

13.    Haz ahora un “diario de gratitud”, enlistando los objetivos que has logrado alcanzar ya en tu vida:

13.1  Los recursos materiales de que ya dispones.

13.2  Las personas de tu vida que más agradeces a La Vida.

13.3  Las habilidades que has desarrollado.

13.4  Los valores y las creencias positivas (Sobre ti mismo, los demás, el mundo y/o Dios) que posees.

13.5  Lo que hoy eres como persona y en otro tiempo lo deseaste.

13.6  El desarrollo espiritual que ya tienes.  Recuerda siempre que todo lo que ya posees lo puedes poner al servicio de futuros objetivos.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

EL DEPORTE UNA ESCUELA DE VALORES

Humberto Castillo, Pastoral del deporte. El deporte resalta en las personas valores como la disciplina, …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *