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La vida es un proceso de aprendizaje

IV DOMINGO

¿Soy consciente que Dios quiere salvarme ya, cada día?

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE CUARTO DOMINGO DE CUARESMA?

2 Crónicas 36, 14-16. 19-23: Dios, valiéndose de acontecimientos históricos, castiga las infidelidades de su pueblo para educarlo… Luego, para perdonarlo y comprometerlo a la reconstrucción…

Salmo 136: Alejado de Dios el pueblo siente nostalgia y recuerda que él es la única fuente de su alegría…

Efesios 2, 4-10: La misericordia y el amor de Dios son muy grandes, por medio de Jesús nos ha salvado para que hagamos el bien…

Juan 3, 14-21: Jesús explica a Nicodemo que el Padre lo envió para salvar al mundo y no para condenarlo… Él es la luz y tenemos que decidir si nos mantenemos alejados o nos acercamos a él, así se manifestará si nuestras obras son malas o están hechas según Dios…

REFLEXIONEMOS:

[El evangelio de hoy nos narra la parte final del diálogo entre Jesús y el fariseo Nicodemo.  Jesús, según su estilo, no le propone sólo una nueva interpretación de la ley sino algo más radical: nacer de nuevo.

Jesús ofrece a todos la posibilidad de vivir una Vida que viene de Dios, fruto de su amor; una salvación que no es sólo no condenarse sino vivir ya en plenitud, y que exige la adhesión al mensaje y la persona de Jesús y se manifiesta en las obras.  Cada uno hemos de hacer la opción de aceptarla o no todos los días.  Y lo más paradójico es que esta salvación se realiza mientras seguimos siendo criaturas limitadas, sufrientes y sumidas en el dolor la enfermedad y la muerte…]

“Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”… A veces, parecería que vamos por la vida sin valorar lo que somos y tenemos.  No alcanzamos a percibir la realidad como es y no nos damos cuenta del mal que se va anidando en nuestros corazones… De repente nos caen los problemas como a los israelitas el destierro.  Luego, estando sumidos en el dolor, nos volvemos más pensantes y reflexivos… Hasta somos capaces de sacar una lección de vida…

Israel tuvo que estar lejos para valorar más su ciudad, su santuario, el culto litúrgico, su relación con Dios y con los demás… Sólo entonces pudo corresponderle a Dios como Él quería…

El pueblo de Dios vivió este proceso: olvido del Señor – destierro – reconocimiento de su mal comportamiento y nostalgia por el bien perdido – vuelta al Señor y a su tierra – reconstrucción… ¿Cuántas veces necesito pasar por este proceso? ¿Hay otra manera de aprender?

“Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto… así tiene que ser levantado el Hijo del hombre”… “Tiene que ser”… podemos pensar que a Jesús le costó aceptar ese “tiene”… y, a veces, queremos que no nos cueste nada… ¿Qué implicaciones tiene el que no queramos que nada nos cuestione o nos moleste? El antiguo pueblo de Israel pagó cara su falta de reflexión y de docilidad al mensaje de Dios a través de sus profetas… Parece ser que tarde o temprano debemos aprender a reconocer lo que Dios no da por gracia; o lo aprendemos por la buena o por la mala… Tenemos que aprender a tomar a Dios en cuenta, a reconocerlo y amarlo, a cumplir su voluntad, etc…

No significa que quien reconozca y ame a Dios no tendrá problemas en su vida o no le sucederán desgracias… Si llegan momentos duros le ayudarán a seguir creciendo y a unirse más a su Señor.  Las pruebas sirven para renacer y encontrar la salvación…

“No hay mal que por bien no venga”… Tenemos que aprender a hacer una serie de elecciones en nuestra vida según la “luz” de Dios… estas elecciones de acuerdo a la voluntad de Dios se deben transformar en actitudes y comportamientos.  Por ejemplo, cultivar más amor y respeto hacia Jesús y lo que a él le importa, mayor apertura hacia nuestros prójimos, más sentido comunitario y responsabilidad social, más reflexión sobre lo que las experiencias de la vida – especialmente las más dolorosas – nos van enseñando…

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     Recuerda algunos momentos de profundo dolor que hayas pasado…

¿Cuáles son las lecciones de vida que recibí en esos momentos? ¿Qué aprendí? ¿Qué frutos produciré en mi vida presente y futura a partir de mi reflexión sobre esos momentos difíciles?

2.     Una persona que sigue la luz de Jesús se vuelve luminosa… en cambio, alguien que vive escondido en las tinieblas se vuelve tenebroso…

¿Cómo soy yo? ¿Cómo me perciben los demás? ¿Qué luz proyecto? ¿Qué sombras extiendo?

3.     Durante esta semana, pide al Señor su gracia y su Luz para convertirte, progresivamente, en una persona capaz de confiar en su Amor – ese Amor que “triunfó”, que fue levantado, en la cruz – y ser más misericordiosa…

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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