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Preparando mi liturgia: Para cambiar al mundo y a la Iglesia, necesitamos convertirnos

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO, Ciclo A, 19 de julio de 2020

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE:

A todos nos gustaría vivir en un mundo sin maldad y en una Iglesia sin faltas. Pero, la Iglesia real y el mundo real son imperfectos y esto nos impacienta muchas veces. La Palabra de hoy nos recuerda que debemos tenernos paciencia, porque Dios mismo es paciente con la Iglesia, con el mundo y con nosotros… Él nos ofrece tiempo para cambiar y Él desea que comencemos el cambio del mundo y de la Iglesia con nuestra propia conversión…

A veces, nos sentimos felizmente sorprendidos cuando, después de un disparate o una ofensa de muestra parte, la persona ofendida no se lo toma tan en serio y nos da nuevas oportunidades… Así es Dios con nosotros, sigue creyendo en nuestras posibilidades… Y esa es también la forma cómo le gustaría que nos tratáramos unos a otros; como Él, nosotros deberíamos ser plenamente conscientes de que la gente no es ni enteramente buena o mala, y que, por lo tanto, deberíamos ser pacientes todos, perdonándolos, confiando en sus potencialidades y dándoles tiempo para sanar…

SALUDO:

La paciencia de Dios nuestro Padre, el amor de nuestro Señor Jesucristoy la fuerza del Espíritu Santo esté siempre con ustedes. Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL:

Ahora pidamos al Señor que nos perdone porque no aprovechamos las oportunidades que Él nos dio para ser mejores y para actuar mejor. (Pausa)

•      Señor Jesús, danos valor para cambiar lo que se puede cambiar. Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, danos paciencia para aceptar lo que todavía no se puede cambiar. Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús, danos la sabiduría de tu amable paciencia. R/. Señor, ten piedad.

Ten misericordia de nosotros, Señor, y perdónanos el mal que hemos hecho.

Danos la gracia de tener paciencia con nosotros mismos y con nuestros hermanos, y llévanos a la vida eterna. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA:

Sabiduría 12, 13.16-19: Dios demuestra su poder y su fuerza juzgando con moderación y gobernando con indulgencia. Así nos enseña a ser como Él y a entender que, a pesar de haber pecado, siempre podemos arrepentirnos…

Salmo 85: El Señor es bueno, clemente, misericordioso, lento para enojarse, rico en piedad y lealtad, escucha las súplicas y tiene compasión…

Romanos 8, 26-27: El Espíritu Santo nos ayuda a pedir lo que nos conviene e intercede por nosotros…

Mateo 13, 24-43: Jesús propone tres parábolas que comienzan por la frase: “El Reino de los cielos se parece…”

1. (…) a un hombre que sembró buena semilla de trigo en su campo, pero luego, apareció también cizaña – que se le parece mucho – y él, con paciencia y para no perjudicar al trigo, prohibió a sus trabajadores que la arrancaran hasta el día de la siega…

2. (…) a una pequeña semilla de mostaza que cuando crece se convierte en un arbusto que cobija a las aves…

3. (…) a un poco de levadura que fermenta mucha masa…

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Nosotros no sabemos cómo orar propiamente. Que el Espíritu Santo exprese nuestra súplica al Padre por el bien de la Iglesia y de todo el mundo. Digámosle: R: Señor, guárdanos en tu amor.

1. Nosotros no sabemos cómo ser pacientes. Que el Espíritu Santo nos guarde de juzgar severamente a los hermanos que hayan cometido errores, incluso a los que nos hayan herido. Roguemos al Señor. R: Señor, guárdanos en tu amor

2. No sabemos cómo perdonar. Que el Espíritu Santo nos dé la fortaleza de dar el primer paso buscando reconciliación. Roguemos al Señor. R: Señor, guárdanos en tu amor

3. Nosotros no sabemos cómo mantener la esperanza. Que el Espíritu Santo nos colme con confianza en el futuro de la Iglesia y de nuestro país. Roguemos al Señor. R: Señor, guárdanos en tu amor

4. Nosotros no sabemos cómo administrar justicia. Que el Espíritu Santo nos haga conscientes de los derechos de las personas, y nos disponga a darles lo que les es debido y más todavía. Roguemos al Señor. R: Señor, guárdanos en tu amor

5. Nosotros no sabemos cómo amar. Que el Espíritu Santo conceda a nuestras comunidades la unidad, la aceptación y el sentido de pertenencia. Roguemos al Señor. R: Señor, guárdanos en tu amor

Oh Padre de bondad, danos la gracia de que el Espíritu Santo nos prepare con alegría para el día en que coseches las semillas que tú has sembrado entre nosotros, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

INTRODUCCIÓN AL PADRE NUESTRO:

Nosotros no sabemos orar como deberíamos, pero el Espíritu Santo nos ayuda a orar a nuestro Padre del cielo con las mismas palabras de Jesús. Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN:

Éste es Jesucristo, el Señor, que nos hace ser sus buenas semillas en el mundo.

Dichosos nosotros por escucharlo y por recibirlo como pan de vida. Señor, no soy digno…

DESPEDIDA / BENDICIÓN:

Hermanos: Para los que tendemos a clasificar fácilmente a otros más de acuerdo a sus malos rasgos que a sus cualidades, ¡qué bueno que estuvimos aquí con el Señor!

Él es paciente con nosotros, nos perdona, ve lo bueno en nosotros y nos da tiempo para sanar y ser productivos… Practiquemos el ser pacientes con nosotros mismos y con otros y a respetar a todos en nuestra comunidad… Vayamos a contagiar positivamente con lo que aquí hemos aprendido y experimentado…

Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe para siempre. Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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