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¡Velen, vigilen! ¿Voy sonámbulo por las sendas de mi vida?

I DOMINGO

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO?

Isaías 63, 16b-17. 19c; 64, 2b-7: En nombre de su pueblo sufriente, fracasado y arrepentido, el profeta invoca a Dios para que salga a su encuentro y los redima… También nosotros digamos: somos de arcilla y Tú el alfarero… ¡Ven a purificarnos Señor!

Salmo 79: Con el salmista pidamos a Dios: Escucha, resplandece, sálvanos, vuélvete, mira, fíjate, visítanos, protégenos, danos vida… y le prometemos: No nos alejaremos de ti…

1 Corintios 1, 3-9: Pablo ve a los cristianos unidos ya con Cristo y enriquecidos de sus dones, sin embargo, anhelan su retorno final… Por eso debemos mantenernos firmes…

Marcos 13, 33-37: Los cristianos hemos de vivir plenamente, velando y vigilando, pues no sabemos cuándo “volverá el Señor”… Y debemos descubrirlo en la gente, en los acontecimientos de la vida y hasta en la muerte…

REFLEXIONEMOS:

[Hoy comenzamos el Ciclo B y el Tiempo de Adviento.

Conviene que te tomes un tiempo para que escribas tus objetivos para este año litúrgico: ¿En qué aspectos de mi vida trabajaré para mejorar durante este año? (En mi familia, en mi trabajo, con mis amigos, en mi relación con Dios, etc.)

También escribe una meta para este Tiempo de Adviento: En estas cuatro semanas que faltan para la Navidad, ¿qué cambios positivos notarán las personas con las que vivo, trabajo y convivo?

El evangelio de hoy está, curiosamente, en continuidad temática con el del domingo pasado, ambos tratan sobre la segunda venida de Cristo.  Recordemos que los primeros cristianos creían que el fin del mundo era inminente y, para ellos, estas narraciones les recordaban que debían aprovechar la vida para vivir con mayor coherencia las enseñanzas de Jesús.

El adviento es el tiempo de la espera.

Todo el Antiguo Testamento está marcado por la espera.  Dios promete lo que las personas esperan: descendencia, libertad, abundancia de comida y bebida, ser fuertes y poderosos, volver a su tierra, fortalecer sus instituciones… Dios nunca le prometió más de lo que ellos podían desear… Jesús promete realidades más altas: La vida, pero la vida en abundancia… ¿Cuál es la salvación que yo espero? ¿Sólo una material como los judíos del A. T.? ¿Una salvación integral como la que Jesús me ofrece?].

Dios ha trazado planes para nosotros, ¿lo sabías?… y hay rutas para alcanzar esas metas… El camino es una forma de llegar… pero nos desviamos, no estamos atentos a las indicaciones… nos distraemos y nos alejamos del Señor… Por eso hay que estar muy conscientes y vigilantes para no perdernos por otros caminos… ¿Por cuáles caminos transito en estos días?

•      Por unos momentos detente a pensar en las carreteras y caminos que conoces: Fíjate cómo se interconectan… Hay diferentes rutas y destinos… A los lados del camino hay señales e información que te previenen y orientan para llegar seguro y a tiempo… ¿En qué se parece esto a mi vida? ¿Cuál es el destino final que Dios y yo queremos para mi vida? ¿Voy seguro hacia mi meta o tomo atajos peligrosos y, a veces, me pierdo?

Algunos caminos y metas que Dios quiere que alcancemos son: la felicidad en el servicio, la santidad de una vida equilibrada, la pureza de intenciones, el actuar con justicia, la solidaridad misericordiosa, la construcción de un mundo mejor para todos, la justa administración y el cuidado responsable de su creación, el compartir en comunidad nuestra experiencia de Dios con sabiduría… y, al final, el Cielo prometido.

Por eso, las lecturas de hoy me invitan a ir por la vida “vigilante”, a oír a ver, a estar atentos, a no dormirnos y estar inconsciente… a no perdernos…

Por ejemplo, en estos tiempos, hay que estar atentos para poder descubrir lo que es un “valor” y lo que no lo es… ¿Los “valores” que la sociedad me propone hoy tienen un trasfondo económico? ¿Me liberan? ¿Me oprimen? Por ejemplo: El nuevo “valor” de la ecología, el “valor” de la moda…

¿Me doy cuenta de a qué le doy “valor” en mi vida?

•      Algunas veces en nuestra vida andamos metidos en situaciones que nosotros no decidimos del todo (podría ser la carrera que estudiamos o el trabajo que tenemos)… estamos condicionados… y, a veces, sí soy consciente, pero, por algunos intereses, sigo ahí… transitando por caminos que no son los de Dios…

¿Cuáles serán los caminos por los que Dios quiere que yo ande hoy? ¿Qué otras áreas de mi vida debo vigilar? ¿Siento que las decisiones que estoy tomando me llevarán por caminos de auténtica felicidad y hacia Dios?

Por otro lado, estamos iniciando el camino del Adviento.  ¿Qué puedo hacer para que el Emanuel sea “perceptible” y “cercano” en nosotros mismos, en nuestras familias, en nuestra comunidad hoy?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

Teniendo en cuenta los caminos que Dios y tú quieren recorrer…

1.     Cada noche dedica unos minutos a observarte (vigilarte) a ti mismo: ¿Qué hice durante en este día? ¿Cómo lo hice? ¿Qué descubro de mí mismo? ¿Cuántos estímulos recibí durante este día? ¿Cuántos entraron en mi interior sin que yo me diera cuenta?

¿Por qué seré tan fácil de influenciar? ¿Qué hay dentro de mí que me vuelve tan manipulable?

¿Me estoy alejando o acercando a mis mejores metas? ¿Qué aprendo de mis aciertos y errores? ¿Qué me conviene rectificar en mi camino?

2.     Cultiva tu amistad con Dios y pídele constantemente: “Condúceme Señor por tus caminos…”

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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Sus parientes decían que se había vuelto loco.

Esto le dará a Él motivo para romper definitivamente con los vínculos naturales que le hubieran podido impedir el cumplimiento radical de su misión: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí» (Mt 10, 37).