Home / Cultura y Formación / Debemos combatir las causas del aborto

Debemos combatir las causas del aborto

Hay que erradicar lo que hay de fondo. Desgraciadamente,
la mujer que aborta seguirá siendo víctima de maltrato. Los violadores
seguirán perpetrando injusticias pues ellos continúan impunes mientras
que se castiga a los más inocentes.

Lupita:
Me duele saber que se ha despenalizado el aborto en México y es duro
ver a los propios hijos celebrando por ello. Dicen que no se vale obligar
a una mujer a tener un hijo que es fruto de una violación; afirman que
no se debe traer al mundo a niños que no se desean; argumentan que
de todos modos abortan pero en condiciones insalubres. Me siento
impotente pues no hay manera de hacerles ver que cada vida es
sagrada y que solo corresponde a Dios darla y quitarla. Ana T.

Hermana mía, Ana:
Es lamentable que en México y en el mundo se impulse el aborto como
un “derecho”.
Creo que para poder llegar al corazón de nuestros hijos debemos
escucharlos con interés sincero. Ellos quieren justicia y desean ayudar a
las mujeres que quedan embarazadas sin desearlo. Las realidades que
ellos plantean están ahí y hemos de atenderlas de modo cristiano.
Hablan de mujeres que sufren abuso físico y emocional, debemos
pensar cómo ayudarlas. Hablan de mujeres que no desean a los hijos
por diversos motivos, algunas veces egoístas; cómo podríamos generar
entornos de generosidad para que se reconozca más a quienes respetan
la vida que a quienes la destruyen. Hablan de mujeres que arriesgan
sus vidas en clínicas clandestinas por no entender el valor de la vida
humana y el don grandioso de tener un hijo, cómo hacérselos ver con
claridad.

No basta gritar a voz en cuello ¡No al aborto!, tenemos que
combatir sus causas.


Es un hecho constatable que quienes promueven el aborto no resuelve
nada y complican todo. La mujer que aborta seguirá siendo víctima de
maltrato. Los violadores seguirán perpetrando injusticias pues se castiga
a los bebés. La práctica de una sexualidad vivida solo por la obtención
de placer, tarde o temprano fracasa. Las mujeres que ven en sus hijos
un estorbo, una carga, una forma de esclavitud, pierden su esencia
natural en detrimento de la auténtica felicidad.
La verdadera solución a estas injusticias, es la conformación de familias
unidas.
¡Mostremos con alegría la belleza de la familia cristiana!

Nos corresponde propiciar entornos familiares sanos.
Esforcémonos por vivir las virtudes en casa. Es necesario
promover y practicar valores esenciales como el respeto, la
responsabilidad, la paciencia y la bondad. Reconozcamos que
quien practica el dominio propio (castidad), se hace capaz de
amar de verdad.

Lupita Venegas/Psicóloga
Facebook: lupitavenegasoficial

Acerca de Edicion Arquimedios

Revisa También

Celebración de la Palabra ¿Cuál es mi misión en la vida?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *