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¿En qué frutos se nota que soy de los que aceptan y comparten el mensaje de Jesús? Celebración de la Palabra en Familia

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, para el…

XV DOMINGO T.O.

Ciclo A, 12 de Julio de 2020.

“DIOS SIEMBRA EN Y A TRAVÉS DE NOSOTROS”

¿En qué frutos se nota que soy de los que aceptan y comparten el mensaje de Jesús?

 Nota litúrgica: Estas líneas podrían ser meditadas con antelación por quien guiará la celebración y pueden inspirar sus comentarios e intervenciones durante la misma.

IDEAS PARA EL CELEBRANTE/GUÍA:

Muchas familias veneran la Palabra de Dios, tanto que tienen una Biblia en sus casas.  Es de esperarse que también la lean, la respeten y la apliquen a sus vidas de cada día… La Palabra de Dios es poderosa, pero al mismo tiempo es tan humilde y frágil, como una semillita, que debemos recibirla y arroparla bien…

En la naturaleza, se esparcen muchas semillas, y, sin embargo, no todas brotan y producen fruto…

En la relación de nosotros y la Palabra de Dios sucede algo parecido.  El Señor continúa sembrando incansablemente su Palabra entre nosotros como una invitación, un llamado, un reto…

¿Permitimos que la Palabra germine y eche raíces en nuestro corazón? ¿Cuál es el fruto que producimos? ¿Somos generosos produciendo una cosecha rica y hermosa?

GUIA: EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.

Todos: AMÉN.

GUIA:  La Palabra de Dios es viva y activa: Es Jesús nuestro Señor.

Él les siga proclamando a ustedes su mensaje y ustedes ábranle sus corazones.

El Señor Jesús esté siempre con ustedes. 

Todos: Y con tu Espíritu.

GUIA: Escuchamos la palabra de Dios con frecuencia y la respetamos, pero no siempre vivimos conforme a ella.  Por eso, pidamos al Señor que nos perdone.  (Pausa)

•       Señor Jesús, Palabra viva de Dios, toca nuestras mentes y nuestros corazones para que sepamos vivir como Tú nos pides.

Todos: Señor, ten piedad.

•       Cristo Jesús, Palabra poderosa de Dios, danos profundidad y fidelidad, para que tu mensaje no se marchite en nosotros. 

Todos: Cristo, ten piedad.

•       Señor Jesús, Palabra humilde de Dios, haznos receptivos para acogerte a ti y a tu mensaje de vida. 

Todos: Señor, ten piedad.

GUIA: Oh Dios y Padre nuestro, por tu bondad, dinos tu poderosa palabra de perdón, y llévanos a la vida eterna. 

TODOS: AMÉN.

GUIA: Señor Dios nuestro, tu Hijo Jesús abrió los oídos de los sordos y dio vista a los ciegos. Danos la gracia de escuchar su mensaje de Buena Noticia de salvación, de estar en sintonía con su voz y su silencio, de abrir nuestro corazón para descubrir que en lo que Él nos dice hay luz, amor y esperanza.

Danos también la gracia de que su palabra surta efecto en nosotros y dé abundante fruto.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. 

TODOS: AMÉN.

Se ofrece un resumen de las lecturas para ayudar a quien guía y a quienes leerán a subrayar la parte primordial que ayude a descubrir su mensaje unitario. Pero, las lecturas han de leerse íntegramente durante la celebración.

Nota litúrgica: Se les pedirá a los lectores anunciar únicamente el libro de donde se toma la lectura. Ejemplo: Lectura del libro de los hechos de los apóstoles. Al finalizar cada lectura no se olvide decir: PALABRA DE DIOS. Y se responde: TE ALABAMOS SEÑOR. Y en el Evangelio, anunciar: Del Evangelio de según San Juan. Al finalizar decir: PALABRA DEL SEÑOR. Se contesta: GLORIA A TI SEÑOR JESÚS.

Isaías 55, 10-11: El profeta compara la Palabra de Dios con la lluvia y la nieve que tienen una tarea que cumplir antes de evaporarse para volver al cielo: empapar la tierra, fecundarla, hacerla germinar para que dé semilla y alimento…

Salmo 64: Dios es un Sembrador que cuida y prepara la tierra con llovizna, riego y bendiciones… Obtiene frutos… Alegremente da de comer a los rebaños… Toda la naturaleza aclama y canta…

Romanos 8, 18-23: Pablo nos da un mensaje de esperanza: la gloria futura vale más que todos los sufrimientos presentes.  Mientras tanto, aguardamos la redención de nuestra naturaleza humana y la de toda la creación…

Mateo 13, 1-23: Jesús, desde una barca, enseña a la multitud que permanece en la orilla.  Hoy cuenta a todos la parábola del sembrador y, luego, la explica a sus discípulos en privado… La semilla, que representa a la Palabra de Dios, es lanzada con generosidad en todas direcciones, pero el fruto dependerá de la calidad y preparación del terreno…

Nota litúrgica: Se puede ir leyendo esta reflexión y DETENERSE cuando aparezca una PREGUNTA o cuando se crea conveniente dialogar alguna IDEA.

Audio: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Iniciamos hoy la lectura del capítulo 13 del evangelio de San Mateo, del que leeremos, en tres domingos seguidos, una compilación de siete Parábolas sobre el Reino. 

Es como si Jesús quisiera responder a cinco preguntas (implícitas):

Domingo ParábolasPregunta
XVEl Sembrador¿Qué hace que no todos acepten el mensaje de Jesús de la misma forma?
XVIEl trigo y la cizaña¿Qué actitud debemos adoptar con los que rechazan ese mensaje?
El grano de moztaza y la levadura¿Qué futuro tiene este mensaje aceptado por tan pocas personas?
XVIIEl tesoro escondido y la piedra preciosa¿Vale la pena comprometerse con él?
La red que se llena de todo tipo de peces¿Qué ocurrirá a los que aceptan el mensaje, pero no viven de acuerdo con los ideales del Reino?

Las parábolas, a partir de descripciones muy simples, hacen pensar, cuestionan, involucran y obligan a tomar de postura y a comprometerse… Por eso y más, el Maestro las usó para enseñar realidades trascendentes y para impulsar a sus oyentes en su desarrollo integral, pues nos hacen soñar y nos obligan a descubrir posibilidades insospechadas como, por ejemplo, el llegar a producir el ciento por uno de cada buena idea que Él nos inspira…

La parábola del sembrador que hoy reflexionamos se ha abordado, al menos, desde tres ángulos: fijarnos en el sembrador y su estilo de sembrar, intentar descubrir qué cosa es la semilla y, por último, hablar de la calidad y los diferentes terrenos…

1. EL SEMBRADOR Y SU ESTILO

El sembrador es fácilmente identificable, se trata de Dios / de Jesús, que siembra incluso donde una persona razonable no lo haría – en terreno duro, pedregoso o poco profundo – pues Él es generoso con sus semillas… Él mantiene la esperanza en alto… Va repartiendo buenas ideas y sueños de conversión, crecimiento y vida plena para todos, sin importarle el estado del campo…

¿Cuánto conozco a este Sembrador?

2. LA SEMILLA

En un primer momento decimos que la semilla es la Palabra de Dios… y eso está correcto.  Pero, profundicemos, las semillas son como “trocitos” de Dios mismo y su proyecto de plenitud que podemos ir descubriendo dentro y fuera de nosotros en nuestros prójimos y en la creación… Jesús lo llama “palabra del Reino”; es la presencia de Dios en nosotros y a nuestro alrededor que hemos de descubrir y cuidar como de una “semilla” para que germine, crezca y dé fruto… Son las “semillas del Verbo”… La semilla es siempre poderosa y buena, pero respeta la “libertad” del suelo… (Ciertamente muchas de estas semillas están en las Escrituras, pero hay más semillas diseminadas por ahí…)

¿Qué semillas va sembrando en mí el Señor? ¿Cómo sé si soy capaz de identificar, valorar, cuidar y cultivar, amorosa y respetuosamente, las “semillas” del Reinado de Dios?

3. EL TERRENO

Según la parábola había cuatro tipos de terreno: el camino, el pedregoso, el lleno de hiervas y la tierra buena…

Casi siempre pensamos que cada persona es solamente de un tipo de tierra.  Entonces decimos que esta persona es de esas que tienen muchas piedras o aquella de las que tienen abrojos asfixiantes, aunque sería más correcto decir que todos tenemos áreas de nuestra vida o etapas en las que estamos endurecidos, nos falta profundidad o necesitamos despejar la cizaña…

En un mismo campo puede haber variedad de condiciones para las semillas:

  • Áreas de la persona tan ENDURECIDAS porque muchos han caminado por encima que no permiten que las “semillas” que le caen encima penetren y, por lo tanto, pierden su vitalidad o le son arrebatadas…
  • Áreas de la persona con ABUNDANCIA DE “PIEDRAS”, sin profundidad ni constancia, parecen entusiasmarse, pero se desaniman rápido…  Los campesinos expertos remueven las piedras y construyen muros de protección con ellas…
  • Áreas de la persona con DEMASIADAS PREOCUPACIONES O AMBICIONES IRREALES que sofocan los proyectos iniciados…
  • Y tierra buena, áreas LIBRES DE CONFLICTO y en las que se puede hacer procesos productivos…

Si la semilla es buena y la tierra también, ¿qué me impide dar fruto hoy: la dureza de mi corazón, las malas experiencias del pasado o mis profundas angustias y aspiraciones superficiales?

Apuntemos unas líneas (tentativas) sobre en qué consiste el “dar fruto”.  Ciertamente no consiste solamente en hacer obras impresionantes o en tener éxito, tampoco en el mero y vacío cumplimiento de normas morales o rituales… Tal vez, el “dar frutos” comienza por tomar conciencia de que Dios tiene un plan de realización para todos los seres humanos y para la creación entera y no entorpecerlo; tal vez, para “dar frutos” debemos dejarnos conducir por el Espíritu hacia la plenitud que Dios quiere para nuestra humanidad; tal vez, “dar frutos” sea sabernos y vivir como hijos de Dios, redimidos y liberados de la esclavitud del pecado; tal vez, “dar frutos” consista en “apuntar” hacia la gloria que Él nos tiene preparada; tal vez, “dar frutos” sea mejorar nuestra manera de relacionarnos con nuestros hermanos, con la creación y con Dios… Y, al fructificar, llevar semillas dentro de nosotros y salir a sembrar con nuestro amigo… ¿Qué frutos voy dando y qué semillas voy esparciendo por el mundo? ¿Mis frutos sirven para alimentar los planes de Dios?

PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS, TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:

  1. Haz un ejercicio de imaginación…

Respira profundo repetidamente e imagina que tú eres un campo…

¿Cuánto mide? ¿Cómo es, tiene colinas, arroyos, árboles, tierras de cultivo, etc.?

Todo terreno que se usará para la siembra debe prepararse… ¿Quiénes y cómo me han preparado a mí?

¿Quiénes y qué han sembrado en mí? ¿Qué y cuánto fruto he dado?

¿Qué partes de mí son más fértiles?

¿Qué planes hay para mejorar este terreno?

Ve escribiendo la historia de este terreno que eres tú… Descubre sus fortalezas y el trabajo que aún falta por realizar en Él…

Luego, comparte tu escrito con alguna persona cercana…

  • Durante esta semana, en tu oración platica con el Sembrador sobre
  • lo que has hecho con sus semillas,
  • los frutos que has dado,
  • las semillas que has sembrado a tu alrededor, especialmente en tu familia y tus amigos más cercanos,
  • lo que has sembrado y cosechado para beneficio de la sociedad y de la Iglesia…

Finalmente, evalúa junto con Él si tu terreno, tus frutos y tus semillas contribuyen a que su Reino se extienda por el mundo.

Unidos como hermanos, profesamos nuestra fe…

Nota litúrgica: El guía hace la oración inicial y final y las peticiones las van presentando los participantes.

GUIA: Oremos al Señor que siembra y cosecha, para que podamos acoger con entusiasmo su Palabra y responder a sus urgentes llamados.  Y digámosle:

TODOS: SEÑOR, ESCUCHA A TU PUEBLO.

1.    Por los que siembran y difunden la Palabra de la Buena Noticia de salvación: pastores y misioneros, catequistas y maestros, padres de familia, para que sigan sembrando la semilla aun cuando no vean frutos inmediatos.  Roguemos al Señor.

TODOS: SEÑOR, ESCUCHA A TU PUEBLO.

2.    Por los que no se sienten movidos aún por la Palabra de Dios, para que en nuestra Iglesia proclamemos la Palabra de tal forma que ellos capten que es importante para su vida y su felicidad.  Roguemos al Señor.

TODOS: SEÑOR, ESCUCHA A TU PUEBLO.

3.    Por los que han permanecido sordos a la Palabra de Dios, para que se sientan movidos por ella, cuando vean que florece y da fruto en las vidas de los buenos cristianos.  Roguemos al Señor.

TODOS: SEÑOR, ESCUCHA A TU PUEBLO.

4.    Por los enfermos, los que viven solos, los que sufren o lloran, para que la Palabra de Dios les lleve consuelo, les dé el valor para aguantar su dolor y para seguir esperando en un Dios de amor y bondad.  Roguemos al Señor.

TODOS: SEÑOR, ESCUCHA A TU PUEBLO.

5.    Por nosotros y por nuestras familias, para que no permitamos que los afanes y preocupaciones de la vida asfixien la palabra de Dios en nosotros.  Roguemos al Señor.

TODOS: SEÑOR, ESCUCHA A TU PUEBLO.

GUIA: Señor, que tu Palabra no retorne a ti sin que dé fruto en nosotros, y que nuestras súplicas no retornen a nosotros sin que tú las hayas escuchado. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. 

TODOS: Amén.

GUIA: Unidos a Jesús el Sembrador, hablémosle a nuestro Padre con palabras de confianza, compromiso y esperanza:

TODOS: Padre nuestro…

GUIA: Decimos juntos:

“A tus pies me postro, ¡oh Jesús mío!, y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito, que se hunde en la nada, ante tu santa Presencia. Te adoro en el Sacramento de tu amor, la inefable Eucaristía, y deseo recibirte en la pobre morada que te ofrece mi alma. Esperando la dicha de la comunión sacramental, quiero poseerte en espíritu. Ven a mí, puesto que yo vengo a ti, ¡oh mi Jesús!, y que tu amor inflame todo mi ser en la vida y en la muerte. Creo en ti, espero en ti, te amo”.

GUIA: Hemos escuchado a Jesús, que es la Palabra viva de Dios…

Vayámonos a Sembrar su Palabra y seamos su rostro visible para el mundo…

Que seamos una bendición para todos.

Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo

descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre. 

TODOS: Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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